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Lo importante de lo pequeño. Día de los Humedales

2014 abril 14
por francisco gongora camacho-

Esta hermosa imagen es muy difícil de ver. Corresponde a una pequeña lagunilla situada en Altube, cerca de la autovía, pero lo suficientemente lejos como para conervarse con esta

Los Ruiz y el tesoro de Quejana

2014 abril 14
por francisco gongora camacho-

Hay una foto de 1923 en el Arcivo Municipal que nos muestra la calle Dato, justo donde posteriormente se abrió la continuidad de la calle General Álava. Aquí existió una tienda con un cartel en el que se podía leer Pedro Ruiz. También en el portal estaba el nombre. En uno de los mejores sitios de Vitoria este hombre se dedicaba oficialmente a la orfebrería religiosa, a hacer bordados de oro y plata, a las antigüedades y la sastrería eclesiástica. Una fachada perfecta que ocultaba una labor clandestina, el tráfico de obras de arte, que se convirtió en uno de los grandes negocios de principios de siglo XX en España.
Todavía queda un leve recuerdo del personaje y su saga en Vitoria. José Luis Rabasco, anticuario retirado, ya con 81 años, evoca la tienda de los Ruiz y «una bonita Andra Mari en el escaparate que yo solía mirar de niño. Sé que tuvieron un problema con una portada románica en Burgos, pero nada más», evoca Rabasco. Hay referencias en el Archivo Municipal de la misma tienda hasta 1946 en manos de uno de los hijos, Feliciano. Hay otros vitorianos que recuerdan la tienda hasta muy entrados los sesenta.
Lo que ni Rabasco ni mucha gente en Vitoria sabía era que en ese local tuvo su nido una de las familias, los Ruiz, que protagonizó el saqueo de una importante parte del patrimonio español, algo que parece inconcebible actualmente pero que hasta 1936 fue posible y consentido por todos aquellos que debieron protegerlo.
La investigación
Un profundo estudio, más bien una investigación casi policial por el ocultismo que envuelve el caso, realizado por la historiadora María José Martínez Ruiz, de la Universidad de Valladolid, ha sacado a la luz la participación de esta familia vitoriana en el mayor expolio de obras de artes y antigüedades entre 1910 y 1936 que acabaron en las grandes colecciones americanas, principalmente de William Hearst, el personaje que Orson Welles eternizó en su Ciudadano Kane .
Los Ruiz no fueron los únicos que se aprovecharon de aquel momento en el que muchos eclesiásticos, historiadores, marchantes y funcionarios, permitieron, cuando no animaron, el despojo de los monumentos en el que todos ganaban. Todos menos el rico patrimonio artístico.
María José Martínez Ruiz ha seguido documentalmente la actuación de Pedro Ruiz, «natural de Vitoria» en varios negocios en las diócesis de Palencia, Segovia y Soria. Desde colgaduras de terciopelo a casullas pasando por un altar barroco, una alfombra, cuatro columnas, dos paneles artísticos, todo acababa en sus manos. En Burgo de Osma (Soria) vendía ornamentos pero aceptaba a cambio objetos antiguos en vez de dinero. Unos años después aparecen Raimundo y Luis, hijos de Pedro, en los mismos lugares. Luis, por ejemplo, negoció con el párroco la liquidación de varios objetos de la parroquia de Megeces de Iscar (Valladolid). Cuando el sacerdote, que no había pedido permiso al obispo, como le obligaban las normas, le reclama las piezas, el anticuario le dice que ya las ha vendido en Nueva York y escribe al obispo diciéndole que no ha ganado nada en Estados Unidos «por la crisis del país» y ofreciéndole un pequeño donativo para la iglesia «ya que lo compré sin licencia a pesar de que el cura me dijo que la tenía».
Pero de los tres es sin duda Raimundo el que se lleva la palma. El escultor-coleccionista Federico Marés lo describe como «uno de los pioneros en el comercio internacional de antigüedades. Fue uno de los primeros anticuarios que supo tener contacto con el exterior cuando la exportación no se controlaba. Exportó mucho y bueno».
El estudio de María José Martínez lo sitúa ya en el número 8 de la calle Barquillo de Madrid, cerca de Alcalá y San Jerónimo, lugar de asiento habitual de los anticuarios de la capital de España.
Dos episodios demuestran la cara oculta de unos anticuarios que actuaron también como grandes coleccionistas. En 1926, tras una denuncia ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, a propósito de un envío masivo de obras procedentes de España con destino a Nueva York, se comprueba que tenía autorización para sacar del país un número reducido en comparación con el fabuloso lote en el que destacaban, «un Greco, 12 esculturas, una sillería de coro». En las bodegas del vapor Chicago, se encontraron 43 cajas de piezas de arte con un peso de 2.500 kilos.
En 1930, las autoridades detienen un cargamento de objetos artísticos en Vitoria. Estaban preparados para ser exportados a Estados Unidos. Entre ellos se encontraba la portada románica procedente de Cerezo del Río Tirón (Burgos). Las piedras fueron decomisadas y se ubicaron en el paseo Isla en Burgos. Pero unos relieves del mismo templo de Nuestra Señora de la Llana, hoy en ruinas, están expuestos actualmente en las salas de The Cloisters, del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Raimundo Ruiz reclamó siempre la propiedad de la portada.
También sostiene la historiadora que desde 1919 a 1936, los Ruiz realizan más de 20 subastas en Manhattan. La mayoría de los objetos iban a parar a W.Randolf Hearst, el más voraz y compulsivo comprador de objetos artísticos el mercado americano.
Tesoros de Quejana
Pudieron participar también, pero no está demostrado, en la compra de una de las piezas más valiosas del arte alavés, el retablo de Quejana. De esta obra se sabe que pasó por manos del anticuario inglés Harris y que en 1921 fue fotografiado en la casa Maricel de Mar de Sitges, construida por el coleccionista americano Deering. En 1925 fue donado por sus hijas al Art Institute de Chicago, donde permanece.
Pero el saqueo de Quejana incluye dos piezas magistrales más. Y en una de ellas está de nuevo la mano de Pedro Ruiz. Un documento que se conserva …..Una estatuilla de alabastro de San Jorge, actualmente en la National Gallery of Art de Washington, y el Tríptico de la Pasión de Cristo, una tabla pintada de la Baja Sajonia, perteneciente a una colección particular de Madrid.

