Pedro Campbell, el marino artiguista (Uruguay 1806)

 Aprendé del pelirrojo cómo comportarte en tierras extrañas y guapear con quien sea y como sea. ¡Imponente el irlandés!

 

En tiempos en que las provincias reaccionaban contra el patoterismo de algunas jerarquías porteñas (parece algo endémico), el irlandés rescató la más salvaje de las estrategias charrúas, arremetiendo por tierra o por río, resbalando sobre sangre sin dar un paso atrás. ¡Las cosas que tiene la historia!

Por Alberto Moroy 

En la portada una ilustración de libro “Los Corsarios de Artigas”, en el ángulo izquierdo superior, el busto de Pedro Campbell. Pedro para la mayoría de los uruguayos es un desconocido, para la armada y conocedores de nuestra  historia, es un clásico. Artigas lo nombro Comandante General de la Marina, en merito a sus acciones. Hoy sabremos un poco más de su vida y a falta de imágenes, “pintaremos” su historia, la que les permitía  hacer un semblanteado de este “almirante gaucho”.

Se desempeñó en el río Paraná, llevando a cabo diversas operaciones fluviales que exigieron un despliegue de gran audacia. Aplicaba la táctica de “montoneras”, empleando embarcaciones de poco calado y un puñado de hombres alternativamente jinetes, infantes o marineros armados de sables y fusil, que saltaban al abordaje de las naves enemigas y continuaban el combate en las riberas de los ríos hasta conquistar desiguales triunfos.

 

¿Quién era Peter Campbell?

Nació en Irlanda en 1780, probablemente se desenvolvía como aprendiz de un curtidor. Se alistó en el regimiento 71 Highland, una de las divisiones que en julio 1805 navegó por el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). Llegó al Río de la Plata en el año 1806 como sargento, formando parte de la “primera” de invasión inglesa, estaba al mando del teniente coronel Denis Pack Patrick Island, sobrino del General Bersford, Patrick, cayó herido en la calle luego de pelear con un moreno (llamado Braulio), que custodiaba la casa de los Gómez y Farías. El y otros dos, Peter Campbell y John Kameli, quedaron heridos y luego atendidos por la familia Gómez y Farías. Más tarde Patrick Island  se casó con Bartola una de las hijas de Gómez y Farías.

Uniforme del regimiento 71 Highland / Rendición de Beresford ante Santiago de Liniers

Desertó poco antes de la Reconquista, aunque se sabe que estaba herido. Vivió en varios lugares en Entre Ríos y en Corrientes (Arg.), trabajando como curtidor  y empleado de Ángel Fernández Blanco (hacendado y militar argentino), destacándose como jinete y tripulante de pequeñas embarcaciones. En todas estas actividades ganó fama de valiente y audaz, además de jefe capaz de pequeñas partidas, ejerciendo distintas actividades: arreos, caza, robos, navegación fluvial o guerra. Tenía fama de haber vencido a decenas de hombres en duelo, a los que no mataba, pero causaba heridas graves. Adoptó las costumbres y las ropas de los gauchos, por lo que pudo pasar por uno de ellos.

 

Posible antecedente de la guerrilla gaucha

Tal vez Campbell como soldado inglés, haya presenciado o sabido del abordaje del buque de guerra “Justine” con 25 piezas de artillería, por parte de los gauchos de  Güemes en la barranca del Retiro (Buenos Aires) cuando quedó varado (agosto de 1806) No más de treinta gauchos armados con lanzas, boleadoras, facones, sables y algunas tercerolas, además de fusiles cortos, descendieron la empinada barranca (Retiro, donde está el reloj de los ingleses) y zambulleron en el rio,  logrando rendir a su tripulación (100 hombres) luego de breve y reñido combate.

