El primer suspenso en Oso Goxo: hamburguesería Peggy Sue’s

Queridos amigos, lectores, colegas y otros, hoy vengo dispuesta a dar caña: voy a plantar el primer suspenso de la historia de Oso Goxo.

No me suele gustar hablar mal de los sitios, cuando voy a un lugar que no me gusta, no lo recomiendo y ya. Pero el otro día salí de lo más enfadada de un local y pensé: “Esto lo tengo que contar”. He de decir que salí muy enfadada porque iba con muchas expectativas. Pero eso no es mi problema, ellos mismos me las crearon con su web a todo color.

Se trata de la hamburguesería Peggy Sue’s American Dinner. Aquí os dejo la web de la franquicia. Podéis visitarla si queréis. De lo más simpática la web. La portada es una máquina antigua de música y para poder empezar a navegar tienes que meter una moneda en la ranura. Todo muy bonito, al igual que su local: una perfecta combinación de rosa barbie y azul bebé.

Se supone que es la típica hamburguesería de película americana. A lo ‘Grease’. Tienen una decoración muy simpática, con sus mesas y sus sillas años cincuenta. Incluso tienen, en cada mesa, una máquina de música que en teoría debería funcionar, pero que en realidad na de na. Hasta el salero es gracioso, mirad:

Bien, pero hablemos de comida que para eso estamos aquí. En su carta ofrecen hamburguesas, sándwiches, ensaladas, perritos calientes y pizzas. ¡Ah! y tartas, que no están mal de todo, por cierto. También tienen batidos.

Os copio-pego un pantallazo de su carta en pdf (completa, aquí).

Antes de nada, os comento algunas cositas. Para cenar establecen dos turnos, así que si queréis ir, os recomiendo reservar. Lo de los turnos se está poniendo muy de moda últimamente y a mí me molesta bastante. Primero, porque si los turnos son de 9.30 y 11.00, por ejemplo (lo siento, pero no recuerdo justamente a qué hora son los turnos de este sitio), pues ya no puedes reservar a las 10.00, que igual es la hora a la que te viene mejor. Además, tienes que cenar y marcharte para dejar sitio al siguiente.

Cuando llegamos había mucha gente y bastante trajín de mesas. Creo que eso influyó en que el trato no fuese el mejor posible. Los camareros estaban muy agobiados e iban de un lado a otro con mucha prisa y sin prestar atención al cliente. No nos sentimos demasiado bien atendidos.

Yo quería un ‘club sandwich’. Les pedí que me quitasen el queso cheddar. Me dijeron que nones. No me podían quitar el queso porque los “sándwiches ya están preparados de antes”, me dijo el camarero. ¿Cómo? ¿Desde cuándo, exactamente, tienes tú preparado un sándwich de pollo? Este fue el detalle que sentenció, nada más sentarme, al local. Presumen de los mejores ingredientes, carne de calidad, blablabla y tienen los sándwiches precocinados.

Al final, me decidí por una hamburguesa. Lo de las hamburguesas manda huevos. Tienen tres tipos. Tres. Luego tienen un montón de ingredientes extra que puedes añadir, pero por los que te cobran 50 céntimos. Imaginemos que quiero una hamburguesa completa, a saber: carne, lechuga, cebolla, tomate, queso y bacón.
Bueno, pues pedimos la más simple, la Peggy Sue (carne, cebolla, pepinillo, ketchup y mostaza). Pedimos el resto de los ingredientes como extra. TOTAL: 8,35 la broma.

Me parece una burrada pagar ocho euros por una hamburguesa. Lo tienen bien montado para que si quieres una hamburguesa completa, termines pagando más o menos lo mismo elijas la opción que elijas, porque los ingredientes que tienen unas, les falta a otras. En la carta aseguran que las hamburguesas son caseras y se elaboran a diario, con su receta tradicional casera y todo eso. Pero los sándwiches no ¿eh?, esos los tienen en la nevera desde ayer. Macerando. Vamos hombre.

No estaba mala, no voy a mentir. Estaba buena. La carne era de calidad, pero me disgustó mucho el detalle de que la carne no cubría todo el pan. Es cierto que no era pequeña (tampoco demasiado grande), pero podía estar un pelín más aplastada. Para no comer par con pan, digo. No sé si me explico. Os dejo las fotos:

En esta se puede intuir la carne, más o menos:


Una amiga pidió la ensalada césar. Yo no la probé. Dijo que no estaba mal.


Para beber, pedimos un par de pink lemonades. Limonada rosa. Me resultó insípida y aguada. Cuando visité EE.UU, pude constatar que la limonada es como la bebida nacional. Está en todos los sitios y es realmente deliciosa. Yo me enganché totalmente. Pensaba que, por ser este un local “americano”, la limonada se podía parecer. Pues no. Era agua rosa con aire cítrico.

Además, pedimos unas patatas con bacón y queso cheddar. Aquí fue cuando me di cuenta de que, aunque normalmente el queso cheddar no me gusta nada de nada, en este caso podía haber pedido el sándwich de pollo con queso porque ese queso no sabía a nada de nada. A nada. Cero por ciento sabor. Calorías vacías, ya ves.

Lo único potable, los postres. A todos nos gustaron las tartas. Bueno, menos una. Vayamos por partes:

El chocolate cake. Muy rico, lo ponen templadito y está muy bien:


La tarta de queso, que tampoco está mal:

Y bueno, la de manzana.


Aunque tiene buena pinta, no os dejéis engañar. En lugar de apple pie, esto es una pasa pie. A pesar de que en la carta no especifica que la tarta lleva pasas, pudimos contar unas 48. Más unas diez que la chica que pidió la tarta no pudo evitar comerse. Este es el resultado después de hacerle la disección a la tarta para separar las pasas del resto:

Miedo me da la tarta de zanahoria, que en la carta sí que pone que lleva pasas. ¿Cuántas podían salir de ella?

Esta fue la nota:

Lo que mejor pinta tenía era el perrito caliente. Ahora que lo pienso fríamente, tenía que haberlo pedido, eran la mejor opción. Perritos calientes super largos y completos. Claro que traen chedar, quizá no me lo podían quitar.

En definitiva, muy caro para lo que comes. Mal servicio, local pequeño y repleto de gente. Se me olvidaba, la mesa más grande es de cuatro (o cinco si son delgados) y la distribución de local impide juntar mesas, así que olvídate de celebrar allí el cumple de tu hija pre-adolescente.

Desde mi punto de vista, solo merece la pena entrar si pasas por allí a la hora de merendar y te apetece una tarta de chocolate. Mi nota en la EDV: un 4. Lo pintan tan bonito desde su propia web que la decepción es tremenda. Si os gustan las hamburguesas, os puedo recomedar muchos locales de calidad y a mejor precio.

Os dejo los datos

Peggy Sue’s American Dinner
Calle Licenciado Poza, 73
94 439 86 97
Web: www.peggysue.es
EDV: 4
Precio medio 18/20 euros.

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