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Mariposa del año

2016 enero 17
por Francisco Góngora

Según informa la agencia EFE, una iniciativa impulsada por la asociación Zerynthia, formada por entomólogos y aficionados dedicados a las mariposas, elegirá por primera vez en España la “Mariposa del Año” para divulgar la relevancia de los lepidópteros en los ecosistemas.

Se trata de una propuesta con tradición en otros grupos animales como las aves, explica la asociación, que de esta manera quiere destacar también el valor de las mariposas diurnas y nocturnas de España.
Es la primera vez que se lleva a cabo en nuestro país y para ello se ha abierto un proceso participativo hasta el próximo día 24.
De entre las miles de especies, los entomólogos han seleccionado cuatro mariposas: la blanquiverdosa azufrada -un endemismo ibérico restringido a los Monegros (Zaragoza), la Isabelina -una de las más bellas de Europa-, la Lopinga -una mariposa típica de bosque que solo se halla en siete puntos del país- y la Rabicorta W-blanca, cuya distribución es muy reducida y muchas de sus poblaciones pueden haber desaparecido.
Para votar la mariposa del año se puede hacer clic en el siguiente enlace http://goo.gl/forms/oyWkLUOPFY o acceder a la página web http://www.asociacion-zerynthia.org/.
Además de su innegable valor estético, las mariposas son indicadores de la salud de los ecosistemas, son un elemento relevante en las cadenas tróficas y resultan fundamentales para muchas especies de aves, murciélagos y mamíferos insectívoros.
Las zonas ricas en mariposas lo son también en otros invertebrados y proporcionan multitud de beneficios medioambientales, incluida la polinización y el control natural de plagas.
Los científicos utilizan las mariposas como organismos modelo para estudiar el impacto de la pérdida o fragmentación del hábitat, así como el cambio climático actual

Los bosques, sumideros de CO2

2016 enero 10

“Los suelos de los bosques del País Vasco podrían capturar el doble de CO2 con una gestión forestal adecuada”: esta es una de las conclusiones del informe “Sumideros de carbono de la Comunidad Autónoma del País Vasco: Capacidad de secuestro y medidas para su promoción” publicado por el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco. En él se identifican los principales sumideros de carbono del País Vasco, así como su capacidad para atrapar carbono, lo que permitirá implementar medidas de mitigación del cambio climático provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. En la actualidad los sumideros naturales de carbono del País Vasco almacenan 75 millones de toneladas de Carbono en suelos.

 

Dada su capacidad para secuestrar o fijar el CO2 atmosférico, los sumideros de carbono, como la biomasa forestal o los suelos, juegan un papel importante en la lucha contra el cambio climático. La vegetación actúa como sumidero de CO2 al extraer este gas de la atmósfera mediante la fotosíntesis y acumular en sus tejidos el carbono fijado. Parte del carbono presente en la biomasa vegetal se libera a la atmósfera, tanto en los procesos de respiración la planta, como en los de descomposición, mientras que el resto del carbono se acumula en la madera y en la materia orgánica del suelo.

Esta capacidad de la masa forestal y de los suelos para secuestrar el CO2 los han convertido en un elemento importante a la hora de  implantar estrategias de mitigación y adaptación del cambio climático ya que una adecuada ordenación y gestión de los mismos puede potenciar que su capacidad de secuestro de carbono sea más elevada con el consiguiente beneficio ambiental.  Con el fin de conocer con exactitud qué sumideros existen en la CAPV y cuál es su capacidad de absorción de CO2, el informe “Sumideros de carbono de la Comunidad Autónoma del País Vasco: Capacidad de secuestro y medidas para su promoción”, contabiliza las emisiones y fijaciones de Gases de Efecto Invernadero en la CAPV debidos a los diferentes usos de la tierra.

“Se ha observado mediante los inventarios de Gases de Efecto Invernadero elaborados para los años 1990 y 2008, que en la CAPV hay dos depósitos o reservorios importantes dada su capacidad de emitir/fijar el CO2 atmosférico: la biomasa forestal y los suelos”, aseguran desde el departamento.

Los estudios realizados permiten estimar que se podría llegar a fijar un 52% más de carbono respecto al actualmente fijado en la CAPV mediante una ordenación y gestión de las tierras forestales que favorezca la acumulación de carbono en la biomasa forestal, Así mismo, por medio de prácticas adecuadas de gestión forestal, pascícola y agrícola, no sólo se evitaría la pérdida de carbono orgánico del suelo sino que, además, se podría favorecer e incrementar la acumulación de carbono orgánico en los suelos, estimándose para la CAPV este incremento en un 70% en las tierras forestales, de un 40% en  prados y praderas,  y de un 50% en cultivos herbáceos y leñosos.

