De otras galaxias conmovida vuelvo. Bajo otras órbitas construí mi hogar. Encendidas dejé las estrellas, para no chocarme contra la soledad de la luna llena…
De otros lugares remotos, aturdida vengo. Sobre otros cielos me dormí contenta. Apagado dejé el fuego del orgullo, para no encontrarme un día con el corazón vacío y sin sangre…
De otras medidas regreso hoy. En otras columnas dejé derritiéndose la tristeza. Comprendí que el aire soportaba el roce del viento en mi cara, para que la alegría que me faltaba pusiera adobe en mi sonrisa…
De otros hábitos retorno. Con otras sandalias me calzo. Asís me dejó la bondad de un hombre y la ternura de las flores se ha quedado entre mis dedos para siempre…
De otros modos me entrego ahora. Sobre pieles misericordiosas dejo la mía. Apoyo mis manos en la curvatura del mundo y me sobreviene la nostalgia…
De otras hechuras me recompongo. Corto las mangas a la docilidad y me instalo en el momento previo a la fuga de voluntad, donde un suspiro tiene el valor de un deseo colmado…
De otras conjeturas me riego hoy. Destrozo las tapias donde el tiempo instaló la cobardía y salgo a las calles, deshabitada, desposeída . No hace falta mostrar el amor maquillado de valentía…
De otros rincones, de otros parajes, de otros retales recosida estoy. Con otra mirada, de otros contornos, desde otras esquinas, en otros lugares, con otras personas, en distintas plazas, sobre tejados rotos, sobre pasiones perdidas, encima de alturas que sólo son mías…
Cedo el paso a la nostalgia. Saludo a mis poros, me agacho entre las costillas, escucho al silencio, me demoro al lado de lo que ayer dolía…
…Y me levanto despacio, porque atrás se queda el hígado, los pulmones y lo que latía…
Transfusión de sangre, dosis fuertes de corticoides para la ardentía, isótopos radiactivos fulminando los recuerdos, para que no me sienta tan estremecida…
No hay agua en el mundo capaz de curar esta sequía, no hay péndulos en la tierra para frenar este simulacro de alegría.
Apátrida de los sueños, pitonisa del amor, alambre roto por donde se cuela la se-cuela de la vida y me deja en manos de la melancolía…
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Para mi hermano Juankar, que le quiero y nunca se lo he dicho.
Para mi hermana Maite, que también la quiero y tampoco se lo dicho.
Para mi padre Daniel, que permanece en silencio y escucha.
Para mi madre Flora, siempre presente en mi corazón.
Para mi amiga Esther, por su amor incondicional.


