
Una semana después del
fin del mundo maya, seguimos aquí. A los que pronosticaron desde sus tribunas desastres globales y el advenimiento de una nueva era, parece que se los ha tragado la tierra. Las coloristas portadas con el Sol devorando nuestro planeta, terremotos del estilo de los de
2012, la película de Roland Emmerich, y colisiones planetarias catastróficas no hay que olvidarlas, sino tenerlas siempre presentes como
muestras del rigor de revistas como Más Allá y Año Cero. Y tampoco hay que dejar que caigan en el olvido los pringados de este Apocalipsis que nunca llegó. Aquí tienen una pequeña galería con algunos de ellos, desde meditadores y chiflados constructores de arcas de Noé hasta estrellas de espectáculo ansiosas de publicidad. Hubo festivales para turistas en los complejos arqueológicos mayas y todo tipo de bromistas disfrazados en sitios como el monte Bugarach, pero los de aquí abajo creían de verdad que iba a pasar algo extraordinario. Ellos y otros como ellos son los grandes engañados del fin del mundo maya.



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