2050

Buenos días parroquia, por aquí dejo el artículo de hoy. Un abrazo de oso





2050

No sé si estaremos comiendo as uvas ese año, si tendremos pelo, o ganas de celebrarlo, pero es el año donde se depositan los sueños para que no estorben en el día a día sin que, por otra parte, se pierdan en el infinito y se antojen inalcanzables. Suena lo suficientemente lejos como para que no incomode y tan cercano como para concienciar. Además, todos conocemos a alguien que llegará hasta la mitad de este siglo, yo mismo no descarto aproximarme, y sin tener que beberme un yogur todas las mañanas, a pelo, como nuestro abuelos. Pues eso, en 2050 ya no habrá coches de gasolina por las ciudades, por lo menos, eso auguran los expertos en la materia. Las ciudades parecerán scalextric gigantes plagadas de vehículos eléctricos, se supone que silenciosos y no contaminantes. Ante este panorama, a uno le surgen varias preguntas a nivel de barra de bar, vamos que seguramente ya están respondidas en congresos, tratados y programas de ciencia y tecnología de la radio, o de la tele mañanera, pero me apetece formularlas para llenar su cabeza de ruido y evitar así que piense en el niño chino que pesa sesenta kilos a los tres años, o en el ataúd forofo de Colombia. Y es que el mundo está sin guión. Al lío: ¿Serán suficientes los pantanos y los molinos de viento para generar la energía eléctrica suficiente para abastecer a los millones de vehículos que tendrán que cargarse cada día? ¿Cuántas centrales nucleares más tendremos que poner en el mapa? ¿Llegaremos a ver carreras de Fórmula uno con coches eléctricos? ¿Los adictos al ruido de los circuitos tendrán el síndrome de abstinencia? ¿Se continuará parando en boxes para que recambien las baterías dos veces por carrera dándole al Lobato de turno la oportunidad para que nos aleccione sobre las estrategias de los pilotos? ¿Llegaremos a conocer los aviones eléctricos? ¿Se montaría usted en un avión eléctrico un día de tormenta cualquiera? ¿Aumentarán los atropellos al no escuchar el ruido del motor del coche que se aproxima? ¿Se gastaría usted los buenos miles de euros que cuesta una Harley Davidson que sonará, casi con toda seguridad, como el torno de un dentista? Pasen buen día.

Hora

Hola hermanos.

Karraspito, me alegro de haberte servido de inspiración, para eso era este blog. Recuerdo aquel experimento del queso, te diré que tuve que dejar de hacer el seguimiento porque me estaban incomodando algunas miradas de mis familiares; el queso se convirtió en la vergüenza de la familia. Pero doy por buena la serie, gracias a ti.
Por aquí dejo el sermoncillo de hoy

Hora

Ahí le doy la razón, querido lector, no puede empezar bien la semana que sucede al domingo mutilado. Porque, seamos serios, un domingo de veintitrés horas es un timo, una estafa, un delito contra la salud publica. Y no compensa el hecho de que nos la devuelvan allá por el mes de octubre, cuando menos la necesitas. ¿Hasta cuando vamos a estar aguantando esta memez del cambio de hora? Que se

ahorrará mucha energía, como circulando a ciento diez, me lo creo por imperativo legal, ahora, las facturas cada vez son más caras, no sé quien se beneficia del ahorro de marras. Y supongo que les habrá ocurrido lo mismo que a un servidor, que te pasas el domingo entero reeducando a los relojes equivocados. Sí, porque cuando en las casas había solamente un reloj, el de agujas con grasa de la cocina, el trámite era sencillo, le dabas una vuelta a la esfera y ya estabas en orden con en desorden administrativo. Pero, ahora, el tema es mucho más complejo, porque tenemos relojes hasta en el rollo de papel higiénico, y muchos ni sabes como se cambian; vuelta a leerte los manuales de instrucciones de los electrodomésticos. Es tal el engorro, por no decir… ¡eso mismo que está pensando! Que hay gente que se revela por vagancia y lleva medio año, en el reloj, la “hora mala”, que así se la llaman con cierta resignación. Son mis héroes, la avanzadilla de la gran revuelta pacífica que, dese estas líneas, me gustaría organizar. Ya que no podemos cambiar casi nada, porque nos lo dan servido y triturado para que nos lo traguemos como un bebé sin dientes, podríamos dejar de cambiar, en este caso, la hora. Sería una revolución temporal. Al principio, tendríamos que convivir do grupos horarios diferentes: los de la hora buena, y los de la hora mala, que seríamos la revolución. No habría demasiado problema entendernos, si lo hemos conseguido con la mención a Canarias en los informativos, ya tenemos un precedente válido. Con unos años y el apoyo de los internautas y de un grupo de intelectuales, acabaríamos por restablecer el buen gusto. Y todo este rollo porque no sé cambiar la hora del coche. Pasen buen día.