William R. Hearst , el magnate americano, fue uno de los clientes de los Ruiz en Estados Unidos

Treviño Araba da y ¿Burgos no da?

2013 febrero 4
por francisco gongora camacho-

Permítanme este juego verbal para introducir algunas reflexiones sobre el contencioso tras visitar el enclave y hablar con algunos de sus vecinos. Salió un reportaje el pasado domingo, pero solo en la edición de papel y se titulaba Treviño contra el muro. Quien dice Treviño dice también La Puebla de Arganzón, ambos forman el enclave históricamente perteneciente a Burgos. Decía el profesor de Historia de la UPV, Josemari Ortiz de Orruño, que ha investigado, reflexionado y escrito sobre el problema que estamos ante una cuestión que en cualquier otro sitio se hubiera solucionado fácilmente, pero aquí en el País Vasco, con el choque de identidades y la politización de todo, las cosas se enquistan y lo sencillo se vuelve complicado.

Al anuncio de los alcaldes con mayorías de dos tercios para iniciar el camino de la desanexión ya han respondido desde Burgos con el consabido nunca jamás. Un jarro de agua fría a tanta ilusión. Pero es verdad que, como Sísifo, hay que subirse a hombros la segregación y subir la montaña. Ya veremos que pasa cuando lleguemos arriba. Si alguien la tira ladera abajo o enterramos a Sísifo de una vez.

