Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Jueves, 11 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
Rompiendo la tendencia, me levanto antes que el sol.
Obligado, eso sí.
Algo no va en la campaña. Antes de irme queremos saber qué sucede en uno de los departamentos para se haya abierto tanto la brecha entre ambos candidatos. En cuestión de horas, organizamos varios focus groups, unos grupos de discusión formados por votantes y simpatizantes del partido mayoritario en la zona que a buen seguro nos darán las claves de lo que andamos buscando.
- Volando, Jorge!
En buen momento. La carretera panamericana, que atraviesa a lo largo de más de 26.000 km el continente, desde Alaska hasta Ushuaia en Argentina, no se presta a muchos excesos a su paso por El Salvador.
Varios perros tendidos sobre el asfalto me estomagan el ayuno y enrabietan con el mundo.
- ¿Pero la gente no los ve o qué?
El ganado se suma a nuestra travesía. La dos primeras veces resulta divertido esquivar un rebaño. La tercera, incomoda. No por las vaquitas, bastante tienen las pobres con soportar su delgadez y el azote desconsiderado de un tipo desgarbado con gorro campero, sino por el frenazo y mi mano grabada en el salpicadero del Toyota de Jorge.
En los periódicos, apelaciones constantes al mes patriótico, celebrado en todo Centroamérica con motivo del aniversario de la independencia de los colonos españoles.
Mexicanos, chapines (guatemaltecos), guanacos (salvadoreños), catrachos (hondureños), chochos (nicaragüenses), y ticos (costarricenses) andan de celebración en estos días.
En mi mente, agendas cruzadas pendientes ya de mi regreso a Bilbao.
Jorge, ausente durante todo el trayecto, está a punto de partirme en dos.
Sin retirar la mirada del frente, coge aire con toda la intención de romper el silencio y lo consigue.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Miércoles, 10 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
O dicho en cervantino… ‘no hay atajo sin trabajo’.
Aunque para todo hay excepciones.
Lunes, 9 de la mañana y 32º graditos sofocantes que indigestan cualquier desayuno.
Camino de la Embajada recibo una llamada que, siguiendo escrupulosamente el estricto protocolo mediterráneo, me avisa a falta de dos minutos que la reunión que llevo dos días preparando se suspende por X motivos que me matan de risa y enfado al mismo tiempo.
De vuelta en la Oficina de Campaña, Yanira, la coordinadora del equipo de encuestadores, me lanza un plan ocioso que cojo al vuelo sin pensarlo.
- Si quiere puede ir a supervisar los operativos de campo que están en el occidente y de paso aprovechar para conocer esa zona del país…
La oferta de Yani trae regalo. Casi 300 libras de armario empotrado en forma de pariente.
Carlos es el hermano pequeño de Yanira. Un auténtico fenómeno. Con quince años, en plena guerra civil salvadoreña, emigró a los EEUU para darle una oportunidad a su futuro. Panadero de origen, ahora es un exitoso agente de cirugía plástica en Nueva York. Lo que cambia la vida.
De aspecto rudo pero increiblemente bonachón, Carlos se esfuerza por no bañar su español de anglicismos tras 23 años fuera de El Salvador. Sus primeras frases me hacen sonreír, su aspecto tan de Petter Griffin y su ceceo con acento norteamericano lo convierten en un personaje entrañable.
Nuestra primera parada en el Autoservicio de Pollo Campero acaba de pulir el estereotipo. Desde el coche, sus anécdotas y sorpresivos comentarios tras su larga ausencia fuera de El Salvador me entretienen a ritmo de carcajada.
Inmersos en nuestra particular road moviedirigida por Jorge, la jornada transcurre entre los tres departamentos más al occidente del país, frontera con Guatemala: Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate.
Recomendaciones para el futuro turista, muchas. A destacar: el lago de Coatepeque, formado sobre un cráter volcánico en un entorno verdaderamente increíble. Las ruinas de Tazumal (ver foto), en Chalchuapa, todo un viaje milenario.
