La Asociación Histórica Vitoria 2013 sigue calentando motores para la conmemoración dentro de un año de la batalla de Vitoria (21 de junio de 1813) . El II ciclo de cine organizado por la asocición ha llegado a su ecuador. Ya se han proyectado ‘Los desastres de la guerra’ de Mario Camus y ‘Tom Sharpe y el águila del imperio’ de Tom Clegg, con dos ponentes que son dos grandes especialistas en el cine histórico, Jesús Maroto y el editor Ernesto Santolalla.
El próximo día 23 de mayo se proyectará ‘Sangre de mayo’ de José Luis Garci (2008). La conferencia correrá a cargo de José María Orruño, uno de los grandes expertos de esta época histórica. El día 30 finalizará el ciclo con la película ‘La Guerrilla’ de Rafael Gil (1972). La ponencia corre a cargo de Juan José Sanchez Arreseigor, otro de los investigadores que más y mejor ha descrito la época. Las sesiones son a las 7.30 de la tarde en la Sala Luis de Ajuria.
La Guerra de la Independencia que cumple 200 años es una guerra total y europea, una guerra terrible y civil, con muchas aristas y que se empieza a conocer en toda su profundidad ahora con el bicentenario, cuando miles de historiadores han profundizado en ella. Frente al sentimiento de los ingleses y los polacos que, aún en bandos diferentes, consideran que los combates de sus tropas en la Península forman parte de los hechos más relevantes de su historia, existe cierta indiferencia en muchos sectores de la población vitoriana que lo ven como un hecho lejano y que nada tiene que ver con el actual estado de cosas. Y sin embargo, la sucesión de acontecimientos que tuvieron lugar tras la invasión francesa han marcado la época contemporánea. No hay que olvidar que Vitoria y gran parte de territorio alavés estuvieron ocupados durante seis años y que la capital alavesa fue a su vez capital vasca y corte del entonces rey de España José Bonaparte.
El cine ha incorporado una interesante cultura de imágenes sobre estos hechos históricos que nos ayudan a entender aquella lejana realidad de hace 200 años
Hace unos meses tuve el honor de presentar ‘El Juicio de Dios’ , el último volumen de la trilogía que Alfonso Martínez noveló en torno al personaje de Íñigo Aldai, un caballero de la Iberia medieval, que servía de pretexto para que Alfonso nos diera su particular lección de historia y nos adentrara en los vericuetos de su particular mundo literario. Era una novela de aventuras, al estilo de los antiguos libros de caballería con un héroe que se debate entre la fidelidad a su rey y el amor a su esposa.
Sin cambiar del todo de registro, en esta ocasión, nuestro autor se ha metido a mezclar dos momentos históricos y a contarnos dos historias en una, ligadas por la búsqueda de uno de esos mitos que acompaña al hombre desde que empezó a caminar erguido por la tierra: la búsqueda de la fuente de la eterna juventud.
Con lo que está cayendo podría haber elegido un tema más manido como una solución para la crisis económica actual, pero no, Alfonso, en el fondo un clásico, nos ha colado en uno de esos asuntos que están siempre en el corazón y en el cerebro de los hombres y que, como demuestra la novela, interesaba a los visigodos, a los moros, y a los hombres actuales: ¿por qué envejecemos y por qué el pálpito de la juventud que tanto nos gusta a todos dura tan poco? En la respuesta que cada uno de a esa pregunta reside gran parte de la felicidad.
Como a mí me gusta la historia lo que más me ha impresionado del libro es precisamente la ventana que este hombre abre a un período de nuestra historia que sigue en penumbra, envuelto en la niebla. Esos siglos oscuros entre la Caída del Imperio Romano y la llegada de los árabes a nuestras tierras: Nos suena eso de la lista de los reyes godos,la herejía arriana o el concilio de Toledo. Y poco más. Pues bien, aparte de haber indagado en esa parte oscura de la historia, Alfonso nos mete en las guerras fratricidas y las alianzas entre visigodos, ostrogodos y francos y suevos y nos deleita con los nombres de sus reyes y reinas: Teodegonda, Alarico, Clodoveo. o las tribus autóctonas de la época:egurros, bedunios y amacos. En fin, una lección de historia altomedieval muy bien novelada. Y el recurso que utiliza Alfonso es una investigación al más puro estilo periodístico por parte de una mujer que se identifica con los problemas de la reina visigoda y trata de traer a nuestro tiempo esa búsqueda de la fuente de la eterna juventud. Ana, que así se llama la protagonista, la va a encontrar en el amor de un hombre que conoce mientras busca las respuestas que no encontró en la leyenda de la reina visigoda.
