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	<title>Aletheiaimagen &#8211; Aletheia</title>
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		<title>¿De qué hablan los reyes? De física seguro que no</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Sep 2010 09:20:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace ya tiempo que uno tiene la sólida impresión de que los encuentros y recepciones de la Realeza no valen para nada, que son un puro ejercicio de imagen. ¿De qué hablarán, por ejemplo, Zapatero y el Rey en sus famosos encuentros de Marivent al doblar el verano? Los medios suelen decir que sobre la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya tiempo que uno tiene la sólida impresión de que los encuentros y recepciones de la Realeza no valen para nada, que son un puro ejercicio de imagen. ¿De qué hablarán, por ejemplo, Zapatero y el Rey en sus famosos encuentros de Marivent al doblar el verano? Los medios suelen decir que sobre la situación económica o cualquier otro tema de alta política. Sin embargo, como dijo el presidente el otro día en su encuentro con el rey de Marruecos,<A href="http://www.20minutos.es/noticia/819791/8/reunion/zapatero/mohamed-vi/" title="http://www.20minutos.es/noticia/819791/8/reunion/zapatero/mohamed-vi/" id="link_0"> “lo que importa es la foto”</a>. Esta impresión, por fin, tiene algunas ‘pruebas’ en las que sustentarse.</p>
<p>Antes de nada, es importante partir de una afirmación más amplia: en general, las reuniones del poder no sirven para gran cosa. El economista de cabecera de Kennedy, John Kenneth Galbraith, señaló hace ya años que &#8220;hay un tipo de reuniones celebradas no porque haya alguna cosa que hacer, sino porque es necesario dar la impresión de que se está haciendo algo&#8221;. &#8220;Y es que -continuó- en una democracia auténtica y eficiente es indispensable algún que otro artilugio para simular que se hace algo cuando la acción es imposible&#8221;. Galbraith se refería a los encuentros que el presidente Hoover mantuvo con diferentes personalidades para tratar de salir de la crisis provocada por el crash de 1929. Su juicio, me temo, es perfectamente válido para las circunstancias actuales: reuniones del G-20, encuentros de presidentes con banqueros&#8230;</p>
<p>Los encuentros con la Realeza, bien en forma de encuentros políticos como el de Marivent o de recepciones a otras personalidades como científicos o deportistas, son una subclase de esta política de comunicación. Ocurre en España y en muchos otros lugares; de hecho, las dos ‘pruebas’ a las que me refiero tienen que ver con Bélgica y Suecia-Dinamarca. El problema es que rara vez trasciende lo que realmente se dice en esos encuentros. Ahora bien, resulta que hay algunas personas más indiscretas que otras y, por suerte, revelan las conversaciones que tienen con sus altezas reales. ¿Qué dejan en claro estas revelaciones? Que mejor no se hubieran sabido.</p>
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<div><strong>Las pruebas: Bélgica y Suecia</strong></p>
<p>Una de esas personas felizmente indiscretas fue el físico <A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" title="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" id="link_0">Richard Feynman</a>, que nos proporciona una valiosísimo testimonio del nivel de las conversaciones que se tienen en los tan cacareados encuentros reales. En una carta a su segunda mujer, el científico norteamericano cuenta la recepción con que unos colegas y él mismo fueron agasajados en Bruselas allá por 1961. Tras una serie de discursos sobre la evolución de la Física en los últimos años (principio de incertidumbre y lo que ello suponía de revolución para la física clásica), tema sobre el que, evidentemente, ni Balduíno ni Fabiola sabían gran cosa, Feynman se puso a hablar con la Reína. Fueron unos quince minutos de una conversación que se desarrolló, según el científico, más o menos así:</p>
<p>-Reina: “Tiene que ser realmente duro pensar sobre problemas tan difíciles&#8230;”</p>
<p> -Feynman: “No, lo hacemos por diversión, por puro placer”</p>
<p> -Reina: “Tiene que ser duro aprender a cambiar todas tus ideas” (en relación <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>a los discursos que habían oído con anterioridad sobre el principio de <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>incertudumbre&#8230;)</p>
<p>-Feynman: “No, todos esos tipos que han pronunciado los discursos son  <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>unos ‘carcas’ (old fogeys). Todo ese cambio ocurrió en 1926, cuando yo sólo <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>tenía ocho años. Así que cuando estudié física sólo tuve que aprender las <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>nuevas ideas. El gran problema ahora es si tenemos que volver a cambiarlas”.</p>
<p>-Reina: “Tienes que sentirte bien trabajando para la paz de esta manera”</p>
<p>-Feynman: “No, no pienso en si trabajo para la paz o para otra cosa. Eso no lo <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>sabemos” (la Reina, evidentemente, no sabía que Feynman había trabajado años antes en el Proyecto Manhattan. Otro punto para ella).</p>
<p> -Reina: “Las cosas cambian realmente rápido. Muchas cosas han cambiado en los últimos cien años”</p>