Hablando con unos y otros, te das cuenta que lo que quiere la mayoría, eso se percibe al menos, es calidad de vida y pocos problemas. ¿Quien nos asegura una mayor calidad de vida, dónde nacemos, dónde estudian nuestros hijos, dónde nos gusta ir a que nos curen, dónde tenemos la familia, cuáles son nuestros equipos favoritos, donde viven nuestros amigos?. Un par de datos corroboran que a pesar de que Miranda y Vitoria quedan a la misma distancia, casi todos miran a la capital alavesa y además, el boom de los chalés ha hecho que muchos vitorianos se hayan ido a vivir a La Puebla y Treviño sin darle importancia a las incongruencias y las molestias que suponen tener que ir a hacer unos papeles a más de 100 kilómetros.  Una vez que viven la situación valoran los inconveientes y se arrepienten. Solución: parte de la familia se enpadrona en Treviño y parte en Vitoria. Se salvan ellos pero envenenan la verdadera realidad del enclave pues nunca recibirá las subvenciones y ayudas que podría recibir si todos fueran ‘legales’. Como decía Roberto Dulanto, pro-alavés, quieren solucionar su problema y nos joroban a todos.  A todos los problemas derivados de la anacrónica situación se le suma este del empadronamiento que es muy serio pero en el que todo el mundo mira al otro lado.

La otra cuestión que me ha llamado la atención es la pérdida de poder de los agricultores de Treviño que con el envejecimiento de la población han perdido influencia. Ellos eran los que menos tenían ganas de moverse. Ya se sabe que la verdadera patria de un labrador es su tierra y ella manda. Quien la cuida es nuestro amigo.

Hablas con los vecinos y reconocen que hay cosas que funcionan como la Guardia Civil que da seguridad a tanto chalé y casa suelta frente a los robos o los bomberos de Castilla y León con sus medios aéreos. La sanidad no está tan mal y en cuestión escolar hay para elegir. Si quieres el modelo A, a Treviño, un buen colegio público. Al modelo D en euskera, a la ikastola de La Puebla o de Adurza… Para elegir, hay. Hay muchos agravios como el de que en Burgos hay menos deducciones fiscales, traducidas a un 2% de un sueldo. No está mal.

Pero la clave me la dio una pareja de La Puebla. Se quejaba él de la distancia a Burgos y de que hay que hacer papeles que hoy en día se tendrían que hacer on line a través de Internet. ¿En un hipotético referéndum votaría a favor de agregarse a Álava?, pregunto y él dice que si. Pero ella sorprendentemente contesta que no. que votaría en contra. Los mismos inconvenientes, el mismo hartazgo, y una pareja que se acuesta en la misma cama discrepan. Sí a Alava el hombre y sí a Burgos la mujer.  ¿Que da Burgos que no da Álava para que a pesar de todo sigan algunos queriendo ser burgaleses? Y eso sin entrar en el debate sobre quién es el diputado burgalés que pasa a la historia como el que firmó la desanexión. Alguien lo ha llamdo Boabdil y ya se sabe como acabó aquel rey de Granada. Llorando, llorando una pérdida irreparable. Nadie quiere ser un perdedor.

El valor de lo pequeño. Día de los humedales

2013 febrero 2
por francisco gongora camacho-

 

Esta hermosa balsa de Landazurieta, en el complejo lagunar de Altube, es un ejemplo de la máxima que dice que lo pequeño esconde lo grande. La salud de esta charca es la mejor demostración de que en Álava existen parajes casi vírgenes, donde pueden habitar seres de una gran sensibilidad, necesitados de vivir en un medio casi puro  como los anfibios. Hasta 10 especies de estos animales se han detectado, algunas singularísimas. La rana bermeja, la roja y la patilarga, o la rana ágil y el tritón alpino  solo pueden encontrar refugio en estos lugares tan excepcionales. Otro tipo de animales como las libélula y los caballitos del diablo tienen también aquí el lugar que les permite vivir tranquilos. Este humedal es en estos momentos uno de los que se encuentran en el catálogo peninsular. Su importancia es extrema y hay que tener mucho cuidado.

