Cena en AlhóndigaBilbao: el Yandiola y su Terraza

Lo reconozco, tras más de 10 años de reforma, todavía no había visitado la Alhóndiga ideada por Philippe Starck. El antiguo almacén de vino remodelado a centro cívico y de ocio fashion no me había llamado la atención lo suficiente como para menearme de mi sillón y echar un vistazo. Estaba claro que no iba yo a volverme loca por conocer su gimnasio (por muy moderno, muy equipado y muy último modelo que fuese, me sobra con el mío) o sus cines. Me muevo por otras inquietudes, como ya sabéis, y si he pisado la AlhóndigaBilbao sólo podía ser por su restaurante.

El jueves fui con Julio a visitar el Yandiola. Bonito sitio, la verdad. Me gustó mucho la decoración (ladrillo visto, lo que le da un aire de loft neoyorquino), es uno de estos lugares en los que sólo con poner un pie dentro te inunda la paz. Esa fue mi primera impresión. La segunda fue algo peor: «Vaya pintas que traigo con lo fino que es este sitio, por lo menos me podía haber puesto un poco de tacón». Claro, una sale de currar con un vaquero desgastado, unas deportivas y un niqui negro y no puede meterse en cualquier sitio… Pero en fin, ¡qué le vamos hacer! Allí que me planté yo con aires barriobajeros. Julio me decía que no me preocupase, que estaba perfectamente normal y que él tampoco se había puesto de gala (¡¡pero al menos, él llevaba una camisa!!).

Pasado el mal trago inicial (ya sabéis como somos las mujeres para estas cosas) no sentamos a la mesa. Nos tocó una junto a una ventana, aunque no daba a la calle, sino a una especie de patio interior, al atrio, dice Julio. No se veía demasiado bien, porque la iluminación (abundante pero apacible) del local, reflejaba nuestra imagen en la gran cristalera.
Me gusta cuando las mesas están bien separadas unas de otra. Odio las multitudes, así que los espacios entre mesa y mesa los agradezco mucho, aunque eso sí, que no sean tan grandes que se me haga difícil cotillear lo que pide el vecino, para ir abriendo boca. Algunas de las mesas tienen, en uno de sus lados, un sillón en lugar de sillas. Nosotros no tuvimos tanta suerte.

Antes de ir a lo que comimos, dos recomendaciones:
-Cuando os pregunten qué tipo de pan queréis tomar (os ofrecen tres o cuatro), id directos a por el de maíz. Cada día me gusta más el pan de maíz, es una locura (es más, estoy pensando en tatuarme una espiga en el corazón jeje ;-D). Nosotros lo elegimos y ¡uuuum! Celestial. Pena que quede tan feo hacer barquitos…

-Si tenéis que ir al baño, id ya. No esperéis, será peor. No sé a qué genio se le habrá ocurrido la idea (aunque supongo que habrá sido a Philippe Starck) de NO poner baños en el restaurante. No hay. NO HAY BAÑO. Pero, ¿estamos locos o qué? Si quieres hacer uso del escusado durante la cena, no te queda otra opción que salir del comedor, tomar el ascensor y bajar al primer piso. Entonces, y sólo entonces, encontrarás el baño. Como decía, de locos. (NOTA: no tengo constancia alguna de que sea idea de Starck no incluir baños en el diseño).

Bueno, al tema. Nosotros pedimos lo siguiente:
-Para empezar, compartimos la terrina casera de foie.
Como plato fuerte,
-Julio pidió en Pichón de Les Chermilles asado sobre tosta de parmesano
-y yo el Rabo de toro estofado al vino tinto.

Como aperitivo nos trajeron este tentempié:
Foie con algún tipo de gelatina (no me acuerdo, lo siento -Julio, si te acuerdas deja un comentario-) y reducción de vino tinto y ahumado de atún.


Esto es el pichón, que tuve la oportunidad de probar y estaba realmente delicioso: jugoso y muy sabroso.


Y mi rabo, que venía sobre una fina cama de puré de patata. En su punto, pero el pichón ganó a mi rabo por goleada. Y eso que no me gusta el parmesano, pero no se notaba nada.


Pedimos un señor vino, Carmelo Rodero Crianza 2006, afrutado y fresco, nada empalagoso. Bajaba casi como zumo de frutas, y claro, las fotos van perdiendo calidad a media que pasaban las copas…

Nos rajamos y no tomamos postre. Demasiado castigamos a las arterias cenando el foie (y el rabo, en mi caso). Yo tomé una manzanilla y Julio un café, que por cierto, lo sirven con un azucarero la mar de simpático que tiene terrones de azúcar blanco y moreno.

En cuanto al precio, pues eso… No os llevéis al amigo en paro, pero tampoco asusta. Vamos, lo que puede esperarse de un local así. Os dejo la foto de la nota.

Como me parece que no se ve bien, os copio los precios (lo que se ve al fondo es el azucarero):

-Terrina casera de foie 20,00
-Rabo estofado 17,00
-Pichón 23,30
-Carmelo Rodero 27,00
-Solan Cabras 2,50

-Base imponible 82,87
-Total importe 89,50

En la EDV (escala de valoración Diana), le voy a poner un 7. El local bien, la comida bien, el servicio excelente… Pero, ¿no poner baño en un restaurante? Es una locura. Yo sólo pienso en la típica mujer embarazada que tiene que ir al servicio cada veinte minutos. ¿Qué hace? ¿Coger el ascensor y bajar al primer piso? No, muy mal. Muy mal.

Os dejo la ficha del local

Restaurante Yandiola
Plaza Arrikibar, 4 (Bilbao)
Tel. 94 413 36 36
EDV: 7
Precio medio: 50/60 euros
Web: www.yandiola.com

Me he tomado la libertad de entrar en su web y tomar prestadas un par de fotos. Esta es del interior del local:

Y esta es de la Terraza del Yandiola, que está en la azotea.

Después de cenar, subimos a tomar un par de copas. He de decir que la terraza luce muchísimo más de noche que de día. Es un lugar de lo más acogedor y merece la pena ir a tomarse una copa. Os cuento la cuestión del horario. A la terraza se puede acceder hasta la hora de cierre de la Alhóndiga (las 11 entre semana y 12 los fines de semana). Pero bien, una vez dentro, puedes permanecer allí hasta la hora de cierre de la terraza, entre la una y las dos de la madrugada. Eso sí, cuando te vas y bajas al primer piso, todas las puertas están cerradas a cal y canto y un segurata te acompaña a la única puerta abierta como si fueras un delincuente. Claro que, bien pensado, después de un par de copas, seguro que te da igual, o hasta te hace gracia. Por cierto, la Terraza TAMPOCO tiene baño. Y en este caso hay que bajar dos pisos en ascensor.

Os dejo la web, aunque está en construcción: www.yandiola.com/terraza

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