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	<title>Aletheiahonved &#8211; Aletheia</title>
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		<title>Athletic-Honved, una historia que merece ser contada (III parte)</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 10:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El día 20 de diciembre de 1956 Bruselas amaneció cubierta por la niebla. El lugar fijado para el partido era el estadio Heysel, eternamente recordado por la muerte de 39 aficionados en la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus de 1985. Un minuto de silencio, probablemente por la situación [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen">El día 20 de diciembre de 1956 Bruselas amaneció cubierta por la niebla. El lugar fijado para el partido era el estadio Heysel, eternamente recordado por la muerte de 39 aficionados en la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus de 1985. Un minuto de silencio, probablemente por la situación de Hungría -digo probablemente porque el cronista no lo especifica- precedió al encuentro. </p>
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<div>El comienzo del &#8216;match&#8217; fue tan trepidante como toda la historia que lo envuelve. El Athletic se adelantó en el minuto tres por medio de Merodio, pero sólo cuatro después, en el siete, empataba el Honved gracias a Budai. La eliminatoria siguió abierta hasta que en el minuto 13 de la segunda parte se produjo un hecho que decidió el partido: Arieta dejó K.O. a Farago, el meta húngaro, que se tuvo que retirar lesionado. Csibor se vistió con su jersey rojo y ocupó su lugar. Veinte minutos después el Athletic ganaba por 1 a 3 gracias a los goles del propio Arieta y el segundo de Merodio. Lo sorprendente del caso es que ¡el meta volvió al campo para jugar los minutos finales! en los que el Honved igualó el marcador. Asombroso.</div>
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<div><strong><br />
El Mundial peligra para Brasil<br />
</strong></div>
<div>La eliminatoria se había decidido y sería el Athletic quien se viera las caras con el Manchester United. Sin embargo, la epopeya del Honved estaba lejos de terminar. Las autoridades húngaros siguieron insistiendo en su vuelta. Una primera medida de presión fue enviar al ministro de Deportes a Bruselas para convencerles de ello. Sólo tuvo éxito con siete de los 26 integrantes de la expedición. La segunda, seguramente por este fracaso, partió de la Asociación Húngara de Fútbol, que solicitó una suspensión de dos años para los que se quedaran en otros países.</div>
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<div>Los jugadores, algunos ya con sus familiares a su lado, decidieron seguir con su desafío. La nieve de Alemania protagonizó la victoria por 4 a 1 ante el Bremen. Ya en plenas Navidades, ganaron al Inter por 2 a 1 y apenas entrado el año 1957 batieron al San Remo, de la serie C,  por 7 a 4. El siguiente paso es la ya mencionada gira por Sudamérica, concretamente por Brasil.</div>
<div>
<strong><span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"><br />
El país del fútbol samba les acogió con entusiasmo. Maracaná vio cómo 90.000 espectadores se reunían para presenciar el enfrentamiento entre el Flamengo y el Honved. A la cita acudió también el presidente de la República, Juscelino Kubitschek. El marcador reflejó un espectacular 6 a 4 a favor de los brasileños. Días después, el 27 de enero, los húngaros se tomaron exacta y cumplida revancha cuando ganaron a los brasileños por el mismo tanteo.</span></strong></div>
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Sin embargo, su situación seguía siendo muy complicada. El día 19 de enero, antes de este doble enfrentamiento, la FIFA había prohibido a los clubes sudamericanos jugar contra el Honved e incluso se planteó la posibilidad de prohibir la participación de la canarinha en el Mundial de 1958, precisamente el que vería la eclosión del gran Brasil. Y peor todavía: el 28 de enero, la policía húngara detuvo a las mujeres de cuatro de los futbolistas cuando intentaban salir del país.<br />
<strong><br />
El final de la aventura</strong><br />
La presión finalmente hizo efecto y la expedición decidió regresar a Europa tras disputar algunos de los partidos acordados. Algunos, como Puskas, Kocsis y Czibor, pagaron su insitencia con una inhabilitación de dos años. Sólo en 1958 pudieron fichar, el primero por el Real Madrid, y los dos últimos, por el Barcelona, convencidos por la presencia de otro húngaro ilustre como Kubala, a la sazón cuñado de Daucik, el entrenador del Athletic. Otros, como los porteros, Farago o Grosics, regresaron a su país para seguir jugando al fútbol.</p>
<p>Puskas, tras ser declarado &#8220;traidor a la patria&#8221;, sólo pudo regresar a Hungría en 1981, y Kocsis se tiró desde la séptima planta del hospital en el que se trataba de un cáncer en 1979. Así terminó una aventura que había comenzado con un simple partido de Copa de Europa y que se complicó con los tanques soviéticos, viajes interminables, amenazas, reencuentros, porteros que son sustituidos y vuelven a jugar, amenazas a Brasil&#8230; Una historia que, en definitiva, merecía ser contada. </p></div>