Lo que no se sabe es que para que existan estos parajes de tanto valor para algunas especies ha sido necesario un plan de choque. En este caso, ha sido la Diputación alavesa y su departamento de Medio Ambiente los que con dinero aportado por la Caixa han conseguido limpiar y sanear la zona. Hasta un camión de basura quitaron las personas con grave riesgo de exclusión que han trabajado en su limpieza. Se ha restaurado su vegetación primitiva de manera que se ha conseguido devolver a un espacio demasiado amenazado su naturaleza. Sin duda los humedales son los indicadores ambientales más fiables y en Alava se cuenta con auténticas joyas incluidas en las Lista de Humedales Ramsar como Salburua, las colas del embalse de Ullíbarri, el lago de Caicedo-Arreo  o las lagunas de Laguardia. Pero además existen pequeñas lagunas como estas de Altube que son reservorios de agua y juegan un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad del territorio. Por una vez no voy a invitar a buscarlas y disfrutar de ellas. Es mejor que las ignoremosaunque estén situadas en el parque del Gorbea. Forma parte de una de esas zoas de reserva destinadas exclsuivamente a la investigación. No las busquen aunque su belleza no nos deje de atraer.

turismo de pantano

2013 enero 21
por francisco gongora camacho-

Más de 40 coches aparcaban como podían a las once de la mañana del domingo en la carretera de la presa de Ullíbarri-Gamboa. Jarreaba a ratos y no estaba el día para paseos. La tierra está empapada y los caminos se convierten en pequeños riachuelos. No importa. Ahí vamos, a ver nuestro pequeño Niagara. Desde que la Diputación instaló la pasarela sobre el Zadorra para completar la ruta verde perimetral del embalse se ha convertido en un mirador privilegiado y seguro para observar el vertido de 60 metros cúbicos por segundo por 5 de las 7 compuertas abiertas en todo su apogeo. El ruido es ensordecedor, nubes de gotas de agua se elevan hacia el cielo, como nos imaginamos que puede ocurrir en las cataratas de Iguazú. Un verdadero espectáculo gratis total. Si a alguien se le ocurre poner perritos calientes o talos con chorizo en algún aparcamiento, éxito seguro. La romería de gente no paró en todo el día.
La presa de Ullíbarri, como su gemela de Urrunaga es una virguería técnica. Un buen trabajo de ingenería en pleno franquismo –la concesión se hizo en tiempos de la República-que costó muchas vidas, mucho dolor y la desaparición de un paisaje y de ocho pueblos. En su construcción trabajaron 3.500 obreros –se crearon cuatro campamentos-. La mayoría de fuera del País Vasco. Fue el principio de un gran flujo de inmigración. Tiene ya 55 años. Hoy es impensable. No soportaría un análisis de sostenibilidad y menos de seguridad. ¡Está a 7 kilómetros de una ciudad de 240.000 habitantes¡ ¿Se imaginan lo que ocurriría si revienta? Alguien lo ha calculado en menos de 20 minutos anegaría las zonas bajas de Vitoria. Sería una catástrofe.
El agua pone la belleza por fuera y el aire la pone por dentro. Está hueca. Consta de bóvedas y contrafuertes con muros de 3 metros de espesor. Si no hubiera problemas de seguridad, porque es como una fábrica en marcha, sería interesante y muy turístico mostrarla porque los que hemos podido entrar hemos coincidido en que es una maravilla. Tiene 147 metros de largo por 36 de altura

El Zadorra otra vez

2013 enero 18
por francisco gongora camacho-

Este es un comentario de urgencia cuando las noticias están cambiando constantemente porque, como se había advertido, no para de llover. Tenemos toda la información, todos los modelos climáticos posibles, la experiencia de muchos episodios parecidos  y el tiempo nos sigue sorprendiendo. ¡No lo podemos controlar! y eso nos asusta. Tampoco todo se repite. Cada temporal se muestra diferente. Este es pesado hasta decir basta. Muchos días de lluvia que hacen que la tierra no trague nada. Todo lo escupe. He podido comprobarlo en un pequeño manantial nuevo, que ha nacido junto al pequeño río Olárizu en las campas. El agua brotaba de la tierra saturada.

