<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Aletheiaaniversario &#8211; Aletheia</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcorreo.com/aletheia/tag/aniversario/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 06 Sep 2019 14:41:05 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>El hombre que bendijo las bombas atómicas</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/08/09/el-hombre-bendijo-bombas-atomicas/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/08/09/el-hombre-bendijo-bombas-atomicas/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 09:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[aniversario]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[arrepentimiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bomba]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[guerra]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mundial]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[nagashaki]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[nuclear]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[oppenheimer]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zabelka]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=167</guid>
		<description><![CDATA[Continuando con el post anterior, hoy es el 65º aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki. Se ha contado mil y una veces lo que sucedió con ‘Fat Man’, el hermano mayor de ‘Little boy’, el ‘Muchachito’ que había arrasado tres días antes Hiroshima. ‘El Gordo’ tenía una potencia muy superior y acabó [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Continuando con el post anterior, hoy es el 65º aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki. Se ha contado mil y una veces lo que sucedió con ‘Fat Man’, el hermano mayor de ‘Little boy’, el ‘Muchachito’ que había arrasado tres días antes Hiroshima. ‘El Gordo’ tenía una potencia muy superior y acabó con la vida de 70.000 personas. Sin embargo, es menos conocido que el piloto del ‘Bockscar’, el B-29 que transportó el artilugio, era un católico llamado Charles W. Sweeney. Lo importante de esta historia no está en el propio Sweeney, que, como la mayoría de sus colegas, no mostró a lo largo de su vida dudas sobre su acción, sino en el sacerdote del Grupo 509, el de la bomba atómica.</p>
<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgizqda">George Zabelka tenía por entonces treinta años. Como tantos otros, este joven idealista de origen austriaco se había alistado dos años antes ansioso por demostrar que podía contribuir a la defensa de los Estados Unidos. Su misión no era combatir, sino cubrir las necesidades espirituales del mencionado Grupo 509, la unidad creada en 1944 con la única misión de lanzar las bombas atómicas sobre Japón.  Como gran parte de los religiosos integrantes de las fuerzas armadas, Zabelka no veía ningún dilema moral en que un sacerdote animara al combate. Sus superiores no tenían la más mínima duda al respecto. De hecho, en una multitudinaria misa oficiada hacia el final de la guerra a la que acudió el joven capellán, el cardenal arzobispo de Nueva York, Francis Spellman, había insistido en la necesidad de continuar luchando por la libertad y la justicia. Se trataba de una ‘guerra justa’. “Es cierto, se dedicaban a matar y combatir, pero eso no me impresionaba. Yo creía que estaba perfectamente bien”, decía por entonces el padre Zabelka.</p>
<p><strong>Peregrinación a Japón</strong></p>
<p>Las convicciones del sacerdote comenzaron a tambalearse cuando supo que Nagasaki era una ciudad mayoritariamente católica. De hecho, tenía su propia catedral, la catedral de Urakami, que quedó reducida a cenizas por la explosión. Sweeney, ‘su’ piloto católico, habían matado a miles de correligionarios. Después del ataque, Zabelka pudo hablar con los supervivientes y visitar los hospitales donde agonizaban niños inocentes. “Muchos de ellos permanecían en silencio, callados por completo, sin moverse, muriendo”, observó consternado. En lugar de regresar a Estados Unidos, el atormentado sacerdote decidió quedarse en el norte de Japón trabajando como capellán. Cuando finalmente regresó a casa, nadie quería hablar de la guerra. Las atrocidades cometidas en Corea y Vietnam y el ejemplo de Martin Luther King, con el que colaboró en la lucha por los derechos civiles, le convencieron todavía más de su error. Su fe cristiana era incompatible con la guerra. Fue entonces cuando el hombre que bendijo las bombas atómicas se convirtió en un ferviente pacifista.</p>
<p>George Zabelka no fue el único hombre que se arrepintió por su participación en los bombardeos nucleares sobre Japón. Ahí están los casos mencionados en el post anterior del propio Oppenheimer, Joseph Rotblat o Leó Szilárd, pero ninguno de ellos cargaba con la responsabilidad moral de haber bendecido las bombas.</p>
<p>En 1984, el padre Zabelka viajó a Japón para hacer una peregrinación desde Tokyo a Hiroshima. El hombre que bendijo las bombas volvía para pedir perdón a los &#8216;hibakushas&#8217;, los japoneses supervivientes de los bombardeos nucleares. Durante la guerra, ni uno solo de sus sermones había condenado la muerte de civiles en los raids aéreos impulsados por los altos mandos estadounidenses. Cuarenta años después pedía perdón &#8220;por mí, por mi país y por mi iglesia&#8221;.</p>
<div>
</div>
