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No hay ruinas mayas en Estados Unidos: son restos de la cultura indígena de los constructores de montículos

2011 diciembre 24
por Luis Alfonso Gámez

El enorme montículo del Monje de la ciudad indígena de Cahokia. Foto: Skubasteve834.

Hay noticias que tienen un inconfundible tufillo fraudulento. La del hallazgo de ruinas mayas de hace 1.100 años al norte de Georgia (Estados Unidos) me escamó ayer por la mañana nada más conocerla a través de Lorena López, una de las periodistas de En Casa de Herrero, el programa de esRadio. Me llamó por teléfono para ver qué pensaba de la historia de cara a hablar del asunto con Luis Herrero por la tarde. Le pedí diez minutos para hacerme una idea antes de pronunciarme, aunque le adelanté que me sonaba tan digna de crédito como el último hallazgo de la Atlántida en Cádiz. Sé que diez minutos no es mucho tiempo, pero los ritmos de los medios son ésos. Cuando me volvió a llamar, le dije que estaba seguro al 99,9% de que se trataba de un fantasía, de la conclusión de alguien probablemente obsesionado con los mayas, y sin formación arqueológica, que interpretaba erróneamente restos de la llamada cultura de los montículos de Norteamérica. Así, zanjamos el asunto; pero yo, claro, decidí que podía ahondar en él para contarlo aquí, si llegaba a alguna conclusión que fuera más que una presunción. Ahora, lo puedo decir sin ninguna duda: no se han encontrados ruinas mayas al este de EE UU.

El rumor nació Examiner, un agregador de contenidos estadounidense que me es familiar porque recoge habitualmente las chifladuras de los exopolíticos. El artículo que dio origen a la noticia que han publicado medios españoles como Libertad Digital y 20 Minutos se titulaba originalmente  “Massive 1,100+ year old Maya site discovered in Georgia’s mountains” (Gran yacimiento maya de hace 1.100 años descubierto en las montañas de Georgia). Su autor es Richard Thornton, un arquitecto que está convencido de que a EE UU llegaron refugiados mayas en tiempos de guerras, sequías y otras desgracias. Es algo, dicho sea de paso, que ningún arqueólogo académico -de verdad- sostiene. Thornton se considera de origen maya. “Como la mayoría de los creeks de Georgia y Carolina del Sur, soy portador de ADN maya”, dice. Está convencido de que sus antepasados llegaron a la región huyendo del colpaso de esa cultura, hacia el año 800, por “una serie de catastróficas erupciones volcánicas seguidas de dos largos periodos de sequías extremas y guerras sinfín entre las ciudades-estado”. Y presenta en el artículo las pruebas definitivas del que él considera “uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años”: el sitio maya de Kenimer.

Thornton recuerda que ese yacimiento fue estudiado por primera vez en 1999 por Mark Williams, antropólogo de la Universidad de Georgia, quien calculó que en los dos montículos de Kenimer  había zonas esculpidas hace 1.100 años y “fue incapaz de determinar quién los construyó”. Puntualiza que, “en los primeros mapas”, se llamaba a la región Itsate. “Es como los mayas itzá se llamaban a sí mismos. Además, entre todos los pueblos indígenas de las Américas, sólo los mayas itzá y los ancestros de los indios creek en Georgia construían pirámides de tierra de cinco lados como sus montículos principales. Era habitual entre los mayas itza esculpir una colina en forma de montículo pentagonal. Hay docenas de tales estructuras en América Central”, escribe. Y añade que hay otros topónimos en Georgia que apuntan a esa “presencia maya”. Seguro que también podíamos encontrar topónimos para fantasear, por ejemplo, con una presencia ancestral vasca o de cualquier otro pueblo. En ese contexto, asegura que un arqueólogo sudafricano, Johannes Loubser, ha hecho recientemente dos sondeos y que el material recuperado apunta a la conexión maya-georgiana.

Los contructores de montículos

¿Cuál fue mi sospecha inicial? Simplemente, que estábamos ante una errónea interpretación de restos atribuibles a los pueblos de los constructores de montículos, cultura indígena norteamericana cuyos primeros vestigios se remontan a 3400 antes de Cristo (aC). “El que una civilización de indios americanos con populosas ciudades, reyes, pirámides y magníficas obras de arte haya evolucionado en el medio oeste y sureste de EE UU resulta una revelación sorprendente aun para aquéllos en cuyos patios traseros yacen las ruinas. Sin embargo, los restos de estos antiguos habitantes de Norteamérica son prácticamente ubicuos”, indica Kenneth Feder, experto en arqueología fantástica de la Universidad Central del Estado de Connecticut, en su libro Fraudes, mitos y misterios (1990).

Óleo de Herbert Roe de la ciudad indígena de Kincaid, a orillas del río ohio.Aunque ustedes no lo hayan sabido hasta ahora -yo me enteré hace años cuando leí el libro de Feder-, una de las pirámides más grandes del mundo está en Cahokia, antigua ciudad del actual Illinois a orillas del Mississippi cuyo máximo esplendor se sitúa en torno el año 1000. La pirámide se conoce como el montículo del Monje. Tiene cuatro terrazas, diez pisos de altura, 290 metros de largo por 255 de ancho… “Cahokia -escribe Feder- debe de haber sido un lugar espléndido, con decenas de miles de habitantes y artesanos que producían trabajos en conchilla, cobre, piedra y arcilla. Se trataba de un centro comercial y religioso, y del núcleo de la fuerza política predominante de su tiempo”. ¿Y qué concluyó Williams de la investigación arqueológica que llevó a cabo a finales de los años 90 en Kenimer?

“Este sitio fue claramente construido durante el periodo Napier Woodland Tardío. Esta información ya es de por sí valiosa, porque podría ser el único sitio conocido con montículos Napier. Algunos otros montículos contienen pequeñas cantidades de cerámica Napier, pero en ningún caso, que yo sepa, hay un montículo de ese periodo”, escribe el arqueólogo en la memoria de la excavación. Y, aunque advierte de que es un yacimiento extraño -entiéndase en el contexto de una investigación arqueológica, no en el de la misteriología-, lo sitúa culturalmente en el universo de los constructores indígenas de montículos. “No hay ninguna prueba creíble de la presencia de mayas en Georgia. El autor (Thornton) hace un mal uso de datos arqueológicos legítimos para respaldar su idea fantástica”, me ha confirmado por correo electrónico Williams, quien está indignado con el eco que ha tenido la invención del arquitecto creek. “Esto es una completa tontería”, ha dejado escrito en un comentario al artículo de Thornton.

