<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Aletheiafeynman &#8211; Aletheia</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcorreo.com/aletheia/tag/feynman/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 06 Sep 2019 14:41:05 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>25 años del desastre del Challenger</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2011/01/28/25-anos-del-desastre-del-challenger/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2011/01/28/25-anos-del-desastre-del-challenger/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Jan 2011 10:36:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[challenger]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[comisión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desastre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[explosión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[feynman]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hielo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[rogers]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=184</guid>
		<description><![CDATA[Hoy se cumplen 25 años de la tragedia del Challenger. El 28 de enero de 1986 este transbordador despegaba desde Florida. Su vuelo sólo duró 73 segundos. El mundo entero contempló en directo la explosión que acabó con la vida de los siete tripulantes y con parte del prestigio de la NASA. Para tratar de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen">Hoy se cumplen 25 años de la tragedia del Challenger. El 28 de enero de 1986 este transbordador despegaba desde Florida. Su vuelo sólo duró 73 segundos. El mundo entero contempló en directo la explosión que acabó con la vida de los siete tripulantes y con parte del prestigio de la NASA. Para tratar de restañar el daño, el presidente Reegan estableció una comisión de investigación que aclarara las causas y evitara un nuevo desastre. ‘Comisión Rogers’, la llamaron, porque a la cabeza estaba William P. Rogers, que había sido secretario de Estado en la Administración Nixon. Entre los once miembros restantes estaban Neil Armstrong, David Acheson (hijo de Dan Acheson, exsecretario de Estado) el general Donald Kutyna o el Premio Nobel de Física <A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" title="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" id="link_0">Richard Feynman</a>.</p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgizqda">Seguramente el episodio más recordado de aquella investigación fue la rueda de prensa en la que Feynman introdujo una de las juntas del transbordador en un vaso de agua helada para demostrar la causa del accidente: la congelación de esa pieza desencadenó un serie de efectos que acabaron destruyendo la nave. El propio Feynman cuenta en el libro ‘What do you care what other people think?’ cómo dio con la solución y cómo preparó el experimento. Curiosamente la idea no fue suya, sino del general Kutyna, que además de militar era graduado en aeronáutica por el MIT. Ya desde el principio estos dos personajes hicieron buenas migas. De hecho, en la primera rueda de prensa de la comisón, en la que estaban sentados juntos, Kutyna se acercó a Feynman y le dijo: “Copiloto a piloto: péinate”. Y el científico respondió: “¿Me prestas tu peine?”. </p>
<p> Anécdotas al margen, un día el general le recordó a Feynman que la temperatura el día del despegue era de 28-29 grados Farenheit cuando la temperatura más fría hasta ese momento había sido de 53 (traducido a grados Celsius serían -2 y 11 respectivamente). Inmediatamente el físico se dio cuenta de lo que había ocurrido y empezó a preparar su demostración. Y para estar seguro de su efecto, lo probó antes de hacerlo ante los medios. “Aunque sabía que sería más dramático y honesto hacer el experimento por primera vez en la comparecencia pública, hice algo de lo que me avergüenzo un poco. Hice trampa. No lo pude resistir. Lo ensayé”.</p>
<p> La historia no terminó aquí. Resulta que en todas las comparecencias anteriores todos tenía un vaso de agua fría a su disposición. Pero no en esta ocasión. Feynman inmediatamente pidió uno para él; de ello dependía todo su argumento. Avanzaba la comparecencia y el agua que no llegaba. Cuando llegó, resultó que no sólo la traían para él, sino para todos. De ahí la tardanza. Finalmente pudo hacer su demostración y una de las claves del desastre quedó demostrada.</p>