Me ha gustado el tono de la novela. Una gran documentación histórica al servicio de una trama estimulante, seductora, que te obliga a leer sin parar para conocer finalmente cual es el secreto de las hojas perdidas y en cierta medida el sentido de la vida, la respuesta a todas nuestras preguntas. Un caballero que viste ropa de hoy pero bien podría ponerse cota de malla y un buen casco y montar a caballo. Las
respuestas están en el libro que les invito a leer.
‘ El secreto de las hojas perdidas’
. Autor: Alfonso Martínez. Con esta esta obra ha petendido reivindicar que la belleza duradera de la mujer empieza a partir de los 40, utilizando como excusa la figura de Teodegonda, una reina visigoda.
El año que viene se conmemora el bicentenario de la Batalla de Vitoria y ya empieza a haber movimientos para realizar acciones que evoquen aquel acontecimiento tan importante para la ciudad por su transcendencia internacional. La Asociación Histórica Vitoria 2013 ha hecho una petición que yo reitero con la intención de organizar 
una gran Exposición Central que sea inédita, diferente a cuantas se están realizando, y verdaderamente nuestra. Para ello ha solicitado la colaboración activa de vitorianos y alaveses para que presten objetos relacionados con la Batalla de Vitoria y la época, tales como:
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Cuadros, grabados, documentos, libros, mapas, cartas, periódicos, archivos familiares, …
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Muebles se todo tipo, vajillas, neceseres, maletas, baúles, …
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Armas blancas y de fuego en cualquier estado, oxidadas incluso, uniformes, munición, equipo militar, condecoraciones, …
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Monedas, joyas, abanicos, trajes, barajas, …
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Arneses y arreos de caballos, carruajes, …
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Restos encontrados en el campo, de cualquier clase y en cualquier estado.
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Recuerdos orales del tipo: mi abuelo contaba…; mi padre encontró…; en la familia se dice… ¡¡¡Son importantísimos!!!
Sería una cesión temporal, de junio a septiembre de 2013, y serán tratados con todo cuidado y expuestos con las condiciones apropiadas de protección y seguridad en la mejor sala de la ciudad, devolviéndose a sus propietarios al finalizar la misma.
Más información y contacto en:
Asociación Histórica VITORIA 2013: c/Florida, 78, 8º E, 01004. Vitoria
e-mail: informacion@vitoria1813-2013.org
Tfno. 675 544 915.
La foto corresponde a un baúl de José Bonaparte requisado por los ingleses en Vitoria
La forma más sostenibles de producir alimentos es venderlos en el entorno inmediato suspendiendo esa carísima cadena de distribución que hace que podamos comprar melones de Brasil, manzanas de Chile, judías verdes de Marruecos, merluza de las Malvinas, en cualquier momento y circunstancia (globalización). La aparición de los mercados de productores locales parece una vuelta al medievo, cuando nadie viajaba ni había sistemas rápidos de transportes, pero en la situación de crisis actual resulta una verdadera revolución. Desde el pasado 4 de marzo y todos los primeros domingos de mes un grupo de productores de la zona de Valdegovía bajo la bandera de “no a la reventa” y la defensa de la producción propia, sin trampa ni cartón, se pone a vender en el frontón de Villanueva de Valdegovía. Desde hace tiempo existen en Vitoria y en Orduña. Pan de valpuesta, trufa de Basabe, miel de Villambrosa, carne de Kuartango, pasteles de Salcedo, huevos ecológicos de Molinilla, verduras ecológicas de Salcedo, queso de cabra de Zaballa, jabones de Villanañe, madera torneada de Osma, grabados, pintura, talla de madera, así hasta 14 puestos. Además existe un puesto de ropa usada para venta y trueque que gestiona la asociación cultural sin ánimo de lucro Gaubea Bizirik. Hay además actividades paralelas para niñas, música en directo, charlas, exhibiciones de artesanía. La respuesta de los vecinos de la zona y de muchos desplazados desde Vitoria y Miranda ha sido magnífica.
El objetivo de este movimiento es apostar por la venta directa de los productos locales, elaborados de manera respetuosa con el entorno. Se quiere fomentar la instalación de nuevos pequeños agricultores, ganaderos y productores de la zona, favoreciendo las relaciones, el asociacionismo y la porducción ecológica con grupos organizados de consumo. La actividad se repite todos los primeros domingos de mes en el frontón de Villanueva.