<div>P.D. La versión impresa de este post, con alguna pequeña diferencia, puede verse <A href="http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20100808/mundo/bendicion-bomba-atomica-20100808.html" title="http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20100808/mundo/bendicion-bomba-atomica-20100808.html" id="link_0">aquí</a> </p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/08/09/el-hombre-bendijo-bombas-atomicas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>167</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Y Rommel pensando en el cumpleaños de su mujer</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/06/04/y-rommel-pensando-el-cumpleanos-su-mujer/</link>
		<comments>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/06/04/y-rommel-pensando-el-cumpleanos-su-mujer/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Jun 2010 10:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jon Garay</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[aniversario]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desembarco]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[eisenhower]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[guerra]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[montgomery]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mundial]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[normandía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[rommel]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcorreo.com/aletheia/?p=148</guid>
		<description><![CDATA[Dentro de dos días se conmemora el 66º aniversario del desembarco de Normandía, el comienzo del fin para los nazis en Europa occidental. Se ha contado cientos de veces la heroicidad de lo logrado aquel día; cómo miles de soldados -literalmente cagados de miedo y vomitándose encima- desembarcaron en la costa francesa; cómo Churchill, con [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG src="/aletheia/wp-content/uploads/sites/7" id="img_0" class="imgcen">Dentro de dos días se conmemora el 66º aniversario del desembarco de Normandía, el comienzo del fin para los nazis en Europa occidental. Se ha contado cientos de veces la heroicidad de lo logrado aquel día; cómo miles de soldados -literalmente cagados de miedo y vomitándose encima- desembarcaron en la costa francesa; cómo Churchill, con su habitual tendencia a los actos grandilocuentes e inútiles, insistió en presenciar la hazaña desde un barco cercano (Eisenhower tuvo que prohibírselo terminantemente); cómo los aliados trasladaron diques artificiales a través del canal para construir puertos; cómo tuvieron que preparar el abastecimiento de unas tropas que consumían entre 600 y 700 toneladas de provisiones al día por división; cómo Eisenhower fumaba cuarenta cigarrillos Camel al día para aplacar la tensión de los preparativos&#8230;</p>
<p>Los alemanes sabían que algo se estaba ‘cociendo’ en Inglaterra. Era difícil no sospechar algo así con dos millones de soldados aliados reunidos en el sur de la isla. El problema era saber cuándo y dónde iban a dar el paso decisivo. Al mando de la defensa se encontraba Erwin Rommel, el ‘zorro del desierto’. Este hombre se había hecho famoso por humillar una y otra vez a los comandantes ingleses en las arenas del norte de África. Tan es así, que cuando Montgomery se hizo con el mando en la zona, el general Freyberg, al mando de las tropas neozelandesas, le obsequió con el siguiente recibimiento: “Lo siento mucho por usted. Esto es una sepultura de tenientes generales. Ninguno aguanta aquí más de unos meses”. Rommel se convirtió en la obsesión de Montgomery. De hecho, éste tenía en su camión de campaña -como consecuencia de una de sus muchas rarezas, no tenía un cuartel de mando como tal- un cuadro del alemán, al que de vez en cuando miraba y se preguntaba qué estaría haciendo en ese momento su archienemigo. Además, tenía dos perros. A uno le llamó Rommel; al otro, Hitler.</p>
<p>Los nazis no tenía demasiado claro cómo hacer frente a la invasión. Rommel y Hitler apostaron por la ‘Muralla del Atlántico’, una gran barrera preñada de minas, alambradas, nidos de metralletas y fortificaciones cercana a la costa que contaría con el apoyo de fuerzas acorazadas incrustadas en la misma línea del frente. Sin embargo, generales de la talla de Guderian (el ideólogo de los panzer) o Von Rundstet, inmediato superior de Rommel y el militar alemán más respetado por los aliados, preferían alejar las tropas acorazadas para que pudieran desplazarse a conveniencia. En definitiva, se trataba de una disputa entre la guerra de posiciones y la de movimientos. ¿No era Rommel un maestro en la segunda? Sí, pero las derrotas en África e Italia le habían convencido de que la superioridad aérea aliada impediría el desplazamiento de los panzer en la batalla. Finalmente se impuso su opinión, con el resultado ya conocido.</p>
<p>Aquellos días de junio fueron especialmente calurosos en el sur de Inglaterra y el norte de Francia. Mientras Eisenhower se esforzaba por aplacar las tiranteces entre Montgomery y Patton -sería difícil saber cuál de los dos era más bocazas-, Rommel trabajaba intensamente en la ‘Muralla del Atlántico’. Estaba convencido de que los aliados desembarcarían en la zona de Calais, por ser la zona más cercana al desembarco y porque permitía el paso hacia el corazón de Alemania. No sabía que “el día más largo” -así lo bautizó el mismo- estaba tan próximo. ¿Sabéis que tenía previsto ‘el zorro del desierto’ para aquel 6 de junio de 1944? Ir a Alemania para pasar el día con Lucie, su mujer. Justo ese día cumplía cincuenta años.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcorreo.com/aletheia/2010/06/04/y-rommel-pensando-el-cumpleanos-su-mujer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>148</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
