Las calles de Bilbao la Vieja –Concepción, Amparo, Cantarranas– todavía suenan a indómito, a barrio chino como de novela de Eduardo Mendoza, a ese realismo socarrón en el que un personaje que camina por la barcelonesa calle del Gas se la encuentra «festoneada de ratas muertas». También llamado Las Cortes o San Francisco, su rehabilitación