Martín Miguel de Güemes / Abordaje del Justine

 John Robertson de 14 años llega a Argentina (Invasiones inglesas)

Conocida la ocupación de Buenos Aires por Home Riggs Popham, se reactualizan los viejos planes para la captura de las colonias españolas en América. En Portsmouth (Inglaterra) se prepara otra expedición, de 3.000 soldados, al mando del Brigadier General Robert Craufurd, la que sería escoltada por un escuadrón naval al mando del Contra-almirante George Murray. Craufurd zarpa de Falmouth el 12 de noviembre de 1806 con sus tropas escoltadas por una fuerza al mando del Capitán de Navío Robert Stopford, compuesta por los navíos de 74 cañones Spencer, Ganges, Captain  y Theseus, más los Nereid , Paulina , Haughty , Jackdaw  y Crane ; la componían además 37 transportes en los cuales embarcaban los aproximadamente 4.000 hombres Entre ellos, como pasajero venia John Robertson nacido en de Edimburgo (Escocia), de 14 años y pertenecía una familia de profesionales de situación holgada.

John Parish Robertson/ Home Riggs Popham   

John Parish Robertson, su primer encuentro con Campbell (“Cartas de Sud América”): Hallándome sentado una tarde bajo la galería de mi casa, llego muy cerca de mi silla un hombre a caballo; era un tipo enjuto, huesudo, de torvo aspecto y vestía como los gauchos llevando además dos pistolas de caballería y un sable de herrumbrosa vaina, pendientes de un sucio, cinturón de cuero crudo. Tenía la patilla y el bigote colorados, el pelo enmarañado del mismo color y formando greñas espesas debido al sudor y al polvo que lo cubría; el rostro requemado por el sol parecía casi negro y estaba cubierto de ampollas hasta los ojos”.

Más adelante refiere que venía acompañado de otro irlandés a quién Campbell llamaba su “paje” (Eduardo) Robertson al verlos llegar con ese aspecto dijo para sí: “Ave María, ora pro nobis” y un poco más adelante dice lo siguiente: “Me dirigí al interior de la casa para ordenar que trajeran cerveza o aguardiente y algunas monedas de plata, pero cuál no sería mi sorpresa (y también mi satisfacción) cuando el que hacía de superior se sacó respetuosamente la gorra, hizo una cortesía bastante desmañada y me habló en mal español bien aquí. El acento con que habló en español, el rostro mismo, el pelo rojo y los ojos grises y brillantes, me revelaron enseguida que se trataba de un hijo de la isla Hermana (Irlanda), transformado en gaucho, y en un gaucho de aspecto más imponente que todos los nativos conocidos por mi”. Recobrado mi sorpresa, pregunté al extraño huésped “a quién tenía el honor de hablar”…
¡Por Dios! – exclamó – ¿No conoce a Pedro Campbell? … Canbél – agregó acentuando mucho la última sílaba -. Pedro Canbél como me dicen los gauchos. ¿Así que nunca me oyó nombrar por ahí? … Entonces usted es el único caballero que no me conoce en la provincia. Oh!, Míster Campbell! – le contesté – no solamente lo conocía de nombre sino también de fama, aunque esta es la primera vez que tengo el honor de saludarlo”.
Grande fue el trato que los hermanos Robertson tuvieron desde ese momento con Campbell, relaciones comerciales en las cuales pudieron aquilatar la honradez de nuestro héroe, así como la ágil imaginación que le permitía resolver rápidamente los problemas más difíciles. El mayor elogio de estas condiciones esta sintetizado en esta frase de John P. Robertson: “No pude dejar de pensar en que jefe de administración hubiera sido un hombre como Campbell y lamenté no haberle visto emplear sus condiciones en servicio del Duque de Wellington”.

Litografía ocupación inglesa de Montevideo (Edward Orme en 1807)

Pedro Campbell

En 1811 se enroló en una goleta (posible balandra Americana), al mando del francés Ángel Hubac, (ex. ayudante de Liniers) con el que más tarde se unió a la guerra ofensiva contra los realistas de Montevideo. Participó, junto a Guillermo Brown, en abril de 1814 en la liberación de la isla Martín García y de la victoria naval de Montevideo.

En diciembre de 1814 se pasó con una pequeña embarcación a su mando a las tropas de José Artigas, ya irremediablemente enfrentado con Buenos Aires. Campbell decidió defender los ideales republicanos y federales, y ofrecer sus servicios a Artigas, quien le encomendó el mando de una flotilla en el río Paraná. De modo que prestó servicio por varios meses en la pequeña flota artiguista en los ríos Uruguay y Paraná. Es posible que haya participado en la larga guerra que enfrentó a Santa Fe con Buenos Aires. Tuvo durante años un verdadero dominio sobre el Río Paraná, impidiendo que Gaspar Rodríguez de Francia desde el Paraguay, pudiera enviar ayuda a Buenos Aires para destruir la Liga Federal.