<p> En el fondo de la tragedia estuvieron las discrepancias entre lo que pedían los administradores, impulsados por las urgencias de los políticos, y lo que los ingenieros realmente podían hacer. El ejemplo más claro está en las estimaciones que unos y otros tenían sobre las posibilidades de un error fatal en los lanzamientos. Mientras los segundos lo situaban en un 1%, para los primeros era de uno por mil. De ser cierta esta última, se hubiera podido lanzar un transbordador cada día durante 300 años con la esperanza de perder sólo uno. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2011/01/28/25-anos-del-desastre-del-challenger/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>184</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>¿De qué hablan los reyes? De física seguro que no</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/29/de-hablan-reyes-fisica-seguro-no/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/29/de-hablan-reyes-fisica-seguro-no/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 29 Sep 2010 09:20:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[conversaciones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[economía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[feynman]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[física]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[galbraith]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[imagen]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[política]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reyes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zapatero]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=173</guid>
		<description><![CDATA[Hace ya tiempo que uno tiene la sólida impresión de que los encuentros y recepciones de la Realeza no valen para nada, que son un puro ejercicio de imagen. ¿De qué hablarán, por ejemplo, Zapatero y el Rey en sus famosos encuentros de Marivent al doblar el verano? Los medios suelen decir que sobre la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya tiempo que uno tiene la sólida impresión de que los encuentros y recepciones de la Realeza no valen para nada, que son un puro ejercicio de imagen. ¿De qué hablarán, por ejemplo, Zapatero y el Rey en sus famosos encuentros de Marivent al doblar el verano? Los medios suelen decir que sobre la situación económica o cualquier otro tema de alta política. Sin embargo, como dijo el presidente el otro día en su encuentro con el rey de Marruecos,<A href="http://www.20minutos.es/noticia/819791/8/reunion/zapatero/mohamed-vi/" title="http://www.20minutos.es/noticia/819791/8/reunion/zapatero/mohamed-vi/" id="link_0"> “lo que importa es la foto”</a>. Esta impresión, por fin, tiene algunas ‘pruebas’ en las que sustentarse.</p>
<p>Antes de nada, es importante partir de una afirmación más amplia: en general, las reuniones del poder no sirven para gran cosa. El economista de cabecera de Kennedy, John Kenneth Galbraith, señaló hace ya años que &#8220;hay un tipo de reuniones celebradas no porque haya alguna cosa que hacer, sino porque es necesario dar la impresión de que se está haciendo algo&#8221;. &#8220;Y es que -continuó- en una democracia auténtica y eficiente es indispensable algún que otro artilugio para simular que se hace algo cuando la acción es imposible&#8221;. Galbraith se refería a los encuentros que el presidente Hoover mantuvo con diferentes personalidades para tratar de salir de la crisis provocada por el crash de 1929. Su juicio, me temo, es perfectamente válido para las circunstancias actuales: reuniones del G-20, encuentros de presidentes con banqueros&#8230;</p>
<p>Los encuentros con la Realeza, bien en forma de encuentros políticos como el de Marivent o de recepciones a otras personalidades como científicos o deportistas, son una subclase de esta política de comunicación. Ocurre en España y en muchos otros lugares; de hecho, las dos ‘pruebas’ a las que me refiero tienen que ver con Bélgica y Suecia-Dinamarca. El problema es que rara vez trasciende lo que realmente se dice en esos encuentros. Ahora bien, resulta que hay algunas personas más indiscretas que otras y, por suerte, revelan las conversaciones que tienen con sus altezas reales. ¿Qué dejan en claro estas revelaciones? Que mejor no se hubieran sabido.</p>
<div>
</div>
<div><strong>Las pruebas: Bélgica y Suecia</strong></p>
<p>Una de esas personas felizmente indiscretas fue el físico <A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" title="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" id="link_0">Richard Feynman</a>, que nos proporciona una valiosísimo testimonio del nivel de las conversaciones que se tienen en los tan cacareados encuentros reales. En una carta a su segunda mujer, el científico norteamericano cuenta la recepción con que unos colegas y él mismo fueron agasajados en Bruselas allá por 1961. Tras una serie de discursos sobre la evolución de la Física en los últimos años (principio de incertidumbre y lo que ello suponía de revolución para la física clásica), tema sobre el que, evidentemente, ni Balduíno ni Fabiola sabían gran cosa, Feynman se puso a hablar con la Reína. Fueron unos quince minutos de una conversación que se desarrolló, según el científico, más o menos así:</p>
<p>-Reina: “Tiene que ser realmente duro pensar sobre problemas tan difíciles&#8230;”</p>
<p> -Feynman: “No, lo hacemos por diversión, por puro placer”</p>
<p> -Reina: “Tiene que ser duro aprender a cambiar todas tus ideas” (en relación <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>a los discursos que habían oído con anterioridad sobre el principio de <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>incertudumbre&#8230;)</p>