Así que, ya saben, carece de sentido hablar de mayas en Georgia. Es una fantasía. Como también lo es que podamos estar ante los restos de Yupaha, la ciudad de Hernando de Soto buscó en vano en 1540. Y decir que los mayas fueron los primeros colonizadores de lo que hoy es Estados Unidos, como hace Libertad Digital, es otro disparate: quienes colonizaron Norteamérica fueron los cazadores-recolectores que cruzaron desde Siberia y se convirtieron en los primeros humanos en pisar América miles de años antes.

  • cantabrico521

    No son monticulos , perfectamente coincide con muchas piramides que estan semienterradas o completamente enterradas y que forman parte de una cultura pasada , logico que no se ha querido profundizar en el tema , pero visiblemente son piramides .

    • Fbalas73

      Cualquier montículo, desde una distancia lo bastante alejada parece una pirámide. Y lo mismo pasa al revés. No concluyas algo por las apariencias.

  • cantabrico521

    Hasta ahora la unica cultura proveniente del Norte ,que ocupo posteriormente el actual Mexico son los aztecas , no se tiene constancia de que la cultura maya haya vivido en lo que es el norte .

  • http://twitter.com/Scraf23 Scraf Veintitres

    El link de el último hallazgo de la Atlántida en Cádiz tiene un espacio y da pagina en blanco

  • Jair Palma

    Scraf, en realidad lo que sucede es que al comienzo en vez de poner una comilla, hay un 2, (le faltó presionar SHIFT) <a href=2http://blogs.elcorreo.com/magonia/2011/03/14/la-atlantida-esta-sumergida-las-marismas-donana-diga/"
    la ruta correcta es http://blogs.elcorreo.com/magonia/2011/03/14/la-atlantida-esta-sumergida-las-marismas-donana-diga/

  • cantabrico521

    Fbalas , Un monticulo puede poseer sus caracteristicas prehistoricas y arqueologicas , podriamos hablar del monticulo de Biarritz , en el pais vasco , este sitio segun algunas versiones que entran dentro del tema pre historico pues agregan que posee su sentido historico ,incluso como lugar al que se le otorgan una serie de historias procedentes de algunas versiones sobre el origen geneologico vasco , soy esceptico a esas declaraciones ,las cuales aparecen recojidas en algunos escritos de historia , aunque historicamente si creo personalmente que la cultura vasca si posee una historia muy antigua como ocurre con Cadiz ,esta comprobado que el Atlantico , ,parte de Cadiz ,Marruecos ,Egipto ,Canarias y hasta el mismo golfo de Mexico fueron territorios en los que alguna vez se alzo una civilizacion completamente diferente a la nuestra ,solo tiene usted que ver la cantidad de arqueologia marina que yace en los fondos y que de ninguna forma comprobadamente son vestigios o formaciones de la naturaleza marina .

  • ghjklñ

    Ya sabes, llega el 2012…

  • Thaddeus66

    Yo lei sobre Cahokia hace un par de años en una National Geografic que narraba que cuando el gobierno de EU descubrio la ciudad y la magnitud de sus construcciones literalmente conspiro para ocultarla y de ser posible destruirla, tan es asi que muchos monticulos se demolieron y hay una carretera que pasa justo por la mitad…
    Esto mas que nada para mantener la idea general de que los nativos americanos eran burdos nomadas sin cultura y asi poder seguirlos robando y exterminando con el pretexto de “civilizarlos”.

  • Persona

    Pues estaría bien saber el número en el que se público tal artículo.

    Sun saludo.

  • Persona

    Fe de erratas.

    Publicó en vez de público.

    Sun saludo.

  • Faraday

    @Persona

    Ciertamente es una buena costumbre poner las fuentes para que puedan consultarse.

    Creo que se refiere a éste:

    http://ngm.nationalgeographic.com/2011/01/cahokia/hodges-text

    Y quizás a párrafos como:

    “Unfortunately it was not word most Americans, including subsequent Presidents, were very interested in hearing. The United States was trying to get Indians out of the way, not appreciate their history. Andrew Jackson’s Indian Removal Act of 1830, which ordered the relocation of eastern Indians to land west of the Mississippi, was premised on the idea that Indians were nomadic savages who couldn’t make good use of land anyway. Evidence of an ancient Indian city—one that rivaled the size of Washington, D.C., at the time—would have mucked up the story line.”

    Los siguientes son interesantes pero no copio/pego porque lo borrarían por copileches o no ser legible para todos. No tengo tiempo y ganas de traducirlo. Disculpen.

    Un artículo del NG no lo es todo -hay que contrastar-, he consultado otras fuentes y al parecer Cahokia fue dañado por intereses particulares diversos y no coordinados del desarrollismo económico: ferrocarriles, promotores inmobiliarios, empresarios, agricultores, políticos locales. Factores bien engrasados por el racismo y, especialmente, el desinterés.

    Un conejo acorralado puede pensar que el lobo, el águila y el cazador se han organizado para perjudicarle, pero no es necesario, con los fines particulares de cada uno ya es suficiente para darle esa impresión.

    No fue objeto de ninguna florida conspiración gubernamental (aunque dicen “no hay peor desprecio que no hacer aprecio”), entendiendo como tal un plan secreto y coordinado para destruirlo.

    Además, ¿cómo conocer la importancia del lugar y lo que era, sin excavar? Si desearan borrar una … ¿magnífica civilización urbana? india primero debían saberlo. Floreció hasta el sXIII, abandonada hasta el sXIX en que fue redescubierta.

    Según el artículo, los arqueólogos no han llegado todavía hoy a una posición de consenso sobre las características del yacimiento, evolución e importancia aunque sea muy notable.

    El artículo afirma la despreocupación gubernamental (y la ignorancia), lo que es distinto que conspiración, dados los intereses y prejuicios ya mencionados no me extraña…

    También menciona que irónicamente fue la construcción de la carretera interestatal lo que suministró los medios económicos y la agenda para el imperscindible estudio arqueológico, en profundidad, del lugar.

    La realidad siempre es más compleja que la conspiración, por eso a mucha gente les atraen simplifican el complejísimo y azaroso mundo y dándole una, siniestra pero atractiva, coherencia.

    Cahokia, un ejemplo de cómo la realidad es fascinante, sin magufadas.

  • Fobos El Libro de los misterio

    Gracias por este artículo esclarecedor. La verdad es que la noticia se publicó en varios medios del mundo y obviamente resultaba sorprendente y fascinante. Pero era otra mentira.
    Lo que me entristece es pensar como somos juguete de informaciones falsas que luego hasta comentamos a amigos y familiares, haciéndonos partícipes involuntarios de la difusión de disparates sin fundamento. Creo que la situación al respecto es grave. El mundo de la información debería plantearse muchas cosas.
    Saludos

  • Uri Geller

    Pero claro que no son pirámides mayas, son pirámides egipcias. Por eso quiero colaborar con algo constructivo a la discusión.