El estudio se ha llevado a cabo siguiendo la metodología y directrices del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC) adaptadas a las características locales. Para ello, se han determinado el contenido en carbono en más de mil muestras de suelo. Además, para la estimación del carbono potencial, se ha tenido en cuenta en estas muestras el tipo de plantación, la composición del suelo (arcillas y limos) y las características litológicas del lugar muestreado.

Aunque el potencial de fijación de CO2 en biomasa forestal y suelo es finito y, por sí mismo, no solucionará el problema del cambio climático, las medidas para llegar a este potencial o acercarse más a él son necesarias para ganar tiempo en la carrera de reducción de emisiones de GEI a la atmósfera. Además, el establecimiento de estas medidas de mitigación conllevan otros efectos beneficiosos desde el punto de vista ambiental, como son una gestión agrícola, pascícola y forestal sostenible, con la consiguiente mejora de la calidad de las aguas y los suelos y, en general, del medio natural.

El País Vasco supera la media europea de espacios protegidos

2016 enero 9

La Comunidad Autónoma Vasca supera a la media europea en la designación y conservación de espacios de la Red Natura 2000 ya que el 20,5% del territorio vasco está incluido en esa figura de protección europea mientras que la media comunitaria es del 18,4%. Euskadi aporta 60 espacios con una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados –un 0´22% del total europeo-, mientras que en la Unión Europea dispone de 27.384 espacios naturales de alto valor ecológico en sus 1,1 millones de kilómetros cuadrados de extensión.

La Red Natura 2000 constituye la principal apuesta de la Unión Europea para la protección y mejora de la biodiversidad y cuenta con 27.834 espacios en toda Europa, entre ellos los llamados Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) para el mantenimiento del hábitat y especies, las Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

“Los 60 espacios de la Red Natura 2000 en Euskadi suponen nuestra aportación a la protección y mejora de la naturaleza ya que implican un mantenimiento en buen estado de los hábitats y las especies y un beneficio para toda la sociedad” indica la Consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco, Ana Oregi.

Las buenas prácticas en la Red Natura 2000 de Euskadi consiguen que la ganadería extensiva en pastos de montaña mantenga ecosistemas de gran valor ecológico, que se incremente el turismo de naturaleza en Valderejo, que Urdaibai sea un ejemplo de equilibrio entre protección de la naturaleza y actividad económica, o que Fagus Alkiza, se muestre como un Centro de Interpretación de Hernio-Gazume muy útil en la educación medio ambiental al igual que la Ekoetxea de Txingudi.

“El patrimonio representado por la Red Natura en Euskadi forma parte de nuestra identidad y hemos de legarlo a nuestra descendencia al menos en las mismas condiciones que nos los dejaron nuestros progenitores. La comunidad europea ha asumido el reto de frenar la pérdida de biodiversidad y combatir el cambio climático. Nuestro bienestar y el de las generaciones futuras dependen de la protección y mejora de ecosistemas sanos que contribuyan a regular las inundaciones, absorban los gases de efecto invernadero y nos protejan de eventos meteorológicos extremos” apunta la Consejera de Medio Ambiente.

El último informe sobre el Estado de la Naturaleza publicado por la Comisión Europea destaca que, en el total de la Unión, casi una cuarta parte (23%) de las especies protegidas por la Directiva de Hábitats tiene un estado favorable de conservación. Sin embargo, más de la mitad (60%) tiene un estado desfavorable con un 42% considerado desfavorable-inadecuado y un 18% desfavorable-malo. En los 28 estados de la Unión Europea solo el 16% de los hábitats evaluados tiene un estado de conservación favorable. Este bajo porcentaje se debe probablemente a una serie de factores, incluyendo una tradición más consolidada de medidas de protección para las especies y tiempos de respuesta más cortos para la recuperación de las especies, así como a la tremenda complejidad que implica la conservación del hábitat. Una abrumadora mayoría de hábitats tiene un estado desfavorable, con un 47% de los informes con estado desfavorable-inadecuado y un 30% desfavorable malo.

En Euskadi viven casi 400 especies de animales vertebrados, 815 invertebrados y más de 3.000 especies de plantas. 43 de las especies vertebradas se encuentran amenazadas (13 en peligro de extinción) y 136 especies de flora vascular se encuentran en situación de amenaza (58 especies en peligro de extinción). Algunas de las especies más relevantes en peligro de extinción son la rana meridional; águila perdicera, quebrantahuesos, milano real; cangrejo de río común; helecho de colchoneros; libélula; murciélago del bosque, nutria euroasiática, visón europeo; lamprea; amapola violeta, pie de gato, geranio de roca, nenúfar blanco y acebuche. El declive de muchas especies se debe al deterioro de los hábitats naturales

La Comunidad Autónoma Vasca, por sus condiciones orográficas, su desarrollo industrial y su modelo de población, ha pagado en algunas zonas un alto precio en la conservación del medio natural. La Red Natura 2000 es clave para asegurar el suministro y mantenimiento de una amplia gama de servicios de los ecosistemas, en los que se sustentan la prosperidad económica y el bienestar sostenible.