<p>-Feynman: “No, todos esos tipos que han pronunciado los discursos son  <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>unos ‘carcas’ (old fogeys). Todo ese cambio ocurrió en 1926, cuando yo sólo <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>tenía ocho años. Así que cuando estudié física sólo tuve que aprender las <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>nuevas ideas. El gran problema ahora es si tenemos que volver a cambiarlas”.</p>
<p>-Reina: “Tienes que sentirte bien trabajando para la paz de esta manera”</p>
<p>-Feynman: “No, no pienso en si trabajo para la paz o para otra cosa. Eso no lo <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>sabemos” (la Reina, evidentemente, no sabía que Feynman había trabajado años antes en el Proyecto Manhattan. Otro punto para ella).</p>
<p> -Reina: “Las cosas cambian realmente rápido. Muchas cosas han cambiado en los últimos cien años”</p>
<p> -Feynman: “No en este palacio” (Esto lo pensé, pero me controlé -un apunte: la recepción tenía lugar en uno de esos palacios con tapices y cuadros de los siglos XVII y XVIII. De ahí la ironía de Feynman). “Sí”, y le dio una charla sobre lo que había cambiado la física desde 1861.</p>
<p> Cuando terminó, la Reina, desesperada, se giró y comenzó a hablar con una mujer que tenía al lado.</p>
<p>El otro ejemplo al que me refiero sucedió en 1965, en la entrega del premio Nobel al propio Feynman y a otros dos colegas. Tras la cena de gala, los invitados se dirigieron a otra sala, en la que se habló de muy diversos temas. Viendo una silla vacía, Feynman se sentó y resultó que a su lado estaba una “Princesa Algo de Dinamarca”. Así fue la breve conversación:</p>
<p> -Princesa: “¡Oh, usted es uno de los ganadores del Premio Nobel!. ¿Qué especialidad es la suya?”</p>
<p>  -Feynman: “Física&#8221;</p>
<p> -Princesa: “¡Oh!, bueno, ninguno de nosotros sabe nada de eso. Me imagino que no podremos hablar del tema”</p>
<p> -Feynman: “Al contrario, es justamente poque alguien sabe algo sobre ella <span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"></span>por lo que no podemos hablar de física. Las cosas que podemos discutir son aquellas de las que nadie sabe nada. Podemos hablar del tiempo; podemos hablar de los problemas sociales; podemos hablar de finanzas internacionales -de transferencias de oro no, porque ésas están perfectamente comprendidas-, así que son justamente los temas de los que nadie sabe nada de los que todos </p>
<p>Después de esto, es imaginable la cara que se le quedó a aquella representante de la realeza europea. Según el físico, “aún no sé cómo lo consiguen. Tiene que haber un procedimiento que permita la formación de hielo en la superficie del rostro. Bueno, ella lo puso en práctica. Se volvió a hablar con otra persona”. Así terminó el encuentro.</p>
<p>A partir de ahora, cuando veáis una de estas recepciones, con esos saludos, sonrisas y poses, podéis preguntaros: ¿de qué habrán hablado realmente? De física seguro que no. ¿De economía? ¿De alta política internacional? ¿De &#8230;?</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/29/de-hablan-reyes-fisica-seguro-no/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>173</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>29 de junio de 1975, una fecha para el recuerdo</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/07/echando-vistazo/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/07/echando-vistazo/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 10:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[apple]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[feynman]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[informática]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ordenadores]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[revolución]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[wozniak]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=170</guid>
		<description><![CDATA[Echando un vistazo a un anuario del año 1975 uno se encuentra con varios acontecimientos destacados: el fin de la guerra en Vietnam, el ascenso al poder del partido conservador británico de Margareth Thatcher, la irrupción de los Jemeres Rojos en Camboya, la celebración del I Año de la Mujer&#8230;, y, en España, claro, la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Echando un vistazo a un anuario del año 1975 uno se encuentra con varios acontecimientos destacados: el fin de la guerra en Vietnam, el ascenso al poder del partido conservador británico de Margareth Thatcher, la irrupción de los Jemeres Rojos en Camboya, la celebración del I Año de la Mujer&#8230;, y, en España, claro, la muerte de Franco. Sin embargo, el 29 de junio de aquel año, lunes, se produjo un hecho que pasó inadvertido entre la maraña de acontecimientos: Steve Wozniak logró por primera vez ver en una pantalla lo que había escrito con su teclado. Era el Apple I. El ordenador personal, con teclado y pantalla, acababa de ver la luz. Y funcionaba. Poco después, el propio Wozniak construía el Apple II, que ya incluía color en la pantalla, sonido, carcasa de plástico, gráficos de alta resolución, la posibilidad de utilizar la primera hoja de cálculo -el revolucionario VisiCalc-&#8230;, en definitiva, el primer ordenador con éxito entre el gran público (poco después, en 1984, el MacIntosh introdujo la interfaz gráfica y el ratón, ambos desarrollados en los laboratorios PARC de Xerox, abriendo el mundo de la informática a los no iniciados).</p>
