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La gripe durante el embarazo duplica el riesgo de tener un hijo autista: un titular alarmista y falso

2012 noviembre 14
por Luis Alfonso Gámez

Lo primero que vi ayer cuando encendí el ordenador por la mañana en casa, todavía medio dormido, fue un alarmante titular: “La gripe en embarazadas duplica el riesgo de hijos autistas”. Intuí que algún colega se había lanzado de cabeza a una piscina vacía. Mis sospechas crecieron tras la lectura de la información y los análisis que de ella hacían Sheila Eldred, en Discovery News, y Lara Salahi, en The Boston Globe. Y mi convencimiento fue ya total tras acceder al artículo científico original, publicado en la revista Pediatrics, titulado “Autism after infection, febrile episodes, and antibiotic use during pregnancy: an exploratory study” (El autismo después de una infección, episodios febriles y el uso de antibióticos durante el embarazo: un estudio exploratorio) y firmado por un equipo dirigido por Hjördis Ósk Atladóttir, investigadora del departamento de Salud Pública de la universidad danesa de Aarhus.

Estudios con animales sugieren, según los autores, que la activación del sistema inmunitario materno puede causar deficiencias en el desarrollo neuronal del feto. Así que decidieron analizar los resultados de las entrevistas telefónicas hechas, durante el embarazo y tras el parto, a las madres de 96.736 niños nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2003, entre los que hay 976 diagnosticados de Trastornos el Espectro Autista (TEA). Cada entrevista consistía en más de 200 preguntas sobre la salud de madre e hijo, así como su rutina diaria. Su objetivo era determinar, a partir del análisis de esa información, si infecciones comunes, episodios febriles y el uso de antibióticos por la gestante suponen un aumento del riesgo de tener un hijo autista.

“La información no se recogió específicamente para este estudio”, indican Atladóttir y sus colaboradores, quienes tampoco pueden asegurar que las respuestas de las mujeres se correspondan con la realidad. Así, por ejemplo, destacan como es habitual tomar por gripe lo que no es y también pasar la gripe sin ser consciente de ello. Los datos de esos 96.736 casos apuntan, según ellos, a que la gripe durante el embarazo podría hacer que se duplicara el riesgo de que el hijo sufra autismo, una fiebre de más de una semana podría hacer que se triplicara y el uso de antibióticos que aumentara un poco respecto a lo normal. Sin embargo, los propios autores llaman la atención sobre la fragilidad de las pruebas y no descartan que la presunta relación se deba al azar.

¿Avisos invisibles?

No tuve que pasar de la primera página del artículo para concluir que la información que tanto me había llamado la atención es simple y llanamente falsa. Dicen los autores: “Nuestros resultados no sugieren que las infecciones leves, los episodios febriles o el uso de antibióticos durante el embarazo sean factores de riesgo importantes para los TEA y el autismo infantil”. Y añaden que, dada la metodología empleada, “los pocos resultados estadísticamente significativos pueden deberse al azar”. O lo que es lo mismo: nadie ha demostrado que sufrir gripe durante el embarazo duplique el riesgo de tener un hijo autista. Y repiten lo mismo al final del artículo.

Advertencia de los autores en la primera página del artículo (el subrayado es mío).

Entonces, ¿a qué viene el titular que ayer me despertó de golpe? A una lectura incompleta tanto del breve comunicado de prensa como del artículo científico. En la nota de prensa, se apunta ese descubrimiento y, también, que el riesgo de autismo se triplica si la madre sufre fiebre más de siete días seguidos antes de la 32ª semana de gestación y aumenta ligeramente si toma ciertos antibióticos; pero se añade que, “sin embargo, los autores dicen que, debido a las limitaciones metodológicas, los hallazgos podrían deberse al azar y hay que investigar más”. Es exactamente lo que advierten en el artículo dos veces. Es más, en declaraciones a HealthDay recogidas por Eldred, Atladóttirl asegura que su trabajo es “puramente exploratorio y es demasiado pronto para sugerir cualquier implicación clínica”, y puntualiza que, “de hecho, el estudio muestra que alrededor del 99% de las mujeres que sufren la gripe, fiebre o toman antibióticos durante el embarazo no tienen niños con autismo”.

Advertencia de los autores al final del artículo (el subrayado es mío).Cuando leí el análisis inicial de Eldred, en el que citaba que los autores hacían esa importante puntualización, creía que se la habían hecho a ella y que, por eso, otros medios la pasaban por alto y daban por probada la relación causa-efecto entre gripe materna y  autismo. No es así. La advertencia estaba ahí desde el principio para todo aquél que quisiera verla. ¿Por qué no la vieron entonces algunos periodistas? ¿Será que ni siquiera se leyeron la nota de prensa hasta el final? ¿Será que la leyeron, pero no la entendieron? No lo sé. Sólo sé que, dado lo grave del asunto, titular la historia como la titularon es puro sensacionalismo. ¿Se imaginan la reacción de una embarazada que el martes tuviera algo de fiebre o la gripe y se encontrara con esa noticia en la pantalla de su ordenador o en el periódico?

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