Lanchones similares a los que uso Pedro Campbell en 1814 

Pabellón  uruguayo de 12 de Julio de 1830/ Gaspar Rodríguez de Francia

http://i163.photobucket.com/albums/t311/dani_rosi/lanchones_artiguistas.jpg

 

Del 9 de Enero de 1818. José Artigas 
Gloria a los Libres de Oriente que supieron triunfar sobre los tiranos. Acabo de recibir parte del Sr. Comandante en Jefe don Gorgóneo Aguiar, de haber triunfado ayer nuestras armas gloriosamente sobre las inmediaciones de Gualeguaychú. Los porteños salieron en número de 400 hombres de Caballería ‘de Dragones Montados que se hallaban en observación del Comandante Ramírez. Al momento llegó Aguiar en auxilio de éste, y la energía de los bravos Orientales decidió la acción tan pronta como gloriosamente. Apenas se ha tornado un oficial prisionero y como 90 soldados: el resto feneció en el campo de batalla habiendo quedado en nuestro poder un cañón de a 4 (diámetro de la bala) y todo el armamento de aquella fuerte división Felicito a V. S. y denlas conciudadanos por los honores del triunfo. El coronará las sienes de los Libres, si con la misma eficacia todos somos empeñados en la persecución de los tiranos. V. S. lo hará entender a los pueblos de esa provincia como tan interesada en perseguir los tiranos.
Tengo el honor de saludar a V. S. con todo mi afecto. Purificación, 9 de Enero de 1818
José Artigas

En 1818 Peter Campbell se hizo cargo del segundo escuadrón de las fuerzas navales de Uruguay, con sede en Goya y Esquina. Se convirtió en comandante naval en jefe de la región y el azote de la flota de río de Francia, dictador paraguayo. El 21 de agosto 1818 Artigas nombro a  Campbell  como el primer comandante naval de la flota patriota. Es sobre la base de esta cita que el irlandés es reconocido como el fundador de la marina uruguaya. En septiembre de 1818 Campbell logró apoderarse de dos buques que transportan armas para el ejército paraguayo. Entre enero y marzo de 1819, junto con las fuerzas de tierra del gobernador Estanislao López  Avanzando en la ciudad argentina, las fuerzas federalistas combinado derrotó a los porteños en Cepeda (1 de febrero 1820) y San Nicolás (13 de febrero 1820). En agosto,  de 1818  Andrés Guacurarí, el ahijado de Artigas y comandante de los guaraníes, ocupó la ciudad con sus fuerzas, acompañado del irlandés Campbell. Ambos impusieron su autoridad a los notables correntinos y repusieron en el gobierno a Méndez

Andrés Guacurarí / Caricatura Pedro Campbell

Ubicación de Goya y Esquina / Estanislao López

Cultura marítima y portuaria

Ref. http://construyendoelmuseoportuario.blogspot.com/2011/04/don-pedro-cambellirlandes-marino-y.html

 

Atribuido a Pedro Campbell (relato que lo pinta a él y la época)

Atacamos fulminantemente, arrojando sin asco metralla a quemarropa. Juntamos la banda del lanchón contra la del falucho, largamos los ganchos y ahí sí le subimos como arañas por estribor, indios y gauchos a los gritos, sonando los cuernos y las trompetas a lo loco. ¡Sí, aquello era una verdadera locura! Luego les metimos carabina, y entramos a los sablazos cuerpo a cuerpo. ¡Aquello era un baño de sangre!  ¡Y “pa pior” facones y sables desafilados…. oxidados! Suerte que tenemos experiencia en la “carniada” que si no ¡largábamos el cuajo! Recuerdo mis tiempos de curtidor, allá en lo de Fernández Blanco y estoy ducho en el manejo del facón,….”refalábamos” por la sangre desparramada en la cubierta. Los paraguayos eran bravos pero finalmente los reducimos y nos quedamos con las armas y el resto del botín.” “¡Venga compadre!”, dijo al gobernador Méndez, ¡vamos a beber por la prosperidad y larga vida a don Pepe (Supuestamente José Gervasio Artigas) y por su tocayo mi gauchito el ahijado! Y le pidió al gobernador que debía decir: Hip, Hip, Hurra y como debía repetirlo tres veces, a la inglesa.

