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Las estúpidas maldiciones de ‘Terminator’, los Kennedy, Ötzi, Tutankamon…

2012 mayo 18
por Luis Alfonso Gámez

Claire Danes, Nick Stahl y Arnold Schwarzenegger, 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas'.

El mundo está maldito. Muy maldito. Y hay que tener cuidado con quienes emparenta uno y en qué proyectos participa. No lo digo yo, que conste. Lo dicen algunos colegas. Esta semana, sin ir más lejos, me he enterado de una nueva víctima de la maldición de los Kennedy y otra más de la maldición de Terminator, de cuya existencia -me avergüenza mi ignorancia- no sabía nada hasta hace unas horas.

El suicidio por ahorcamiento de Mary Richardson Kennedy, exmujer del Robert Kennedy Jr -sobrino de JFK-, ha sumado “una nueva tragedia a la maldición que parece perseguir al clan Kennedy”, informaba anteayer la agencia Efe. Y, ayer, Europa Press alertaba de que Nick Stahl, actor que interpretó a John Connor en la tercera entrega Terminator, es la última victima de la maldición que rodea a esa saga cinematográfica, ya que no se sabe nada de él desde el miércoles de la semana pasada.

“Los medios están traicionando al público al dar por hecho que no pasa nada por hablar acríticamente de estas cosas”, me comentaba James Randi el domingo en Bilbao. Hablábamos  de la creencia en lo paranormal y de cómo la mala práctica periodística tiene mucha culpa del auge del pensamiento mágico, la superstición, la anticiencia. Y aquí estoy, pocos días después, ante dos muestras de periodismo gilipollas a cargo de dos de las principales agencias de noticias españolas. Achacar, en 2012, sucesos a maldiciones sólo puede deberse al sensacionalismo o la ignorancia  del periodista de turno. Permítanme que sea piadoso y me incline por la segunda opción cuando se trata de medios generalistas y no de los especializados en lo paranormal que viven de engañar al público.

La respuesta está en la ‘Wikipedia’

Como ya comenté aquí en su día cuando murió Edward Kennedy, el mal fario del famoso clan no existe. La maldición de los Kennedy es un invento periodístico, una trola perpetuada por los medios. ¿Que han ocurrido desgracias en esa familia? Pues, claro, pero no más que en cualquier otra. Y, para comprobarlo, basta consultar la entrada sobre la familia Kennedy de la Wikipedia. El clan fundado por Joseph P. Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald cuenta, desde ellos hasta sus biznietos -incluidos los esposos y esposas de sus hijos-, con 53 miembros nacidos entre 1915 y 1997, de los cuales viven 34. De los nueve hijos de Joseph y Rose, vive todavía Jean y cuatro murieron a edades avanzadas. Los descendientes de esa generación fueron en total 31, nacidos entre 1954 y 1972, de los que han fallecido 5. Así que, de maldición de los Kennedy, nada de nada. Otra cosa es que los medios amplifiquemos las desgracias de esa familia.

En su despacho sobre la desaparición de Nick Stahl, Europa Press llama la atención sobre el hecho de que no es más que el último de los actores que han dado vida a John Connor que ha sufrido la maldición peliculera. Thomas Dekker, que interpretó ese personaje en la serie Terminator: las crónicas de Sarah Connor, “fue arrestado en 2009 por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias” tras un atropello; Edward Furlong, John Connor en Terminator 2: el juicio final, ingresó en un centro de rehabilitación y acabó divorciado; y “Christian Bale fue detenido en varias ocasiones por sus problemas para controlar su ira, llegando a insultar a su madre y a su hermana, tras meterse en la piel de John Connor en Terminator Salvation“.

Ya las maldiciones no son lo que eran: ahora vale cualquier cosa, hasta que te pillen conduciendo borrracho y drogado. Por cierto, el mismo teletipo recuerda que “Arnold Schwarzenegger, el terminator original, tampoco se salva de la maldición. El exgobernador de California ha sido acusado durante décadas por supuestos tocamientos indebidos a sus compañeras de rodaje”. ¡Qué oportunidad perdida! Ya puesto, el autor podía haber recordado que Schwarzenegger es maldito por partida doble, por su papel de robot y por su matrimonio con Maria Shriver, una Kennedy.

Las maldiciones cinematográficas son un clásico -Poltergeist, El Cuervo…- porque, con toda la gente que participa en una gran producción, es fácil dar con un puñado al que, pasados unos pocos años, le haya ocurrido alguna desgracia personal o familiar.