    Pirámides de Egipto
    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    Las pirámides de Egipto son, de todos los vestigios que nos legaron los egipcios de la Antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos de esta civilización, y en particular, las tres grandes pirámides de Guiza, las tumbas o cenotafios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta, para la gran mayoría de estudiosos, al periodo denominado Imperio Antiguo de Egipto. La Gran Pirámide de Guiza, construida por Keops (Jufu), es una de las siete Maravillas del Mundo.
    Las pirámides de Guiza.
    Contenido

    1 Antecedentes
    2 La función de las pirámides egipcias
    3 Primeras pirámides monumentales
    4 Pirámides clásicas
    5 La construcción
    5.1 Teorías sobre su construcción
    5.2 Teorías sobre quienes las construyeron
    6 Fecha estimada de construcción de las mayores pirámides
    7 Véase también
    8 Referencias
    9 Enlaces externos

    Antecedentes

    La mastaba, prismática, era la sepultura de los soberanos del periodo arcaico de Egipto. Las razones del paso de las mastabas a las pirámides no se conocen bien, pero se menciona generalmente el deseo de alcanzar alturas cada vez más significativas para manifestar la importancia y el poder del faraón difunto.
    La función de las pirámides egipcias
    La Mastaba del Faraón, en Saqqara.

    En los Textos de las Pirámides, grabados durante el Imperio Antiguo, existe una plegaria destinada al rey y su pirámide:

    Oh Atum, pon tus brazos alrededor de este gran rey, alrededor de esta construcción, y alrededor de esta pirámide como los brazos del símbolo del ka, para que la esencia del rey pueda estar en ésta, perdurando para siempre.1

    Oh Gran Enéada que estás en Heliópolis, haz que el (nombre) del rey perdure, haz que esta pirámide del rey y esta construcción suya perduren para siempre, como el nombre de Atum que preside sobre la Gran Enéada perdura.2

    Esta última frase se repite muchas veces, variando los nombres de los dioses y sus epítetos.

    Los textos citados indican la función de la pirámide: contener la «esencia» del rey por toda la eternidad. Según los mismos textos, el rey resucita, y asciende al cielo para vivir eternamente entre los dioses, transfigurado en una estrella. (ver: Componentes del ser humano en el Antiguo Egipto)
    Primeras pirámides monumentales

    A principios de la Dinastía III (c. de 2700 a. C.) las mastabas se transformaron en pirámides escalonadas, constituidas con varias gradas, a modo de una “escalera gigantesca” que se elevaba hacia el cielo.

    La primera y más famosa de estas es la pirámide escalonada de Saqqara del faraón Dyeser (Zoser), cuyo arquitecto era Imhotep, que posiblemente quiso crear un monumento que se eleva hacia el cielo, como una gigantesca escalera, con el fin de simbolizar la ascensión del difunto del “mundo terrenal” “hacia los “Cielos”.
    «Pirámide escalonada» de Dyeser, en Saqqara.

    La siguiente etapa, en la evolución de las pirámides, fue la construcción ordenada erigir por el rey Seneferu, la llamada “pirámide romboidal”, o “pirámide acodada”, en la región de Dahshur, que se considera una etapa intermedia entre la “pirámide escalonada” y la “pirámide clásica”, o de caras lisas. En la pirámide romboidal las caras están conformadas con dos pendientes, de inclinación decreciente en dirección a la cumbre. La ausencia de uniformidad de esta pendiente podría ser un efecto geométrico voluntario. O, como sostienen algunos expertos, debido a dificultades arquitectónicas, por la estabilidad de la pirámide (pendiente original demasiado fuerte), o su método de construcción (transporte de bloques a gran altura), o por dificultades de suministro (situación geopolítica), etc.

    Pirámides de la época de Seneferu

    Ruinas de la pirámide en Meidum de Seneferu, iniciada por Huni.

    «Pirámide Acodada» de Seneferu, en Dahshur.

    «Pirámide Roja» de Seneferu, erigida en Dahshur.
    Pirámides clásicas

    Este tipo de pirámides es la etapa que conduce, en la fase última de evolución, hacia las pirámides clásicas, de caras lisas, de la Dinastía IV (c. 2500 a. C.); las más célebres son las pirámides de Keops, Kefren, y Micerino, erigidas en la meseta de Guiza, cerca de El Cairo.
    Pirámides de Jufu (Keops), Jafra (Kefrén) y Menkaura (Micerino), en Guiza.

    Otros faraones de la dinastía IV iniciaron la construcción de sus pirámides, como Nebkara (Zawyet el-Aryam), pero quedaron sin concluir. El último faraón, Shepseskaf, erigió un monumento a modo de gran sarcófago pétreo, la mastaba de Shepseskaf en Saqqara. La pirámide de Dyedefra (Abu-Roash) llegó a ser 7 metros más alta que la de Keops, pero desde los romanos ha sido destruida para usar sus piedras en la construcción.

    Durante la dinastía V la mayoría de sus reyes levantaron complejos de pirámides, en Saqqara y Abusir, pero de menores dimensiones y técnicamente muy inferiores. Prosiguieron erigiéndolas en Saqqara Teti, Pepy I, Merenra I y Pepy II, durante la dinastía VI.

    En el denominado primer período intermedio de Egipto algunos gobernantes continuaron la tradición, como Neferkara Neby, Jui, Ity, o Merykara, pero apenas quedan restos.

    Es en el Imperio Medio (dinastía XII, c. 1990 a. C.) cuando se levantan las últimas grandes pirámides, pero con núcleos de adobe y revestimiento pétreo, actualmente desmoronado.

    Otros faraones de la dinastía IV iniciaron la construcción de sus pirámides, como Dyedefra (Abu-Roash) y Nebkara (Zawyet el-Aryam), pero quedaron sin concluir. El último faraón, Shepseskaf, erigió un monumento a modo de gran sarcófago pétreo, en Saqqara.

    Los faraones del Imperio Nuevo prefirieron construir grandes templos e hipogeos en la zona de Tebas.
    Pirámides pétreas menores y más estilizadas fueron erigidas por los dignatarios de la dinastía XXV (c. 747 a. C.), en Napata y Meroe (Kush).
    Pirámide de Senusert II en El-Lahun.

    Pirámide de Amenemhat III en Dahshur.

    Las pirámides de Meroe.
    La construcción

    Las pirámides muestran, para su época, el gran conocimiento de los técnicos egipcios y la capacidad organizativa necesaria para construir tales monumentos con medios muy simples; pero nada parece indicar que hiciera falta una tecnología superior a la que disponían los egipcios representada por “ingenios” de madera, trineos e, hipotéticamente, usando la rueda, en forma de rodillos de madera y rampas.