Esta mañana he paseado por el cauce próximo a Gamarra como tantas y tantas personas que no dejan su caminata diaria aunque anuncien el fin del mundo  Ahora encuentras a las conocidos no en el bar sino en el paseo. La naturaleza desbocada es un peligro, pero es un espectáculo gratis. El río Alegría estaba casi desbordado. Como pocas veces baja.  El Zadorra traía muchísima agua. La ruta ciclista del Vasco-Navarro estaba cortada por una balsa bajo la a.a N-1 pero había un camino alternativo hacia Gamarra Menor cerca del río. Lo que impresiona, sin embargo,  es algo que no estaba ahí hace unos años y ahora se ha convertido en el ángel guardián de las zonas industriales de Gamarra y Betoño. Me refiero al baipás o cauce alternativo de Eskalmendi. El nuevo río bajaba a tope, pero en el cauce marcado y con los caminos laterales preparados para que la gente pudiera pasear. Con lo que ha caído en las cabeceras de los ríos lo lógico era que Vitoria se hubiera inundado ya. Antes de 1957 la riada era un hecho, pero no había grandes  catástrofes porque no existían aún los polígonos industriales y las casas de los pueblos -véase Durana en lo alto, igual que Amárita- se contruían sabiendo cuáles eran los derechos del río y cuáles los de la gente. Los pueblos dejaban el fondo de valle para los cultivos y no construían viviendas y si lo hacía miraba bien la experiencia de las riadas. Con los embalses que regulan las avenidas nos ha ocurrido la lógica confianza en que no habrá problemas. Pero la experiencia dice que sí los hay cuando el episodio es extraordinario. Ya veremos al final pero ha llovido pocas veces tanto y tantos días seguidos.

Para los responsables políticos, bomberos y técnicos va a ser una larga noche. El Zadorra siempre vuelve por sus fueros que es como decir por amplias llanuras de la Llanada y dice “recordad que yo estuve antes que vosotros”. La excelente obra hidráulica de Gamarra ha provocado otro problema. Se salvan las industrias pero los pueblos que están aguas abajo, donde aún no se ha actuado con el plan de inundaciones, sufren más que nunca, porque Vitoria ya no hace de esponja sino que envía el agua a más velocidad hacia abajo. Es la asignatura pendiente: tocar el Zadorra desde Gamarra hacia abajo con el mismo criterio de darle salida usado en Gamarra. Verde en vez de hormigón. El año Green acabó con el acuerdo para realizar estas obras: 21 millones de euros. No parecen urgentes y así se ha ido retrasando el tema. Pero cuando llegan días así, aquello que nunca pareció importante es capital. Tenemos muy poca memoria los humanos. La que le sobra al río que siempre sabe buscar sus viejos cauces y meandros.