Apaneca, una entrañable ciudad de calles empedradas y fachadas coloridas presidida por la montaña de las tres cruces. Juayua, la ciudad gourmet de El Salvador.
Hablando de paladares… un plato de pupusas de queso y una exclusiva cola champagne sobre las faldas del volcán de Izalco. Para rematar, un postre típicamente nacional a base de torrejas, nuégados, plátano en miel y chilate en la plaza central de Armenia, tranquilisísimo rincón camino de San Salvador.
Hacía tiempo que no me reía tanto.
El trabajo… un buen atajo, sí.
Pero una sonrisa el camino más directo a cualquier lugar.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Martes, 9 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
Jorge dice sentirse también un privilegiado.
- Explícate…
Lamentablemente, me temo que cada uno a su manera.
Españoles y salvadoreños compartimos pareceres, eso es cierto. Una misma lengua, una ligazón cultural y… un cambio de moneda con la que dimos la bienvenida al nuevo siglo y que a ambos nos ha empobrecido. Al menos perceptivamente.
Jorge, me asegura, se siente afortunado con esos 310 dólares que cada mes mete en su bolsillo. 215 euros, para entendernos.
Teniendo en cuenta que la mayoría de salvadoreños hacen auténticos malabares para sobrevivir con menos de 100 euritos en el saquillo, le empiezo a entender. Aunque me cuesta.
Lo normal en El Salvador es trabajar de lunes a sábado. La edad importa poco si uno está en condiciones de aportar “pisto” (dinero) en casa.
El ocio de jóvenes y adultos se reduce a un domingo en el monte o en la playa. Salir del país, misión imposible. Si no hay dólares, otra alternativa siempre es seguir desde la TV los cuatro o cinco partidos que emiten en directo (¡y en abierto!) de la Liga Española. “En esto, Jorge, sí sois privilegiados”, le suelto sintiéndome de todo menos gracioso.
Y si no pues… los centros comerciales, donde abundan los paseantes y escasean los compradores.
¿Vacaciones? Pocas, apenas una semanita a principios de agosto y la Semana Santa de rigor por tratarse de un país eminentemente católico.
Con semejantes minivacaciones, mirémoslo por el lado positivo, parece imposible padecer cualquier síndrome postvacacional. “Yuri, majete, hoy estás que lo bordas…”, me digo.
Pero a lo que íbamos… ¿cómo sobrevivir con menos de 120 euros al mes?.
He aquí más de 5.000.000 de Premios Nóbel en “Buscar Soluciones” y “Exprimir sus posibilidades”.
- Hola Elsy! cómo le va?, pregunto mientras me acomodo en el asiento de atrás.
El sol se esfuerza por hacerse un hueco entre las nubes de camino al exclusivo restaurante en pleno World Trade Center de San Salvador que Miguel y Elsy han pensado para nuestro reencuentro.
- ¿Por qué 86?
- El 8 y el 6 son dos números de buena fortuna en China.
- Ammm… con razón entonces los Juegos Olímpicos se inauguraron el 08/08/08 a las 08:00 de la tarde…
Hacía tiempo que no degustaba tal variedad de sabores. Intensos, refinados… todos excelentes. Los calamares con verduras y el “licuado” de piña natural una auténtica delicia.
La panzada transcurre entretenida entre apelaciones al cambio político en El Salvador y anécdotas del gran partido del sábado en el Cuscatlán.
La sobremesa, de mall y en mall… en busca y captura del ‘Puro Guanaco’, diccionario de dichos y refranes salvadoreños, recomendación desinteresada de una puntual seguidora de estas líneas.
Ya puestos, unos trapitos más veraniegos en previsión de un 2008 sin otoño a la bilbaína.
Compartir día con Miguel y Esly, un verdarero lujo…
- Nos veremos pronto, seguro que sí.
… sentir la sensación de contar con una familia tan lejos de tu casa, no tiene precio.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Domingo, 7 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
- ¿¡Cómo que al Vietnam!?
- Aha, allá es donde está el mejor ambiente…
- No me jodas, Ricardo, con ese nombre no puede ser bueno!