    No se sabe con certeza cómo se construyeron las pirámides, pues no han perdurado documentos de su época que lo describan. Además, se utilizaron diversos materiales (piedra escuadrada, piedra sin tallar, adobe) y variadas técnicas en la construcción de sus núcleos (apilamiento de bloques, muros resistentes conformando espacios rellenos de cascotes, etc.).

    La hipótesis más aceptada es la siguiente: previamente se procedía a aplanar el terreno rocoso, y excavar canales para inundarlos de agua y así poder marcar líneas de nivel con las que se preparaba una superficie horizontal. Después se rellenaban los surcos. A continuación se excavaba la cámara subterránea y se comenzaba la edificación. La mayoría de los bloques de piedra eran cortados en canteras próximas al lugar de construcción. Se transportaban otros de las canteras del sur del país con ayuda de gigantescas barcazas. Los bloques se colocaban a continuación sobre trineos y se arrastraban hasta su emplazamiento definitivo.
    Interpretación, según Antoine-Yves Goguet (1820), de la construcción de la Gran pirámide descrita por Heródoto.
    Teorías sobre su construcción

    Existen numerosas teorías, meramente especulativas, sobre el método de construcción de las pirámides egipcias, pero los especialistas no se ponen de acuerdo en numerosos puntos, debido a la total ausencia de documentos, de esas épocas, que describan el proceso seguido para edificarlas. Algunas de estas teorías son:

    Sin rampas: según comentaron a Heródoto los sacerdotes egipcios, comenzaban construyendo una serie de “gradas” y utilizando “ingenios” de madera, subían los bloques desde el suelo a la primera “grada”, luego a la segunda, y así sucesivamente. Es el modo de construir más lógico, posteriormente utilizado por griegos, romanos, maestros de obras medievales, etc., con “ingenios” de madera.
    Rampa incrementada: la construcción se realizaba conformando una gran rampa de arena, rectilínea, que aumentaba de altura y anchura según crecía la pirámide. Presenta, entre otras, la dificultad de ampliar la rampa y el gran volumen de esta, superior incluso al de la pirámide y el trabajo requerido en montarla y desmontarla.
    Múltiples rampas: las piedras eran levantadas sobre cada hilada para acceder al siguiente nivel. De llevarse así a cabo la construcción habrían tenido que salvar, entre otras, la gran dificultad que supone colocar los últimos bloques de cada nivel.

    Teorías sobre quienes las construyeron

    Existen distintas teorías acerca de quienes construyeron las pirámides. La más difundida de ellas cuenta que fueron construidas por miles de esclavos y esta leyenda aún se sigue contando a los turistas; incluso ha sido reflejada en algunas películas de Hollywood.

    Zahi Hawass sostiene que fueron obreros y muy bien tratados. En una intensa investigación, Mark Lehner encontró muchos huesos de vaca en la calle principal de la ciudad, tantos como para darles de comer a miles de hombres durante casi un siglo. Además, también encontró miles de raspas de pescado. Supuso que además de carne de vaca también se les daba toneladas de pescado del Nilo.
    Fecha estimada de construcción de las mayores pirámides

    En Egipto se han hallado más de cien pirámides de la época faraónica. La siguiente tabla muestra una cronología de la construcción de las pirámides de mayor tamaño. Cada pirámide está identificada con el faraón que ordenó edificarla, la fecha aproximada del reinado y su localización geográfica actual.
    Faraón «Pirámide» Reinado (± 50 años) Ubicación
    Dyeser (Zoser) «Escalonada» c. 2660 a. C. Saqqara
    Seneferu «en ruinas» c. 2610 a. C. Meidum
    Seneferu «Acodada» c. 2600 a. C. Dahshur
    Seneferu «Roja» c. 2600 a. C. Dahshur
    Jufu (Keops) c. 2570 a. C. Guiza
    Dyedefra c. 2550 a. C. Abu Roash
    Jafra (Kefrén) c. 2540 a. C. Guiza
    Menkaura (Micerino) c. 2510 a. C. Guiza
    Neferirkara c. 2450 a. C. Abusir
    Amenemhat I c. 1970 a. C. El Lisht
    Senusert I c. 1950 a. C. El Lisht
    Senusert II c. 1880 a. C. El Lahun
    Senusert III c. 1870 a. C. Dahshur
    Amenemhat II c. 1850 a. C. Dahshur
    Amenemhat III c. 1850 a. C. Hawara
    Véase también

    Pirámide
    Lista de las pirámides de Egipto
    Pirámide del Sol (Teotihuacan)
    Necrópolis de Guiza

    Referencias

    ↑ Textos de las Pirámides: declaración 600 (fragmento).
    ↑ Textos de las Pirámides: declaración 601.

    Enlaces externos

    Colabora en Commons. Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Pirámides de Egipto.
    Todo sobre las pirámides de Egipto (27-01-09)
    Una nueva teoría sobre la construcción de la Gran Pirámide de Keops (Jufu). Egiptomanía