UN ABRAZO DE OSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Gol

Buenos días hermanos. Gracias por los comentarios de ayer. Sí, tiene un sentido ese dibujo. En la primera casa donde viví, justo en la entrada, había un suelo de tarima barnizado. Las lineas que aparecen en el cuadro son un calco de las grietas del barniz resquebrajado por el paso de los años y las pisadas de mi familia. Los colores los fui añadiendo poco a poco, un color llamaba a otro y así sucesivamente. Sí, me gusta el color azul y los colores cálidos. Como dato, diré que hasta los veinticinco años sólo pintaba, desde que era un niño, pero, no sé si por fortuna o por desgracia, entró la tele en mi vida y no pude seguir con la visión de formas y colores que tenía. Quizá, cuando se apaguen los focos, vuelva a ser el niño que piontaba.
Os dejo por aquí el artículo de hoy.

Gol

A muchos les ha pillado en fuera de juego la última internada por la banda de los obispos españoles. Los minisntros de Jesucristo en su lucha contra la eutanasia han querido apropiarse de uno de los iconos de la emotividad colectiva, el gol de Iniesta en la final del mundial de Sudáfrica. Cuando alguien utiliza símbolos o referentes que son de todos para su jugar su partido particular corre el riesgo de ser acusado de apropiación inadecuada. Es como cuando te pagas una consumición con el bote común de la cuadrilla que sobró del día anterior. Sin entrar a valorar si la eutanasia sí, o la eutanasia no, creo que la falta es de tarjeta. No sé si amarilla o roja pero de tarjeta es. Porque, que yo sepa, el mensaje de la iglesia, en los temas importantes, y este lo es, debe ser universal, es decir, que se entienda igual en Albacete y un barrio a las afueras de Toronto. Porque claro, yo me pongo en lugar de un moribundo, holandés para más señas, que se debate entre aferrarse a una vida con sufrimiento o la muerte asistida, me ponen el gol de Andrés Iniesta con ese griterío y esa exaltación de la hispanidad, y me muero de susto. Vamos, que el vídeo, depende donde se emita, puede causar el efecto contrario del que se busca. Y hoy en día con el Internet de las narices, vayan ustedes a saber, señores obispos, si no lo van a ver por accidente en un hospital de Amsterdam. Los argumentos para defender la vida no pueden estar sujetos a pasiones particulares o a colores. Además, no creo que sea una buena elección la del fútbol, ahí la esperanza de vida es muy corta, sólo son noventa minutos y si juegas contra el Barcelona, y depende quien pite, ni eso. Fíjense, que tenían un video mucho más interesante para motivar al personal en el complicado trance; el del beso de Casillas y Sara Carbonero, eso sí que es un canto a la vida como Dios manda. Aunque seas holandés errante, vendedor de tulipanes, si te ponen ese video, con ese canto al amor imparable, aunque uno de los protagonistas sea el mejor portero del mundo, te agarras a la vida y a la persona que tengas al lado por si las moscas. Pasen buen día.


Abrazo de osoooooooo

Colores

Después de dieciséis años sin pintar, he vuelto a hacerlo. Este es el resultado del primer cuadro de la segunda era.
Buenos días hermanos.

Pajillas

Buenos días hermandad, joder como está la cosa nuclear, ahora todos somos del GREAMPREACE, eólicos y renovables. Nadie piensa en los productores de uranio ni en sus familias. Claro que sería una manifestación políticamente incorrecta verles por la Gran Vía de Madrid esparciendo uranio gratis por las aceras, como los ganaderos con la leche. En fin, siglo 21, tiempo de cambios; prehistoria del 40; edad media del 30.

Os dejo el artículo.

