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Jon Garay

Aletheia

Léelo, es fácil

La Universidad de Oxford ha lanzado un nuevo curso de inglés, MyOxfordEnglish. Uno más entre la multitud, podría pensarse. Pues no. Éste tiene de especial que puede seguirse desde la cama o el sofá gracias a un botón que bajo el nombre ‘Bed Mode’ gira 90 grados la web, desde la que se estudia el curso, para que resulte más sencillo poder leer tumbado. Además, el usuario puede adquirir un “cojín altavoz” para realizar los ejercicios cómodamente acostado, sin necesidad de realizar un esfuerzo adicional.

¿Y por qué Oxford se ha lanzado a esta iniciativa? Porque según sus estudios, esta novedosa forma de aprender inglés “se ajusta a la auténtica realidad de la población”. Y es que el 57,6% de los españoles sólo quiere echarse en el sofá al salir del trabajo

El aprendizaje de idiomas es sólo una más de las vertientes en las que se manifiesta de forma evidente una realidad que creo abrumadora: la cultura de la facilidad. Por todos lados vemos ofertas que nos dicen “aprenden inglés sin esfuerzo”, “cursos de inglés-aulafácil”, “aprende inglés fácilmente y desde casa”… Planeta de Agostini, un clásico entre los clásicos, promete aprender esta lengua franca “a su ritmo y fácilmente”. Y el curso de inglés de la BBC añade otra ventaja: “Te resultará una experiencia amena e incluso divertida”, justo en la línea de Magic English, cuyo nombre ya indica lo que promete.

Dietas y compras
Otro área donde la facilidad lo impregna todo es el de las dietas. Productos de Teletienda que permiten adelgazar en siete días, revistas con fórmulas mágicas para perder tres kilos en una semana, maravillas como adelgazar sin dejar de comer… Prueben a poner en Google “dietas para adelgazar rápido”. Les saldrán 182.000 resultados en 0,24 segundos. A ello se le unen además esos cinturones mágicos que convierten una prominente barriga masculina en una esculpida y atlética tabla de abdominales sin más esfuerzo que permanecer cómodamente tumbado en el sofá (quizás aprovechando para aprender inglés). Sin olvidar las máquinas vibradoras que tonifican el trasero femenino, el último grito para las mujeres son las zapatillas ‘Reebok Easy Tone’, que ayudan a tonificar piernas y glúteos mientras se camina.

Por supuesto, la economía basada en el consumismo en la que vivimos se ayuda también de los adjetivos “fácil” y “cómodo” para atraer a los compradores. Aunque sea un invento con miles de años de existencia, la moneda no es más que una forma más fácil y cómoda de comerciar que el trueque o que utilizar como medida de valor productos como el tabaco. El siguiente paso fue el dinero de papel, todavía más fácil de transportar, paso previo a la comodísima tarjeta de crédito. Para ponerlo todavía más a mano, proliferan los servicios de venta por Internet en los que basta con poner el número de cuenta bancaria para hacerse con el producto deseado sin mayor esfuerzo que hacer varios clicks. Pero ¿qué sucede si sus tarjetas no tienen fondos? Nada, porque ya pueden solicitarse créditos rápidos que en sólo 24 horas que a disposición del consumidor la notable cantidad de 3.000 euros.

Tecnología
¿Qué decir de los ordenadores? La introducción de la interfaz gráfica por Apple en 1984 fue el primer gran paso para la popularización de los ordenadores de sobremesa, pero sería sobre todo Microsoft con el Windows 95 quien terminara definitivamente con las líneas de código sólo aptas para especialistas. ¿Y qué decir de los aparatos “plug and play”, que sólo necesitan enchufarse para empezar a funcionar? ¿Y de las pantallas táctiles cada vez más presentes en el mercado, que hacen todavía más intuitiva la convivencia con las computadoras?

Otra manifestación de esta cultura de la facilidad son las comidas precocinadas. Observar las estanterías de cualquier supermercado basta para comprobar esta realidad: arroz tres delicias o pasta a la carbonara listos con solo calentar, hamburguesas de atún listas en dos minutos, tortillas de patata ya preparadas para comer, latas con la fabada ya lista, deliciosas tartas en su punto… Todo para que el consumidor no tenga que perder el tiempo ante el fogón. “Cocinar y listo”.

Ecomomía fácil
Y es que incluso la economía, la filosofía o la ciencia, materias arduas por definición, caen en la influencia de la cultura de la facilidad. Con la crisis proliferan los libros como ‘La crisis Ninja’ o ”Contabilidad para todos. Iniciación fácil a la contabilidad’, ‘Un náufrago en la bolsa. Consejos sencillos para entender la bolsa y ganar’ , ‘Finanzas para no financieros’ o ‘La bolsa en tu bolsillo: guía fácil para entender la bolsa y el mercado de valores’, que intentan hacer entender al lector medio lo que de otra forma sería un arcano.

En filosofía, ya es posible entender a Wittgenstein, Aristóteles o Confucio en sólo 90 minutos gracias a Paul Strathern, mientras que en ciencia, el célebre Stephen Hawkins recoge en su ‘Breve historia del tiempo’ un consejo que le dieron para su libro: por cada fórmula que incluyera se reducirían a la mitad sus lectores. Por ello, sólo introdujo una: e=mc2.

Dicho esto, todo aquel que haya estudiado idiomas, intentado adelgazar, leído libros de economía o filosofía y trabajado para poder comprar lo que le apetezca sabe bien que ninguna de estas tareas es ni puede ser fácil. ¿Por qué sigue siendo tan fácil engañarnos? ¿A qué creéis que se refería Jahvé cuando expulsó a Adán y Eva del paraíso diciéndoles que sólo obtendrían el fruto de la tierra con el sudor de su frente? La tecnología puede verse como el esfuerzo humano por aliviar su trabajo, pero es tecnología, no magia.

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