La casa más hermosa de Vitoria

2013 enero 13
por francisco gongora camacho-

Los edificios hablan pero las historias que cuentan son difíciles de entender fuera de su época. Se cumple un siglo desde que el matrimonio formado por Elvira Zulueta y Ricardo Augustin decidiera construir la mejor casa de Vitoria en el lugar más privilegiado y con los más destacados profesionales de entonces. Fue en 1912, el mismo año que se construyó el “Titanic” en el Reino Unido. El cine ha retratado ese momento efervescente de la historia y la actual sede del Museo de Bellas Artes de Álava tiene algo de plató -¿qué pareja no lo ha utilizado para sus fotos de boda?- donde pervive aquella atmósfera emprendedora previa al desastre de la Gran Guerra con el toque religioso de la espiritual Elvira.
Hasta ahora, Ricardo Augustin, nacido en Ciudad Real pero con raíces alavesas, se había llevado siempre el protagonismo de la pareja que quiso hacer la mansión más hermosa de la ciudad y su extraño apellido había dado pie a un error de denominación en las más sesudas monografías. Dos historiadoras, Ana Arregui y Edurne Martín, han explorado todo lo que se puede saber y han dejado claro que el apellido de Ricardo acaba en “n”, como prueban muchos testimonios recogidos por ambas investigadoras.
Otro de los aspectos capitales que han hallado en su estudio es que había que rescatar el apellido Zulueta. Elvira vivió poco más de un año en su lujosa mansión porque murió en 1917, pero el dinero de la casa lo había puesto ella. Había heredado una inmensa fortuna que le había dejado, como a otros 5 hermanos, su padre, el Marqués de Álava, «el último gran negrero (esclavista) de América, como lo denomina el investigador Hugh Thomas en su libro sobre la trata de esclavos. Una de las preguntas que se hace el investigador inglés es ¿qué sucedió con la fortuna de Julián Zulueta? Puede responderse a sí mismo si visita este palacio -y otros- que quiso originalmente ser una villa napolitana con jardín y huerta en la terraza y se convirtió finalmente, con el proyecto de Apraiz y Luque, en un edificio ecléctico, neorrenacentista, neobarroco, un poco afrancesado, neorrománico, regionalista y con toques modernistas.
Vigas de Santo Domingo
Los visitantes que entraban por la escalera debían quedar impresionados con el trabajo de ebanistería de la casa vitoriana Ibargoitia, la cerámica de Talavera -que recuerda al Seminario diocesano, también costeado en gran parte con la herencia de Elvira- y el vestíbulo con un toque vasco y unas vigas con otra historia que destacar: fueron recuperadas del antiguo convento de Santo Domingo que se estaba demoliendo en esas fechas. Precisamente, Augustin, despues de trabajar en la banca local se dedicó a la promoción inmobiliaria. A él se debe el embellecimiento de la zona del Prado. Consiguió, tras acordar con el Ayuntamiento de Vitoria, embocinar el río Abendaño y construir los 8 chalés de estilo regionalista de la calle Elvira Zulueta. El nombre de la calle estaba destinado para él, pero la prematura muerte de su mujer obligó a cambiar los planes.
Todas las restauraciones realizadas por los arquitectos de provincia, Guinea, Herrero y Catón, han tratado de mantener el edificio tal y como se concibió en 1912, aunque su transformación en museo a partir de 1942 ha forzado pequeños cambios y la desaparición de los muebles. «La visita al museo incluye también un recordatorio sobre el continente que bien merece la pena. Es como entrar a contemplar una vivienda, la más suntuosa de la Vitoria de entonces, de principios de siglo XX», indica la directora Sara González de Aspuru.
Ricardo se vuelca con la casa. Había ido a Italia a buscar su propia inpiración. Está pendiente de todo. El mismo elige y trae materiales. El sello personal con la mezcla de estilos se nota. La piedra de sillería, arenisca blanca, de Fontecha es puesta por los mejores canteros -se había producido un parón en la catedral nueva-, los mejores ebanistas trabajan en la mansión. La marquetería del suelo se inspira en el modernismo de Gaudí. La escalera imperial tallada con detalle es otra de las maravillas de la mansión.
«Hay un aspecto que hay que subrayar. La religiosidad de los propietarios. La capilla, por ejemplo, tiene su confesionario y un balcón abierto desde un piso superior desde el que se pueden seguir las ceremonias. En las vidrieras aparecen los dos como San Ricardo y Santa Elvira. Era piadosa hasta el punto de interrumpir su viaje de novios porque tenía que ir a una peregrinación mariana», comenta Ana Arregui. Hay más detalles. Desde el “Ave María” de la entrada a la escultura de la Virgen de Estíbaliz o los cuadros religiosos que colgaban antes de ser museo.
Dos medallones
No se conocen grandes fiestas en sus pomposos jardines durante el poco tiempo que vivieron juntos. Se sabe que él era aficionado a la esgrima, el billar y la fotografía, que practicaba en uno de los pequeños pabellones que guardan la entrada. La verja que, como el resto del inmueble, está considerado bien cultural es otra joya. Destacan los medallones renacentistas que evocan sus retratos.
Augustin, que es nombrado por la Iglesia Conde de Dávila, por su participación en obras benéficas, se traslada a Madrid en los años 30 y espacia sus estancias en Vitoria. El edificio es ocupado por las tropas nacionales en 1936. Franco durmió en la casa en ese período y llegó a saludar desde la galería a una multitud.
En 1941 el palacio se vende a la Diputación por 600.000 euros. «Había un clamor popular y se recogía en los periódicos que Vitoria era la única ciudad vasca sin museo. La mansión durante décadas va acogiendo todas las colecciones de pintura, arte, numismática, escultura, biblioteca, arqueología. Más tarde, naipes. También fue sede de asociaciones como la espeleológica, talleres de restauración», comenta Edurne Martín.
Nombrado miembro honorario del Consejo de Cultura de la Diputación, Augustin sobrevive 48 años a su esposa con la que está enterrado en la capilla del seminario por su aportación de 2,5 millones de pesetas para su construcción.

