Uno de mis pasatiempos favoritos es observar a la gente. Sería capaz de viajar de Vitoria a Barcelona simplemente para pasar cuatro horas en Las Ramblas viendo pasar fauna urbana. Me apasiona. No sé lo que tiene, pero mientras veo pasar gente me pongo a pensar cómo serán sus vidas. Y no es por curiosidad ni porque me guste meterme en la vida de nadie, al contrario, (bastante tengo con mi vida), sino por pura pasión. Se me olvida todo lo demás.
Hoy ha sido un día corriente. Trabajo por la mañana, llegar a casa, comer, estudiar un poquito el temario de las oposiciones de la que os hablé en anteriores posts, y por último he ido al supermercado. Cuando pensaba que ya nada iba a sorprenderme hoy, ha ocurrido algo que me ha alegrado el día, la tarde y la noche. Mientras esperaba mi turno en la cola para pagar, he podido observar a una pareja de mediana edad y su niño de 11 o 12 años aproximadamente. El padre estaba colocando todas las compras en la cinta transportadora, y de repente ha sacado del carro un paquete de preservativos de 12 unidades, y lo ha añadido al resto de productos. El niño, con mezcla de ingenuidad, curiosidad y gracia, le ha dicho al padre que quería ver los condones. Me ha parecido una situación genial.
El padre, debido a que se disponía a pagar, le ha dado largas al chaval, respondiendo con la misma naturalidad con la que su hijo preguntaba. Analizando esta situación, me alegra descubrir que el paso del tiempo hace que nuestras mentes evolucionen. Que el ser humano hable con naturalidad de este tema que ha sido tabú en tiempos cercanos, me alegra el corazón. Hace unos años los padres no hablaban de sexo a sus hijos, y los hijos teníamos miedo de preguntar nada sexual a los padres. Afortunadamente los tiempos cambian. Estoy completamente convencido de que este padre y este hijo van a abordar este tema con completa naturalidad. El supermercado no era ni el lugar ni el momento adecuado.
Viva el sexo en pareja, el sexo libre y seguro, el sexo sano, el sexo a solas, el kamasutra y las reuniones del tupper-sex. Vivan los heteros, los gays, metrosexuales, los trans, bisex, y resto de orientaciones. Viva la evolución de las mentes y la diversidad sexual, y viva el ser humano en general. Que cada cual se acueste con quien pueda, quiera y/o elija. Y que la gente sea feliz, para poder transmitir todo eso a los niños que, como el de esta tarde, sienten curiosidad por ver un preservativo. Y es que… a pesar de los rumores, los vascos también follamos.

