1928, asalto al cambio Messina (2ª parte )

Fuga por la carboneria

Esta es la segunda parte del histórico viaje a los tiempos en que se asesinaba por idealismo.

De Acratas y Anarquistas…

En el artículo precedente, Alberto Moroy puso de relieve las incongruencias de un relato siempre repetido con base en las mismas fuentes. Muchas veces los investigadores omiten crónicas periodísticas de la época, que pecarán por ausencia de perspectiva dado que ese no es su objetivo, pero que suelen estar despojadas de retoques posteriores que a menudo  oscurecen más de lo que clarifican. Sorprende, por ejemplo, que una bofetada pueda resultar mayor agravio que una violación. No sorprende en cambio, y desgraciadamente, la brutalidad de un lado y del otro. Algunas ideologías son tan malas consejeras como la pasta base y, en cuento a los abusos, no parece que tuvieran límites ni en el tiempo ni en la geografía planetaria.

En esta segunda entrega, esta vez sobre la fuga de aquellos y otros delincuentes por un tunel practicado en el Penal de Punta Carretas, hoy transformado en uno de los mayores shopping y en una admirable obra arquitectónica que respetó algunas cosillas, pero omitió algunas otras. Como ésta.

 

http://viajes.elpais.com.uy/2013/03/24/1928-fuga-por-la-carboneria/

 

————————–

El 18 de marzo de 1931 (21/2 años después) se escaparon por un túnel aquellos detenidos; obra maestra de ingeniería, había sido construido desde el exterior del penal de Punta Carretas a partir de una carbonería llamada “El Buen Trato”, comprada por compañeros anarquistas de los presos. El responsable principal de aquella espectacular acción fue un argentino llamado Miguel Ángel o Miguel Arcángel Roscigna, (el que se fugo) que tenía entonces 40 años y una larga actuación como “anarquista expropiador” en Argentina. El 26 de marzo, apenas una semana después de la fuga, Roscigna fue detenido junto a otros compañeros en casa de un Roberto Dassori, que vivía en una casa de la calle Curupy y General Flores.

Carbonería años después / Ubicación Francisco Solano García 2529 (A),  frete al Shopping

 

Video Interesante

http://www.youtube.com/watch?v=FGxrinclfLw

Cárcel de Punta Carretas

 

Roscigna participa en febrero de 1929 en el asalto a los establecimientos Kloeckner en Buenos Aires  y en octubre de 1930, en plena represión uriburista, junto con Severino Di Giovanni, en el atraco al pagador de Obras Sanitarias, en Palermo. El botín, nada menos que 286.000 pesos, es empleado en un 70 por ciento para la ayuda de compañeros presos, gran parte de lo cual llevan Miguel Arcángel Roscigna y José Manuel “el capitán” Paz a Montevideo para financiar una obra para liberar a Antonio Moretti, los catalanes y otros anarquistas presos en Punta Carretas por el asalto al cambio Messina.

 

En agosto de 1929, una familia italiana se instala frente a la cárcel de Punta Carretas, el nuevo vecino se llama Gino Gatti, y se instala con un comercio carbonería, exhibiendo el anuncio: “Carbonería El Buen Trato: venta de carbón, de leña y de piedra”. Desde entonces se gana la simpatía de los vecinos. Pero en la primera semana de marzo de 1931, a pesar de que los negocios marchan bien, el matrimonio decide marcharse a Buenos Aires.

Gino Gatti, “el carbonero”

Pasan los días y precisamente el 18 de marzo por la tarde, un guardia cárcel de la prisión de Punta Carretas observa atentamente a los reclusos que gozan de su corto recreo diario en el patio. Tiene la sensación de que algo extraño está ocurriendo pero no puede decir qué es. Se le ha dado la instrucción precisa de que vigile expresamente al alemán Erwin Polke, pero éste está jugando allí, en el medio del patio, al ajedrez. Minutos después se oyen gritos exteriores, pitadas y sirenas. Los gritos parten de vecinos de la carbonería “El buen trato”. Es que han visto salir a unos cuantos desconocidos por los fondos y han creído que se trata de ladrones que están desvalijando la ex carbonería de Gatti. Se agolpan enseguida policías y guardia cárceles y rodean el terreno. Es cuando aparecen dos nuevos desconocidos por la puerta del fondo, y al verse rodeados, tratan de meterse nuevo en el local. Pero ya es tarde. Los aprehenden y cuál no es la sorpresa de los guardia-cárceles presentes al reconocer que se trata de 2 penados de Punta Carretas, uno de ellos Aurelio Rom, anarquista, cuñado de Antonio Moretti.

Al entrar al local, la policía se encuentra con algo inusitado: un profundo pozo perfectamente iluminado que pareciera ir al centro de la tierra, un cuadrado de dos por dos apuntalado con maderas. Se baja con una escalerilla hasta cuatro metros de profundidad. De allí comienza un túnel de 50 metros de largo, “es una obra técnicamente perfecta”, dirán luego los ingenieros de la policía; está realizado en forma de una bóveda y tiene iluminación eléctrica al igual que caños para su ventilación.

