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Fermín Apezteguia

Pasamos consulta

Bigotes contra el cáncer de próstata, una 'sinsorgada'

De todas las iniciativas solidarias relacionadas con la enfermedad, hay una que me saca de quicio. No entiendo muy bien esta moda de dejarse bigote el mes de noviembre para concienciar a la población sobre la prevención de las patologías propias del hombre y, en concreto, del cáncer de próstata. Está muy bien que haya días mundiales, internacionales, nacionales, locales y de barrio sobre mil y una dolencias. Me parece estupendo que podamos colgarnos un lazo rojo el 1 de diciembre en solidaridad con los pacientes de VIH/sida y otro rosa el 19 de octubre para que no se nos olvide que el cáncer de mama es el que más vidas quita a las mujeres. Tampoco estaría mal colgarse uno, pongamos azul, cualquier día de noviembre para expresar nuestro apoyo a quienes padecen un tumor prostático. Pero lo de dejarse bigote, ¿qué sentido tiene?

Ya, ya sé que 21 países, desde Estados Unidos y Reino Unido a Nueva Zelanda pasando por Canadá, Finlandia y Japón, entre otros secundan la iniciativa; y que la moda ha llegado ya a Bizkaia. Pero no me dice nada que sean miles de hombres, o millones, en el mundo los que se hayan sumado a esta acción internacional. Llaman a ésta campaña ‘Movember‘, que es un juego de palabras entre ‘moustache’ (bigote, en francés) y November (noviembre en inglés) y que sirve para recaudar fondos que, como explica mi compañera Eva Molano hoy en elcorreo.com, la fundación Movember Foundation destina a programas de investigación contra el cáncer. Eso está muy bien, pero pedirnos a los hombres que nos dejemos bigote…

¿Por qué no una perilla? ¿O patillas rockeras, sin llegar a lo Elvis, pero hasta media cara, eh, qué les parece? ¿Y un buen pelo largo, hippie total, o quizás con flequillo, más a lo beatle? A mí, lo de dejarse bigote me recuerda a la adolescencia y primera juventud, ese tiempo en que uno quería dejarse un bigotillo o barba o una perilla o lo que sea y cuando alguien se interesaba por su nueva imagen respondía aquello de ‘No, se trata de una apuesta…’ Ni apuesta, ni nada. Dejarse mostacho para expresar adhesión con los hombres que sufren o pueden sufrir un cáncer de próstata me parece ridículo, tan pueril, como digo, como el que con 15 años justificaba su pobre bozo o pelusilla con una supuesta apuesta perdida.

Colaboren en la lucha contra el cáncer de próstata y contra todos los demás; expresen su solidaridad con todos los pacientes del mundo, con los que padecen patologías tumorales y con el resto, exijan que nuestros políticos dediquen más fondos a la investigación contra el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas, el envejecimiento y lo que haga falta. El futuro de un país depende de su inversión en ciencia. Cada día se oye más y cada día se invierte menos. Y si quieren y les gusta, déjense bigote. Pero, por favor, seamos serios.

P.D: Quizás esté equivocado, no lo descarto. Estoy dispuesto a dejar convencerme y escribir un post diciendo lo contrario si logran que lo vea desde otro punto de vista. ¡Pasen un buen día y luchen contra la enfermedad!

 

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