El naciente parque botánico de Olárizu, en Vitoria, es uno de esos lugares a los que hay que ir obligatoriamente, especialmente en primavera. Te encuentras con los de siempre: el silencio roto por los pajarillos, una flor que asoma tímidamente, algunos paseantes, los jardineros que cortan el césped o riegan una a una las decenas de ‘joyitas’ plantadas. Me voy a fijar en una de ellas. La flor de la jara pringosa. Lo digo en singular porque en uno de los arbustos, de la zona próxima a Puente Alto, al calor del sol, ayer se abrió una flor, blanca, amarilla con motas rojas. Una maravilla. Había visto a un miembro de l Instituto Alavés de la Naturaleza hacer fotos un día nublado, pero la flor no había salido. Ayer, sí. Con la que esá cayendo y yo animando a ver una flor. Sí, porque es extraña, pero al mismo tiempo cercana. Es una planta habitual en todos los paisajes mediterráneos. “Mira, mira cómo pringa”, me decía Antonio González, del IAN. Y es cierto. Belleza pringosa, grasienta. Qué paradoja. Y un poco más allá los olivos, las encinas, los pinsapos, romeros, con sus flores violetas, madroños. Todos pequeños, creciendo ante nuestras narices en Olárizu. Placeres gratuitos contra la crisis, contra el cabreo generalizado, contra la mala leche que se palpa en todo. La pobre jara no resuelve ni un solo problema pero está ahí, para verla, para olerla y pringarse un poco de naturaleza
A propuesta de la consejera de Cultura, el Consejo de Gobierno ha aprobado el Decreto por el que se califica como Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental, la Zona Arqueológica del Conjunto de Portilla, en Zambrana (Araba/Álava). A partir de este momento, el Departamento de Cultura inscribirá dicha zona arqueológica en el Registro de Bienes Culturales Calificados, adscrito al Centro de Patrimonio Cultural Vasco.
La aprobación de este Decreto se notificará al Ayuntamiento de Zambrana, a los Departamentos de Euskera, Cultura y Deporte y de Medio Ambiente y Urbanismo de la Diputación Foral de Álava, así como al Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, y se instará al Ayuntamiento de Zambrana para que proceda a la adecuación de la normativa urbanística municipal a las prescripciones del régimen de protección que se determina para dicho Conjunto Monumental.
Los límites que se han señalado para este conjunto son aquellos considerados suficientes para la protección del poblamiento a lo largo de su historia y que, en buena medida, se ajustan a las líneas naturales que configuran el terreno. Así, la línea de delimitación al norte será la del camino que lleva a Portilla por ese lado, más allá de la fuerte caída que presenta el terreno en esa zona; al sur, las dos líneas de barrancos, con algunas peñas aisladas, a modo de atalayas, dentro de la delimitación; al este, también servirá de límite la línea de inflexión del terreno, justo donde comienza a subir éste de nuevo, y al oeste, la línea próxima y paralela al camino que, desde Portilla, sube al castillo.
Descripción
El Conjunto de Portilla se localiza al sudeste del pueblo de Portilla de Ibda, desde el que será fácil su acceso, en un lugar elevado (a 793 m. la cima). Presenta un gran dominio visual, tanto hacia Zambrana y Berantevilla (al oeste y norte) como buena parte de la Cuenca de Miranda de Ebro. Si bien al lugar se le identifica tradicionalmente bajo la denominación de «Castillo de Portilla», se trata de un yacimiento mucho más amplio y complejo, por lo que se ha optado por esta denominación de «Conjunto de Portilla».
El Conjunto de Portilla es un yacimiento en el que sucesivas campañas de investigación arqueológica han constatado la ocupación del área desde la Protohistoria a la Edad Moderna. Concretamente, se han recuperado restos del Bronce Final – Hierro I, tardorromanos y de la Edad Media (entre los siglos XI al XIV), así comon algunos restos puntuales que perduran hasta el siglo XVIII.
Actualmente, lo más visible y que identifica al yacimiento, son los extraordinarios murallones de piedra que conserva, cerco de la que fue villa medieval de Portilla, los paredones de su derruida iglesia, así como el cerco y torreón del castillo en la zona más elevada del emplazamiento. Sin embargo, más allá de los estrechos muros de la fortaleza y villa medievales, el poblamiento se extiende tanto al sur como al oeste, con restos destacables que permiten asegurar su cronología más antigua. Su importancia para Álava está en que inspiró el escudo del territorio. La torre que sale en el emblema es del castillo de Portilla. El paisaje es lo mejor. Un lugar que vale la pena visitar
Si se escucha a Iñaki Gurmendi, Paco Álvarez o José María Tuduri, miembros de la asociación cultural Urgull Histórico de San Sebastián, uno acaba de entender por qué los guipuzcoanos, tan antibelicistas en algunos temas, siguen teniendo en sus festejos los alardes de armas y uniformes, los desfiles y las marchas militares. Son la esencia de sus fiestas, el elemento diferenciador. Este fin de semana los mismos que cargan el cañón que abre la Semana Grande, uno de verdad de aquella época, han desfilado por las calles de Lakua-Arriaga con un gran éxito de público. Soldaditos franceses, ingleses y españoles de la época napoleónica han dado brillo a un mercado que lo mismo es medieval que barroco o romano. Los mismos productos pero el disfraz del vendedor cambia. El presidente de la asociación Angel Lamelas argumenta que con un fin de semana así muchos bares pueden salir del agujero para una temporada. Antes que los barrios se mueran de aburrimiento e inanición hay que moverlos. Miles y miles de vitorianos lo han secundado con un par de días con un clima para enmarcar.