Batalla de Cepeda (Cañada de Cepeda, Santa Fe, Argentina.) ¡El pabellón uruguayo que se ve es de 1830, la batalla 1820!

En enero de 1819, la escuadra de la Liga Federal acecha al general Juan Ramón Balcarce que escapa a toda marcha con su infantería y artillería.  El 7 de enero de ese año, en horas de la mañana y de la tarde, se produce un choque en el río Paraná entre las fuerzas navales de Campbell y las del nombrado Balcarce. Campbell logró apresar dos lanchones de la escuadrilla porteña, y el jefe de ésta se retiró desconcertado al puerto de San Nicolás de los Arroyos, con autorización de Balcarce, que ya estaba en Rosario, donde había licenciado la caballería y enviado su renuncia como jefe del Ejército Expedicionario de Santa Fe. Tras abandonar Rosario, Balcarce manda incendiarla. Pronto tuvo el ejército de Buenos Aires que continuar su repliegue; se encontró en San Nicolás de los Arroyos el 5 de febrero de 1819, donde resistió un nuevo y feroz ataque de la escuadra comandada por el irlandés Campbell. Finalmente, las fuerzas porteñas retroceden hasta Buenos Aires.

El 26 de diciembre de 1819, volverán a enfrentarse el comandante de marina Pedro Campbell y el capitán Ángel Hubac. (El mismo a quien sirvió en 1811) .El primero contaba con una escuadra pequeña de 5 naves, que fue con las que hizo frente a la flota porteña mandada por el segundo. Frente a San Nicolás de los Arroyos, Campbell intenta sorprenderlo pero antes de llegar al abordaje el tiro certero del enemigo le hunde la nave “Oriental” y le avería gravemente el “Artigas”. Pero a pesar de estas dos bajas, las tropas de asalto del irlandés, compuestas por gauchos e indios, logran pisar la borda de las embarcaciones enemigas y ponen en fuga a Hubac, en dirección a San Pedro, provincia de Buenos Aires.

Los corsarios de Artigas Ricardo Fernández Más

 

Dice Bartolomé  Mitre (Arg.) sobre Pedro Campbell 

Campbell era el inventor de una nueva táctica de combate que consistía en que la infantería montada y armada de fusil con bayoneta, cargaba un gran galope como caballería, se dispersaba en guerrillas del mismo modo, echaba un pie tierra por parejas o grupos, cuidando uno de los caballos y rompía el fuego dentro del tiro de fusil. En caso de avance, se cargaba y reconcentraba a caballo o a pie, según obrase como infantería o caballería, y en caso de retirada, saltaba rápidamente sobre sus caballos Y se ponía Fuera del Alcance de su enemigo. Esta operación era protegida por escuadrones de verdadera caballería que servían de reserva”. Táctica similar, a esta que le había dado tan buenos resultados para los combates en tierra, empleo en los combates navales, abordando por sorpresa a las naves enemigas en medio de la gritería de los indios y gauchos que tomaban por sorpresa a Hubac, quien no sabía cómo actuar rápidamente para contrarrestar.

El 13 de febrero de 1820, se produce el tercer choque entre Campbell y Ángel Hubac en las bocas del río Colastiné (Santa Fe), en un intento del irlandés por quedarse con la flota unitaria. En la refriega, y a pesar de que fueron destrozadas las naves de Pedro Campbell, Hubac pierde la vida en la defensa de su buque el 30 de julio de 1820. Ese día, una batalla naval pone fin a la escuadra de la Liga Federal de los Pueblos Libres, al resultar hundidas las embarcaciones “Carmen”, “Correntina” y “Victoria”. Meses más tarde, al ser precariamente reparados los navíos federales, el infatigable Campbell lucha contra las fuerzas del marino Manuel Monteverde, el apoyo naval del sublevado Francisco “Pancho” Ramírez.

