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Las caras de Bélmez ya tienen museo: dinero de la UE para fomentar la incultura y la superstición

2013 febrero 10
por Luis Alfonso Gámez

El alcalde socialista de Bélmez de la Moraleda, Pedro Justicia, y el presidente de la Diputación de Jaén, el también socialista Francisco Reyes, han inaugurado hoy un centro de interpretación de las caras de Bélmez, el fraude más cutre de la historia de la parapsicología española. “No podemos separar la historia de este municipio de este suceso que ha atraído a esta tierra a una gran cantidad de interesados y curiosos que, además, siguen llegando cuarenta años después”, ha dicho Reyes e informa la institución que preside. Como si el vínculo de la localidad jienense al fraude de las caras de cemento fuera algo de lo que enorgullecerse.

'La Pava'.El enigma de las caras de Bélmez nació cuando una vecina de la localidad, María Gómez Cámara, creyó ver un rostro en una mancha de grasa en el suelo de su cocina el 23 de agosto de 1971. Poco días después, la casa era ya un centro de peregrinación al que la gente iba a ver una cara, conocida como La Pava. Y la familia de Gómez Cámara rentabilizó de inmediato el fenómeno: empezó a cobrar la voluntad por la entrada a la cocina y 10 pesetas por cada foto del enigmático rostro. En enero siguiente, llegó Antonio Casado, del diario Pueblo, y tras él muchos otros periodistas, parapsicólogos y todo tipo de chiflados que convirtieron el pueblo un circo paranormal.

Para febrero de 1972, Juan Pereira, el marido de María Gómez Cámara, y un fotógrafo local ya habían vendido 10.000 imágenes de La Pava, según datos publicados por el diario El Alcázar y recogidos por Manuel Martín Serrano en su libro Sociología del milagro. Las caras de Bélmez (1972). Un mes después, la revista Lecturas cifraba los ingresos de la familia en más de 250.000 pesetas. Súmese a eso el dinero que dejaban los visitantes en los comercios locales y se entenderá por qué este fenómeno fue una bendición para un pueblo de unos 2.200 habitantes.

La mancha de grasa inicial fue una pareidolia: María Gómez Cámara creyó ver en el cemento una cara como podemos verla en una mesa de mármol o en las nubes. Luego, se le sumaron con el tiempo otras manchas retocadas o directamente pintadas para seguir con el negocio. Pura picaresca. Muchos años después de que el fenómeno cayera en el olvido como el fraude que era, Iker Jiménez y Lorenzo Fernández lo resucitaron en septiembre de 1997 en la revista Enigmas (Año III, Nº 6), dirigida por Fernando Jiménez del Oso. “Las caras de Bélmez son auténticas”, sentenciaban.

“Misterio ridículo”

“Este caso lo monta realmente Emilio Romero (director de Pueblo). Sin Emilio Romero, ahora no estaríamos hablando de este asunto”, declaraba hace unos años Ramos Perera, en la época presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, a Javier Cavanilles y Franciso Máñez,  autores de Los caras de Bélmez (Ediciones Redactors i Editors). Demuestran en ese libro que, “en el fondo, de lo que estamos hablando en Bélmez es de un intento de aprovechar unas manchas en el suelo para hacer caja”. “Es un misterio ridículo, divertido, curioso, cutre… Es todo muy loco”, me decía Cavanilles en 2007. “Es una típica trola de colegio”, remachaba Máñez.

A ese burdo misterio del Tardofranquismo y la España más analfabeta, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda le han levantado un museo con más de medio millón de euros de fondos europeos. Una vergüenza. Como decía Juan Antonio Aguilera, bioquímico y compañero del Círculo Escéptico, hace dos años en una carta publicada en el diario Ideal, que las instalaciones ocupen en lugar donde en su día hubo una escuela “tiene enjundia simbólica: se sustituye la honesta promoción del conocimiento por la funesta difusión del embrutecimiento”.

Según la Diputación jienense, en el centro se “guía al visitante mediante diferentes soportes audiovisuales y gráficos a través de los acontecimientos históricos que han ido rodeando este fenómeno paranormal desde su aparición en los años 70 hasta la actualidad, mostrando documentación sobre su repercusión mediática a lo largo de los años, las publicaciones dedicadas a este hecho, así como una referencia a las diferentes teorías e hipótesis elaboradas sobre esta cuestión”. No encuentro palabras para describir lo que siento al ver el orgullo, patente en la foto, con el que los políticos citados y otras autoridades han inaugurado hoy el museo dedicado a glorificar el fraude de las caras de Bélmez. ¿Estamos en 1971 o en 2013?

Francisco Reyes, Pedro Justicia y otras autoridades, durante la inauguración del centro de interpretación de las caras de Bélmez. Foto: Diputación de Jaén

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