
….Y resucitaste de entre los muertos.
Pero antes te clavaron en la cruz, y tu dolor fue el mío, por no haber hecho nada, por no haber salido al camino a secarte el sudor y darte agua…
La prolongación de tu agonía, se expuso públicamente, para que todos viéramos el castigo de los pecadores, el horrendo crimen que cometiste queriendo salvar al mundo…
Te llamaron revolucionario y te torturaron hasta el límite de la desolación. No entendieron tu mensaje de paz, de vida, de amor y de justicia…

Te clavaron en la cruz y se pusieron a mirarte, para ver cómo la sangre cerraba tus ojos, cómo las espinas de tu frente se clavaban en la piel, cómo tu cuerpo iba desgarrándose, descolgándose ante la presencia de todos los fariseos que allí reían…
Me arrodillo ante ti, me postro y te pido perdón…
Tu dolor, hoy, es mi dolor.
Tus llagas son las mías, cuando no consigo agarrarme a la vida…
Tu infinita dulzura la busco entre la niebla, cuando los días son grises y me abate la melancolía, azotando mis entrañas con ramas de laurel…
Necesito resucitar con tu resurrección…
Porque el delito que cometiste, lo seguimos cometiendo los que creemos en un mundo mejor …
Porque tu locura es la locura de los que aquí estamos, queriendo ser bendecidos por la misericordia de tu voz…
Porque la humanidad es eso por lo que tú sufriste, y yo me arrepiento de mi vanidad, cuando miré hacia el otro lado de la cruz …
Muero contigo y renazco contigo…
Mi cruz la dejo apoyada en los portales donde reina la ignominia…
Mis manos están preparadas para otros clavos…
Mi alma está esperando otra altura…
Mis alas están empezando a desplegarse…
Mi dolor, me pide que hoy te bese el costado…
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