Los espacios de Red Natura 2000 en Euskadi constituyen un importante almacén de carbono y eficaz herramienta para mitigar las consecuencias del cambio climático, gracias a su capacidad para capturar carbono de la atmósfera. También regulan los recursos hídricos y proporcionan agua de calidad para el consumo humano a un coste menor que cualquier sistema artificial de depuración; mitigan los efectos de los desastres naturales evitando daños y reduciendo los costes de reparación que provocan las inundaciones, sequías o los incendios; es el hogar de los polinizadores silvestres que hacen fructificar las cosechas; y preserva paisajes que son el principal activo para la recreación y el turismo de naturaleza.

PERIODISMO AMBIENTAL

2015 diciembre 31
por Francisco Góngora

 

Una historia del periodismo ambiental

 

En unas recientes jornadas sobre Educación para la Sostenibilidad, celebradas en Bilbao, quedó sobre el alambre la pregunta de por qué los medios de comunicación no dedican más espacio, más reportajes y artículos de opinión a la información ambiental. “¿Qué hay que hacer para que los directores de periódicos, radios y televisiones presten un poco más de atención a la naturaleza y sus amenazas?”, cuestionó uno de los presentes.

Recuerdo que la respuesta del periodista –el que suscribe– presente en el debate fue “porque no está en la agenda del día” de los directores. El medio ambiente, igual que cualquier otro tema como la educación, la historia, la religión o la sanidad, debe abrirse paso entre otro montón de noticias y asuntos de interés que sí ocupan la agencia diaria de un periódico: sucesos, información municipal, política, deportes, unas notas de cultura, la agenda de la televisión. Por importante que pueda parecer a algunos el medio ambiente está en la cola de las cosas que tienen alguna posibilidad de salir en los informativos, en los diarios de papel o digitales. Solo saldrá si responde a lo que se denomina interés informativo, un concepto que los periodistas huelen y que no tiene reglas fijas.

En realidad se puede decir que la historia del periodismo ambiental y el ecologismo van de la mano. Han crecido uno junto a otro y en la medida en que el Cambio Climático toma posiciones en la agenda mundial este sector de la prensa también se adapta y evoluciona. Son inseparables uno del otro hasta en los ritmos.

Creo que en el País Vasco el origen del periodismo de naturaleza comenzó con las campañas por el cierre de la central nuclear de Lemóniz a finales de los setenta como luego ocurrió con Garoña, aglutinaba la lucha del incipiente movimiento ecologista (los comités antinucleares en cada pueblo plantaron una semilla importante para el futuro). Se inauguraba el ecologismo de confrontación, de denuncia, de lucha callejera. Era noticia en cuanto se manifestaban miles de personas. Los otros elementos de la ecología, la conciencia verde, el reciclaje, la biodiversidad, la energía renovable, no le importaban a nadie y tampoco a los periódicos que en ocasiones estaban a la altura de los acontecimientos y en ocasiones no.

Se contaban solo las cosas malas, las catástrofes. Las inundaciones de Vizcaya de 1983 fueron fundamentales para dar a conocer, por ejemplo,  lo que nos estábamos jugando si no se actuaba en una política diferente que devolviera el protagonismo de la naturaleza.

Como el feminismo, el pacifismo y otros ismos del momento, el ecologismo se fue abriendo paso en aquellos primeros años de la transición. Pero salvo el caso de Lemóniz , que estuvo rodeado de otros protagonistas como la participación directa de ETA con atentados y asesinatos, no se conseguía parar casi nada. Las grandes infraestructuras ni se cuestionaban (Autopista de Altube, autopista A-68).

El activismo ecologista era accidental, marginal. En los medios escritos, se hablaba de pájaros y flores, no se tomaba muy en serio ni rompía la agenda del día salvo que hubiera escándalo o conflicto. Ese discurso del desastre que nos ha acompañado durante décadas conduce a lo que los expertos denominan ‘ecofatiga’.  El tono negativo de las informaciones satura de tal manera al lector que este acaba insensibilizado, no hace caso. El problema de la deforestación del  Amazonas es un asunto que al cabo del tiempo no interesa, no sensibiliza ya a nadie. Posteriormente, esta tendencia se vio confirmada en asuntos más locales como el Prestige o Aznalcóllar.

