El Escarrete, el baile de los novios

El domingo se celebra en Poza de la Sal (Burgos), el pueblo de mi padre, la tradicional fiesta de El Escarrete. Se trata de un evento que desde 1998 está declarado de Interés Turístico Regional y que se celebra el día de San Blas si cae en domingo, y si no, el domingo más cercano a esta fecha.

En realidad la fiesta se prolonga todo el fin de semana, pero el acto más importante tiene lugar el domingo por la tarde. Os cuento. Los protagonistas de la fiesta son cuatro parejas de jóvenes que se casan o van a casarse a lo largo del año, y son ellos los que, vestidos con el traje típico de la villa salinera, bailan a la pata coja alrededor de gallinas, gallos y conejos con una espada en la mano derecha y la izquierda en la cadera. En primer lugar lo hacen los cuatro chicos y después vuelven a hacerlo los mozos alternándose con las chicas. Los animales simbolizan la prosperidad del hogar y el baile de los mozos, que es como se les llama, tiene como objetivo pedir un año próspero para la familia.

Hoy en día la tradición ha cambiado un poco. En primer lugar, antaño, cuando los mozos hombres terminaban su baile, ‘desjarretaban’ (de ahí el nombre de Escarrete) al animal que les había tocado bailar; hoy en día eso ya no se hace. Otro cambio sustancial es que raro el año en el que realmente se cumple la tradición de que los mozos que bailen sean jóvenes casaderos, ahora vale con que sean jóvenes y quieran hacerlo, aunque este año volverán a ser parejas que van a casarse en los próximos meses en el pueblo. El éxodo rural del que fue víctima Poza llegó incluso a hacer que esta fiesta se perdiera durante años hasta que, en los 70, la Cofradía de San Blas la recuperó.

Pero como os he dicho, la fiesta empieza mañana sábado. Por la mañana los mozos chicos se visten con ropas viejas y se pintan la cara con tizón negro y van por el pueblo pidiendo dinero. Y quien no quiera dárselo se arrepentirá. A los hombres les mantean o les pintan la cara de negro y, antiguamente, a las mujeres les tocaban el pecho. Hoy en día, simplemente las pintan de negro e incluso, a veces, también las mantean.

Y el domingo por la mañana, después de misa, vuelven a la plaza del pueblo a seguir pidiendo dinero. En esta ocasión ya van vestidos con el traje de pozanos. Ahora lo que hacen los mozos chicos es elegir a una persona y, al son de la música, bailan en círculo alrededor suyo y si cuando terminan no ha soltado nada de dinero, le mantean. Mientras tanto, las mozas son las encargadas de ir guardando la recaudación en una bolsa. Y ya por la tarde, la mayoría de los años pasando mucho frío, bailan El Escarrete.

Como podéis ver es un fin de semana diferente, sobre todo para quienes bailan. Y he de deciros que para ellos es todo un honor y una responsabilidad.

Yo, desde aquí, os invito a que vengáis, si no es este año, cualquier otro, y seáis testigos de una bonita tradición.

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