¿No sabes qué hacer con tu vida?

Camino al abismo

Fernando Alexis Jiménez


Era un niño rebelde. Desde muy pequeño. Lloraba por horas asomado a la ventana grande su casa, mirando en dirección a ese punto lejano en el que las casas, lóbregas, se confundían con el tráfico incesante de la avenida principal. En medio de sus gimoteos llamaba a su madre, que jamás se encontraba en el hogar por encontrarse ocupada con las amigas o, simplemente, jugando bingo en un establecimiento cercano.

Y dejaron de llamarle oscar para apodarlo “Tío Rico“. En alusión a un juego de billetes de papel, coloridos y con figuras de Disneylandia, que se hizo popular en el barrio. Y el muchacho era uno de los mejores coleccionistas. “Algún día amasaré fortunas“, solía repetir.

Y se convirtió en un hampón. El dolor de cabeza del barrio. Embarazó a cuatro mujeres y dejó a tres más con la promesa de matrimonio. Robaba, asesinaba y la madre—en medio del llanto—se preguntaba: “¿Qué llevó a este muchacho a cometer este tipo de locuras?”

Y aun cuando le explicaron que todo se debía a la falta de principios y valores, nada bastó para que cayese en cuenta de su error.

¿Qué está pasando con nuestra juventud?

Una conocida líder de nuestra amada Santiago de Cali, me dijo hace poco mientras disfrutábamos de un café tinto: “¿Qué está pasando con nuestra juventud?”

Su preocupación es la misma que asiste a millares de padres y madres en todo el mundo. Se preguntan, desconcertados, en qué momento la pérdida de principios y valores, y el distanciamiento de Dios por parte de la sociedad ha llevado a una carrera desenfrenada de los adolescentes y los jóvenes a vivir el momento, el ahora, sin medir el alcance de lo que hacen.

Es una locura de grandes dimensiones producto del avivamiento de la sensualidad y disipación que priman hoy día y sobre la que advirtió el profeta: “Comerán, pero no quedarán satisfechos; se prostituirán, pero no se saciarán; porque han abandonado al Señor para entregarse a la prostitución y al vino, ¡al mosto que hace perder la razón!” (Oseas 4:10, 11. Nueva Versión Internacional).

No es mi propósito ir a los extremos, pero sin duda compartirá conmigo la inquietud por lo que está causando el desenfreno reinante, tal como lo advirtió el autor sagrado, quien lo asoció con un “espíritu de fornicación” que gobierna el mundo y específicamente a nuestra juventud (Cf. Oseas 5:4. Versión Reina Valera).

La única libertad está en Jesucristo, el amado Señor. Cuando le abrimos las puertas y permitimos que gobierne nuestro ser, todo cambia. ¡Hoy es el día para emprender el cambio! Decídale. Ábrale las puertas de su corazón.

Tome hoy la mejor decisión

La mejor decisión de todo ser humano, es recibir a Jesucristo en su corazón como único y suficiente Salvador. Tome esa decisión hoy. Dígale: “Señor Jesús, te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mil la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Le sugiero ahora tres cosas: la primera, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea la Biblia en donde aprenderá principios maravillosos que le llevarán al éxito, y la tercera, comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o puede contactarme en el (0057)317-4913705

Fernando Alexis Jiménez

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