En los años 90 es la propia administración la que asumiendo parte del discurso ecologista comienza a estructurarse con fórmulas y programas de políticas medioambientales. Las cosas empezaron a cambiar un poco. Las noticias no tenían como única fuente a las organizaciones ecologistas sino a los gabinetes de prensa de la administración que también empezaban a ocupar más espacios. Las informaciones eran más positivas. Había resultados que se utilizaban de marketing político como una inauguración de una carretera. Soltar animales salvajes que habían sido curados en los centros de recuperación era una oportunidad para dar a conocer la buena imagen de un político o una institución. Cristina Narbona estrena en 1993 con el socialista Borrell como Ministro de Obras Públicas una Secretaría de Estado de Medio Ambiente. En 2004 habrá un Ministerio con este nombre. Asistimos a una institucionalización importante del discurso ecologista.

Desde el año 2000, aproximadamente, hay nuevos actores positivos. Las empresas. Lo que podríamos llamar el ‘ecolavado’, en palabras del periodista Pedro Cáceres. Los sectores económicos se dan cuenta de que el medio ambiente es un campo con oportunidades de lavar la imagen de las organizaciones empresariales a través del nuevo concepto de la responsabilidad social corporativa.

Al mismo tiempo grandes movimientos ecologistas de protesta como Greenpeace consiguen portadas con osadas acciones en el mar o en tierra. La protesta espectáculo tiene su rendimiento y recluta activistas. El activismo no ha muerto.Sin embargo, los periodistas de calle, los que escribían de estas cosas no tenían generalmente ninguna formación técnica ni científica. En el congreso aludido al principio del artículo se presentó el caso de las redacciones de medios de provincias pequeñas. Estos redactores  lo mismo hablan de religión, de fútbol, de sanidad o de ecología, si se tercia. La especialización solo existe en la voluntad del propio redactor o en su militancia. Corazón y compromiso deben compensar la escasez de conocimiento. Eso no ocurre en los grandes medios como El País, El Mundo, Agencia EFE, La Vanguardia,TVE, RNE, SER …..donde existen redactores especializados y programas específicos (‘El escarabajo verde’….).   En 1994 se funda la Asociación de Periodistas de Información Ambiental  con unos 200 profesionales como socios. Para que sirva de comparación, hay unos 3.000 periodistas deportivos asociados.

En todo ese  tiempo faltan referencias públicas. ¿Cuántos personajes populares se conocen actualmente como referentes de la ecología? Los que peinamos canas conocimos la fuerza mediática de Félix Rodríguez de la Fuente cuando la palabra ecología no se había ni inventado. Millones de personas seguían sus correrías con los lobos. Nadie ha hecho más por este animal o por las rapaces. Le amenazaron de muerte. La pena es que murió en 1980 y desde entonces nadie ha ocupado su lugar. Ni Joaquín Araujo, ni Luis Miguel Domínguez o Delibes de Castro han podido llenar ese tremendo vacío que en otros países también dejaron hombres como Cousteau, fallecido como Félix , o David Attenborough, los grandes divulgadores de la naturaleza. Por cierto, siempre utilizando la televisión como plataforma.

La crisis económica creó otro agujero negro en esta historia. Desde 2007 las noticias ambientales se van a la cola del interés informativo. Importa el paro, la situación económica y, de nuevo, el medio ambiente se ve marginado.

En este contexto hay excepciones, naturalmente. Vitoria es un paradigma. Las políticas ambientales municipales desde los años 90 han generado un caldo de cultivo que ha concienciado también a los medios informativos locales. Expertos municipales adscritos fundamentalmente al Centro de Estudios Ambientales, pero también empresas privadas como la Consultora de Recursos Naturales de Mario Sáenz de Buruaga, entendieron pronto la importancia de comunicar todo aquello que tenía que ver con la evolución de la relación entre ecología, naturaleza y ciudadanía (Ecologistak Martxan, SEO-Birdlife, Gaia o Eguzki, como grupos ecologistas ya lo hacían desde la crítica o la denuncia). Sus conocimientos científicos y su capacidad para constituirse en fuente, además de su pasión divulgadora facilitaron a los medios locales, y yo hablo de EL CORREO, un acercamiento y una sensibilidad hacia los temas ambientales. El ejemplo más importante de todos se produjo con motivo de la declaración de Vitoria como Green Capital europea. La ciudad, el ayuntamiento y con ellos los medios de comunicación se volcaron en ese acontecimiento medular. Posiblemente, hubo un antes y un después, de ese momento. Y lo que antes pudo ser esporádico se convirtió en sistemático. La información ambiental en Vitoria importa y tiene un público que la sigue.

La Cumbre del Clima de París es otra oportunidad para dar un salto cualitativo. De repente, existe un consenso impensable hace unos años sobre el calentamiento global y las fórmulas para mitigar las emisiones de CO2. La ecología como nuevo motor económico y de oportunidades de empleo, como referencia de futuro abre un interesante campo informativo. Los medios deben estar atentos a este nuevo tiempo. Lo ambiental pasará de ser marginal a ser capital. Y en eso periodistas, expertos, educadores, técnicos, grupos ecologistas y políticos pueden ir juntos porque hay un mismo objetivo: mitigar la subida de temperatura de la Tierra.

