El nombre de Carrie en vano

Noche Hache. Hace unas semanas. Ese actorazo que atiende por Fernando Gil (ya saben: ‘El reportaje de esta noche es de lo mejorcito que has hecho, Fernando’. ‘Lo sé, Eva, lo sé’) se va a la presentación española de la última peli de SJP (Sarah Jessica Parker para quienes no sean lectores habituales de ‘Elle’ o ‘In Style’) y, en el ‘téte a téte’
con la estrella se saca de la manga una foto en pose sexy de ¡Anita
Obregón
! Como los queridos lectores de este blog sabrán, la bióloga
osará pepetrar un remedo a la española de la adorada, irrepetible e
icónica Carrie Bradshaw de ‘Sexo en Nueva York’. ¡Oh, Dios mío -contesta la Parker en inglés y con una ancha sonrisa-, se parece más a Samantha!

Of course, Sarah Jessica. De parecerse a alguien, además de a
Antoñita la Fantástica, a su madre y alguien que acaba de saquear el
armario de una quinceañera, nuestra Anita se da más un aire a Samantha
Jones
, la relaciones públicas devorahombres e hipersexual de la serie.
Recuerden si no los lectores el mítico incidente automovilístico con
Micky Molina. Pero debe de ser que la bióloga tiene tan elevado
concepto de sí misma -y de sus dotes como actriz-, que siempre se
imagina en roles protagonistas, juveniles y con aires de heroína
buena-buenísima. Como una ‘pretty woman’ ibérica. O un poco
como Lina Morgan en Hostal Royal Manzanares, pero con unos cuantos
puñados de erotismo impostado y cutre espolvoreado aquí y allá.
Recuerden si no los lectores la mítica portada de ‘Interviu’ a lo ‘American Beauty’, inmejorable publicidad gratuita para Photoshop.

Su nuevo invento tiene una pinta dudosilla, aunque por supuesto
esperaremos al estreno para juzgarlo y por supuesto es muy posible que
arrase en los ‘shares’ como ‘Ana y los siete’.
Nadie le niega el mérito, de verdad, que para algo trabaja catorce
horas diarias. Pero podemos decir desde ya que hasta el título (‘Ellas
y el sexo débil’) desprende un inequívoco tufillo a feminismo rancio,
justo lo contrario que ‘Sexo en Nueva York’, donde las chicas son sobre
todo seres humanos, con sus defectos y sus virtudes, que saben lo que
quieren y se atreven a ir a por ello, sin que por ello menosprecien a
los hombres. Los aman, los odian, a veces los utilizan, otras sufren
por ellos, rién, lloran, se deprimen, se van de compras… Son
auténticas. En serio, ¿alguien aplicaría este adjetivo a Anita?

Aunque ella jure y perjure que la serie no es una copia del superéxito
de la HBO, se hará rodear, oh casualidad, de otros tres personajes
femeninos (Teté Delgado, Beatriz Rico e Isabel Gaudí), y tendrá un
mejor amigo ‘gay’ (recordemos a Stanford Blatch, interpretado por Willie Garson
en el original). Así las cosas, sólo hay algo en lo que, por mucho que
se esfuerce Anita, jamás podrá imitar a Carrie. Conociendo sus
antecedentes, es improbable que se convierta en el nuevo santo y seña
de las ‘fashionistas’ de medio mundo. Jamás podrás lucir los ‘manolos’
como ella, Ana. No deberías tomar el nombre de Carrie en vano.

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