HISTORIA DE UN CASCO QUE VOLVIÓ DE MALVINAS – Parte I

Autora: desconocida*.

Enviado por Roberto Oliver.

Publicado por: Mario Omar.

02 de Febrero del 2006,0610 hs, aeropuerto de Santiago de chile, allí comenzaba el viaje que había soñado toda mi vida, después de varios trámites burocráticos finalmente la Embajada de Gran Bretaña aprobó mi visa para viajar a Malvinas.
Yo no tenia motivo aparente para realizar ese viaje según las autoridades británicas, pero tampoco había motivo justificable para negarme la visa.
Pero eso no fue todo, no conformes con ponerme mil trabas para darme la visa luego me tocaría pasar por la discriminación más descarada que habría podido imaginar en mi vida.
LAN CHILE, la única compañía aérea por la cual se puede llegar a Malvinas me cobraba 4 veces más el valor del pasaje, solo por el hecho de ser argentina.
Era más que evidente que todo se complotaba para que desistiera de la idea de viajar, pero no lo iba a hacer de ninguna manera, yo tenía que viajar sí o sí.
Así que pague lo que me pidieron y no tuvieron mas que darme mis pasajes.
Esa noche dormí en el aeropuerto de Santiago hasta que se hiciera la hora de abordar el avión.
Una vez a bordo y ya pasadas un par de horas, aterrizamos en Río Gallegos, paradójicamente Argentina tiene el puente aéreo prohibido hacia las Islas, pero los Boeing de Lan no tienen un tanque de combustible lo suficientemente grande como para abastecer a la nave en todo el trayecto, por lo que obligatoriamente paran en Río Gallegos a cargar lo que les falta para poder seguir hacia Puerto Argentino, o Puerto Stanley, como actualmente lo llaman, aunque todos sepamos que su nombre siempre va a ser Puerto Argentino. Cuando estábamos en Gallegos, la azafata se me acercó y me preguntó si era la pasajera argentina, le conteste afirmativamente presintiendo que tal vez me pusieran alguna traba más para llegar al lugar, pero no, la asistente solo se limitó a informarme que por cuestiones de seguridad la Embajada de Gran Bretaña dictaminó que no podría hospedarme en una hostería común sino que estaría bajo custodia británica y que la misma me estaría esperando en la zona de arribos del aeropuerto.
Tal como me lo habían notificado había dos oficiales aguardando mi arribo, el Teniente de Paracaidistas Justin Libstone, oriundo de Berkshire (Inglaterra) y recién llegado a su puesto desde Afganistán, y el Teniente de los Royal Marines Mark Boghart.
De inmediato cargaron mi equipaje en una Van verde que utilizan en sus unidades y me llevaron al que sería Migran Hotel Spa de 5 estrellas…
La base de los Royal Marines en Moody Brook, nada más y nada menos que la emblemática base que tomáramos aquel 2 de abril de 1982…
Las coincidencias empezaban a aparecer asombrosamente en mi historia.
EL PLAN DE VIAJE
Mi principal motivo para estar allí era rendir homenaje a mi gente, aquélla gente que nunca conocí y que tampoco me conoció ni supo de mi existencia y con la cual nada nos unía a simple vista, pero si nos hermanaban los colores de una misma bandera, el amor a una misma patria, la esperanza por un ideal, el dolor de una derrota y la paz del deber cumplido sin importar los resultados.
Yo quería recorrer todos y cada uno de esos lugares donde los hombres de mi patria, tal como lo hicieran durante la gesta libertadora, combatieron con alma y vida por su tierra y por sus derechos, tal como en aquel entonces en total desigualdad de condiciones, contra un enemigo mayor en número, en experiencia, en adiestramiento, en tecnología y en armamento.
Y ahí estuvieron ellos, con lo poquito que tuvieran, con lo poco o mucho que supieran, dando todo de sí por todos los que en ese momento estábamos de este lado del continente, la mayoría indiferentes a la causa y por todos aquellos que estuvieran por venir, para que les sirviera de ejemplo, para que el pueblo aprendiera a valorar su patria sin importar si se ganaba o se perdía, lo importante de ese ejemplo era que aún sabiendo que se peleaba contra un gigante, Argentina se ponía de pie para defender lo que le correspondía, pero claro hoy eso no se tiene en cuenta, es preferible hablar de Malvinas como una masacre, el genocidio final de la terrorífica dictadura militar, esa historia contada a medias y sobrepasada de mentiras que todo un pueblo prefiere creer.
El primer día de mi viaje sería destinado a recorrer los montes Kent, Dos Hermanas, Tableton, Longdon y Tumbledown.
Sin lugar a dudas los lugares mas ensangrentados por la gesta.
En el monte Longdon yo debía cumplir una promesa que había hecho a los veteranos de guerra de mi ciudad, iba a llevar un par de rosarios a la cruz que estaba en la cima, pero en las mismas condiciones en las que hubieran estado ellos en el 82.
Por su extensión, este relato verídico, va a ser publicado en 5 Partes. Esta es la Parte I.

Este relato fue enviado a Transenerclima Ius por el Señor Teniente Coronel de Infantería (R) D Roberto Oliver, a quien agradecemos la gentileza de hacerlo.

Por razones de Personal y de Tiempo, este relato va a ser publicado en su Parte I, en todos los Blogs de la Red Transenerclima Ius, pero las otras 4 Partes, solo en el HOME de Transenerclima Ius en http://transenerclimaius.blogspot.com/.

* Si alguien conoce a la autora, o ella misma lee este Blog, pedimos nos hagan saber su nombre y nos envíen una Foto Digital de ella para incluirla en este, su relato.

Gracias por su comprensión, y también por la visita. Hasta otro “Momento Transenerclima Ius”,

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.