Pero yo quería hablar de recreación, de soldados vestidos con los uniformes más brillantes de la historia militar, cuando apenas falta un año para que se cumpla el bicentenario de la batalla de Vitoria (21 de junio de 1813). Decía Paco Álvarez, vestido de alférez de navío, que aunque le cueste reconocerlo porque son de Donostia, Vitoria fue la batalla más importante que ocurrió en el País Vasco. Marcó el fin de la ocupación francesa y su repercusión en Europa fue de tal calibre que el mismísimo Beethoven le dedicó una partitura de 20 minutos. Hablamos de cultura, de historia, de turismo, de espectáculo callejero, de memoria. Y para empezar contamos con la banda sonora del mismísimo Beethoven que recaudó todo el dinero de los conciertos de esa música para los heridos de la guerra. ¿Habrá alguien tan estúpido como para negarse a que Beethoven suene un 21 de junio de 2013 en la plaza de la Virgen Blanca para conmemorar la batalla? Vitoria es la única batalla a la que el genial sordo le dedicó su música. El que quiera un anticipo ya lo tiene en Tolosa. El próximo 3 de junio, por segunda vez, costeado por sociedades privadas. Sonará Beethoven y los tolosarras recrearán su propia batalla napoleónica. El éxito de público está asegurado.
Retomo una vieja entrevista que realicé a Yolanda Urarte, la primera mujer presidenta del sindicato agrario alavés UAGA, con motivo de su marcha en octubre de 2010. Aunque ha pasado tiempo todavía oigo el eco de sus palabras. El mundo rural tiene que reescribir su destino, como lo está haciendo todo el mundo. Nada será igual que antes. Precisamente, Yolanda ponía el acento en lo mal que lo pasan los agricultores y ganaderos.
“Todo está complicado”, decía, “aunque hay datos que nos hablan de oportunidades, de posibilidades. Pero hay que moverse y tomar iniciativas”. Aunque confía en el futuro de la agricultura “porque la alimentación es necesaria, hay que encontrar un nuevo modelo que evite los monopolios que marcan los precios”. Pero fue al señalar quién lo está pasando cuando ella dijo lo siguiente: “Hay dos subsectores que se encuentran muy mal. Los ganaderos de leche y de carne cobran precios de hace 25 años, mientras los costes del forraje se disparan . Es inconcebible. Es posible que nos quedemos sin vacas ni ganado. Ya ocurrió con el cerdo. ¿Cuántas granjas de porcino tenemos? Algunas en plan testimonial y al resto tan abundantes en otros tiempos se las llevó una crisis anterior. El otro grupo de agricultores que está muy mal es el de la producción de vino. El coste de producción en Rioja es el más elevado del conjunto de todas las denominaciones. Se invierte más, se pone más cuidado y más tiempo y llevamos dos años que cobran por debajo de los costes de produción es lógico que haya desencanto y hasta situaciones dramáticas porque ya conozco a 5 viticultores que han tenido que vender sus tierras para hacer frente a las hipotecas. Las bodegas compran la tierra porque no necesitan vino en estos momentos. Tienen grandes stocks y pueden negociar a la baja.
–¿También aquí es necesario un cambio de modelo?
–Es que empezamo a jugarnos el futuro. Debemos responder si la sociedad quiere a 5 o 6 grandes productores de vino exclusivos que son las mismas bodegas o 700 o 1.000 pequeños viticultores como hasta ahora.
¿Os imagináis un mundo sin vacas?