El recuerdo de mi paso por San Siro y La Bombonera me da una idea de lo que se avecina.
Iluso de mí.
Ricardo es uno de los supervisores de las encuestas electorales. Un tipo pícaro y muy bromista con el que no tardé en congeniar. Madridista hasta las trancas, lleva semanas recordándome que el sábado 6 de septiembre no hiciera planes de ningún tipo. Juega la selección de El Salvador y quiere llevarme con su grupo de amigos.
El rival… Haití, campeón del Caribe y rival directo en el grupo clasificatorio para el Mundial de 2010 en Sudáfrica.
Nuestras entradas dicen ‘Ambiente Sol General’, o lo que es lo mismo, la grada lateral no cubierta del imponente estadio Cuscatlán de San Salvador. La zona más popular, en definitiva.
Son las 17:00 de la tarde, quedan tres horas para el comienzo del partido, pero los alrededores del estadio están ya repletos de gente azulada, vestida con los colores de ‘la Selecta’, el combinado nacional salvadoreño.
- Mejor si entramos ya, enseguida se llena de gente y…
- ¿…y?
Ricardo se pierde entre el ruído dejando que yo mismo sea testigo de la sorpresa. Superado el cacheo policial subimos por las escaleras que dan al graderío. Qué de gente.
Mi primera reacción girar la cabeza hacia arriba. Su primer saludo una bolsa de agua a 30 cm de Ricardo.
Al fondo del pasillo que divide en dos la grada veo que la multitud se ensaña verbal y físicamente con una pareja, chico y chica, que atraviesan cómo pueden entre gritos y bolsazos de ese agua mineral con sabor a plástico.
- ¿Pero qué pasa?
- Ahorita te explico, tú sube rápido…
Y tan rápido. Mi cara debe desprender mucha mala baba porque mis nuevos compañeros de fila apenas me contemplan un nanosegundo.
- Acá estamos seguros. Ahí abajo tiran de todo, empujan, insultan… Es la forma en la que se divierten “las barras” (los hinchas) hasta que empieza el “masconazo” (partido).
No encuentro respuesta serena. Respiro.
Las bolsitas de agua mineral siguen volando de izquierda a derecha y viceversa.
Al otro lado del campo, la platea y la tribuna, las zonas más caras del estadio.
- Y esas balconadas de allí… para la prensa, verdad?
- No, no, son zonas privadas, como apartamentos para ver en directo la partida.
Sobre nosotros, grandes carteles publicitarios, para mi sorpresa, muchos de ellos electorales. En el videomarcador se intercalan spots políticos de los dos principales candidatos. Mis ojos no dan crédito al comprobar cómo unos y otros apoyan a rabiar en función de su preferencia.
Tras dos horas de cánticos, olas y mucho meneo, los dos equipos saltan al campo. Cordones policiales y más de un “vergazo” (golpe, malpensados…).
Mi ojos saltan de mi cara cuando veo que la afición local se da media vuelta y abuchea al compás del himno nacional de Haití. Gesto feo, sin embargo, emotivamente eclipsado por el cántico efusivo del epinicio salvadoreño.
Durante el partido, auténtica tensión propia de las grandes finales.
“Culero” (homosexual) y “cerote” (cacho de mi…), los insultos más repetidos.
El partido empieza bien para El Salvador. Un gol tempranero fruto de un fallo monumental del portero haitiano y una expulsión visitante a los pocos minutos, ponen en bandeja el partido para los de casa. Motivados, además, por la promesa del presidente del Gobierno de ‘regalar’ 5.000 dólares al autor de cada tanto. Pan y fútbol, nihil novum sub solem…
Goles y más goles hasta un total de 5 es el resultado de una estupenda noche de fútbol, quizás no brillante, pero sí muy voluntarioso.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Sábado, 6 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
La campaña estancada, el ambiente tenso, mi mente cansada.
Mi vida más enrevesada…
… y mi agenda de trabajo hoy más llena que antes de mi llegada.
La mejor noticia de la semana viene esta vez desde España.
