Quitar la cruz de la Iglesia católica del IRPF recortaría el déficit público en más de 500 millones en dos años
La financiación de la Iglesia a través de la declaración de la renta es injusta para la mayoría de los contribuyentes: otorgó el año pasado a los 7,1 millones de declarantes católicos -un 34,1% del total- el derecho a destinar a su religión un 0,7% de sus impuestos. Ese dinero -252,6 millones en 2009- se restó del fondo común de todos cuando lo lógico, en todo caso, sería que los católicos pagaran sus impuestos íntegros al Estado más un plus para su Iglesia. Como recuerdan las organizaciones laicas españolas, “las creencias, religiosas o no, y las organizaciones a su servicio deben estar financiadas, exclusivamente y de forma voluntaria, por las personas que las sustentan”.
No hay que multiplicar casillas en la declaración de la renta para contentar a los diferentes credos, sino quitarlas todas, que Hacienda ingrese la totalidad de los impuestos de cada contribuyente y que, si alguno quiere financiar una confesión, lo haga de su bolsillo, no del de todos, como ahora. Suprimir la insolidaria casilla destinada a la financiación de la Iglesia supondría en los próximos dos años un ahorro a las arcas públicas de más de 500 millones, cantidad a la que habría que añadir el dinero que también va a parar a organizaciones católicas incluidas en el apartado de ONG. Por eso, Europa Laica aboga porque, hasta que este trato de favor a la Iglesia persista, no se marque ninguna casilla en el impreso del IRPF para que todo el dinero de tus impuestos vaya al fondo común y no se destine a organizaciones confesionales.











