Durante la celebración del GP de Bélgica a finales de agosto la FIA reinspeccionó los alerones delanteros de Red Bull y Ferrari con unas nuevas pruebas de tensión estática establecidas por las continuas quejas de varios equipos (Mercedes y Mclaren sobre todo), en las que se argumentaba que eran más flexibles de lo habitual y que podían incluso rozar el suelo en algunas ocasiones, obteniendo una gran ventaja.
La FIA determinó que estaban dentro de la legalidad pero muchos os habréis dado cuenta de que, desde entonces (cuatro carreras), la apabullante superioridad de Red Bull ya no lo es tanto. O Ferrari de repente ha encontrado la solución a sus problemas o los de la bebida energética han perdido en prestaciones. Solamente han ganado en una ocasión, les han arrebatado una pole sin trampas de por medio y han cruzado la meta inmediatamente perseguidos en circuitos perfectos para sus características. ¿Pura coincidencia?
Como parece que las nuevas pruebas no satisfacen al director del equipo Mercedes, Ross Brawn, éste ha vuelto a la carga con el tema: “Creo que el problema es que todos pasan los test, pero si los equipos y la propia FIA piensan que sigue habiendo anormalidades, entonces es que hay que cambiarlos” (seguro que no pensaba lo mismo cuando dominaba con el doble difusor). A lo que su homólogo en Red Bull, Christian Horner, ha respondido: “El asunto se reduce a lo que haces en la pista y no a lo que dices en la prensa”.
“Al final, dos personas de categoría equivalente a la de Ross Brawn se ponen a cada lado del alerón delantero para proceder al test y el coche pasa el examen. Cumple con las regulaciones y nuestro personal técnico se lo toma como un cumplido porque el coche está completamente en regla”, ha querido zanjar Horner, lo que no significa que lo consiga, porque ya sabemos lo insistente que se puede ser en la F1.
Por cierto, la pullita de cumplir en pista refiriéndose a Mercedes no ha sido la única que Horner ha soltado recientemente. Tiene su propia opinión sobre la estrategia de montar neumáticos duros desde el inicio en el coche de Button en el GP de Japón: favorecer a Hamilton. “Estábamos preocupados por su estrategia, si hubiera alargado más su parada nos habríamos colocado detrás y habría ralentizado nuestra marcha. Era como estar en un sandwich de Mclaren. Entonces Hamilton tuvo un problema y anularon la estrategia. Parecía un cordero sacrificado. Resulto extraño”, ha afirmado.
¿Realidad que nadie quiere reconocer o demasiada suspicacia por la guerra que tiene en su propio equipo?