 

 

 

Lo importante de lo pequeño. Día de los Humedales

2014 abril 14
por Francisco Góngora

Esta hermosa imagen es muy difícil de ver. Corresponde a una pequeña lagunilla situada en Altube, cerca de la autovía, pero lo suficientemente lejos como para conervarse con esta

Los Ruiz y el tesoro de Quejana

2014 abril 14
por Francisco Góngora

Hay una foto de 1923 en el Arcivo Municipal que nos muestra la calle Dato, justo donde posteriormente se abrió la continuidad de la calle General Álava. Aquí existió una tienda con un cartel en el que se podía leer Pedro Ruiz. También en el portal estaba el nombre. En uno de los mejores sitios de Vitoria este hombre se dedicaba oficialmente a la orfebrería religiosa, a hacer bordados de oro y plata, a las antigüedades y la sastrería eclesiástica. Una fachada perfecta que ocultaba una labor clandestina, el tráfico de obras de arte, que se convirtió en uno de los grandes negocios de principios de siglo XX en España.
Todavía queda un leve recuerdo del personaje y su saga en Vitoria. José Luis Rabasco, anticuario retirado, ya con 81 años, evoca la tienda de los Ruiz y «una bonita Andra Mari en el escaparate que yo solía mirar de niño. Sé que tuvieron un problema con una portada románica en Burgos, pero nada más», evoca Rabasco. Hay referencias en el Archivo Municipal de la misma tienda hasta 1946 en manos de uno de los hijos, Feliciano. Hay otros vitorianos que recuerdan la tienda hasta muy entrados los sesenta.
Lo que ni Rabasco ni mucha gente en Vitoria sabía era que en ese local tuvo su nido una de las familias, los Ruiz, que protagonizó el saqueo de una importante parte del patrimonio español, algo que parece inconcebible actualmente pero que hasta 1936 fue posible y consentido por todos aquellos que debieron protegerlo.
La investigación
Un profundo estudio, más bien una investigación casi policial por el ocultismo que envuelve el caso, realizado por la historiadora María José Martínez Ruiz, de la Universidad de Valladolid, ha sacado a la luz la participación de esta familia vitoriana en el mayor expolio de obras de artes y antigüedades entre 1910 y 1936 que acabaron en las grandes colecciones americanas, principalmente de William Hearst, el personaje que Orson Welles eternizó en su Ciudadano Kane .
Los Ruiz no fueron los únicos que se aprovecharon de aquel momento en el que muchos eclesiásticos, historiadores, marchantes y funcionarios, permitieron, cuando no animaron, el despojo de los monumentos en el que todos ganaban. Todos menos el rico patrimonio artístico.
María José Martínez Ruiz ha seguido documentalmente la actuación de Pedro Ruiz, «natural de Vitoria» en varios negocios en las diócesis de Palencia, Segovia y Soria. Desde colgaduras de terciopelo a casullas pasando por un altar barroco, una alfombra, cuatro columnas, dos paneles artísticos, todo acababa en sus manos. En Burgo de Osma (Soria) vendía ornamentos pero aceptaba a cambio objetos antiguos en vez de dinero. Unos años después aparecen Raimundo y Luis, hijos de Pedro, en los mismos lugares. Luis, por ejemplo, negoció con el párroco la liquidación de varios objetos de la parroquia de Megeces de Iscar (Valladolid). Cuando el sacerdote, que no había pedido permiso al obispo, como le obligaban las normas, le reclama las piezas, el anticuario le dice que ya las ha vendido en Nueva York y escribe al obispo diciéndole que no ha ganado nada en Estados Unidos «por la crisis del país» y ofreciéndole un pequeño donativo para la iglesia «ya que lo compré sin licencia a pesar de que el cura me dijo que la tenía».
Pero de los tres es sin duda Raimundo el que se lleva la palma. El escultor-coleccionista Federico Marés lo describe como «uno de los pioneros en el comercio internacional de antigüedades. Fue uno de los primeros anticuarios que supo tener contacto con el exterior cuando la exportación no se controlaba. Exportó mucho y bueno».
El estudio de María José Martínez lo sitúa ya en el número 8 de la calle Barquillo de Madrid, cerca de Alcalá y San Jerónimo, lugar de asiento habitual de los anticuarios de la capital de España.
Dos episodios demuestran la cara oculta de unos anticuarios que actuaron también como grandes coleccionistas. En 1926, tras una denuncia ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, a propósito de un envío masivo de obras procedentes de España con destino a Nueva York, se comprueba que tenía autorización para sacar del país un número reducido en comparación con el fabuloso lote en el que destacaban, «un Greco, 12 esculturas, una sillería de coro». En las bodegas del vapor Chicago, se encontraron 43 cajas de piezas de arte con un peso de 2.500 kilos.
En 1930, las autoridades detienen un cargamento de objetos artísticos en Vitoria. Estaban preparados para ser exportados a Estados Unidos. Entre ellos se encontraba la portada románica procedente de Cerezo del Río Tirón (Burgos). Las piedras fueron decomisadas y se ubicaron en el paseo Isla en Burgos. Pero unos relieves del mismo templo de Nuestra Señora de la Llana, hoy en ruinas, están expuestos actualmente en las salas de The Cloisters, del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Raimundo Ruiz reclamó siempre la propiedad de la portada.
También sostiene la historiadora que desde 1919 a 1936, los Ruiz realizan más de 20 subastas en Manhattan. La mayoría de los objetos iban a parar a W.Randolf Hearst, el más voraz y compulsivo comprador de objetos artísticos el mercado americano.
Tesoros de Quejana
Pudieron participar también, pero no está demostrado, en la compra de una de las piezas más valiosas del arte alavés, el retablo de Quejana. De esta obra se sabe que pasó por manos del anticuario inglés Harris y que en 1921 fue fotografiado en la casa Maricel de Mar de Sitges, construida por el coleccionista americano Deering. En 1925 fue donado por sus hijas al Art Institute de Chicago, donde permanece.
Pero el saqueo de Quejana incluye dos piezas magistrales más. Y en una de ellas está de nuevo la mano de Pedro Ruiz. Un documento que se conserva …..Una estatuilla de alabastro de San Jorge, actualmente en la National Gallery of Art de Washington, y el Tríptico de la Pasión de Cristo, una tabla pintada de la Baja Sajonia, perteneciente a una colección particular de Madrid.

