Pateos a Zinebi (y 2)

Gracias a todos por vuestras aportaciones a lo que empezó como una rabieta fruto de –otra– desastrosa gala de clausura. Pido disculpas porque el cambio de diseño de los blogs de EL CORREO coincidió justo con el momento álgido de los comentarios. Y como resulta un pelín engorroso buscar la última aportación de casi un centenar, copio y pego el artículo que apareció el 31 de diciembre en las páginas del diario. Ese que algunos dudaban que apareciera, ese que otros piensan obedece a maniobras en la sombra para dar un golpe de estado en Zinebi. Tan sólo responde a una triple condición: periodista, cinéfilo y bilbaíno. A ver si todo esto sirve para que tengamos un gozoso festival de cine. Urte berri on.


Ocho de cada diez entradas de Zinebi son invitaciones

El festival de cine bilbaíno sólo vendió 2.200 entradas en su última edición

Zinebi es el festival de cine del mundo que menos entradas vendeproporcionalmente: sólo dos de cada diez espectadores pasan portaquilla. Según los datos de asistencia de su última edición,proporcionados dos semanas después de su clausura el 1 de diciembre,sólo se vendieron 2.291 entradas. El desglose en las tres sedes delcertamen revela que el Arriaga tuvo unos 300 espectadores diarios depago; el museo Guggenheim, 46; y la Cinemateca del Museo de BellasArtes presentó un desolador aforo de 30 entradas vendidas al día.
El Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao,que el año que viene cumple medio siglo, contabiliza 11.371 asistentesa las proyecciones, el 80% de ellos sin pagar un céntimo. Susestadísticas se engordan con las sesiones matinales ofrecidas a niñosde enseñanza primaria de los colegios bilbaínos (3.500) y con losvisitantes de la exposición de vestidos de Marilyn Monroe en el Mercadodel Ensanche. Inaugurada un mes antes del festival y clausurada el 9 dediciembre, la muestra tuvo 20.200 visitantes según el Ayuntamiento,aunque no se expendían entradas.
En total, a Zinebi le salen 33.924espectadores en sus cuentas con sólo 2.291 entradas vendidas. Elinsólito número de invitaciones se debe, según ellos, a que «cuentancon muchos amigos».
El festival tiene un presupuesto de 636.000euros y reparte sus proyecciones en casi una docena de sedes. AlArriaga, el Guggenheim y el Bellas Artes se suman, entre otros, elCentro Municipal Barrainkua, Bilborock y el Museo de Orozko. El teatroGuridi de Vitoria se anunció como sede en la presentación de este año,pero finalmente no acogió ninguna proyección. Los organizadores nodieron explicaciones.
El jurado ausente
En España secelebran unos 225 festivales de cortometrajes. La revista “El Cultural”analizaba en su penúltimo número la situación del género y enumerabalos más importantes: Alcalá de Henares (Alcine), Aguilar de Campoo yMecal (Barcelona). Ni citaba a Zinebi, pese a ser el único concategoría A otorgada por la Federación Internacional de Festivales. Sucoincidencia en el tiempo con el pujante Festival de Gijón (66.000espectadores y un presupuesto de 750.000 euros) explica la nulapresencia de crítica especializada y la ausencia de repercusión, másallá de los medios locales. Una comparación cercana: la Semana de CineFantástico donostiarra congrega a 50.000 devotos. Y no hay apenasinvitaciones.
Dirigido desde hace siete ediciones por Ernesto delRío, Zinebi se prepara para celebrar 50 años y ha convocado un concursopúblico con el fin de elegir a su secretario general, puesto que ahoraocupa María Ángeles Olea. La clausura de la última edición rubricó susfallos organizativos y de selección. Hubo pateos para el mejor cortoespañol, “El niño y el mar”, del ecuatoriano Tito Molina, y para elcorto vasco “Footnotes to a House of Love”, de Laida Lertxundi,premiados con 4.200 euros cada uno. El Mikeldi de Plata de Animación,la cinta alemana “Anhalter”, se exhibió con subtítulos en inglés, unapráctica frecuente en el festival (en algunas sesiones ni siquiera hubosubtitulado «por razones técnicas»). Nadie informó de la presencia delúnico personaje popular en el Arriaga, la actriz y presentadoraCayetana Guillén Cuervo.
Más grave fue lo sucedido con el realizadormarroquí Faouzi Bensaidi, uno de los cinco miembros del jurado. Llegó aBilbao el 27 de noviembre, un día después de la inauguración, y semarchó a la mañana siguiente. Ni siquiera pudo presentar sulargometraje, “What a Wonderful World”, en el Guggenheim. Sólo concedióuna entrevista a este diario y, por supuesto, no vio ni un corto.Zinebi no designó a un sustituto. En la página web del festival,Bensaidi sigue figurando como miembro del jurado.
También se cayódel cartel el historiador Victor I. Stoichita, sustituido a última horapor Santos Zunzunegui para dar una charla. En el homenaje a Kimuak -elprograma del Gobierno vasco que lleva diez años seleccionando losmejores cortos-, no estuvo ningún director. Faltaron talentos comoNacho Vigalondo y Borja Cobeaga, autores de “7.35 de la mañana” y”Éramos pocos”, los dos únicos cortos de producción vasca nominados alOscar. El comité de selección de Zinebi, compuesto, entre otros, porKoldo Anasagasti, Alberto López Echevarrieta, Luis María Eguiraun eIñaki Arteta, nunca los ha escogido en ninguna edición del festival.

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