Momias y periodismo gilipollas

La más popular de todas las maldiciones es la que, que, según la tradición, acabó tempranamente con la vida de quienes en 1922 descubrieron la tumba de Tutankamon. En 2002, un artículo publicado en la revista Bristish Medical Journal (BMJ) dio el tiro de gracia a la maldición de Tutankamon, propagada durante décadas en ambientes ocultistas. El epidemiólogo Mark R. Nelson, de la Universidad Monash de Australia, comprobó que los occidentales que se expusieron a la ira del faraón al participar en las aperturas de la tumba y del sarcófago murieron a una edad media de 70 años, frente a los 75 de los que no corrieron el riesgo y cuya fecha de fallecimiento pudo determinar. “La exposición no tuvo efectos en la supervivencia”, sentenció Nelson.

Pero momias, maldiciones y periodismo gilipollas van de la mano y, recientemente, han coincidido varias veces en el caso de Ötzi, el europeo de hace 5.200 años descubierto en los Alpes austriacos el 19 de septiembre de 1991. En los últimos años, se han achacado las muertes de individuos vinculados al hallazgo y estudio de esa momia a, ¡cómo no!, una maldición. ¿Que el alpinista que la descubrió pierde la vida en un accidente de montaña trece años después, a los 69? La culpa es de la maldición de Ötzi. ¿Que un arqueólogo fallece de cáncer once años después de empezar a estudiar los restos? La culpa es de la maldición de Ötzi. A todo esto, ¿por qué hay que esperar tanto para que se materialice la ira de quien sea, Tutankamon, Ötzi o Skynet?

¿Una casualidad o la demostración definitiva de que James Randi tiene poderes paranormales?

2012 mayo 16
por Luis Alfonso Gámez

Montaje con Luis alfonso Gámez con la barba de James Randi. Foto original: Luis Ángel Gómez. Montaje: J.I. Fernández.

Tras dos intensos días en Bilbao con James Randi y D.J. Grothe, presidente de la Fundación Educativa James Randi, lo que menos esperaba es llevarme una sorpresa después de habernos despedido. Fue hacia las 2 horas de la madrugada de ayer cuando algunos miembros del Círculo Escéptico acabábamos de brindar por lo bien que había salido todo, encuentros con amigos y simpatizantes, visita privada al Guggenheim y conferencia pública, incluidas. Entonces, consulté el correo electrónico en el móvil y leí un mensaje de Juan Ignacio Fernández, redactor jefe de fotografía de El Correo. Me enviaba una imagen -la que ven sobre estas líneas, que nos había hecho horas antes Luis Ángel Gómez- con el título de Twins. Di un respingo. ¡No me lo podía creer! Un par de horas antes, Randi me había dedicado otra foto -la que ven abajo- con la siguiente leyenda: “To Luis Gámez. To my Spanish twin!” (A Luis Gámez. ¡A mi gemelo español!). ¡Qué más quisiera yo que tener la mitad de la mitad… del ingenio, la inteligencia, la sabiduría y el sentido del humor de Randi!

Si fuera Enrique de Vicente, creería que Randi tiene poderes paranormales. Es la conclusión a la que llegó el director de Año Cero tras asistir, en Madrid hace más de veinte años, a una demostración de las habilidades del ilusionista estadounidense. Si no, ¿cómo se explicaría el doble twin de la foto dedicada y del montaje fotográfico? Aunque lo más lógico fuera atribuir poderes sobrenaturales a Randi, malpensando, también podía tenerlos mi compañero. Pero no soy Enrique de Vicente, ni estoy convencido, como él, de que, en la cúpula de los grupos que en realidad gobiernan el mundo, hay alienígenas y “otros tipos de criaturas incomprensibles, ultradimensionales”. Así que, ante la coincidencia gemelar, me eché una sonora carcajada y conté la anécdota a mis amigos del Círculo Escéptico.

Por cierto, Juan Ignacio Fernández -quien se ha reído mucho cuando le he contado lo ocurrido- no conoce a Randi y la posibilidad de algún tipo de conchabamiento es, por consiguiente, altamente improbable. El mensaje de correo me lo mandó cuando el mago y yo estábamos en el escenario del Auditorio de la Universidad de Deusto, y Randi no tuvo acceso a mi móvil en ningún momento entre el envío del mensaje y el momento en que yo lo leí, aunque me había levantado el teléfono varias veces anteriormente. ¿Conclusión?: ¡una divertida casualidad! Aunque seguro que, si le hubiera pasado algo parecido a un mal llamado reportero del misterio, estaría grabándose en estos momentos un especial de Cuarto Milenio.