William R. Hearst , el magnate americano, fue uno de los clientes de los Ruiz en Estados Unidos

Treviño Araba da y ¿Burgos no da?

2013 febrero 4
por Francisco Góngora

Permítanme este juego verbal para introducir algunas reflexiones sobre el contencioso tras visitar el enclave y hablar con algunos de sus vecinos. Salió un reportaje el pasado domingo, pero solo en la edición de papel y se titulaba Treviño contra el muro. Quien dice Treviño dice también La Puebla de Arganzón, ambos forman el enclave históricamente perteneciente a Burgos. Decía el profesor de Historia de la UPV, Josemari Ortiz de Orruño, que ha investigado, reflexionado y escrito sobre el problema que estamos ante una cuestión que en cualquier otro sitio se hubiera solucionado fácilmente, pero aquí en el País Vasco, con el choque de identidades y la politización de todo, las cosas se enquistan y lo sencillo se vuelve complicado.

Al anuncio de los alcaldes con mayorías de dos tercios para iniciar el camino de la desanexión ya han respondido desde Burgos con el consabido nunca jamás. Un jarro de agua fría a tanta ilusión. Pero es verdad que, como Sísifo, hay que subirse a hombros la segregación y subir la montaña. Ya veremos que pasa cuando lleguemos arriba. Si alguien la tira ladera abajo o enterramos a Sísifo de una vez.

Hablando con unos y otros, te das cuenta que lo que quiere la mayoría, eso se percibe al menos, es calidad de vida y pocos problemas. ¿Quien nos asegura una mayor calidad de vida, dónde nacemos, dónde estudian nuestros hijos, dónde nos gusta ir a que nos curen, dónde tenemos la familia, cuáles son nuestros equipos favoritos, donde viven nuestros amigos?. Un par de datos corroboran que a pesar de que Miranda y Vitoria quedan a la misma distancia, casi todos miran a la capital alavesa y además, el boom de los chalés ha hecho que muchos vitorianos se hayan ido a vivir a La Puebla y Treviño sin darle importancia a las incongruencias y las molestias que suponen tener que ir a hacer unos papeles a más de 100 kilómetros.  Una vez que viven la situación valoran los inconveientes y se arrepienten. Solución: parte de la familia se enpadrona en Treviño y parte en Vitoria. Se salvan ellos pero envenenan la verdadera realidad del enclave pues nunca recibirá las subvenciones y ayudas que podría recibir si todos fueran ‘legales’. Como decía Roberto Dulanto, pro-alavés, quieren solucionar su problema y nos joroban a todos.  A todos los problemas derivados de la anacrónica situación se le suma este del empadronamiento que es muy serio pero en el que todo el mundo mira al otro lado.

La otra cuestión que me ha llamado la atención es la pérdida de poder de los agricultores de Treviño que con el envejecimiento de la población han perdido influencia. Ellos eran los que menos tenían ganas de moverse. Ya se sabe que la verdadera patria de un labrador es su tierra y ella manda. Quien la cuida es nuestro amigo.

