
Cuando me salgo del tiempo, y me quedo sola en el margen que me separa de todo, cuando ejerzo de funambulista sobre el fino hilo de la vida, a punto que quebrarme… sólo entonces me doy cuenta de la altura a la que he sometido a mis sueños.
Y no hay nada que venga a sosegar ese espacio de aire que se ha quedado sin aire. Nada que ilumine la cueva donde habito.
Tampoco la luz de la luna consigue traspasar mi tristeza.
Con mi cazamariposas intento agarrar lo que queda de humo, lo que permanece intacto a punto de desvanecerse para siempre. No estiro demasiado el brazo por temor a romperme…
Cuando salto las cercas que me dejaron atrás, comprendo que nada es recuperable, aunque llegue a la meta. He traído demasiado tiempo el corazón a cuestas y eso está penalizado. El cronómetro no engaña, y a mi se me ha reventado la ilusión en alguna curva de la carretera…
Voy entendiendo que las carreras de fondo son distintas y más dolientes, porque nadie me espera al final del precipicio para secarme el sudor, nadie se demora para ver acercarse a un cadáver vacilante entre las sombras.
Es tremenda la vida cuando se pone de parto y me expulsa hacia el otro lado de la calle.
Me abandona a la suerte de los que por allí pasan y ni tan siquiera me miran…
….Y voy muriéndome en esta primavera hermosa.
De los pliegues de mi piel brotan surcos encallecidos por el viento y la discordia. No hay mantas suficientes en el mundo para calentar mi corazón.
Mi corazón, que era un hangar y que hoy está abuhardillado…
Mi corazón, como un campamento de verano que ha arrasado la tormenta..
No han inventado nada para calmar esta forma de entrar en el mundo, rota…
¿Cómo recuperar mi imagen entre tanta infamia, entre tanto descrédito y penuria?…
¿Hacia dónde dirigir mis pasos, para que estos recuperen la ilusión de volver a caminar?.
Si apenas me quedan fuerzas para ser persona de paz, de bien, de honor…
Ni tan siquiera consigo asomar la cabeza entre la gente, sin sentir una sensación espantosa de lejanía…
Lo único que quiero es seguir viendo el sol. Las flores.
… y los cerezos.
…El arco iris, para seguir creyendo en los colores…
Nada vale la pena si el dolor es el pago a la satisfacción. Los mortales van a seguir bregando en contra de Eolo durante muchos siglos…
Y no quiero presenciar más desencanto.
Siento, que no estoy en este mundo, porque voluntariamente, me quedo al margen.
Habito un espacio creado por mí, donde juego con mi corazón y lo pinto de rojo.
….a veces consigo ser feliz.
![]()