    La cuarta pirámide de Guiza

  • Uri Geller

    CAPITULO I

    Como mi apellido es Pirrip y mi nombre de pila Felipe, mi lengua infantil, al querer pronunciar ambos nombres, no fue capaz de decir nada más largo ni más explícito que Pip. Por consiguiente, yo mismo me llamaba Pip, y por Pip fui conocido en adelante.
    Digo que Pirrip era el apellido de mi familia fundándome en la autoridad de la losa sepulcral de mi padre y de la de mi hermana, la señora Joe Gargery, que se casó con un herrero. Como yo nunca conocí a mi padre ni a mi madre, ni jamás vi un retrato de ninguno de los dos, porque aquellos tiempos eran muy anteriores a los de la fotografía, mis primeras suposiciones acerca de cómo serían mis padres se derivaban, de un modo muy poco razonable, del aspecto de su losa sepulcral. La forma de las letras esculpidas en la de mi padre me hacía imaginar que fue un hombre cuadrado, macizo, moreno y con el cabello negro y rizado. A juzgar por el carácter y el aspecto de la inscripción «También Georgiana, esposa del anterior» deduje la infantil conclusión de que mi madre fue pecosa y enfermiza. A cinco pequeñas piedras de forma romboidal, cada una de ellas de un pie y medio de largo, dispuestas en simétrica fila al lado de la tumba de mis padres y consagradas a la memoria de cinco hermanitos míos que abandonaron demasiado pronto el deseo de vivir en esta lucha universal, a estas piedras debo una creencia, que conservaba religiosamente, de que todos nacieron con las manos en los bolsillos de sus pantalones y que no las sacaron mientras existieron.
    Éramos naturales de un país pantanoso, situado en la parte baja del río y comprendido en las revueltas de éste, a veinte millas del mar. Mi impresión primera y más vívida de la identidad de las cosas me parece haberla obtenido a una hora avanzada de una memorable tarde. En aquella ocasión di por seguro que aquel lugar desierto y lleno de ortigas era el cementerio; que Felipe Pirrip, último que llevó tal nombre en la parroquia, y también Georgiana, esposa del anterior, estaban muertos y enterrados; que Alejandro, Bartolomé, Abraham, Tobias y Roger, niños e hijos de los antes citados, estaban también muertos y enterrados; que la oscura y plana extensión de terreno que había más allá del cementerio, en la que abundaban las represas, los terraplenes y las puertas y en la cual se dispersaba el ganado para pacer, eran los marjales; que la línea de color plomizo que había mucho mas allá era el río; que el distante y salvaje cubil del que salía soplando el viento era el mar, y que el pequeño manojo de nervios que se asustaba de todo y que empezaba a llorar era Pip.
    ¡Estáte quieto! gritó una voz espantosa, en el momento en que un hombre salía de entre las tumbas por el lado del pórtico de la iglesia . ¡Estáte quieto, demonio, o te corto el cuello!
    Era un hombre terrible, vestido de basta tela gris, que arrastraba un hierro en una pierna. Un hombre que no tenía sombrero, que calzaba unos zapatos rotos y que en torno a la cabeza llevaba un trapo viejo. Un hombre que estaba empapado de agua y cubierto de lodo, que cojeaba a causa de las piedras, que tenía los pies heridos por los cantos agudos de los pedernales; que había recibido numerosos pinchazos de las ortigas y muchos arañazos de los rosales silvestres; que temblaba, que miraba irritado, que gruñía, y cuyos dientes castañeteaban en su boca cuando me cogió por la barbilla.
    ¡Oh, no me corte el cuello, señor! rogué, atemorizado . ¡Por Dios, no me haga, señor!
    ¿Cómo te llamas? exclamó el hombre . ¡Aprisa!
    Pip, señor.
    Repítelo dijo el hombre, mirándome . Vuelve a decírmelo.
    Pip, Pip, señor.
    Ahora indícame dónde vives. Señálalo desde aquí.
    Yo indiqué la dirección en que se hallaba nuestra aldea, en la llanura contigua a la orilla del río, entre los alisos y los árboles desmochados, a cosa de una milla o algo más desde la iglesia.
    Aquel hombre, después de mirarme por un momento, me cogió y, poniéndome boca abajo, me vació los bolsillos. No había en ellos nada más que un pedazo de pan. Cuando la iglesia volvió a tener su forma porque fue aquello tan repentino y fuerte, el ponerme cabeza abajo, que a mí me pareció ver el campanario a mis pies , cuando la iglesia volvió a tener su forma, repito, me vi sentado sobre una alta losa sepulcral, temblando de pies a cabeza, en tanto que él se comía el pedazo de pan con hambre de lobo.
    ¡Sinvergüenza! exclamó aquel hombre lamiéndose los labios . ¡Vaya unas mejillas que has echado!
    Creo que, en efecto, las tenía redondas, aunque en aquella época mi estatura era menor de la que correspondía a mis años y no se me podía calificar de niño robusto.
    ¡Así me muera, si no fuese capaz de comérmelas! dijo el hombre, moviendo la cabeza de un modo amenazador . Y hasta me siento tentado de hacerlo.
    Yo, muy serio, le expresé mi esperanza de que no lo haría y me agarré con mayor fuerza a la losa en que me había dejado, en parte, para sostenerme y también para contener el deseo de llorar.
    Oye me preguntó el hombre . ¿Dónde está tu madre?
    Aquí, señor contesté.
    Él se sobresaltó, corrió dos pasos y por fin se detuvo para mirar a su espalda.
    Aquí, señor expliqué tímidamente . «También Georgiana.» Ésta es mi madre.
    ¡Oh! dijo volviendo a mi lado . ¿Y tu padre está con tu madre?
    Sí, señor contesté . Él también. Fue el último de su nombre en la parroquia.
    ¡Ya! murmuró, reflexivo . Ahora dime con quién vives, en el supuesto de que te dejen vivir con alguien, cosa que todavía no creo.
    Con mi hermana, señor… Con la señora Joe Gargery, esposa de Joe Gargery, el herrero.
    E1 herrero, ¿eh? dijo mirándose la pierna.
    Después de contemplarla un rato y de mirarme varias veces, se acercó a la losa en que yo estaba sentado, me cogió con ambos brazos y me echó hacia atrás tanto como pudo, sin soltarme: de manera que sus ojos miraban con la mayor tenacidad y energía en los míos, que a su vez le contemplaban con el mayor susto.
    Escúchame ahora dijo . Se trata de saber si se te permitiré seguir viviendo. ¿Sabes lo que es una lima?
    Sí, señor.
    ¿Y sabes lo que es comida?
    Sí, señor.
    Al terminar cada pregunta me inclinaba un poco más hacia atrás, a fin de darme a entender mi estado de indefensión y el peligro que corría.
    Me traerás una lima dijo echándome hacia atrás Y también víveres. Y volvió a inclinarme . Me traerás las dos cosas añadió repitiendo la operación . Si no lo haces, te arrancaré el corazón y el hígado. Y para terminar me dio una nueva sacudida.
    Yo estaba mortalmente asustado y tan aturdido que me agarré a él con ambas manos y le dije:
    Si quiere usted hacerme el favor de permitir que me ponga en pie, señor, tal vez no me sentiría enfermo y podría prestarle mayor atención.
    Me hizo dar una tremenda voltereta, de modo que otra vez la iglesia pareció saltar por encima de la veleta. Luego me sostuvo por los brazos en posición natural en lo alto de la piedra y continuó con las espantosas palabras siguientes:
    Mañana por la mañana, temprano, me traerás esa lima y víveres. Me lo entregarás todo a mí, junto a la vieja Batería que se ve allá. Harás eso y no te atreverás a decir una palabra ni a hacer la menor señal que dé a entender que has visto a una persona como yo o parecida a mí; si lo haces así, te permitiré seguir viviendo. Si no haces lo que te mando o hablas con alguien de lo que ha ocurrido aquí, por poco que sea, te aseguro que te arrancaré el corazón y el hígado, los asaré y me los comeré. He de advertirte que no estoy solo, como tal vez te has figurado. Hay un joven oculto conmigo, en comparación con el cual yo soy un ángel. Este joven está oyendo ahora lo que te digo, y tiene un modo secreto y peculiar de apoderarse de los muchachos y de arrancarles el corazón y el hígado. Es en vano que un muchacho trate de esconderse o de rehuir a ese joven. Por mucho que cierre su puerta y se meta en la cama o se tape la cabeza, creyéndose que está seguro y cómodo, el joven en cuestión se introduce suavemente en la casa, se acerca a él y lo destroza en un abrir y cerrár de ojos. En estos momentos, y con grandes dificultades, estoy conteniendo a ese joven para que no te haga daño. Créeme que me cuesta mucho evitar que te destroce. Y ahora, ¿qué dices?
    Contesté que le proporcionaría la lima y los restos de comida que pudiera alcanzar y que todo se lo llevaría a la mañana siguiente, muy temprano, para entregárselo en la Batería.
    ¡Dios te mate si no lo haces! exclamó el hombre.
    Yo dije lo mismo y él me puso en el suelo.
    Ahora prosiguió recuerda lo que has prometido; recuerda también al joven del que te he hablado, y vete a casa.
    Bue… buenas noches, señor tartamudeé.
    ¡Ojalá las tenga buenas! dijo mirando alrededor y hacia el marjal . ¡Ojalá fuese una rana o una anguila!
    A1 mismo tiempo se abrazó a sí mismo con ambos brazos, como si quisiera impedir la dispersión de su propio cuerpo, y se dirigió cojeando hacia la cerca de poca elevación de la iglesia. Cuando se marchaba, pasando por entre las ortigas y por entre las zarzas que rodeaban los verdes montículos, iba mirando, según pareció a mis infantiles ojos, como si quisiera eludir las manos de los muertos que asomaran cautelosamente de las tumbas para agarrarlo por el tobillo y meterlo en las sepulturas.
    Cuando llegó a la cerca de la iglesia, la saltó como hombre cuyas piernas están envaradas y adormecidas, y luego se volvió para observarme. A1 ver que me contemplaba, volví el rostro hacia mi casa a hice el mejor uso posible de mis piernas. Pero luego miré por encima de mi hombro, y le vi que se dirigía nuevamente hacia el río, abrazándose todavía con los dos brazos y eligiendo el camino con sus doloridos pies, entre las grandes piedras que fueron colocadas en el marjal a fin de poder pasar por allí en la época de las lluvias o en la pleamar.
    Ahora los marjales parecían una larga y negra línea horizontal. En el cielo había fajas rojizas, separadas por otras muy negras. A orillas del río pude distinguir débilmente las dos únicas cosas oscuras que parecían estar erguidas; una de ellas era la baliza, gracias a la cual se orientaban los marinos, parecida a un barril sin tapa sobre una pértiga, cosa muy fea y desagradable cuando se estaba cerca: era una horca, de la que colgaban algunas cadenas que un día tuvieron suspendido el cuerpo de un pirata. Aquel hombre se acercaba cojeando a esta última, como si fuese el pirata resucitado y quisiera ahorcarse otra vez. Cuando pensé en eso, me asusté de un modo terrible y, al ver que las ovejas levantaban sus cabezas para mirar a aquel hombre, me pregunté si también creerían lo mismo que yo. Volví los ojos alrededor de mí en busca de aquel terrible joven, mas no pude descubrir la menor huella de él. Y como me había asustado otra vez, eché a correr hacia casa sin detenerme.