<p> -Feynman: “No en este palacio” (Esto lo pensé, pero me controlé -un apunte: la recepción tenía lugar en uno de esos palacios con tapices y cuadros de los siglos XVII y XVIII. De ahí la ironía de Feynman). “Sí”, y le dio una charla sobre lo que había cambiado la física desde 1861.</p>
<p> Cuando terminó, la Reina, desesperada, se giró y comenzó a hablar con una mujer que tenía al lado.</p>
<p>El otro ejemplo al que me refiero sucedió en 1965, en la entrega del premio Nobel al propio Feynman y a otros dos colegas. Tras la cena de gala, los invitados se dirigieron a otra sala, en la que se habló de muy diversos temas. Viendo una silla vacía, Feynman se sentó y resultó que a su lado estaba una “Princesa Algo de Dinamarca”. Así fue la breve conversación:</p>
<p> -Princesa: “¡Oh, usted es uno de los ganadores del Premio Nobel!. ¿Qué especialidad es la suya?”</p>
<p>  -Feynman: “Física&#8221;</p>
<p> -Princesa: “¡Oh!, bueno, ninguno de nosotros sabe nada de eso. Me imagino que no podremos hablar del tema”</p>
<p> -Feynman: “Al contrario, es justamente poque alguien sabe algo sobre ella <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>por lo que no podemos hablar de física. Las cosas que podemos discutir son aquellas de las que nadie sabe nada. Podemos hablar del tiempo; podemos hablar de los problemas sociales; podemos hablar de finanzas internacionales -de transferencias de oro no, porque ésas están perfectamente comprendidas-, así que son justamente los temas de los que nadie sabe nada de los que todos </p>
<p>Después de esto, es imaginable la cara que se le quedó a aquella representante de la realeza europea. Según el físico, “aún no sé cómo lo consiguen. Tiene que haber un procedimiento que permita la formación de hielo en la superficie del rostro. Bueno, ella lo puso en práctica. Se volvió a hablar con otra persona”. Así terminó el encuentro.</p>
<p>A partir de ahora, cuando veáis una de estas recepciones, con esos saludos, sonrisas y poses, podéis preguntaros: ¿de qué habrán hablado realmente? De física seguro que no. ¿De economía? ¿De alta política internacional? ¿De &#8230;?</p>
</div>
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		<title>Obama, nacido para las cámaras</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 12:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las cosas que más me llama la atención de Obama es su increíble naturalidad ante las cámaras. Ya sea en las fotos, ya sea en televisión, siempre se desenvuelve con una soltura asombrosa. En este sentido, es el político perfecto: bueno orador, telegénico, buen conocedor de lo que significa cada gesto de su [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG src="/aletheia/files/obama1.jpg" id="img_3" class="imgcen">Una de las cosas que más me llama la atención de Obama es su increíble naturalidad ante las cámaras. Ya sea en las fotos, ya sea en televisión, siempre se desenvuelve con una soltura asombrosa. En este sentido, es el político perfecto: bueno orador, telegénico, buen conocedor de lo que significa cada gesto de su cuerpo con ese insistente movimiento de su brazo izquierdo para subrayar sus afirmaciones&#8230;, y es que incluso cuando baja del Air Force One, con los brazos recogidos sobre el torso, a pequeños saltos, como un boxeador, contribuye a esa imagen de energía contenida y decisión que le rodea.</p>
<p><IMG src="/aletheia/files/oval.jpg" id="img_0" class="imgizqda">Ahora bien, además de esta su gran capacidad para adaptarse al lenguaje de los medios, su equipo estudia todas sus imágenes con cuidado milimétrico. Hace unas semanas divulgaron una foto en la que una de sus hijas aparecía jugando en el Despacho Oval y bien pronto se encargaron de emparejar esa instantánea con la de John John Kennedy jugueteando con su padre en el mismo lugar. Vuelve Camelot, que diría Chomsky. </p>
<p>Otro ejemplo de su espectacular equipo de imagen sucedió con la polémica de aquel profesor negro de Harvard que fue arrestado cuando intentaba entrar en su casa. El Presidente cargó contra la Policía. El cáncer del racismo volvía a aparecer en los Estados Unidos y Obama no podía permanecer al margen. Los agentes protestaron y el escándalo fue monumental. ¿Cómo se solucionó? Con una simple reunión en los jardines de la Casa Blanca entre Obama, el vicepresidente, el profesor afectado y el agente de Policía que le detuvo. En este caso, el presidente aparecía como un hombre cercano, capaz de resolver los problemas con diálogo, cara a cara y con una cerveza en la mano.<br />
<IMG src="/aletheia/files/cerveza.jpg" id="img_2" class="imgcen"><br />
Muy otra es la faceta que su equipo desea destacar ahora, la del líder preocupado por sus jóvenes soldados. Además de presidir la llegada de los féretros, una fotografía más simbólica retrata al presidente en su despacho en una actitud de estadista responsabilizado. Allí, solo, de pie junto a una ventana, con la mirada perdida, Obama parece meditar las difíciles decisiones que tiene ante sí el hombre más poderoso del mundo. No es un juego, porque cada una de sus decisiones, sobre todo en relación a Afganistán o Irak, se mide en vidas. </p>
<p>En definitiva, la poliédrica personalidad a que todo líder aspira transmitida en imágenes. Realmente espectacular el trabajo de su equipo.  Que &#8220;muchos ven lo que pareces, pero pocos tocan lo que eres (que dijo Maquiavelo)&#8221;, lo saben bien sus asesores.</p>
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