La bajada al túnel

Retretes, el ultimo de la izquierda, donde se fugaron / túnel con piso de  arpilleras nuevas y ducto de aire

Así lo vio la prensa

Túnel “perfecto” para liberar a los presos de Punta Carretas Los realizadores del túnel son además de Gino Gatti (a quién desde entonces se lo apodará el ingeniero), Miguel Arcángel Roscigna, Andrés Vázquez Paredes, el “capitán” Paz y Fernando Malvicini (anarquista rosarino integrante del grupo Severino Di Giovanni). El momento culminante fue, sin duda, el instante en que debían dar el último toque y hacer la salida en el baño de la prisión. Para ello, la noche anterior habían llegado a apenas 50 centímetros de la salida, y así lo dejaron, apuntalando el piso del baño. Cuando llegó la hora de recreo de los presos, Roscigna y sus compañeros desde adentro del túnel levantaron el piso del baño. En la cárcel los únicos que estaban enterados eran Vicente Moretti, su cuñado y los tres anarquistas catalanes. El primero en ir al baño fue Moretti, quién se encontró no solo con el agujero, sino también con una escalera para bajar. Luego salieron los tres catalanes y detrás de ellos, cinco presos comunes que aprovecharon la bolada. Cuando se dispuso a salir Rom y otro preso, fueron apresados.

Tres eran los coches que esperaban a los prófugos en la calle que daba a los fondos de la carbonería. De allí huyeron sin dejar rastros. Roscigna había cumplido con su palabra: liberar a sus compañeros detenidos.

Buick robado unos días atrás / Otro de los autos

La bofetada fatal. Esa tarde tuvo una primera entrevista con el comisario Luis Pardeiro, quien, al decir del propio Roscigno, “usó conmigo los procedimientos más brutales e indignos”. Laureano Riera, en sus “Memorias de un luchador social”, editadas en Buenos Aires muchos años después, recordaba que Pardeiro le había dicho a Roscigno: “Yo a vos no te voy a poner la mano encima para destrozarte, porque sos duro, tenés cartel internacional, estás muy protegido por los políticos, la prensa y el populacho te considera un héroe.

-Pero te voy a hacer algo peor: voy a traer a tu mujer y te la voy a hacer montar por los milicos en presencia tuya. Y no vas a poder chillar para no pasar vergüenza”. Según la misma fuente, Roscigno respondió a estas palabras con un insulto y Pardeiro lo abofeteó. Boadas Rivas, anarquista y posible testigo presencial de aquellos hechos, cuenta que más tarde Roscigno le dijo a su abogado, el político blanco Lorenzo Carnelli: “Ese hijo de puta me dio una bofetada. No se la voy a perdonar en mi vida. Me la tengo que cobrar; preso o en libertad, algún día me voy a cobrar esa bofetada.”

El atentado. Comisario Luis Pardeiro

Corría el año 1932 en el “Uruguay feliz” que estaba a punto de dejar de serlo; Gabriel Terra aún era presidente constitucional, apenas apuntaba en el horizonte la durísima crisis que sacudía el mundo capitalista desde 1929 y la “gran depresión” aún era algo que les pasaba a otros. Después de todo, ¿no se había construido en seis meses, un año y medio antes, el Estadio Centenario, y no era Uruguay campeón del mundo de fútbol?

En un mes de febrero particularmente asfixiante el comisario Luis Pardeiro se encontraba investigando algunas irregularidades acaecidas en la Aduana. Todos los días su chofer, Edgardo Gariboni, lo iba a buscar a su casa, cerca de Larrañaga y Monte Caseros, lo transportaba hasta el edificio de la Aduana y luego lo devolvía a su domicilio

¡¡Continua IMPERDIBLE!!

 

http://rigofa2011.blogdiario.com/1292921808/#

 

http://www.noticiasdelamemoria.blogspot.com.ar/

Diario El País ( Uruguay)

Bulevar Artigas y Monte Caseros, 24 de febrero de 1932: asesinato del comisario Luis Pardeiro y su chofer José Chebel Seluja a manos de anarquistas expropiadores. El auto del jerarca policial se había detenido en las vías del ferrocarril que entonces pasaba por allí. Los anarquistas, que se la tenían jurada por las torturas que según decían practicaba el comisario, aprovecharon para matarlo de varios balazos.

Bulevar Artigas y Monte Caseros / El lugar

Más sobre el asesinato

http://memoriaviva5.blogspot.com.ar/2008/02/el-pas-conmovido-por-el-asesinato-del.html

Liberación y desaparición en Buenos Aires

El 31 de diciembre de 1936 se cumplió el periodo de detención a que habían condenado a Miguel Roscigna, Andrés Vázquez Paredes, Fernando Malvicini, y José Manuel Paz. Una vez liberados fueron expulsados hacia Buenos Aires y entregados esposados al departamento de Orden Social. El 25 de mayo de 1937, cuando los familiares de Roscigna y los integrantes de la Comisión Pro Presos fueron a inquirir el departamento de policía sobre el paradero de los anarquistas, les informaron que los anarquistas han sido trasladados a La Plata, en La Plata les informaron que estaban en Avellaneda, en Avellaneda que estaban en Rosario, en Rosario que estaban en Tandil, y así sucesivamente. La búsqueda fue infructuosa (hasta los grupos de Barcelona enviaron dinero para que se continuase con la búsqueda). Roscigna, Vázquez Paredes y a Malvicini jamás aparecieron con vida, y se sospecha que fueron arrojados al río de la Plata.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.