El mundo desde un pijama

“¿Que llevas la frente cubierta de sudores, con espinas, con polvo, con amargura, sin amor, sin mañana?…Sigue, sigue subiendo. Falta poco- Vicente Aleixandre-

Lo confieso. El mundo desde un pijama se ve diferente, más pausado, como si fuera un sueño en el que puedes desperezarte a gusto, sin sentir que nada te agrede.
 
Cuando llego a casa y me pongo mi pijama azul, con camiseta de rayas, me doy cuenta que soy más feliz. ¿Tendrán algo que ver las rayas?…
 
A lo mejor es que encuentro a través del pijama, el punto de partida necesario para mi mundo interior; ese mundo que alimento con mis sueños más dulces, los que todavía están sin contaminar y permiten a mi corazón seguir latiendo…
 
El mundo desde mi pijama no es redondo, tiene esquinas dolorosas donde habita la nostalgia. Los recuerdos de felicidad que me llegan, colman hoy mi necesidad de amor.
 
Cuando salgo a la calle y tengo que dejar mi pijama solo en casa, estoy segura que me echa de menos. Porque yo le doy seguridad a su tela azul marino. Y yo añoro cada segundo que pasa, y deseo volver a casa con él. Nos queremos, nos conocemos bien y no permitimos que nadie se interponga entre nosotros.
 
Tiene mi pijama una textura diferente, parecida a la piel que un día tanto amé. Tiene una forma de adaptarse a mi cuerpo que me recuerda el suyo. Por la zona del corazón, se descuelga todas las noches para darme un beso y posar su mano ahí, donde el músculo golpea hambriento…
 
Descubro también en mi pijama, una especie de poderes mágicos; porque cuando estoy dentro de él, me siento más niña y revivo todas las risas de mi madre…
 
No pretendo convencer a nadie de los efectos terapéuticos de mi pijama, bueno sí, a lo mejor a ti amiga, que intentas con tu buena fe vestirme de persona para el mundo…
 
Pero tengo que decirte, aunque tú lo sabes ya, que el mundo real no me gusta mucho, y por ello busco refugio y calidez en mi pijama azul. Es mi monasterio. Mi capilla. Mi ermita.
 
Es mi imposibilidad la que no me deja bajar a la tierra y seguir soñando…
 
Son los restos de un pasado hermoso, los que se quedan enredados entre mi piel y la piel de mi pijama y no quiero desprenderme de su estela. Ellos me dan fuerza para seguir viviendo, y yo tengo que vivir porque sino, moriría de tristeza.
 
(Para ti, mujer, que intentas devolverme a la vida)
 

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.