Jean-Charles de Fontbrune ha muerto: Nostradamus se ha quedado sin intérprete
Mi primer recuerdo de este visionario es un recorte de prensa de El Correo, de noviembre de 1985, en el que vaticinaba, a partir de las cuartetas del vidente francés del siglo XVI, que Juan Pablo II iba a morir el 13 de diciembre de 1986 en Lyon. En 1990, con Karol Wojtyla todavía en este mundo ajeno, Fontbrune anunció que en julio de 1999 “la gran banda y secta anticristiana de musulmanes se levantará en Irak y Siria, cerca del Éufrates, con un ejército blindado y considerará la ley cristiana como su enemigo”, y que “el jefe árabe desencadenará la guerra y la subversión contra la soberanía monárquica y el poder de la Iglesia sucumbirá en una invasión marítima”. En junio de 1995, El País se hacía eco de que, según el intérprete de Nostradamus, Juan Carlos I iba, tres años después, a salvar a España y parte de Europa de un ataque conjunto de China, Rusia y el Islam, que iba a provocar una guerra que iba a durar hasta 2025 y a consecuencia de la cual “dos tercios de la Humanidad morirán”. En julio de 1999, París desaparecería y Aviñón pasaría a ser la capital de Francia.
Esta sucesión de fracasos no minó entre los seguidores de lo paranormal el crédito de Fontbrune, que siguió escribiendo obras de éxito y cuyo padre también había sido intérprete de las cuartetas del vidente. En su último libro, del año pasado y titulado Nostradamus l’avait prédit (Nostradamus lo había predicho), Jean-Charles de Fontbrune volvía a sus orígenes y aseguraba que en los textos del astrólogo francés estaba anunciada la crisis económica actual. ¿Por qué no nos avisó antes?











