Es jueves, son las 10.15 de la mañana y en un par de horas me embarcaré en un viaje que me transportará, de nuevo, a La Rioja… este pequeño lugar que tanto me ha enseñado. Me hubiese gustado profundizar en el ensayo, más de lo que lo haré, pero después de pasarme 2 días y medio en la cama, con fiebre y en un estado de letargo, suficiente que sigo con las pilas cargadas, renovadas.
Cojo así las teclas para tejer una nueva melodía que entone con letras, lo que pasea por mi mente cuando hablamos de la palabra. Supongo que está de moda porque las modas siempre existieron, sin embargo, para mí no es una moda. Es algo que permanece, es inmutable a la Naturaleza de la creación, del Todo, del Ser Humano.
Es.
Sin ella no estaríamos aquí.
Aún recuerdo la tarde que se me ocurrió soltar las aspas de un pequeño ventilador de mano, para intentar adaptar la cabecera de un viejo cepillo de dientes, fundiendo el plástico del cepillo, con un mechero y haciendo un agujero; para ensamblar así las dos piezas. Quería tener un cepillo eléctrico. Y sí, funcionó, giraba pero no daba el resultado que había esperado. Otro día, junto a mi hermana, tuvimos la brillante idea de crear una pinturilla multicolor. Nos dedicamos a sacar punta a todas nuestras pinturas de cera, para después hacer una barrita, con todas las virutas, y fundir los pequeños trozos en el horno para obtener nuestro pequeño tesoro multicolor. Como podéis imaginar, cuando nuestra madre llegó a casa y nos vio manos a la obra dijo que la iniciativa estaba muy bien, pero que en su horno no se cocía tal idea.
Esta y otras muchas son algunas de las historias que puedo contar acerca de la palabra. Es diversión, dejar volar la imaginación, perseverancia, soledad o compañía de pensamientos locos, es cocción a fuego lento, de ideas que pueden rondar mentes durante décadas.
Es.
A menudo, se trata de forzar el proceso de su búsqueda, pero si algo he aprendido, a lo largo de los años, es que aparece en situaciones de relax, de desconexión, cuando menos lo esperas es cuando llega. Supongo que tiene un componente de inspiración que no indagaré mucho, porque la palabra, de por sí, ya se las trae. ¿Creatividad? Obvio. Paciencia, otro poco. Y así, podemos añadir a su receta la esperanza, el compromiso, la confianza, el valor, a veces la insensatez, el cariño, la ruptura de las normas, lo irracional, lo racional, el esfuerzo y la constancia.
Basta pararse a observar cómo una planta busca el sol y se mueve cuando la giramos. Eso es innovación, búsqueda de caminos alternativos, de soluciones que hagan de la vida un proceso más enriquecedor, en múltiples sentidos, que impulsen hacia la evolución.