Pajillas

<<¿Nos hacemos unas…?>> Es la frase de moda esta semana, en lo que se refiere a temas frívolos, clareo está, porque lo de contabilizar reactores que explotan o se fusionan es otro cantar, que mejor lo dejamos para otro momento. Más que nada, porque lo único que podemos hacer al respecto es abrir la boca en actitud de asombro y agarrarnos al <<vivamos cada día con intensidad, como si fuera el último estés donde estés>>. Sí, ya sé que esta filosofía efímera y beduina se da de leches con los planes de pensiones, las políticas de inversión y el medio y largo plazo, pero es que a los hechos me remito, amigos; cuando ves a los japoneses con mascarillas en las fotos, te planteas cosas. Y lo dejamos ahí. Volvamos a las pajillas. Es tan popular la frase de Torrente que, el otro día, una presentadora de informativos, en horario de ejercer, la entonó con gracia y salero como si estuviera dentro del coche con el mismísimo personaje casposo de Santiago Segura. O mejor diríamos: Santiago “Asegura” rentabilidad en el siempre cuestionado mundo del cine español. Sin entrar en valorar la película a nivel artístico, ya que todavía no la he visto, no podemos dejar de comentar algunos aspectos que se ponen de manifiesto después del éxito de la saga Torrente, que en su cuarta entrega, sigue batiendo records de espectadores y de de recaudación. Lo primero, es felicitar al director de la historia y admitir, guste o no, que ha sido capaz de crear un producto que hace que la gente vaya al cine y pague su entrada. O sea, que tira por tierra cualquier argumento en torno a la crisis del cine, de la cultura y de los victimismos varios que acaban por ser consuelo de tontos. Si es cierta esa máxima que dice que el público siempre tiene la razón, pues no hay más que hablar. Otra cosa es que escueza y preocupe a algunos que el éxito y la peregrinación en masa a las salas la provoque un personaje zafio, casposo, capaz de reunir en torno a su persona a un elenco de “dignos de lástima”. Ese es el tema. Seguro que si lo hacen los americanos lo vemos como una genialidad. ¿Dónde está usted Mister Marshall? Pase buen día.

ABAZO DE OSOOOOOOOO

Japón

Buenos días hermandad, en mi firme propósito de resucitar este espacio, que nunca ha estado muerto, gracias a los cuidados de algunas personas, aquí estoy, dando la brasa mañanera.

Os dejo el artículo de hoy que no puede hablar de otra cosa que de la COSA. Joder que azotes da la vida.

Japón

Si es que parece que los japoneses lo auguraban cuando diseñaron su bandera; un gran punto rojo encendido en el centro de una superficie blanca. No hay metáfora más certera de lo que les está sucediendo estos días. Como cuando un niño saca su cubo de los juguetes y los esparce en la alfombra del salón antes de ordenar el caos con el juego, así está el Japón que nos llega por los informativos. Barcos mezclados con trenes descarrilados, casas dadas la vuelta y un amasijo de piezas que ya ni se sabe a qué pertenecían. Allí, los rebeldes no han sido los otros ciudadanos oprimidos, como en el norte de África; ha sido una tiritona de la tierra, que ni es tan firme como se presume, ni es siempre refugio salvo de la ira del mar, como parece. Y que se quede ahí la catástrofe y no salte por los aires ese vientre macabro de la central nuclear que mantiene en vilo a las redacciones de informativos de todo el mundo. Curiosamente, es el agua del mismo mar, paradójicamente “pacífico”, que ha arrasado la costa, es la que están empleando para enfríar los reactores nucleares y que la cosa se calme, si es que todavía es posible. Esperemos que sí. De ahora en adelante, las agencias inmobiliarias deberán pensarse seriamente el concepto publicitario de <<primera línea de playa>> para animar al comprador. Probablemente, a la vista de lo sucedido en aquellas latitudes, es mucho más sugerente: <<casa en lo alto de una loma y con vistas al mar>>, para poder grabar la ola con el móvil desde el balcón. Por supuesto, también deberíamos desterrar de nuestro catálogo de frases hechas la, ahora, inoportuna: <<tierra trágame>>, por motivos obvios y un cierto respeto. Cada vez más se impone un <<qué me quede como estoy>>, aunque ese <<estar>> lleve consigo una gotera en el tejado, un dolor de muelas y una mala inversión en la “Nueva Ruinasa”. Hablando de estos pájaros, por cierto, ¿a la tercera será la vencida, no? Que serán de misa diaria, mucho hijo y sacramento a tutiplé, pero confunden el bíblico “sudor de la frente” con “el sudor del de enfrente”, que es parecido, pero no igual. Pasen buen día.

ABRAZO DE OSO QUE SALE DEL LETARGO

25 F

Buenos días hermanos, hermanas y allegados culturales que os asomáis por aquí por curiosidad.

