El otro día lo pasamos bien viendo la gala de los Oscar, pero tenemos que decir que apenas hubo sorpresas, que se cumplió el guión escrito por los aficionados a las quinielas, nosotros incluidos, y que no fue una edición memorable. Ya el punto de partida era irregular, sin grandes películas llamadas a hacer historia. Y en cuanto a la gala, nos pareció demasiado correcta y encorsetada. Nadie pareció romper con lo esperado en sus discursos e incluso, qué quieren que les contemos, nos pareció que había menos ‘glamour’ que en otras ediciones. No sabemos si será por eso que la retransmisión de la ceremonia registró la peor cifra de su historia. La siguieron una media de 32 millones de espectadores frente a los 55 millones que vieron la edición de 1998, cuando ‘Titanic’ logró once estatuillas.

