
No eres consciente del milagro que has obrado en mí…
No sabes que la ermita de mi alma estaba cerrada a cal y canto hasta que te he visto….
…Y se han abierto las puertas de par en par…..
….Y has traído con tu aliento, aire para mis pulmones…
No tienes ni idea de la hoguera que has prendido…
No calculaste por un momento el impacto de tu risa cerca de mi boca…
….Porque cuando te oigo reír, renace en mí la alegría olvidada…
Me muestras con tu aroma el camino a andar, despacio, sin prisa, demorándome en tus curvas y en tu paisaje de piel morena…
Has roto las compuertas de mi vida seca, y se ha inundado el corazón….
Quiero estar dentro de ti, como está el silencio en una gruta.
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