Por ponerle nombre al portador… de Ángel, uno de esos contactos que empiezan siendo profesionales y, al poco, sabes que pasará al de amistades.
Ángel, que hasta esta semana lo situaba únicamente como el responsable de comunicación de la Asociación de Jóvenes Empresarios, resulta que además es el compositor y guitarrista del eminente grupo musical “La Última Apuesta”.
Su música es ya un referente en las principales salas de Madrid. A buen seguro porque sus canciones, de tono y melodía pegadizas, tocan temáticas muy apegadas a nuestra realidad social más actual.
Lo que son las cosas. La semana me pedía algo así y hoy, sin buscarlo, he dado con la banda sonora de mi dinámica rutina.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Viernes, 5 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
Jorge se ofrece y yo acepto.
Llevo ya unos días atravesando la ciudad en coche y nunca con opción a parar, contemplar e inmortalizar. Es domingo y no se me ocurre nada mejor que hacer.
El sol pega fuerte sobre San Salvador. Pica bien duro cada vez que se hace hueco entre las enormes nubes tan propias de esta época del año.
- ¿Hace hambre?
- Mmm… sí, un poco, sí.
- Ok, acá mismo hay un centro comercial que…
- … hoy preferiría comer en algún lugar más típico.
Jorge aparca frente a “La Depensa de Don Juan”, en la calle La Reforma, a unos pasos de la Embajada de España. Es uno de los supermercados más comunes de El Salvador que, como todos, tienen un comedor donde a diario jóvenes y trabajadores almuerzan por poco más de tresdólares.
Como si no tuviera suficiente vocabulario para denominarlos, me limito a señalar los platos, reservándome una mano en mi barbilla. La “mesera” sonríe. Jorge me echa un cable, recordándome que el sistema requiere de una bandejita en el que se mezclan las dos comidas…
Me decanto por unas fajitas de carne y, por aquello del open-your-mind, tiro de chao-mean, esas tiras de pasta china con trozos de pollo, gambas y verduras.
- Y… “regáleme” (póngame) un ‘smoothie’ de melón con naranja, por favor.
Todo un descubrimiento durante mi estancia en los USA estos batidos naturales elaborados con fruta troceada y zumo recién exprimido. Una delicia que hace las veces de bebida y postre.
Salimos llenos.
Una niña se cruza en mi camino con un plátano cubierto de chocolate y almendras.
- ¿Qué es eso?, pregunto como si no fuera lo suficientemente obvio…
- Un “chocobanano”! Quiere probarlo?
Acabo de sacarme la camisa por fuera y…
- Ok, pero invito yo!
- Acá en “La Neverita” los hacen bien ricos.
Su elaboración no entraña mucho misterio, pero acapara toda mi atención. Un plátano helado, cubierto de vainilla, mojado en chocolate caliente y rebozado en almendritas. Sonrío impaciente como cuando de niño esperaba que el torno terminara mi dulce de algodón.
Con el postre la tarde decide nublarse.
- Me quedaré leyendo. Mañana a las 9 abajo, bien?
Acomodado en mi cama no tarda en hacerse de noche. Pero el bochorno aumenta.
Noto que empieza a llover. De repente…
Varios relámpagos y un gran estruendo que, por momentos, hace perder intensidad al flexo de mi dormitorio.
Lo que veo a continuación… el tormetón más bonito desde mi llegada.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Jueves, 4 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
Echo de menos andar. Caminar. Pasear.
Callejear. Deambular. Garbear.
Patear. Trotar. Transitar.
… si tuviera que lanzar un pero, seguramente el único, de mi breve pero intensa estancia en El Salvador, sin duda sería la imposibilidad de disfrutar a pie un país que merece ser conocido pero que hoy día no se presta a ello. No es seguro.
Yo, que disfruto caminando de Goya a Moncloa… de Abando a Deusto… de la Zumaquera a Dato… del primero al cuarto… con demasiada frecuencia aquí me veo encerrado entre las paredes de un apartamento, una oficina, un despacho, un restaurante, un coche…
Bendito trabajo. Maldita inseguridad.