El Gobierno vasco ha elaborado un catálogo de calles, escudos y monumentos que a su entender ensalzan el régimen franquista y por lo tanto hay que eliminarlos cuanto antes, aunque deja la decisión a las “instituciones públicas”. Tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica impulsada por Rodriguez Zapatero se ordenan en Euskadi dos trabajos de catalogación. Uno que estudia 41 municipios con el 75% de la población y otro que no se ha iniciado todavía en el resto. Uno de los datos sobresalientes, relacionado con Vitoria es el nombre de 13 calles con nombres de personas o lugares relacionados de una u otra forma con el régimen. Me gustaría saber quién pone límites a esta lista porque veo que uno de los lugares ‘franquistas’ es la plaza de España’, foro que ha tenido al menos una docena de nombres, entre ellos de la República, o plaza Nueva. Se puede considerar que el nombre fue decidido por alcaldes franquistas, pero la palabra España es ¿franquista? y tiene un significado ¿fascista?. Que se lo pregunten a los fusilados republicanos que llamaban invasores de España a las fuerzas nacionales. Leo también que se refieren a la calle Ramiro de Maeztu. Al margen de que fuera fusilado por filofascista se trata de uno de los más grandes escritores vitorianos y periodistas de todos los tiempos, miembro de la generación del 98 como Baroja, Unamuno. Leo Portal de Villarreal como va urbana también vinculada al régimen. Antes que Legutiano y que Legutio fueran oficialmente el pueblo de Villarreal , ese pueblo se llamaba así y esa calle reconvertida en carretera va hacia allí. ¿Es por la famosa batalla?. Murieron más republicanos y nacionalistas que ‘supuestos soldados franquistas’. ¿Dónde hay un recuerdo a esos combatientes además de en el monte Albertia? Leo también José Lejarreta, un gran alcalde de Vitoria por muy franquista que fuera. No me voy a detener en otros nombres sobre los que no puedo precisar sus biografías. Pero hay una referencia al franquismo de Pedro Asúa que me cabrea especialmente. Este sacerdote fue una víctima más de la guerra porque lo fusilaron los republicanos, no por ser fascista sino por ser cura, pero Vitoria le tiene que agradecer el fabuloso edificio del Seminario y la iglesia de San Cristóbal, una joyita sobre la que habrá que hablar algún día. A estas alturas no se puede andar así todavía. Tenemos que asimilar como parte de nuestra historia, aunque nos reviente, lo ocurrido en 1936. Dejad en paz los símbolos, especialmente los que son ambiguos, los que se crearon por una razón pero con el paso de tiempo han adquirido otra dimensión diferente. El aguilucho del antiguo palacio de Justicia de Vitoria recuerda la época en que fue construido ese complejo de arquitectura, esta vez sí, franquista. Pero no vamos a tirar todo el edificio porque se hizo en esa época. Hoy nos sirve para identificar la época. Tiene otro valor diferente. Es que llevado al extremo deberíamos tirar media Vitoria, todos sus barrios cincuentenarios construidos por autoridades franquistas. Es absurdo. Los mismos que han hecho el estudio advierten que estos vestigios pueden ser interesantes para la investigación histórica. Menos mal que hay un poco de sentido común. Que el revanchismo no nos obnubile. Hay que distinguir entre víctimas y verdugos, entre inocentes y asesinos, pero una vez reparado el daño dejemos que ese lastre de nuestra historia viaje con nosotros. Todos estamos de acuerdo en que los campos de concentración nazis deben reconvertirse en un memorial de las víctimas, que nos ayuden a recordar aquellas atrocidades. No hay que destruirlos. Son útiles. Esos monumentos, esos nombres, cuando no hieran directamente a alguien, deben ser conservados para la memoria y en nombre de la memoria de las vítimas.
Base de la Cruz de Olárizu. Además de recordar las famosas ‘misiones’ de la época tiene una placa en recuerdo a los sacerdotes vascos fusilados por los republicanos, entre ellos, Pedro Asúa
En vez de nieve , las campas de Olarizu están cubiertas este mes de enero de narcisos amarillos, florecillas con forma de campanilla que suelen anunciar la llegada de la primavera. No son las únicas qu nos dicen que el tiempo es menos frío de lo habitual. Los campos de trigo verdean y algo dentro nos dice que necesitamos que haga frío y nieve en invierno y sol en verano. Llueve poco y nieva menos. Llevamos al menos dos años así. Los agricultores y ganaderos se quejan. Las balsas que deben llenarse ahora de cara a la estación seca no están al nivel suficiente, con lo que es posible que los costos de los cultivos suban. ¿ Cambio climático, calentamiento global? Los escépticos sostienen que estos períodos de sequía son habituales pero las estadísticas señalan que las temperaturas suben cada año aunque curiosamente en lo que llevamos de siglo XXI no han aumentado tanto las temperaturas. Como veis la veda está abierta. Todas las interpretaciones s0n posibles. Pero yo me quedo con lo que se ve y se toca. Flores en enero. Si, hasta las de mi balcón aguantan.




