Lo normal, lo nolmal y lo “no-mal”

Estas últimas dos semanas ha estado visitándome uno de mis mejores amigos. Esto, que en sí no tiene nada de “especial” (es decir, que a vista previa no parece extraño o sorpresivo que una persona visite a una amiga que vive lejos, independientemente de lo maravilloso que me pueda parecer el hecho de que alguien se venga hasta la otra punta del mundo para verme) me ha hecho darme cuenta, entre otras cosas, de algo muy importante.

Viajar, vivir en el extranjero, que en tu grupo de amigos sean todos de un padre y una madre etc es, como decía Mark Twain, fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechura de mente. Pero tiene otros efectos colaterales: te mina la capacidad de sorprenderte.

¿No os ha pasado que nunca os habíais fijado en ciertos detalles de vuestra ciudad hasta que no ha venido a visitaros alguien de fuera? ¿…y creéis que eso es algo normal?

En mis clases de Medios de Comunicación y Escritura Creativa no dejo de repetir y/o enfatizar los peligros de la palabra “normal”. “Normal” es, en el fondo, una de mis palabras favoritas. Nada te permitirá conocer mejor a una persona como analizar las cosas que considera “normales”; te dará una idea generalizada de su trasfondo, antecedentes, cultura, familia, manera de pensar, modo de opinar, ideología, preferencias, miedos, inhibiciones, moral. Por eso les insto a nunca usarla cuando escriban para un medio, y utilizarla solo, de manera comedida, cuando escriben ficción (y es usada para definir una personalidad o entorno idiosincrásico).

Como, por ejemplo, esto de que una de las asignaturas que imparto se llame “Medios de Comunicación y Escritura Creativa”. A mí la unión de estos dos conceptos no me parece muy acertada. Los chinos, sin embargo, lo ven normal.

Prensa seria

Por eso, cosas que a mí ya me parecen normales, a mi amigo le causaron un shock cultural tras otro. El primer día contamos treinta y ocho. Creo. Bueno, las contó él, porque yo ni me cosqué. Después de dos semanas el pobre había perdido la cuenta.

Intentaré recapitular algunas de las más jocosas y “normales” situaciones por las que yo a estas alturas ni me inmuto:

1)  La vasta mayoría de los chinos no saben lo que es el desodorante, y en caso de saberlo muchos no lo usan porque “Eso es para laowais (extranjeros), que como los pobres huelen mal, se lo tienen que echar todos los días. Los habitantes del Reino Central no olemos”.

Ahora, que alguien me explique el olor a compañerismo del metro, porque los laowais somos los menos.

¡Ah! Al parecer, los blancos olemos “a leche”.

2)  ¡Buenas noticas a todas aquellas personas que parece que se duchen con lejía! En este país la palidez es sinónimo de belleza. Las cremas chinorris tienen todas efecto blanqueante. Los chinos huyen del sol y los bronceados como de la peste. Los Solariums 24h de Budapest aquí serían una tortura china.

Paraguas cabecil, para un chino o para mil

3)  Por la calle te puedes encontrar cualquier cosa. Literalmente, cualquier cosa. Y siempre habrá un chino que intentará vendértela.

Sí, es un ciervo disecado.

5)  La comida china, la de verdad, es alucinante y no tiene nada que ver con la que tenemos en Europa.

El censor del porno se ha olvidado de ésto.

6)  El queso es un producto elitista muy difícil de encontrar. Un paquete de Tranchetes de diez te puede costar lo mismo que cenar fuera (y según dónde cenes, lo mismo que cenar fuera 2 veces). De ahí que una pizzería sea de lo más caro que te puedes echar en cara.

7)  Una amiga, al volver de España, nos trajo unas maravillosas barras de chocolate. Cho-co-la-teeeeee. Del bueno. En ese momento estábamos sentadas en círculo, la emoción nos embargó, y empezamos a hacer rular la barrita rica. Una a una saboreamos, poco a poco, el gusto del cacao, antes de pasarlo a la siguiente persona. Empezamos a emitir sonidos de placer y aprobación.  Y es que el chocolate no es sustitutivo del sexo, sino de los porros.

¿Qué por qué? En China hace muy poco que conocen los pecaminosos efectos que puede provocar esta droga tan dulce. Lo que tienen por aquí es una pasta de alubias dulce.

Comida que te insulta: "Pensabas que era de chocolate, ¿eh? Ay... melona" -me dice este helado.

Sí, sí, habéis leído bien. Una pasta de alubias dulce, que le añaden a todo lo que llaman repostería (muchas veces también con una especie de polvo estilo cabello de ángel hecho con ternera seca y azúcar). No está del todo mal. Pero les queda mucho para saber lo que es (kínder) bueno. Es mejor pasarse a la fruta, buena y natural.

Esta manzana me dice en chino que es feliz

8)  En el mundo del marketing lo importante es diferenciarse del resto. Y si para eso has de llamar a tu tienda “Clown-fresh flowers” y disfrazar a tus repartidores de payaso… pues se hace.

