¡Qué hermoso fue ver el pasado lunes en unas multisalas vacías que la
única cola en taquilla reclamaba entradas para ‘Rocky Balboa’! Todo
tíos de treinta y tantos, ebrios de nostalgia y dejándose seis euros en
el cine. Porque seguro que la peli está en Internet, pero ‘Rocky’ debe
verse en una sala atestada de chándals y testosterona, con la fanfarria
de Bill Conti a tope mientras Rocky asciende las escaleras del Museo de
Filadelfia. Dos millones y medio de euros recaudados en su primer fin
de semana. Fox España todavía no se lo cree. Stallone, menos.
Lo mejor de todo es que los críticos no han podido cargarse la cinta de
Stallone, más bien un drama intimista que una ensalada de guantazos,
con un regusto a los 70 que tira para atrás. ¿Vuelve un cine
‘mainstream’ para espectadores mayores de quince años? El otro día vi
‘En busca de la felicidad’, una historia de superación ambientada en
San Francisco en los 80, con Will Smith en la piel de un tío que busca
sacar adelante a su familia; en Estados Unidos ha arrasado, y no tiene
persecuciones ni efectos especiales, sólo diálogos y sentimientos.
¿Cuál es el número uno de la taquilla yanqui ahora mismo? ‘Stomp the
Yard’, una de chicos negros en fraternidades universitarias. Es como si
el primer ‘Rocky’, ‘Kramer contra Kramer’ y ‘Flashdance’ se hubieran
reencarnado.