<p>Visto en perspectiva, la aparición del ordenador personal fue todo un ‘milagro’.En 1944 la universidad de Harvard había construido el MARK I, un ordenador de 15 metros de largo y cinco toneladas de peso. Tres años después, la universidad de Pennsylvania construía el ENIAC, que ocupaba 167 metros cuadrados y pesaba 27 toneladas. Ambos tenían como misión hacer cálculos para el ejército estadounidense. Imposible vislumbrar por entonces un futuro en el que cada usuario pudiera disponer de un ordenador personal (o varios, y menos todavía los portátiles) en su propia casa y a un precio accesible.</p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen"></p>
<p>Steve Wozniak, el excéntrico cofundador de Apple, tenía once años cuando supo del ENIAC. Siendo un niño extremadamente tímido, con un padre ingeniero electrónico y armado de un cociente intelectual superior a 200, ‘The Woz’ devoró las revistas de la época buscando todo lo relacionado con la informática. Su sueño, cuenta en su autobiografía ‘iWoz. The autobiography of the Man Who Started the Computer Revolution’, fue el de conseguir que aquellos titanes entrasen en todas las casas y facilitara la vida de la gente del común.</p>
<p>Una de las tareas más asombrosas de aquellos años fue la reducción del tamaño de los ordenadores. En una fecha tan temprana como 1959, el célebre físico Richard Feynman impartió una conferencia que tituló ‘Hay mucho sitio al fondo’ en la que abrió un nuevo campo de investigación: la nanotecnología. En aquella conferencia, <A href="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" title="http://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/5/3/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de" id="link_0">el futuro premio Nobel que comía en bares de striptease y tocaba estupendamente el bongo</a> aseguraba  que ninguna ley física impedía pensar en escribir todos los volúmenes de la Enciclopedia Británica en la cabeza de un alfiler o reducir enormemente el tamaño de los componentes. “Sé que los computadores son muy grandes; ocupan habitaciones enteras. ¿Por qué no podemos hacerlos muy pequeños, hacerlos con cables pequeños, elementos pequeños (&#8230;) No hay nada que yo pueda ver en las leyes de la física que diga que los elementos del computador no pueden hacerse enormemente más pequeños de lo que son ahora”. Por ‘pequeño’ Feynman entendía cables de un ancho de no más de cien átomos, de ahí que le sobrara el espacio por todos lados.</p>
<p>Aquel inadvertido 29 de junio de 1975 comenzó la asombrosa carrera de los ordenadores personales. A los Apple I y II les siguieron el PC de IBM, el MacIntosh y toda la ristra de gadgets electrónicos que han revolucionado no sólo la forma de trabajar, sino también de comunicarse y de pasar el tiempo libre. Un fecha, sin duda, para recordar.</p>
<p>P.D. Como curiosidad, cuando aquella revolución daba sus primeros pasos, Steve Wozniak, todavía sin terminar la carrera, trabajaba para HP haciendo calculadoras. Era la empresa de sus sueños y obligado moralmente a comunicarles lo que estaba haciendo -utilizó de hecho sus instalaciones para hacer diversas pruebas-, la empresa no mostró mayor interés por su proyecto. Tampoco Atari o Commodore lo hicieron. Cuando emprendieron sus propios proyectos, el resultado no fue el mismo. Lo habían tenido en sus manos y lo dejaron escapar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/09/07/echando-vistazo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>170</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El Nobel de Física deficiente mental que comía en bares de striptease</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/05/03/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/05/03/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 03 May 2010 09:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[bongo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[diversión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[einstein]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[feynman]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[física]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[neumann]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[nobel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[stripptess]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=142</guid>
		<description><![CDATA[Antes de leer este post es necesario ver el video que adjunto al final del texto. El tipo talludito que tan bien toca el bongo no es un cualquiera. Se trata de Richard P. Feynman, Premio Nobel de Física de 1965. Hablamos de un tipo que de niño sacó sus primeros dólares arreglando las radios [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de leer este post es necesario ver el video que adjunto al final del texto. </p>
