La asociación contra la contaminación lumínica Cel Fosc dice que los LED causan cáncer
“La luz blanca de los LED es la que provoca de forma más rápida la inhibición de la secreción de la hormona melatonina por parte de la glándula pineal. Esta hormona solo se secreta en condiciones de oscuridad y, además de controlar el ritmo circadiano, es un antioxidante de amplio espectro que protege a nuestro organismo, entre otras enfermedades, frente a las alteraciones degenerativas y contra ciertos tipos de cáncer. Estudios científicos recientes relacionan la exposición a la luz artificial blanca con un mayor índice de casos de cáncer de mama en mujeres y de próstata y colon en hombres. Por tanto, los responsables políticos y técnicos que apuestan alegremente por la instalación de este tipo de luz deben conocer que pueden estar comprometiendo no sólo el ahorro energético y económico, sino también la salud humana y el mantenimiento del equilibrio medioambiental”, dice Cel Fosc en su comunicado del 3 de marzo.
El problema del párrafo anterior es que no hay ningún estudio científico que haya demostrado la vinculación entre los LED y algunos tipos de tumores. Un trabajo de Abraham Haim, biólogo de la universidad israelí de Haifa, apunta a que las mujeres que duermen con la luz encendida tienen un 22% más de probabilidades de sufrir cáncer de mama que las que lo hacen a oscuras. El estudio, publicado en la revista Chronobiology International, habla de iluminación en general y no se hizo con bombillas ecológicas, a pesar de lo cual Ham anunciaba a finales de enero, en The Daily Telegraph, que iba a quitar éstas de su casa. El biólogo español Juan Antonio Madrid, de la Universidad de Murcia, sostiene “que el exceso de luz nocturna favorece el avance del envejecimiento y del cáncer, sobre todo el de mama y el de próstata”; pero lo cierto es que no hay trabajos que lo confirmen.
Con los LED y el cáncer pasa otro tanto. Las pruebas son tan circunstanciales como aquéllas a las que recurren los colectivos contra la telefonía móvil y la Wi-Fi para relacionar las emisiones electromagnéticas de esos dispositivos con ciertos tumores. Cel Fosc pierde credibilidad al recurrir al alarmismo: su actitud me lleva a desconfiar de la veracidad del resto de los argumentos que emplean contra de los LED, como que no sirven para ahorrar energía y que son los que causan “mayor contaminación lumínica”. Puede que lo que dicen sea cierto; pero, como han recurrido ya una vez a la mentira y al alarmismo, ahora desconfío de ellos. Tendrán que recuperar mi confianza. El fin no justifica los medios. Nunca. Desear un cielo oscuro es lógico; querer conseguirlo recurriendo a suposiciones sin fundamento con las cuales se mete a la gente el miedo en el cuerpo es vergonzoso. Como me ha dicho un amigo científico, “a este paso van a terminar amenazando con velas negras a quienes usen iluminación LED”.