Hablas con los vecinos y reconocen que hay cosas que funcionan como la Guardia Civil que da seguridad a tanto chalé y casa suelta frente a los robos o los bomberos de Castilla y León con sus medios aéreos. La sanidad no está tan mal y en cuestión escolar hay para elegir. Si quieres el modelo A, a Treviño, un buen colegio público. Al modelo D en euskera, a la ikastola de La Puebla o de Adurza… Para elegir, hay. Hay muchos agravios como el de que en Burgos hay menos deducciones fiscales, traducidas a un 2% de un sueldo. No está mal.

Pero la clave me la dio una pareja de La Puebla. Se quejaba él de la distancia a Burgos y de que hay que hacer papeles que hoy en día se tendrían que hacer on line a través de Internet. ¿En un hipotético referéndum votaría a favor de agregarse a Álava?, pregunto y él dice que si. Pero ella sorprendentemente contesta que no. que votaría en contra. Los mismos inconvenientes, el mismo hartazgo, y una pareja que se acuesta en la misma cama discrepan. Sí a Alava el hombre y sí a Burgos la mujer.  ¿Que da Burgos que no da Álava para que a pesar de todo sigan algunos queriendo ser burgaleses? Y eso sin entrar en el debate sobre quién es el diputado burgalés que pasa a la historia como el que firmó la desanexión. Alguien lo ha llamdo Boabdil y ya se sabe como acabó aquel rey de Granada. Llorando, llorando una pérdida irreparable. Nadie quiere ser un perdedor.

El valor de lo pequeño. Día de los humedales

2013 febrero 2
por Francisco Góngora

 

Esta hermosa balsa de Landazurieta, en el complejo lagunar de Altube, es un ejemplo de la máxima que dice que lo pequeño esconde lo grande. La salud de esta charca es la mejor demostración de que en Álava existen parajes casi vírgenes, donde pueden habitar seres de una gran sensibilidad, necesitados de vivir en un medio casi puro  como los anfibios. Hasta 10 especies de estos animales se han detectado, algunas singularísimas. La rana bermeja, la roja y la patilarga, o la rana ágil y el tritón alpino  solo pueden encontrar refugio en estos lugares tan excepcionales. Otro tipo de animales como las libélula y los caballitos del diablo tienen también aquí el lugar que les permite vivir tranquilos. Este humedal es en estos momentos uno de los que se encuentran en el catálogo peninsular. Su importancia es extrema y hay que tener mucho cuidado.

Lo que no se sabe es que para que existan estos parajes de tanto valor para algunas especies ha sido necesario un plan de choque. En este caso, ha sido la Diputación alavesa y su departamento de Medio Ambiente los que con dinero aportado por la Caixa han conseguido limpiar y sanear la zona. Hasta un camión de basura quitaron las personas con grave riesgo de exclusión que han trabajado en su limpieza. Se ha restaurado su vegetación primitiva de manera que se ha conseguido devolver a un espacio demasiado amenazado su naturaleza. Sin duda los humedales son los indicadores ambientales más fiables y en Alava se cuenta con auténticas joyas incluidas en las Lista de Humedales Ramsar como Salburua, las colas del embalse de Ullíbarri, el lago de Caicedo-Arreo  o las lagunas de Laguardia. Pero además existen pequeñas lagunas como estas de Altube que son reservorios de agua y juegan un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad del territorio. Por una vez no voy a invitar a buscarlas y disfrutar de ellas. Es mejor que las ignoremosaunque estén situadas en el parque del Gorbea. Forma parte de una de esas zoas de reserva destinadas exclsuivamente a la investigación. No las busquen aunque su belleza no nos deje de atraer.