<div>
<object style="border-color: initial; border-style: initial; border-color: initial; border-top-width: 0px; border-right-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; border-style: initial; border-color: initial; background-image: none; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: initial; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; " width="480" height="385"><param  name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HKTSaezB4p8&#038;hl=es_ES&#038;fs=1&#038;"></param><param  name="allowFullScreen" value="true"></param><param  name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed  src="//www.youtube.com/v/HKTSaezB4p8&#038;hl=es_ES&#038;fs=1&#038;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>
<p>El tipo talludito que tan bien toca el bongo no es un cualquiera. Se trata de Richard P. Feynman, Premio Nobel de Física de 1965. Hablamos de un tipo que de niño sacó sus primeros dólares arreglando las radios de sus vecinos; un tipo que se aburría en clase y que aprendió álgebra gracias a su profesor de Física del instituto le dio un libro sobre el tema (de nivel universitario) para evitar que se aburriera y molestara; un tipo que estudió en el MIT y se doctoró en Princenton, donde impartió un seminario de Física al que acudieron Einstein, Pauli y Von Neumann; un tipo que participó en el Proyecto Manhattan cuando todavía no había conseguido el doctorado; un tipo que es considerado uno de los padres de la nanotecnología, un tipo, en definitiva, muy inteligente.</p>
<p>Pues bien, además de todo esto, este hombre tenía por costumbre, cuando daba clases en California, comer cinco o seis veces a la semana en un bar donde las camareras trabajaban en top-less. Cuando las autoridades quisieron cerrarlo, fue uno de los pocos clientes que se atrevió a declarar en defensa del establecimiento. “Profesor de física de Caltech que va seis días a la semana a ver bailarinas top-less”, fue el titular de los periódicos. Como también le dio por la pintura, el dueño de un prostíbulo le pidió que pintara un cuadro para su local. Por supuesto, aceptó. </p>
</div>
<div>Ya antes tenía costumbre acudir a bares de striptess a ligar con las chicas. De hecho, años antes, siendo profesor en la Universidad de Cornell -una de las más importantes de Estados Unidos-, tenía que desplazarse una vez a la semana a Buffalo para impartir un seminario. Como le gustaba la ‘acción’, quedaba siempre con el mismo taxista para que después de las clases le llevase a su bar preferido. En una ocasión tuvo una pelea y acabó con un ojo morado. Al día siguiente, de regreso en la universidad, un profesor de Filosofía -no se llevaba nada bien con ellos- le preguntó si se había golpeado con una puerta. “Nada de eso -respondió Feynman-. Me lo hice en una pelea en el retrete de un bar de Buffalo”.  ¿Quién iba a creerle? Cuando fue a impartir su clase, comenzó como hacía siempre: “¿Alguna pregunta?”.</p>
<p>Sus extravagancias no quedaban aquí. Cuando trabajaba en el Proyecto Manhattan, se dedicó a abrir los archivos donde se guardaban los secretos de la bomba atómica. Como además de trabajar y demostrar la escasa seguridad allí reinantes no había nada más que hacer, aprendió a tocar el tambor, con el resultado visto en el video. Tiempo después, pasaría diez meses en Brasil, donde se unió a una escuela de samba y participó en los Carnavales.</p>
<p>Su relación con las Letras no fue del todo fluida. En una ocasión acudió a un Congreso sobre ética y ciencia. Antes del mismo, le pasaron una lista de libros que sería de interés conocer para esas jornadas. Comenzó a pasar las hojas y nada, no había leído ni uno. Cuando se reunió con sus compañeros de seminario, se encontró con un jesuita, un sociólogo, judíos ultraortodoxos&#8230; y no entendía absolutamente nada de lo que decían.  El rigor al que estaba acostumbrado en su campo brillaba por su ausencia entre aquellos filósofos, “una gente particularmente inoperante”. Desde entonces, se prometió a sí mismo que nunca más participaría en una reunión de ese tipo.</p>
<p>Tampoco le gustaban demasiado los premios, ni siquiera si se trababa del Nobel. Eran las tres o cuatro de la madrugada cuando sonó el teléfono de su casa. “¿Para qué me molestan a estas horas de la madrugada?”. “Pensé que le gustaría saber que ha ganado usted el Premio Nobel!, le dijo un desconocido. “¡Síííí! ¡Pero ahora estaba durmiendo! Hubiera sido mucho mejor que me hubieran llamado por la mañana.” Su mujer, claro, no se lo podía creer.</p>
<p>Aquí está pues todo un Nobel de Física aficionado a los bares de striptess, a tocar el bongo, a los Carnavales y a reírse de los filósofos. Un tipo inteligente y extravagante que tuvo que salir del ejército tras la II Guerra Mundial al ser considerado “deficiente mental”. Increíble.
</p></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/05/03/el-nobel-fisica-deficiente-mental-comia-bares-de/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>142</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
