Rodeada de colinas, protegida por una bahía y dividida por el río Liffey, Dublín lo tiene todo, incluido, como cualquier ciudad que se precie, un castillo. El castillo de Dublín imprime un aire distinguido a la ciudad y consigue hacer revivir su historia. Situado en el corazón de la urbe, fue construido por el rey inglés Juan Sin Tierra en 1204. Tras varias remodelaciones, el edificio actual, de impresionantes dimensiones,
data en su mayor parte del siglo XVIII. Sus aposentos los ocupan en la actualidad oficinas gubernamentales, convergiendo de este modo el pasado y presente en un escenario de ensueño.
La cultura encuentra su mayor exponente en el Trinity College, la universidad más famosa y con mayor tradición de Irlanda. Cercada por enormes muros, el visitante no debe perder la oportunidad de pasear entre sus edificios y de impregnarse del académico, donde se respira paz y tranquilidad. Asimismo, su famosa biblioteca alberga el códice del llamado Libro de Kells, que data del año 800, considerado uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval.
Alejados de la calma del ambiente universitario, nos encontramos con el bullicio, el ajetreo y la diversión que derrocha en grande dosis Temple Bar, un mítico barrio dublinés donde es obligatorio perderse entre las callejuelas estrechas llenas de comercios y bares. Una Guinnes basta para integrarse en el paisaje dublinés.
En Irlanda, como adormecido junto a la colina, se encuentra Newgrange, uno de los pasajes funerarios de la época neolítica que forma parte del conjunto conocido como la Curva del Boyne, que debe su nombre al río que lo circunda.
Irlanda posee
La época dorada de la mejor ficción televisiva ha irrumpido en nuestras casas e inundan las pantallas de eso que llaman “la caja tonta”. La mejor narrativa del mundo se ha trasladado a series de gran calidad, que, como nunca antes, muestran un talento creativo sin precedentes. Prueba de ello son
Tiene 34 años y es natural de Mar de Plata, Argentina. Su aventura en España comenzó hace ya una década, aunque en realidad sus orígenes se encuentran arraigados a este país, a más de trece mil kilómetros de la tierra que la vio nacer. Pese a tener descendencia española por parte de padre y madre, el destino ha querido traerla hasta el País Vasco, de donde son originarios sus abuelos paternos.
Como si de una gran dama se tratara, dejaba reposar su imponente cuerpo sobre la arena de una playa de Getxo la, ya conocida por todos, foca gris. Humphrey, tal y como fue bautizado el animal tras ser rescatado en Casablanca hace casi un año, deleitó ayer a propios y a extraños con su simpática presencia en la costa vizcaína.