- Jorge, sé que es tarde, pero… ¿puedo pedirte un favor?
- ¡Cómo no!
- ¿Podríamos salir por la carretera del litoral y acercarnos a alguna playa?
- ¿Ahor… Ahorita mismo!
Venimos de La Unión, en la frontera oriental del país con Honduras, donde el calor agobia de lo lindo y las curvas todo trayecto.
Tengo la cabeza como un bombo. Dormito.
- … Yuri, ya hemos llegado.
- ¿Dónde estamos?
- En playa El Tunco, junto al Puerto de La Libertad.
Yuri Morejon Ramírez de Ocáriz | Miércoles, 3 de septiembre de 2008 | Sin comentarios |  |
- ¿Aló?
- … juuummm!?!?
No quería, pero la voz inocente de la chica de la limpieza me despierta a escasos minutos para las 7:30 de la mañana.
- Venga más tarde… Gracias!
Me reincorporo y me consuelo pensando que el día gracias a ella me resultará más largo.
Es pronto pero la piscina del hotel está de lo más apetecible. Dejo el desayuno para más tarde y me regalo unos larguitos.
El agua está sorprendemente caliente pese a las nubes y la ausencia de niños en la zona. Qué bien me cayó siempre Poseidón…
Recompuesto y sin… me acerco hasta el centro comercial ‘Los Próceres’, a apenas un par de “cuadras” (manzanas) del hotel. María Andrea está en un evento familiar y no nos veremos hasta después de comer.
Allí compro algún detallito y me homenajeo con una de esas fantásticas ‘Go Salads’ a las que tanto recurro últimamente. Recibo mis primeras vueltas en quetzales y… “coño, pedazo de monedas!”. Sonrío al recordarme a ésas de chocolate que comíamos de pequeños. Y de no tan…
- ¿Sabes por qué aquí los buses son cada uno de un color?, me invita a acertar María desde su carro.
- Cuéntame…
- En Guate hay todavía mucha genteanalfabeta, por lo que no todos sabrían diferenciar el recorrido de los buses.
- Vaya, yo pensé que era una forma de decorarlos típica de Centroamérica. En El Salvador también son de los más variopintos…
Lo cierto es que estos autobuses llaman tremendamente la atención. Por su diseño y… por el humo que desprenden. Donados por los gobiernos de EEUU, son los clásicos ‘School Buses’ amarillos tan presentes en sus películas. Ya en Centroamérica sus propietarios hacen de ellos una muestra de gran colorido y curiosas combinaciones.
Hemos quedado todos en la casa de Mario, amigo de María Andrea. La casa es impresionante, decorada al detalle, muy de reportaje del Hola. Por allí van apareciendo Helena, Ale, Marlon, Javi, Carol, Margarita… con las que ya había “parrandeado” la noche anterior.
Un picnic a la altura de la casa y… rumbo a Antigua Guatemala, preciosa ciudad de arquitectura renacentista muy española, rodeada por los volcanes Agua, Fuego y Acatenango. Paraje digno de visita a tan sólo 40 km de Ciudad de Guatemala.
Risas, exquisitos nachos con guacamole y recargados combinados de malibú en el clásico Monoloco. De seguido, unas clases de “perreo” demasiado avanzadas para un vasco de caderas limitadas y ron-colas a 15 quetzales (¡menos de euro y medio!).
Desfase ninguno, la Ley Seca es puntual y a las 2 cada quien descansa ya en su casita…
¡Hola! Soy Yuri Morejon y me dedico a la consultoría política. Tras haberme pasado la vida formándome en más de una docena de universidades de España, Italia, Reino Unido, EEUU, Honduras y Argentina, hace ya algún tiempo decidí emprender la profesión de asesor de imagen y comunicación de cargos políticos y candidatos.
Mi profesión me lleva ahora a trabajar en las campañas electorales de distintos países de Latinoamérica. Mi primera parada: El Salvador. Este blog será sin duda una magnífica herramienta para contaros de primera mano mis impresiones y experiencias personales durante mi estancia al otro lado del Atlántico.
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