turismo de pantano

2013 enero 21
por Francisco Góngora

Más de 40 coches aparcaban como podían a las once de la mañana del domingo en la carretera de la presa de Ullíbarri-Gamboa. Jarreaba a ratos y no estaba el día para paseos. La tierra está empapada y los caminos se convierten en pequeños riachuelos. No importa. Ahí vamos, a ver nuestro pequeño Niagara. Desde que la Diputación instaló la pasarela sobre el Zadorra para completar la ruta verde perimetral del embalse se ha convertido en un mirador privilegiado y seguro para observar el vertido de 60 metros cúbicos por segundo por 5 de las 7 compuertas abiertas en todo su apogeo. El ruido es ensordecedor, nubes de gotas de agua se elevan hacia el cielo, como nos imaginamos que puede ocurrir en las cataratas de Iguazú. Un verdadero espectáculo gratis total. Si a alguien se le ocurre poner perritos calientes o talos con chorizo en algún aparcamiento, éxito seguro. La romería de gente no paró en todo el día.
La presa de Ullíbarri, como su gemela de Urrunaga es una virguería técnica. Un buen trabajo de ingenería en pleno franquismo –la concesión se hizo en tiempos de la República-que costó muchas vidas, mucho dolor y la desaparición de un paisaje y de ocho pueblos. En su construcción trabajaron 3.500 obreros –se crearon cuatro campamentos-. La mayoría de fuera del País Vasco. Fue el principio de un gran flujo de inmigración. Tiene ya 55 años. Hoy es impensable. No soportaría un análisis de sostenibilidad y menos de seguridad. ¡Está a 7 kilómetros de una ciudad de 240.000 habitantes¡ ¿Se imaginan lo que ocurriría si revienta? Alguien lo ha calculado en menos de 20 minutos anegaría las zonas bajas de Vitoria. Sería una catástrofe.
El agua pone la belleza por fuera y el aire la pone por dentro. Está hueca. Consta de bóvedas y contrafuertes con muros de 3 metros de espesor. Si no hubiera problemas de seguridad, porque es como una fábrica en marcha, sería interesante y muy turístico mostrarla porque los que hemos podido entrar hemos coincidido en que es una maravilla. Tiene 147 metros de largo por 36 de altura

El Zadorra otra vez

2013 enero 18
por Francisco Góngora

Este es un comentario de urgencia cuando las noticias están cambiando constantemente porque, como se había advertido, no para de llover. Tenemos toda la información, todos los modelos climáticos posibles, la experiencia de muchos episodios parecidos  y el tiempo nos sigue sorprendiendo. ¡No lo podemos controlar! y eso nos asusta. Tampoco todo se repite. Cada temporal se muestra diferente. Este es pesado hasta decir basta. Muchos días de lluvia que hacen que la tierra no trague nada. Todo lo escupe. He podido comprobarlo en un pequeño manantial nuevo, que ha nacido junto al pequeño río Olárizu en las campas. El agua brotaba de la tierra saturada.

Esta mañana he paseado por el cauce próximo a Gamarra como tantas y tantas personas que no dejan su caminata diaria aunque anuncien el fin del mundo  Ahora encuentras a las conocidos no en el bar sino en el paseo. La naturaleza desbocada es un peligro, pero es un espectáculo gratis. El río Alegría estaba casi desbordado. Como pocas veces baja.  El Zadorra traía muchísima agua. La ruta ciclista del Vasco-Navarro estaba cortada por una balsa bajo la a.a N-1 pero había un camino alternativo hacia Gamarra Menor cerca del río. Lo que impresiona, sin embargo,  es algo que no estaba ahí hace unos años y ahora se ha convertido en el ángel guardián de las zonas industriales de Gamarra y Betoño. Me refiero al baipás o cauce alternativo de Eskalmendi. El nuevo río bajaba a tope, pero en el cauce marcado y con los caminos laterales preparados para que la gente pudiera pasear. Con lo que ha caído en las cabeceras de los ríos lo lógico era que Vitoria se hubiera inundado ya. Antes de 1957 la riada era un hecho, pero no había grandes  catástrofes porque no existían aún los polígonos industriales y las casas de los pueblos -véase Durana en lo alto, igual que Amárita- se contruían sabiendo cuáles eran los derechos del río y cuáles los de la gente. Los pueblos dejaban el fondo de valle para los cultivos y no construían viviendas y si lo hacía miraba bien la experiencia de las riadas. Con los embalses que regulan las avenidas nos ha ocurrido la lógica confianza en que no habrá problemas. Pero la experiencia dice que sí los hay cuando el episodio es extraordinario. Ya veremos al final pero ha llovido pocas veces tanto y tantos días seguidos.

Para los responsables políticos, bomberos y técnicos va a ser una larga noche. El Zadorra siempre vuelve por sus fueros que es como decir por amplias llanuras de la Llanada y dice “recordad que yo estuve antes que vosotros”. La excelente obra hidráulica de Gamarra ha provocado otro problema. Se salvan las industrias pero los pueblos que están aguas abajo, donde aún no se ha actuado con el plan de inundaciones, sufren más que nunca, porque Vitoria ya no hace de esponja sino que envía el agua a más velocidad hacia abajo. Es la asignatura pendiente: tocar el Zadorra desde Gamarra hacia abajo con el mismo criterio de darle salida usado en Gamarra. Verde en vez de hormigón. El año Green acabó con el acuerdo para realizar estas obras: 21 millones de euros. No parecen urgentes y así se ha ido retrasando el tema. Pero cuando llegan días así, aquello que nunca pareció importante es capital. Tenemos muy poca memoria los humanos. La que le sobra al río que siempre sabe buscar sus viejos cauces y meandros.

elcorreo.com

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