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		<title>Athletic-Honved, una historia que merece ser contada (II parte)</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 10:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[El Honved llegó el 19 de noviembre a la estación de Hendaya. Se estableció, como en las películas de espías, una &#8220;contraseña&#8221; para identificar al delegado de la expedición. El mensaje iba dirigido a un representante del Athletic, otro de la Real Sociedad y un tercero del Barça. No es de extrañar la presencia del [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen">El Honved llegó el 19 de noviembre a la estación de Hendaya. Se estableció, como en las películas de espías, una &#8220;contraseña&#8221; para identificar al delegado de la expedición. El mensaje iba dirigido a un representante del Athletic, otro de la Real Sociedad y un tercero del Barça. No es de extrañar la presencia del primero, anfitrión al fin y al cabo, pero ¿qué hacían allí los otros dos? En otra de las muchas curiosidades que menudean en esta historia, los húngaros no pensaban alojarse en Bilbao, sino que lo harían en San Sebastián y se entrenarían en Atocha. ¿Y qué interés tenía el Barcelona? Pues el mismo que muchos otros equipos en aquellos momentos: cerrar un partido amistoso con los &#8216;Globetrotters&#8217; del fútbol europeo.</p>
<p>Por fin se podía ver de cerca a los &#8216;fenómenos húngaros&#8217;. El más célebre, Puskas, lucía más neumático que atlético (&#8220;Parece más un comerciante que un futbolista superclase&#8221;, decía el cronista de El Correo), lo cual tampoco era del todo negativo: se había llegado a rumorear con su muerte antes de que la expedición saliera de Hungría. Otro aspecto presentaba Csibor, muy preocupado porque había dejado en su país a sus tres hijos. &#8220;Algún jugador, si por él fuera, regresaría ahora mismo&#8221;, decía el jefe de la expedición magiar.</p>
<p>El día D llegó y el Athletic se impuso en un gran partido por 3-2. Un gol anulado a última hora podía haber mejorado un resultado no especialmente alentador para la vuelta. Puskas, como reconoció él mismo, no había estado brillante y era probable que en la vuelta su actuación no fuera la misma. Así fue. Pero ¿dónde se jugaría la vuelta? ¿En Budapest, con los tanques gambeteando por las calles? ¿En Hungría, un país al que los jugadores se negaban a regresar para jugar un partido internacional contra la selección sueca en el mes de diciembre?</p>
<p> <strong>La vuelta, en Bruselas</strong></p>
<p>Durante unos días se especuló con que el segundo encuentro se disputaría en Valencia. Rumor vano, porque el lugar elegido finalmente fue Bruselas. La fecha, el 20 de diciembre. ¿Qué haría el Honved hasta entonces, dado que estaba claro que no regresarían a Hungría?<br />
<IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgizqda">La respuesta, seguir con la &#8220;gira turística&#8221; (así lo calificó algún cronista molesto por tanto baile de fechas para dilucidar la eliminatoria) iniciada a principios de noviembre. El primer &#8220;bolo&#8221; se jugó el 29 de noviembre en Madrid contra un sorprendente combinado entre el Real Madrid y el Atlético. Di Stéfano, Gento, Joaquín Peiró (ex entrenador del Málaga) o Santiesteban (el que fuera tantos años seleccionador de las categorías inferiores de España) estaban en tan atípico equipo que logró empatar a cinco. </p>
<div>A continuación se desplazaron a Barcelona -la gestión del enviado a Hendaya, Samitier, había surtido efecto- para enfrentarse a un compatriota ilustre, Ladislao Kubala, que fue al mismo aeropuerto a recibirles.  El partido amistoso se saldó con un 4 a 3 para los húngaros, que no detuvieron en Cataluña su asombrosa epopeya.</p>
<p>La siguiente estación de paso fue Sevilla, donde se produjo otro hecho inaudito: Betis y Sevilla formaron un combinado para hacer frente a la potencia húngara. Si ya llama la atención la unión del Real Madrid y Atlético, más todavía lo hace ésta de los eternos rivales sevillanos. El resultado, un espectacular seis a dos para Del Sol (jugador posteriormente del Real Madrid y de la Juventus), Arza (considerado el mejor jugador de la historia del Sevilla) y compañía. </p></div>
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<div>Se trataba, sí, de una gira en la que el Honved estaba recaudando unos buenos fondos -cobraban, por cierto, en dólares, lo que encarecía estos amistosos-, pero no se puede olvidar el drama que vivían aquellos 26 hombres. Con este motivo se guardó en el minuto 10 del encuentro un minuto de silencio por &#8220;los héroes y mártires de la sublevación magiar&#8221; (nótese la retranca franquista de la cita). </div>
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Sin tiempo que perder, la expedición del Honved partió para Italia, donde ganaron<br />
por 2 a 1 al Milán ante 40.000 espectadores. Unos días después harían lo propio con el Palermo, al que batieron por 6 a 3. Sin embargo, más importante fue que Puskas esperaba ya en la capital lombarda a su mujer y su pequeña hija, que habían huido de Hungría a finales de noviembre. La odisea del Honved parecía no tener fin.</p>
<p><strong>L´Equipe y Marca</strong><strong> piden la exclusión del Honved</strong><br />
Por estas fechas los húngaros contrataron una gira de tres meses en Sudamérica. Esto implicaba que en caso de pasar la eliminatoria contra el Athletic, la ronda de cuartos de final contra el Manchester United debería ser aplazada hasta el regreso de la expedición a Europa. Este hecho colmó la paciencia de periódicos como       L´Equipe y Marca, que consideraban que la competición no podía esperar a que el Honved cumpliera con lo que no dejaban de ser unos partidos amistosos. </p>
<p>Mientras, la situación en Hungría no mejoraba. El día 14 de diciembre, con el gobierno de nuevo en mano de los pro-soviéticos, se informaba de una encarnizada batalla entre los obreros húngaros y las tropas de ocupación. El 18, la seguridad en la zona aumentó notablemente con la visita a los campos de refugiados húngaros en Austria del vicepresidente de EE UU, Richard Nixon. Casi nada.</p></div>
<div>
Ésta era la situación del Honved a dos días del partido de vuelta a disputar en Bruselas. En el siguiente post contaré el desenlace de la eliminatoria y lo que le sucedió a este histórico equipo a continuación. Una pista: Brasil corrió peligro de ser expulsada del Mundial de 1958.</p></div>
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