Para cenar, canguro, por favor

Hoy os traigo una propuesta para los más osados. Ayer un compañero de trabajo me llevó a probar la carne de canguro, y os aseguro que no me defraudó. El sabor me recuerda a la ternera, con un punto dulzón. Es una carne muy tierna y con nada de grasa. Os lo recomiendo, que en esta vida hay que probar de todo un poco.

El local al que fuimos se llama Shangai (en Henao, Bilbao), y os aviso de antemano que no es apto para bolsillos sensibles. La cena se salió un pelín de mi presupuesto, pero también es verdad que yo tengo un presupuesto muy reducido ;-) . Sin embargo, la experiencia merece la pena. Además, si vais en grupo, sale muchísimo más a precio, porque se piden platos para compartir y se diluye la responsabilidad de pagar la cuenta.

El local tiene aires asiáticos, pero nada de farolillos rojos. Tampoco es de esta cada vez más creciente familia de asiáticos esnobs que proliferan por Bilbao, y no es un wok. Es como un chino, pero sin chinos ni palillos, regentado por el simpático Iñaki, que hará que te encuentres como en casa. Aunque, en realidad, los cocineros sí que son orientales y si pides palillos te los dan encantados.

Lo primero que sorprende cuando entras es la cantidad de vinos de los que dispone. Creo que puedes encontrar cualquiera que se te ocurra, y si no se te ocurre ninguno, pues le pides a Iñaki que te recomiende y él te saca una que seguro te va a encantar. Nosotros tomamos blanco, un rueda Naia Verdejo. Creo que se dice así, porque no entiendo nada de vinos. Es un mundo que estoy descubriendo ahora, y la verdad que cada vez me gusta más. Estaba buenísimo, y ya podía, por que nos costó 18 euros la botellita (aunque tampoco sé si escandalizarme demasiado, como ya he dicho hasta hace unos meses y sin contar el Ribeiro que tomo en Galicia, no pedía nunca vino con las comidas, siempre agua).

De primero tomamos unos entremeses al vapor ahumados. Eran saquitos de pasta de arroz rellenos de carne, verduritas y todo eso. Nos sacaron las típicas salsas, la de soja (mmmm! me gusta muchísimo), una agridulce y otra muy picante (que no osé probar), para acompañar.

Siento no tener fotos de todo esto, aunque saqué un montón (me resulta bastante embarazoso ir por ahí a cenar y sacarle fotos a la comida, me miran como si estuviera tarada). Sin embargo, por alguna razón que no alcanzo a comprender, mi móvil ha decidido boicotearme y se ha comido las imágenes (es que estaba todo muy bueno ;-D). Así que he rastreado la red en busca de fotillos que os puedan ayudar a haceros una idea.

Seguimos con uno mejillones al vapor, también muy ricos y un arroz tostado con gambas. Aquí ya empecé a tener problemas porque estaba casi llena y aún faltaba lo mejor…


El canguro salteado. Si no te digo que es canguro, ni te enteras. Vamos, que tranquilamente me comí una vaca y tampoco me di cuenta jejeje. Pero me fío, ayer cené canguro rico y saltarín. Ya os he dicho antes, carne tierna, jugosa y un pelín dulzona. Algo que todo el mundo debería probar, aunque sea para presumir en la oficina.

En la Escala Diana de Valoración (EDV), siendo cero lo más bajo, diez lo más alto y cinco la mitad, le voy a dar un ocho justito. Lo que le baja la nota es el precio, que no sé yo si estará muy al alcance los becarios precarios como yo.

Os dejo la ficha:
Restaurante Shangai
Calle Henao nº 17
Teléfono: 94 423 64 63
No tiene web
Precio medio por persona: con vino 40 euros, sin vino, la cosa baja muchísimo.

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