Señora presidenta

Con todo el dolor de mi corazón, debo traerla de nuevo a este blog. No
es que quiera repetirme, pero…, qué diantres, la ocasión lo merece.
Hablo, por supuesto, de ella, de la única, de la bióloga. Los detalles
del nuevo proyecto televisivo de Anita Obregón van filtrándose
poco a poco, casi con alevosía, como una lluvia fina… y radiactiva, por
qué no decirlo. Puede que lo mío con esta chica sea un delirio
obsesivo-compulsivo, estilo Beckham y sus latas de refresco. Lo admito. Dicho esto, continuemos.

Si hasta ahora conocíamos el terrible título de la cosa, -’Ellas y el
sexo débil’ (alguien más debe de pensar que apesta a rancio porque se
baraja simplificarlo y dejarlo llanamente en ‘Ellas’)- y su vocación,
más o menos disimulada, de copia ibérica de ‘Sexo en Nueva York’, ahora
se nos desvela una desconocida e inquietante realidad. Según el portal
catódico Vertele.com,
la Obregón, pionera para todo, avezada, vanguardista y adelantada a su
tiempo, se meterá en la piel de… ¡la presidenta del Gobierno! (Espacio
para que los lectores se recuperen del susto). Muerta me quedo. Ganas
me dan de parar aquí y dejar que sean los seguidores de Pantallazos los
que comenten el notición.

Pero no puedo, no puedo, no puedorrrl. Punto uno: la Obregón es a la tele lo que Ana Rosa
a la literatura. La grandiosa idea, vaya por Dios, ya se ha llevado a
la pequeña pantalla en la norteamericana ABC. La serie se llama
‘Commander in chief’, está protagonizada por la gran Geena Davis y encuadrada en el género dramático según la ‘web’ de la cadena.
Cuenta cómo, de la noche a la mañana, la joven vicepresidenta de los
Estados Unidos accede al Despacho Oval y se convierte en la señora
presidenta después de que a su predecesor le dé un pampurrio mortal. O
sea, que ni siquiera es original. Punto dos: ¿quién demonios le ha
dicho a Anita que podría resultar creíble como el trasunto femenino de Zapatero?
Talante no sabemos si tendrá, pero talento… Tres: se dice, se cuenta,
se rumorea, que la ex niñera stripper de ficción está obsesionada con
el rollo político y ya intentó que el personaje de Roberto Álvarez en ‘Ana y los siete’ fuese ministro en vez de banquero, algo que fue tajantemente desestimado por los guionistas. And last but not least:
en vez de perpetrar estos inventos alucinógenos, ¿por qué no agarra el
toro por los cuernos y se presenta a las elecciones? Afortunadamente a
veces, la vida no es una serie de ficción.

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