    CAPÍTULO II
    Mi hermana, la señora Joe Gargery, tenía veinte años más que yo y había logrado gran reputación consigo misma y con los vecinos por haberme criado «a mano». Como en aquel tiempo tenía que averiguar yo solo el significado de esta expresión, y por otra parte me constaba que ella tenía una mano dura y pesada, así como la costumbre de dejarla caer sobre su marido y sobre mí, supuse que tanto Joe Gargery como yo habíamos sido criados «a mano».
    Mi hermana no hubiera podido decirse hermosa, y yo tenía la vaga impresión de que, muy probablemente, debió de obligar a Joe Gargery a casarse con ella, también «a mano». Joe era guapo; a ambos lados de su suave rostro se veían algunos rizos de cabello dorado, y sus ojos tenían un tono azul tan indeciso, que parecían haberse mezclado, en parte, con el blanco de los mismos. Era hombre suave, bondadoso, de buen genio, simpático, atolondrado y muy buena persona; una especie de Hércules, tanto por lo que respecta a su fuerza como a su debilidad.
    Mi hermana, la señora Joe, tenía el cabello y los ojos negros y el cutis tan rojizo, que muchas veces yo mismo me preguntaba si se lavaría con un rallador en vez de con jabón. Era alta y casi siempre llevaba un delantal basto, atado por detrás con dos cintas y provisto por delante de un peto inexpugnable, pues estaba lleno de alfileres y de agujas. Se envanecía mucho de llevar tal delantal, y ello constituía uno de los reproches que dirigía a Joe. A pesar de cuyo envanecimiento, yo no veía la razón de que lo llevara.
    La forja de Joe estaba inmediata a nuestra casa, que era de madera, así como la mayoría de las viviendas de aquella región en aquel tiempo. Cuando iba a casa desde el cementerio, la forja estaba cerrada, y Joe, sentado y solo en la cocina. Como él y yo éramos compañeros de sufrimientos y nos hacíamos las confidencias propias de nuestro caso, Joe se dispuso a hacerme una en el momento en que levanté el picaporte de la puerta y me asomé, viéndole frente a ella y junto al rincón de la chimenea.
    Te advierto, Pip, que la señora Joe ha salido una docena de veces en tu busca. Y ahora acaba de salir otra vez para completar la docena de fraile.
    ¿Está fuera?
    Sí, Pip replicó Joe . Y lo peor es que ha salido llevándose a «Thickler».
    A1 oír este detalle desagradabilísimo empecé a retorcer el único botón de mi chaleco y, muy deprimido, miré al fuego; « Thickler » era un bastón, ya pulimentado por los choques sufridos contra mi armazón.
    Se ha emborrachado dijo Joe . Y levantándose, agarró a « Thickler » y salió. Esto es lo que ha hecho añadió removiendo con un hierro el fuego por entre la reja y mirando a las brasas . Y así salió, Pip.
    ¿Hace mucho rato, Joe?
    Yo le trataba siempre como si fuese un niño muy crecido; desde luego, no como a un igual.
    Pues mira dijo Joe consultando el reloj holandés . Hace cosa de veinte minutos, Pip. Pero ahora vuelve. Escóndete detrás de la puerta, muchacho, y cúbrete con la toalla.
    Seguí el consejo. Mi hermana, la señora Joe, abriendo por completo la puerta de un empujón, encontró un obstáculo tras ella, lo cual le hizo adivinar en seguida la causa, y por eso se valió de «Thickler» para realizar una investigación. Terminó arrojándome a Joe es de advertir que yo muchas veces servía de proyectil matrimonial , y el herrero, satisfecho de apoderarse de mí, fuese como fuese, me escondió en la chimenea y me protegió con su enorme pierna.
    ¿Dónde has estado, mico asqueroso? preguntó la señora Joe dando una patada . Dime inmediatamente qué has estado haciendo. No sabes el susto y las molestias que me has ocasionado. Si no hablas en seguida, lo voy a sacar de ese rincón y de nada te valdría que, en vez de uno, hubiese ahí cincuenta Pips y los protegieran quinientos Gargerys.
    He estado en el cementerio dije, desde mi refugio, llorando y frotándome el cuerpo.
    ¿En el cementerio? repitió mi hermana . ¡Como si no te hubiera avisado, desde hace mucho tiempo, de que no vayas allí a pasar el rato! ¿Sabes quién te ha criado as mano»?
    Tú dije.
    ¿Y por qué lo hice? Me gustaría saberlo exclamó mi hermana.
    Lo ignoro gemí.
    ¿Lo ignoras? Te aseguro que no volvería a hacerlo.