Artículo publicado en El Correo el 28 de octubre de 2012

 

Lo que aprendemos de las abejas

2012 diciembre 26
por francisco gongora camacho-
He encontrado este interesante artículo sobre los muebles de cartón en la página de repsol.com. La referencia a las abejas es muy instructiva
Una nueva alternativa: muebles de cartón

El papel y el cartón van al contenedor azul, pero ¿sabes en qué se transforman cuando se reciclan? Aunque parezca un material con no muchos usos, se pueden hacer muchas cosas, entre ellas muebles. Conoce sus ventajas y propiedades.

El cartón en sociedad

Muchas veces no somos conscientes de lo que el cartón representa en nuestras vidas, sin embargo tan solo en 2011 el consumo fue de 6,4 millones de toneladas. Esto implica que, con un mayor uso de este material, debemos comprometernos con su reciclaje.

Algunos diseñadores y fabricantes de muebles han visto una oportunidad de crear un producto novedoso, que además puede ser muy sostenible. Además, de esta forma, ayudan a reducir el impacto sobre El Planeta.

El más listo de la clase

Las ventajas que tiene el cartón como recurso natural son muchas. Se aprovecha tanto que, junto con el papel, se convierte en un de los materiales con los que se fabrican la mayoría de los envases desechados.

Es muy ligero pero a la vez sólido y resistente, característica “sin e qua non” para fabricar muebles. Por si esto fuera poco, su reciclaje es muy sencillo y cómodo de transportar. Además, es biodegradable y 100% reciclable.

Muebles de cartón

La imaginación cada día llega a más ámbitos y con estos muebles no se han limitado a copiar a las clásicas sillas y mesas. Los artistas han conseguido que el cartón  sea un elemento con personalidad, diferenciado del resto de materiales.

Existen muchos tipos de muebles fabricados de este compuesto, desde sofás flexibles, hasta estanterías, tronas, botelleros y todo cuanto puedas imaginar.

Las abejas como modelo

Una lámina de cartón a simple vista no parece un elemento resistente y realmente por sí sola no lo es, necesita de una estructura que le dé firmeza.

Aquí es donde entran las abejas y su modelo de construcción de panales. La forma hexagonal le da a la colmena una firmeza asombrosa, además de una optimización de espacio inigualable, usando los menores recursos posibles.