Payaso floral

Por cierto, no capto muy bien el nombre. ¿Son las flores tan frescas como un payaso? ¿Es el payaso el fresco? ¿Es “Clown” un adjetivo y yo no lo sabía?
8)  Otro espécimen pequinés (y me atrevería a decir que existente en toda China) son las señoras con altavoz. Están por todas partes, y te gritan cosas que no entiendes. Y como no entiendes, gritan más, porque por supuesto así vas a entender todo MUCHO MEJOR.

Añada aquí "Wachiwaaaaa wachiwaaaaaa...!!!" sonido enervante a muchos decibelios.

En todo autobús hay una señora con altavoz que grita cosas. En muchísimas tiendas hay una señora con altavoz que, por eso del marketing directo, te grita cosas directamente a ti – y sabes que es a ti porque te hace muchos aspavientos y entre sus balbuceos te parece discernir las palabras Jelouu jelouuu luka, luka.

Hay una sub-raza de señoras con altavoz, las señoras con altavoz políglotas, que además de Jelouu y Luka se han aprendido el nombre del producto que te intentan encasquetar. Aquí encontramos a Jelouu Taxi??, Jelouu, Water??, Jelouu, Panda??, Jelouu, Kitty?? Y demás. Si son de nivel avanzado, pueden llegar a añadir un Beri guuuud, lets gouu!!

A veces no está ni la señora, y sólo hay un altavoz que te grita cosas que no entiendes. Yo he llegado a la conclusión de que en China puedes hacer lo que se te salga de los ji dàn, y si alguien te grita es que no se puede hacer. O que te quieren vender algo.

 

8)  El Tetris (al menos el primero que yo tuve, el de la Game Boy) se inventó en1989, y todo el mundo sabe que ese año en Beijing no ocurrió ab-so-lu-ta-men-te nadaaaaaa, así que como no tenían naaaaaada más que hacer, en China en vez de a apilar cubitos y palitos de colores aprendieron a apilar muchas cosas en muchos sitios, como por ejemplo camiones, motos, tiendas donde todo está en todas partes, etc.

Cabe más que en un 600

La mayor diversión es encontrar la belleza en el desorden, el orden dentro del caos. O eso le decía yo a mi madre cada vez que calificaba mi habitación de “leonera”.
9)  Los chinos bailando por los parques son una de las cosas que más me gustan. Por lo que me han contado, la cosa viene de tiempos más comunistas en los que todos debían estar sanos para poder ser soldados del país y estar fuertes y cachas para luchar por la nación y blablablá. Ahora se ha quedado en un método gimnástico y social precioso.

Flash Mob con Mao de fondo

Ya en cartelera, en sus plazas más cercanas.
10)  …y como continuación del punto anterior: Gimnasios callejeros. Simplemente maravillosos, socializas, te pones en forma y además ahorras dinero. Gran medida anticrisis.

Marujas chinas hacen deporte mientras discuten la subida del precio de los tomates en el JiaLaFu

Pues sí, MáLìPûlí, los tomates a tres kuai el ting...

11) La gente se saca fotos contigo. Si quieres sentirte en el candelabro, viaja a una zona rural china. En las ciudades están ya algo acostumbrados, pero en cuanto sales un poco notarás cómo hay chinos que se deslizan en tus fotos mientras posas para tu amiga, chinos que te piden emocionadísimos que poses con ellos, chinos que disimuladamente apuntan el móvil en tu dirección y chinos que sin pudor alguno te plantan un Ipad en la cara y te retratan.

Todo esto, digo yo,  para rememorar esos maravillosos tres segundos que pasaron en tu compañía.

Foto chorra aleatoria

 

Chino aleatorio se aproxima

...y así acaba tu pose aleatoria en las redes sociales chinas.

12) Si estás planeando viajar por China, especialmente si planeas viajar solo, has de ser consciente de que, en cuanto te bajes del bus / tren / camioneta / burro-taxi, te encontrarás con chinos deseosos de llevarte a donde sea, habitualmente por un precio (para ellos) desorbitado.

Afortunadamente, sobre todo si sonríes mucho y sabes farfullar un poco de su idioma, también es fácil encontrar  chinos maravillosos que se paran por la calle para llamar a su suegra y ayudarte. Te ven con cara de laowai, te cogen de la mano, te llevan a sitios, te enseñan cosas, discuten con el taxista malvado que te quiere cobrar 100 yuanes por llevarte al centro (a veces tienen un altavoz y te gritan cosas que no entiendes) y averiguan con sólo 5 llamadas a qué bus tienen que acompañarte para que sólo te gastes tres. Y después te dicen adiós con la mano.

 

Añadiría muchas más cosas super- normales, pero es que entonces la lista tendría 13 puntos y ese número da mala suerte. Como el 14. Por eso me he saltado el 4, y he puesto tres 8s, para contrastar.  Todo muy normal. No está mal.

Gato de la suerte, la felicidad, las flores de loto y todo eso. Made in Bilbao.

“Travel is fatal to prejudice, bigotry, and narrow-mindedness, and many of our people need it sorely on these accounts. Broad, wholesome, charitable views of men and things cannot be acquired by vegetating in one little corner of the earth all one’s lifetime.”
Mark Twain, The Innocents Abroad/Roughing It

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