“¿Qué razón tendría para conmoverse quien no espera un mañana? – Albert Camús-
Los mejores canteros del mundo no están en Galicia.
Los mejores canteros de la historia fueron los de Mauthausen, en Austria. Miles de hombres picando piedra a piedra su muerte, tallando con desgana su calculada muerte, sangrando y sudando lo que más tarde horrorizaría al mundo.
Deportados, arrinconados y en fila, esperando la mágica inyección de bencina para abandonar lo que les quedaba de despojo y hacinamiento. Rasurados y masacrados , picaban sin cesar la piedra de la vergüenza.
…Luego vendrían los juicios y las condenas, donde Núremberg aparecería en el mapa de las conciencias más abyectas, para alivianar lo que nunca ya podrá tener consuelo…
Miramos hacia atrás y la historia nos devuelve el holocausto…
Miramos hacia un lado y evitamos ver las crucifixiones…
Miramos de frente y tal vez nadie nos espere tampoco….
Prediquemos alto y claro un “canto a la alegría”, un nuevo salmo para redimir el pasado y otorgarnos el descanso. Cantemos un Ave María e invoquemos la ternura de los pueblos, la dulzura de las naciones unidas en la paz del mismo sentimiento…
Los mejores canteros hasta ahora estaban en Galicia. El granito que sacaban de las piedras era para construir cruceiros y hórreos hermosos donde el cereal se guardaba de las inclemencias del tiempo.
Un hombre puede ser cantero de la belleza y el horror; sólo le separa el margen que divide a la historia y lo sitúa frente a la barbarie.
Un solo hombre puede ser portador o deportado. Depende de la línea en la que sitúe sus huesos y su alma.
Un hombre puede ser el torturador más infame.
Un hombre debe ser el cantero que haga piezas con amor y las regale al mundo para que se le perdone su biología…
Un hombre debería mostrar sus manos y tenerlas siempre limpias.
![]()