Foto dedicada de James Randi.

Los españoles no sabemos de ciencia, en Radio Nacional de España

2012 mayo 15
por Luis Alfonso Gámez
Toni Garrido y yo hemos hablado hoy de cómo los españoles no sabemos de ciencia, en la decimoséptima de mis colaboraciones semanales en Asuntos Propios, en Radio Nacional de España.

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Las mentiras de los homeópatas y la visita de James Randi a Bilbao, en Punto Radio Bizkaia

2012 mayo 12
por Luis Alfonso Gámez
Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de las falsedades y medias verdades de la presidenta de los homeópatas vizcaínos en defensa del negocio y de la visita de James Randi a Bilbao, en la trigésima segunda entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

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Descubren el calendario maya más antiguo y no acaba en 2012: se proyecta en el futuro 7.000 años

2012 mayo 10
por Luis Alfonso Gámez

Cálculos del calendario de Xultún que se proyectan hasta 7.000 años en el futuro. Foto: William Saturno y David Stuart.

Arqueólogos estadounidenses han descubierto la más antigua representación del calendario maya en las paredes de un edificio del complejo de Xultún (Guatemala) del siglo IX. Estos jeroglíficos dan un nuevo golpe a la idea supersticiosa de que esa cultura precolombina vaticinó el fin del mundo para 2012. “Los antiguos mayas predijeron que el mundo seguiría, que, dentro de 7.000 años, las cosas serían iguales”, explica el arqueólogo William Saturno, de la Universidad de Boston y autor del hallazgo, que se publica hoy en la revista Science y en el número de junio de National Geographic.

Los investigadores sospechan que los jeroglíficos, que están acompañados de varias figuras humanas, son parte del trabajo de un escriba. Una de las paredes del edificio está cubierta con barras y puntos que, según Saturno, representan el ciclo ceremonial -de 260 días-, el solar -de 365-, el de Venus -de 584- y el de Marte, de 780, y que se proyectan 7.000 años en el futuro. Otra contiene cálculos relativos al ciclo lunar. “Es el tipo de cosas que sólo aparecen en un lugar, el Códice de Dresde, que los mayas escribieron siglos después. Nunca habíamos visto algo así”, destaca David Stuart, profesor Schele de arte y escritura mesoamericana de la Universidad de Texas.

“Es como un episodio de la serie de Big Bang Theory, con un problema de matemáticas propio de un geek que están solucionando en la pared. Parece que usaban la pared como una pizarra”, indica Saturno. Este experto interpreta las anotaciones hechas en rojo en una de las secciones mejor conservadas como correcciones a algunos cálculos. “Uno de los objetivos de los autores del calendario maya, que conocemos gracias al estudio de los códices, era buscar la armonía entre sucesos celestes y rituales sagrados”, escriben los investigadores en Science. Y las previsiones de los escribas de Xultún se proyectan en el futuro mucho más allá que el 21 de diciembre de 2012, nada menos que 7.000 años.

Los científicos indican que, en contra de lo que se sostiene desde el mundo de lo paranormal, el calendario maya no marca ningún fin de nada para este año. “Es como el cuentakilómetros de un coche, con el calendario maya rodando desde los 120.000 hacia los 130.000. Según los números dan la vuelta, el coche se acerca cada vez más al depósito de chatarra; la cuenta de los mayas simplemente empieza de nuevo”, explica Anthony Aveni, profesor de astronomía y antropología en la Universidad Colgate y coautor del trabajo. Lo mismo que ocurre con nuestro año, siglo o milenio.


Varias figuras humanas en una de las paredes de Xultún. Foto: Tyrone Turner.

El 65% de los españoles cree que los tomates que come no tienen genes y que el efecto invernadero está causado por la energía nuclear

2012 mayo 10
por Luis Alfonso Gámez

La realidad es mucho más descorazonadora que la peor ficción. Y no me refiero a la crisis económica. Un estudio de la Fundación BBVA hecho en once países -diez europeos y Estados Unidos- revela que los españoles somos unos ignorantes de tomo y lomo en lo que a ciencia se refiere. Vulgarmente dicho, unos burros. ¿Cómo calificaría usted, si no, a quien cree que el efecto invernadero está causado por la energía nuclear (65,6% de los españoles encuestados) o que los tomates que comemos, a diferencia de los producidos por ingeniería genética, no tienen genes (64,6%)? No me lo invento, tengo los datos delante y dan ganas de echarse a llorar. Olvidémonos de términos e ideas complejas, lo que falta en este país es cultura básica, elemental, escolar. Y, gracias a los recortes presupuestarios en educación, es muy probable que el futuro sea todavía peor, que hoy seamos burros, pero menos que mañana, aunque sigamos acumulando trofeos deportivos que nos llenen de tribal orgullo.