El 8 de agosto de 1820 los correntinos se pronuncian contra Artigas, y el Cabildo de Corrientes delega en la figura de J. José Fernández Blanco (hermano de Ángel, patrón de Pedro Campbell en 1809) el mando militar de la provincia. Tras varios procedimientos, Fernández Blanco logró la detención de Pedro Campbell, aunque meses más tarde fue liberado. Entonces, busca un exilio tranquilo en el Paraguay de Gaspar Rodríguez de Francia pero, ni bien atraviesa la frontera, es detenido y confinado en la Villa del Pilar, a orillas del río Paraguay (300 km al  SO. de donde fue  estaba confinado Artigas), donde pasó sus últimos días curtiendo cueros. Murió en el año 1832, a la edad de 50 años, fiel a una causa, abandonado y lejos de su terruño irlandés. Sus restos fueron repatriados (1961) a Uruguay  y yacen en una urna frente al panteón de la Armada Nacional.

Ubicación Villa del Pilar 26°52’0.99″S 58°17’6.17″W

Los dos hermanos Juan José F. Blanco (retrato) Ángel F Blanco (Foto)

Coincidencias históricas

Pedro Campbell (Hijo) tuvo un hijo en Soriano Uruguay  el 23 de enero de 1835, estaba casado con María Shan

 

El 28 de noviembre de 1840 reaparece el ex teniente coronel  Denis Pack Patrick Island (el que vino con Campbell), sobrino del General Bersford (compañero de Pedro Campbell durante las invasiones inglesas) en la batalla de Quebracho Herrado (Córdoba Arg.) Su nombre se había modificado, ahora era Pedro Islas. Herido en una pierna, el Comandante Isla, continuaba disparando los cañones, por más que la suerte ya estaba echada. Y ocurrió algo insólito; frente a la diezmada formación de artilleros, casi derrotada, un federal asomó entre la humareda con un trapo blanco en la mano. Cargaba a un chico de unos cinco años que depositó junto a las carretas de los emigrados que estaban estacionadas a un costado del camino. Los dos bandos se paralizaron. El jinete Federal se acercó al unitario Isla y le solicitó: La bendición Padrino”. Isla lo reconoció, era el hijo de Peter Campbell e Isla había sido su padrino de bautismo.

El general Pacheco, que comandaba la vanguardia Federal, se acercó; y Campbell, luego de cuadrarse le dijo: “Yo, Pedro Campbell, comandante del ejército Federal, que he levantado bandera blanca para traerle a la madre este corderito que encontré en el campo, y que soy hijo del Comandante Federal Pedro Campbell, vencedor en Cepeda, pido al Señor General Pacheco por la vida de mi padrino, el Comandante Isla y la de los valientes que forman ese cuadro; y por la vida y la libertad de las mujeres y niños que están en esas carretas, y por haber levantado bandera blanca en lugar de bandera colorada, y por pedir cosas que no debo, pido también ser fusilado”.

Pacheco, que había sido guerrero de la independencia, y sabía diferenciar una empresa libertadora de una contienda civil, dio a entender que no había visto nada y se retiró.

Además, se perdió Juanita, la hija de Tola y Patricio Islas; fue hallada la niña por un soldado federal, quién la llevó a la carpa del General Oribe; este la llevó a su casa a Córdoba, donde fue educada. Isla, tal vez con la ayuda de su ahijado Campbell, logró huir; rumbo al Norte hasta Catamarca y se refugió en el Convento de San Francisco. Allí lo encontró una patria Federal, y lo ejecutó en la esquina de la Iglesia, el 6.4.1841 Cuando Campbell (hijo)  llegó a Catamarca, ordenó fusilar a los cuatro tiradores de su propio bando que habían terminado con la vida de su padrino, al veterano soldado irlandés y acriollado sobrino de Beresford. Tola, la viuda de Isla, pasó años buscando a su hija Juanita, y finalmente la recuperó.

Un poco más sobre Pedro Campbell

http://www.revisionistas.com.ar/?p=6847

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