Como puedes intuir, esta técnica de construcción se basa en no rellenar todo con material macizo, sino en dejar huecos que, aunque nos parezca extraño, le otorgan una estructura firme y estable. Ya hay alguna empresa que fabrica muebles de madera pero que aprovecha el cartón para el interior.

¿Sabías que…? 

El reciclaje de papel y cartón supone un ahorro entre un 70% y 80% de agua.

76 años de Villarreal

2012 noviembre 30
por francisco gongora camacho-

Hoy día de San Andrés, se cumplen 76 años del comienzo de la batalla de Villarreal. En el monte Arapa, cerca de Cestafe, hay una cruz de piedra con una inscripción: «In memoriam. Alejandro Linati Bosch. Alférez del Numancia. 30 de noviembre de 1936». Recuerda, seguramente, al primer muerto de la ofensiva del Ejército vasco-republicano que, con unos 15.000 hombres, pretendía conquistar Vitoria y Miranda, en manos de los sublevados, y que chocó con un muro llamado Villarreal. Centenares de jóvenes de ambos bandos dejaron su vida aquellos días en esas lomas, pero gracias a esa cruz que mandó construir su familia catalana el recuerdo de ese soldado ha pervivido en el tiempo a pesar de que la maleza amenaza con destruirlo todo. Por ejemplo, los dos búnkeres de hormigón de casi medio metro de espesor que a pesar de la espesura de los quejigos pueden visitarse, colocados estrategicamente a unos 100 metros de la cruz.
Los que han estado en la guerra recuerdan siempre, además del miedo, el frío, el hambre y los piojos como elementos consustanciales a los combates. «Un espanto. Los recuerdos de la guerra son imborrables pero siempre desagradables», me decía un maestro vitoriano que estuvo aquellos enfrentamientos. Fue de los que acudió en ayuda de un grupo de 638 soldados que defendió Villarreal entre el 30 de noviembre y el 5 de diciembre, cuando las tropas de refuerzo de Franco rompieron el cerco. De aquella batalla, que «pudo haber cambiado el curso de la guerra en el Norte y, tal vez, en España», según el historiador Javier Ugarte, hay testimonios aterradores.
La población civil fue evacuada con los primeros tiroteos del 30 de noviembre. Otro vecino de Villarreal, que contaba entonces 7 años, recuerda que, nada más salir, una bomba cayó sobre la cocina de su casa. «Pero el regreso fue peor. Las casas eran medias paredes y tejas rotas. Todo el mundo lloraba ante aquella destrucción», evoca.
Para los soldados del regimiento de Flandes y los requetés que aguantaron el cerco, el frío no era peor que ver saltar con los cañonazos las tapias y las tumbas del cementerio, que se convirtieron en improvisadas trincheras.
El lingüista Luis Mitxelena, que fue uno de los atacantes entre los batallones de gudaris, daba con ironía la clave de por qué no se conquistó Villarreal con todo a favor. No había ni buena cartografía. Se encontraron con un río, el Angelu, que no figuraba en sus mapas. «¿Cómo se puede ganar la guerra así»?, se preguntaba. Todos los expertos hablan de la primaria organización y la poca formación de los oficiales de aquel ejército como factores de la derrota.
Pero la guerra no se quedó sólo en Villarreal y los pueblos y montes próximos, Albertia, Maroto, Jarindo, Isuskiza, Oketa, Gonga, Berretín o Gorbea.

No fue la última batalla que se vivió en Álava pero si la más terrible con más de 1.000 muertos. Vaya el recuerdo por tantos jóvenes que dieron su vida aquellos días. A veces con ideales, pero otras veces porque les había tocado en un bando o en otro . La imagen es uno de los muchos búnkeres que toavía se conservan en el entorno de Legutio (Villarreal cuando tuvo lugar la batalla).

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