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Sin fronteras

El Estado Islámico, “al sur de Roma”

Imagen del vídeo difundido por el grupo yihadista EI (Estado Islámico) en el que se ve la decapitación masiva de cristianos coptos realizada por miembros del grupo terrorista en una playa cerca de Trípoli, Libia. Reuters/ Men in orange jumpsuits purported to be Egyptian Christians held captive by the Islamic State (IS) kneel in front of armed men along a beach said to be near Tripoli, in this still image from an undated video made available on social media on February 15, 2015. Islamic State released the video on Sunday purporting to show the beheading of 21 Egyptian Christians kidnapped in Libya. In the video, militants in black marched the captives to a beach that the group said was near Tripoli. They were forced down onto their knees, then beheaded. Egypt's state news agency MENA quoted the spokesman for the Coptic Church as confirming that 21 Egyptian Christians believed to be held by Islamic State were dead. REUTERS/Social media via Reuters TV (CIVIL UNREST CONFLICT TPX IMAGES OF THE DAY) ATTENTION EDITORS - THIS PICTURE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY VIDEO. REUTERS IS UNABLE TO INDEPENDENTLY VERIFY THE AUTHENTICITY, CONTENT, LOCATION OR DATE OF THIS IMAGE. THIS PICTURE IS DISTRIBUTED EXACTLY AS RECEIVED BY REUTERS, AS A SERVICE TO CLIENTS. FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. NO SALES. NO ARCHIVES

El yihadismo ya no solo amenaza a Europa a través de sus ‘lobos solitarios’, sino que se ha plantado a 350 kilómetros de Italia y lanza el chantaje de provocar un caos migratorio en el Mediterráneo si se envían fuerzas armadas a Libia para atacar sus bases.

Imagen del vídeo difundido por el grupo yihadista EI (Estado Islámico) en el que se ve la decapitación masiva de cristianos coptos realizada por miembros del grupo terrorista en una playa cerca de Trípoli, Libia. Reuters

Imagen del vídeo difundido por el grupo yihadista EI (Estado Islámico) en el que se ve la decapitación masiva de cristianos coptos realizada por miembros del grupo terrorista en una playa cerca de Trípoli, Libia. Reuters

En el vídeo de la matanza de 21 cristianos coptos, el Estados Islámico (EI) lanzó una advertencia muy explícita: “Estamos al sur de Roma”. Con posterioridad se concretaron esas palabras con la amenaza de lanzar a 500.000 inmigrantes en barcos a la deriva hacia las costas europeas.

La posibilidad de un éxodo masivo de emigrantes ha sembrado la inquietud y la polémica en el Gobierno italiano. Esta pasada semana, el primer ministro Matteo Renzi tuvo que desmentir a su ministra de Defensa, Roberta Pinotti, quien en unas declaraciones al diario Il Messaggero habló de “riesgo inminente” y abogó por una rápida intervención militar. Renzi se vio obligado a calmar el revuelo y descartó que fuera el momento de tomar tan drástica medida, pero insistió en la necesidad de que la comunidad internacional tome la iniciativa frente al peligroso descontrol en que se encuentra Libia.

La alarma está dada y el pasado miércoles, los gobiernos de España, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido emitieron un comunicado conjunto en el que abogaban por seguir buscando una “solución al conflicto” en Libia y reiteraban la necesidad de que se constituya un “Gobierno de unidad nacional”. Al frente de la búsqueda de esta solución política a cargo de Naciones Unidas está precisamente el español Bernardino León, quien planea convocar en los próximos días una reunión para impulsar ese gobierno de unidad nacional.

Pese al fuerte respaldo internacional y la reconocida solvencia diplomática de Bernardino León, la tarea se presenta ardua. Se habla ya de una segunda Somalia, con un país ingobernable, a merced de milicias armadas, muchas de ellas yihadistas. En la actualidad coexisten dos gobierno y dos parlamentos enfrentados, aunque la comunidad internacional solo reconozca a uno de ellos. 

La realidad es que la operación militar de la OTAN, que provocó la caída de Gadafi, el 20 de octubre de 2011, al amparo de las resoluciones del Consejo de Seguridad, está en el origen de la situación actual y no parece muy sensato armar otra intervención en la que los objetivos, al margen de los defensivos, resultan, de momento, poco claros. Las experiencias de Afganistán y de la misma Somalia resultan muy aleccionadoras.

Egipto, tras lanzar varios ataques aéreos, ha solicitado en la ONU una intervención internacional, aunque no ha suscitado excesivo entusiasmo. En su lugar se habla de levantar el embargo de armas que pesa sobre el país.

Los yihadistas dieron este sábado su peculiar bienvenida en Libia a las iniciativas de la ONU con tres coches-bomba conducidos por kamikazes, que causaron al menos 40 muertos. No se sabe cómo acabarán los debates de la ONU, pero no hay duda de que la escalada de violencia islamista va a crecer en los próximos días.

 El grupo integrista amenaza a Europa desde las costa de una Libia sumida en el caos

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Estados Islámico, islamistas, Libia, terrorismo islámico, yihadismo

Una mirada sin prejuicios ideológicos a una actualidad del mundo cada día más interconectada con nuestra realidad

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