HOY ME HA SALIDO ESTO DEL ALMA

Anónimo

Como ven, este artículo es anónimo, no lo voy a firmar, quiero reservarme el derecho de asumirlo o no. Es tan oportuno como inoportuno, tan necesario como imprescindible, depende quien lo lea. Nace de una sensación propia de un ser como yo, que procura vivir al día sin demasiados anclajes ni lastres, también, porque no asumirlo, algo desmemoriado; perdono más por olvido que por virtud. Al lío Terol, que te has quedado en el felpudo. ¡Qué coñazo con el veintitantos efe! El veintitrés creo que era, ¿no? Lo del Tejero ese y sus señorías. Que sí, que fue un susto gordo, una chapuza, o una conspiración, da igual; ya pasó, bueno, no pasó, pero se quedó ahí, en cuatro balazos al techo y música clásica en la radio. La conquista de la democracia y las aproximaciones a una sociedad más justa tienen estos tropiezos desgraciadamente. Lo estamos viendo en Africa; donde ya firmarían un “golpe gatillazo”, como el nuestro, sin muertos y con una lista de héroes para la historia reciente nada desdeñable. Estoy empachado de tanta tertulia y entrevistas con cargas de una profundidad que no se sabe cual es, porque lo más seguro, es que no la tenga. Y la preguntita de las narices: <<¿Qué estaba haciendo usted el ese día?>> Como si fuese importante la ocupación del personal en el momento que unos chalados exaltados deciden saltarse a la torera todos los semáforos morales. Todavía, ayer, un famoso tertuliano de un programa de radio líder en su franja, como gustan decir, se escandalizaba, o hacía como si, cuando el resultado de una encuesta revelaba que la inmensa mayoría de los jóvenes menores de treinta años no tenían el mínimo interés por el tema. Yo grite: <<¡Bien!>> pasamos página. Por fin hemos llegado al futuro, que alivio, las dos Españas negras y sus secuelas emocionales se empiezan a disolver; ahora ya solo quedan las reales: la que trabaja y la que está en el paro. Muy bien, de acuerdo, la historia hay que conocerla para no cometer los mismos errores, pero igual es un error mayor el estar reviviéndola constantemente. Pues eso, que me he venido arriba y lo he vomitado al cual. Pasen buen día.

AH, Y ESTOY CANSADO DE LAS SERIES DE ÉPOCA, DE LAS DE ROMANOS Y DE LAS DE VAMPIROS, FANTASMAS O ZOMBIES. ¿NO QUEDA GENTE NORMAL DE HOY EN DIA?

ABRAZO DE OSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Bicis

Buenos días Mari Luz y los demás. Me empujas a seguir, tu empuje es brutal.
Gracias.

Bicis

En todas las épocas de crisis y de convulsiones, inclusive en tiempos de guerras y revueltas, hay elementos que salen beneficiados, o que viven su etapa de mayor esplendor. También puede ser que el caso Contador nos haya sensibilizado de tal manera que estemos intentando aliviar el complejo de culpa colectivo con una reivindicación radical de la bicicleta. Por cierto, noble medio de transporte que me da satisfacciones hasta en su versión estática. Ahora bien, un comentario merece el, para mi gusto, excesivo protagonismo que está adquiriendo en nuestras vías públicas. Leo con detenimiento la última conquista de los ciclistas urbanos, esta vez, de manos de la DGT, que pretende sacar un reglamento que podríamos definir entre laxo y “todo vale”. Los amigos de la DGT proponen que las bicicletas puedan circular en sentido contrario de los coches; que puedan ir por las aceras y que tengan preferencia en vías de sentido único. Vamos que, de ahora en adelante si prospera esta iniciativa, los ciclistas seremos los dueños y señores de las ciudades. Yo propongo, en un alarde de solidaridad, ceder los carriles bici al resto de ciudadanía para que puedan transitar libremente, coches incluidos. Nunca, hasta la fecha, poseer una simple objeto como es la bicicleta, aunque esté oxidada y con las ruedas deshinchadas, le había otorgado a un ciudadano tantos derechos y parabienes. Hagan la prueba, ahora que estamos todos jodidos, con el paro al cuello y con el miedo de que la joven Ruby nos señale con el dedo y nos acuse de prostitución de menores, cómprense una bicicleta y verán como la vida se ve de otra manera. Es más, queridos compañeros de pelotón ciudadano, me atrevo a aventurar que si somos capaces de encendernos un cigarrillo encima de la bicicleta, podríamos hasta fumar dentro de los bares, porque no duden que acabarán por permitir que se pueda circular en bares y restaurantes. Recuerdo que, de niño, uno de los regalos que más ilusión te hacía era la bicicleta. Bueno, pues nos las siguen regalando los que nos gobiernan. ¿No nos estarán tratando como…? Qué cosas tengo. Pasen buen día y pidan perdón si cogen un coche, por si acaso.

Sin pan

¡Que no cundan estos ejemplos! Hay otras fórmulas de presión.