    - Estoy persuadida de ello. Sin mentir, puedo decir que desde que naciste, nunca me he quitado este delantal. Ya es bastante desgracia la mía el ser mujer de un herrero, y de un herrero como Gargery, sin ser tampoco tu madre.
    Mis pensamientos tomaron otra dirección mientras miraba desconsolado el fuego. En aquel momento me pareció ver ante los vengadores carbones que no tenía más remedio que cometer un robo en aquella casa para llevar al fugitivo de los marjales, al que tenía un hierro en la pierna, y por temor a aquel joven misterioso, una lima y algunos alimentos.
    ¡Ah! exclamó la señora Joe dejando a «Thickler» en su rincón . ¿De modo que en el cementerio? Podéis hablar de él, vosotros dos uno de nosotros, por lo menos, no había pronunciado tal palabra . Cualquier día me llevaréis al cementerio entre los dos, y, cuando esto ocurra, bonita pareja haréis.
    Y se dedicó a preparar los cachivaches del té, en tanto que Joe me miraba por encima de su pierna, como si, mentalmente, se imaginara y calculara la pareja que haríamos los dos en las dolorosas circunstancias previstas por mi hermana. Después de eso se acarició la patilla y los rubios rizos del lado derecho de su cara, en tanto que observaba a la señora Joe con sus azules ojos, como solía hacer en los momentos tempestuosos.
    Mi hermana tenía un modo agresivo e invariable de cortar nuestro pan con manteca. Primero, con su mano izquierda, agarraba con fuerza el pan y lo apoyaba en su peto, por lo que algunas veces se clavaba en aquél un alfiler o una aguja que más tarde iban a parar a nuestras bocas. Luego tomaba un poco de manteca, nunca mucha, por medio de un cuchillo, y la extendía en la rebanada de pan con movimientos propios de un farmacéutico, como si hiciera un emplasto, usando ambos lados del cuchillo con la mayor destreza y arreglando y moldeando la manteca junto a la corteza. Hecho esto, daba con el cuchillo un golpe final en el extremo del emplasto y cortaba la rebanada muy gruesa, pero antes de separarla por completo del pan la partía por la mitad, dando una parte a Joe y la otra a mí.
    En aquella ocasión, a pesar de que yo tenía mucha hambre, no me atrevía a comer mi parte de pan con manteca. Comprendí que debía reservar algo para mi terrible desconocido y para su aliado, aquel .joven aún más terrible que él. Me constaba la buena administración casera de la señora Joe y de antemano sabía que mis pesquisas rateriles no encontrarían en la despensa nada que valiera la pena. Por consiguiente, resolví guardarme aquel pedazo de pan con manteca en una de las perneras de mi pantalón.
    Advertí que era horroroso el esfuerzo de resolución necesario para realizar mi cometido. Era como si me hubiese propuesto saltar desde lo alto de una casa elevada o hundirme en una gran masa de agua. Y Joe, que, naturalmente, no sabía una palabra de mis propósitos, contribuyó a dificultarlos más todavía. En nuestra franca masonería ya mencionada, de compañeros de penas y fatigas, y en su bondadosa amistad hacia mí, había la costumbre, seguida todas las noches, de comparar nuestro modo respectivo de comernos el pan con manteca, exhibiéndolos de vez en cuando y en silencio a la admiración mutua, lo cual nos estimulaba para realizar nuevos esfuerzos. Aquella noche, Joe me invitó varias veces, mostrándome repetidamente su pedazo de pan, que disminuía con la mayor rapidez, a que tomase parte en nuestra acostumbrada y amistosa competencia; pero cada vez me encontró con mi amarilla taza de té sobre la rodilla y el pan con manteca, entero, en la otra. Por fin, ya desesperado, comprendí que debía realizar lo que me proponía y que tenía que hacerlo del modo más difícil, atendidas las circunstancias. Me aproveché del momento en que Joe acababa de mirarme y deslicé el pedazo de pan con manteca por la pernera de mi pantalón.
    Sin duda, Joe estaba intranquilo por lo que se figuró ser mi falta de apetito y mordió pensativo su pedazo de pan, que en apariencia no se comía a gusto. Lo revolvió en la boca mucho más de lo que tenía por costumbre, entreteniéndose largo rato, y por fin se lo tragó como si fuese una píldora. Se disponía a morder nuevamente el pan y acababa de ladear la cabeza para hacerlo, cuando me sorprendió su mirada y vio que había desaparecido mi pan con manteca.
    La extrañeza y la consternación que obligaron a Joe a detenerse, y la mirada que me dirigió, eran demasiado axtraordinarias para que escaparan a la observación de mi hermana.
    ¿Qué ocurre? preguntó con cierta elegancia, mientras dejaba su taza.
    Oye murmuró Joe mirándome y meneando la cabeza con aire de censura . Oye, Pip. Te va a hacer daño. No es posible que hayas mascado el pan.
    ¿Qué ocurre ahora? repitió mi hermana, con voz más seca que antes.
    Si puedes devolverlo, Pip, hazlo dijo Joe, asustado . La limpieza y la buena educación valen mucho, pero, en resumidas cuentas, vale más la salud.
    Mientras tanto, mi hermana, que se había encolerizado ya, se dirigió a Joe y, agarrándole por las dos patillas, le golpeó la cabeza contra la pared varias veces, en tanto que yo, sentado en un rincón, miraba muy asustado.
    Tal vez ahora me harás el favor de decirme qué sucede exclamó mi hermana, jadeante . Con esos ojos pareces un cerdo asombrado.
    Joe la miró atemorizado; luego dio un mordisco al pan y volvió a mirarla.
    Ya sabes, Pip dijo Joe con solemnidad y con el bocado de pan en la mejilla, hablándome con voz confidencial, como si estuviéramos solos , ya sabes que tú y yo somos amigos y que no me gusta reprenderte. Pero… y movió su silla, miró el espacio que nos separaba y luego otra vez a mí , pero este modo de tragar…
    ¿Se ha tragado el pan sin mascar? exclamó mi hermana.
    Mira, Pip dijo Joe con los ojos fijos en mí, sin hacer caso de la señora Joe y sin tragar el pan que tenía en la mejilla . Cuando yo tenía tu edad, muchas veces tragaba sin mascar y he hecho como otros muchos niños suelen hacer; pero jamás vi tragar un bocado tan grande como tú, Pip, hasta el punto de que me asombra que no te hayas ahogado.
    Mi hermana se arrojó hacia mí y me cogió por el cabello, limitándose a pronunciar estas espantosas palabras:

  • Thaddeus66

    @Faraday
    Supongo que te refieres a mi con lo de persona xD
    Sobre el articulo en realidad el que lei era un articulo mucho mas extenso con ilustraciones y todo ya que era uno de los reportajes principales en una edicion impresa (Enero de 2011) asi que no crei que ubiera links con la informacion aunque si enconre este que por lo menos trae las imagenes del reportaje con su explicacion:
    http://natgeo.televisa.com/fotogalerias/281689/cahokia-ciudad-olvidada-e.u
    Sobre lo otro concordaria completamente con lo de que solo fue “despreocupacion gubernamental” de no ser por que EU en el siglo XIX se vio demasiado despreocupado de su nativos americanos en todos los aspectos, tan es asi que hoy solo poseen el 4% de su terrirorio y pasaron de entre 8 a 10 millones en siglo XVII a 1 millon en el XIX…
    Digo no es tanto que sea conpiranoico si no que con esos datos y los propios de mi pais (Mexico) donde en el siglo XIX se extermino a Yakis, Mayos y Apaches en el Norte y a los Mayas en Yucatan, quitandoles sus tierras, deportandolos y negando su cultura no puedo pensar que sea simple cohincidencia que pasen tantas cosas en un periodo de tiempo tan corto y no esten vinculadas.
    Casualidad que hoy vi un documental en donde vinculaban a Cahokia (1100 DC), a los Pawne (siglo XIX) y las tribus mesoamericanas a travez de un rito de sacrificio humano a la diosa del maiz.

  • Faraday

    @Thaddeus66

    Yo ví este de la BBC me pareció serio:

    http://www.youtube.com/watch?v=hIbTXGkdJ0w&feature=related

    Como trataba de explicar con el relato del conejo y el lobo, el águila y el cazador, no es necesario que haya conspiraciones para que los pueblos indígenas fueran acorralados, masacrados o desposeídos, simplemente con el racismo y deseo de apropiarse de las tierras y sus recursos es suficiente ( más la inestimable ayuda de las enfermedades infecciosas) todo ello se hizo abiertamente y era compartido amplios sectores de la población.

    Ritos similares, pirámides, sacrificios humanos, maiz…no prueban que hubiera conexión entre los pueblos mesoamericanos y norteamericanos, es necesario encontrar evidencia arqueológica de ello, además esos mismos ritos (salvo obviamente el maiz) se encontraron en otras muchas culturas demasiado alejadas en el tiempo o espacio para tener relación.

    Lo que tienen en común son los protagonistas: los seres humanos que tenemos propensiones similares pues el cerebro es el mismo. Y esto explica las coincidencias en ausencia de pruebas factuales.

  • Thaddeus66

    @Faraday
    Saludos de nuevo!
    Tal vez se me fue la mano un poco con lo de “conspiracion” en el sentido de que no fue un grupillo de hombres en las sombras la que planeo ocultar la existencia de esta ciudad (descubierta por Henry Brackendridge en 1811), tal vez fue como tu postulas que al gobierno y la sociedad simplemente no le intereso, ya que hasta precisamente el siglo XIX los vestigios arqueologicos a nivel global solo se veian como fuente de materiales para nuevas contrucciones y tal vez tesoros…
    Lo que no su puede negar es que si una sociedad separa a una parte de su poblacion, la discrimina, diezma (hasta principios deñ siglo XX matar un indio no era delito) le quita sus tierras, viola tratados, les quita su fuente de alimentos y sistematicamente va diesmando su cultura (obligandolos a vivir en reservaciones, vestir como europeos e ir a la iglesia) parece todo parte de un gran plan, si como tu dices movida por el interes de sacarlos del camino y apropiarse de sus recursos pero viendola en conjunto todo es un gran circulo que apunta en una direccion…
    Y la segunda y tercera deficion de la RAE de conspiracion aplican a eso.
    Sobre lo del rito estoy deacuerdo contigo no es una prueba definitiva y no estoy diciendo que los mayas hayan emigado a Georgia (para que irse al norte arido si el sur es tropical), solo ponia esta informacion que parece apoyar que habia un vinculo seguramente fruto del comercio ya que tambien se han encontrado conchas del Golfo de Mexico en Cahokia.
    El rito de la Diosa del Maiz es muy especifico, y tal vez me falto explicarlo mas, ya que consistia en atar a una mujer joven previamente preparada entre dos postes de manos y pies quedando en posicion de X, despues se procedia a dispararle flechas a los brazos, piernas y hombros de modo que no se tocaran partes vitales para finalmente dispararle en el corazon y proceder a abrirle el vientre para vaciar la entrañas, digo toda una belleza de rito jaja
    Es una prueba definitiva??? no pero lo interesante es que este rito se mantuviera sin variaciones importantes desde antes del año 1000 DC hasta principios del XX (con loa pawne).

  • 16471782

    Me parece extraño que el Gobierno Norteamericano haya adoptado medidas para desincentivar las investigaciones del señor Thornton. Luego es extraño también que algunos dibujos o petrogrifos, sean tan parecidos a los hallados en México, especialmente la imagen donde aparece un jefe Maya que en la mano izquierda sostiene la cabeza cortada de un enemigo. Finalmente el tema del “azul maya” ya fue resuelto con métodos científicos, Y ES EL MISMO TINTE EN AMBOS CASOS, ELABORADOS DE MANERA IDÉNTICA. Existen muchas probabilidades que el señor Thornton esté en lo cierto LO QUE ECHARÍA POR TIERRA LOS CONOCIMIENTOS DE HISTORIA DE CIERTOS “ERUDITOS”.

  • jose manuel

    The information shared is very useful. Thanks for sharing.

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