La mancha milagrosa de Joe Montana
Mientras tanto, en España, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda inauguraban seis días después un museo para mayor gloria de uno de los grandes timos de la parapsicología mundial, el de las caras de Bélmez, que empezaron en 1971 siendo manchas de grasa como la del anuncio de Tide. El presidente de la Diputación de Jaén, el socialista Francisco Reyes, dijo en la apertura del centro que las caras de Bélmez son “el mayor fenómeno paranormal del siglo XX”. Sí, equiparable a la visión de Joe Montana en una mancha de tomate. La del museo de Bélmez sería una historia divertida si Reyes y el alcalde de la localidad, el también socialista Pedro Justicia, no hubieran gastado 850.000 euros de dinero público -parte procedente de la UE- en ese insulto a la inteligencia.
Bélmez de la Moraleda es ya nuestro Montanaland, un motivo más de vergüenza nacional y una prueba más de la mala gestión del dinero de todos.










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