Sin pan

Todos conocemos el famoso eslogan de la movida hippie “haz el amor y no la guerra”, además, probablemente, todos firmaríamos antes un revolcón que una llamada a filas. En lo que no sé si estaríamos todos de acuerdo es en la receta que ha dado una senadora Belga a sus compatriotas, que viene a ser algo parecido a esto: “No hagas el amor y se acabará la guerra”: Mas o menos. Esta mujer, ginecóloga de profesión, para más señas, ha propuesto una “ley seca de sábana y retoce” hasta que los políticos de su país se pongan de acuerdo. Por lo visto, los políticos belgas llevan varios meses sin formar gobierno por falta de entendimiento. Y para que se entiendan de una vez por todas; para que acaben de limar las asperezas propias de las negociaciones, doña Marleen Temmerman – el apellido ya va metiendo miedo - quiere imponer el toque de queda, de “queda prohibido que me toques”, cariño. Una auténtica Lisístrata del siglo veintiuno. No sabemos a ciencia cierta si la “huelga se sexo” se está llevando a cabo o sólo es una amenaza, ahora bien, si en un corto plazo se establece el gobierno en Bélgica, la medida se puede extender como un virus por todo el mundo. ¿Se imaginan que se aplicara en otros lugares este régimen de bloqueo de la intimidad conyugal? En Italia, por ejemplo, Berlusconi dimitiría al minuto dos. Aquí, sería gracioso ver a Rajoy y a Zapatero firmando acuerdos a troche y moche con tal de recuperar los “escenarios perdidos de la sábana bajera o el sofá en horas de siesta”. Claro, porque el orden de las prioridades cambia cuando te falta la prioridad más placentera; una persona bien alimentada puede batallar y hacer gala de su terquedad, pero si falta el mastique y el cariño a granel, se doblega ante la primera vicisitud. Lo curioso del caso es que al revés no funcionaría; no me imagino yo a un grupo de hombres amenazando con dejar sin sexo a sus mujeres para conseguir un objetivo. Sin unos servicios mínimos, o máximos, mejor, pactados de antemano, seríamos incapaces de afrontar una huelga de esas características tan brutales. Pasen buen día y ánimo para el belga negociador.

Abrazo de oso

Egun On

Buenos días hermandad. Estoy fascinado por la foto que le han hecho al sol los amigos de la Nasa. Supongo que la habéis visto, pero, por si acaso la comparto.

No me canso de mirarla. Es como si le hubiéramos visto desnudo al sol, en calzoncillos, no sé; espero que no se vengue de nosotros.
El sermoncillo:

On-off

La mayoría de personas, y es muy probable que el género masculino de manera especial, sentimos verdadera atracción por los aparatos que se rigen por la ley del “on-off”; encendido y apagado. Cualquiera de nuestros hogares es un santuario de máquinas eléctricas y electrónicas, también denominados: cacharros, que acumulamos como el niño que custodia sus juguetes aun sabiendo que ya no volverá a utilizarlos. El interruptor nos cautiva, nos hace sentir poder, nos sentimos semidioses o superhéroes capaces de hacer que algo funcione y haga ruido con solo accionarlo. El mejor regalo que se le puede hacer a un hombre –hablo desde mi propia experiencia- es un trasto que tenga un interruptor; un “on-off”, si el cacharro en cuestión sirve para algo útil, es secundario. Ahora, y por esa manía que tengo que leer la prensa, me entero, y se lo hago saber si no lo sabe ya, de que el poder ya no reside en nosotros como creíamos. Los fabricantes de nuestros cachivaches, tal y como las mentes retorcidas apuntaban, los fabrican con fecha de caducidad. Nuestros juguetes están programados para estropearse un día cualquiera de nuestra existencia, que generalmente suele coincidir con el día que más los necesitas. O sea, que cada vez que compramos una maquinita, viene con un “off” debajo del brazo, una muerte programada para que sigamos consumiendo ilusión. La garantía de por vida es una utopía en un aparato con interruptor; el que quiera algo eterno que se compre un martillo y lo use poco. Sí, todos pensamos que un cacharro en el que se lea “Made in Germany” te puede salir más rentable y duradero que un “Made in China”, pero no nos engañemos, amigos, hasta los Alemanes, nobles y trabajadores, manipulan su tecnología para que haga “pum”, o “pof”. No me suele gustar dar malas noticias los lunes, que bastante carga tienen de por sí, ahora bien, que sepamos que nuestros interruptores son meras sucursales de otros interruptores más poderosos y que nunca estarán en nuestras manos. Hoy haré huelga de “on-off”, vuelvo a las maquinillas desechables, a los puzzles y al teléfono fijo. Pasen buen día.

elcorreo.com

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