En un sencillo test de veinte sentencias sobre las que había que decidir si eran verdaderas o falsas -y que debería superar con matrícula cualquier bachiller-, de los once países consultados, España es el que obtiene la nota más baja -cuyos ciudadanos aciertan menos- en nada menos que catorce; en otras dos es el segundo país más ignorante; en otras dos, el tercero; y, en una, el cuarto. Sorprendentemente, en la pregunta que queda somos los segundos más listos, sólo superados por los estadounidenses, aunque creo que la razón no es que sepamos la respuesta. Me explico. La afirmación dice: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma de una forma a otra”. El 73,6% de nuestros paisanos la considera, con razón, verdadera; pero me da -llámenme malpensado si quieren- que es sólo por la popularidad del dicho. Nada más. Y sospecho que, si la sentencia hubiera sido la falsa de “la excepción confirma la regla”, su popularidad habría hecho que la mayoría de los encuestados la diera por buena. Pero, dejémonos de elucubraciones y vayamos a lo que creen saber nuestros conciudadanos.

Los más analfabetos

El 82,6% de los españoles encuestados cree que “la extracción de células madre de embriones humanos se hace sin destruir los embriones”; el 75,7%, que “los antibióticos destruyen los virus”; el 72,4%, que, “hoy por hoy, no es posible transferir genes de seres humanos a animales”; el 69,6%, que “los átomos son más pequeños que los electrones”; el 67,1% que “los láseres funcionan mediante ondas sonoras”; el 58,7%, que “toda la radiactividad es producida por la actividad de los seres humanos“; el 56,8%, que “las células de los seres humanos, por lo general, no se dividen”; el 55,1%, que “casi todos los microorganismos son perjudiciales para los seres humanos”; el 54,9%, que “las plantas no tienen ADN”;  el 48,4%, que “los primeros seres humanos vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios” -italianos y estadounidenses creen todavía más en la realidad de Los Picapiedra-… Sospecho que las falsas ideas sobre genética y radiactividad -incluido la conexión entre la energía nuclear y el calentamiento global- pueden estar en el origen de mucha de la oposición popular a los transgénicos y las centrales nucleares, y creo que sería interesante indagar en ese sentido en futuros trabajos.

La parte positiva, aunque sigamos estando muy mal situados en el ranking de países, el que el 82% de nuestros paisanos sabe que “el aire caliente asciende”; el 77,3%, que los continentes se desplazan; el 76,8% que “el oxígeno que respiramos proviene de las plantas” -esta afirmación es incompleta y se olvida de la importantísima aportación del mar-; el 74,4%, sabe que lo que nos tiene pegados al suelo es la gravedad; y el 71,4% que el gen es la unidad básica de la herencia biológica. Además, como en el resto de los países, la inmensa mayoría de los encuestados en todos los países sabe que la Tierra gira alrededor del Sol (82,8% de los españoles) y que la luz viaja más rápido que el sonido (73,2% de nuestros paisanos).

El informe concluye que los españoles somos los más analfabetos científicamente hablando, mientras que los daneses son los que más saben. En general, “los hombres, los adultos jóvenes y, más marcadamente, la población con mayor nivel de estudios, son quienes mayor vínculo tienen con la ciencia”, indican los autores. Y añaden: “La distancia entre el nivel de conocimiento científico de los españoles y la media europea es mucho más importante entre los adultos mayores que entre los jóvenes: el segmento con nivel bajo de conocimiento entre los jóvenes españoles es de un 13% frente al 10% de los jóvenes de la media europea, mientras que este segmento alcanza al 57% de la población de adultos mayores españoles frente al 22% de los adultos mayores en la media europea”. Además, “el 56% de quienes (en España) tienen un mayor vínculo con la ciencia presentan un nivel alto de conocimiento científico, frente al 8% de quienes no tienen ningún vínculo con la ciencia”.

En la encuesta del Estudio internacional de cultura científica de la Fundación BBVA de la que están tomados estos datos, participaron 1.500 mayores de 18 años de cada uno de los once países -Alemania, Austria, España, Francia, Italia, España, Estados Unidos, Holanda, Polonia, Reino Unido y República Checa- entre octubre y noviembre de 2011.

Un escéptico en la corte de Anne Germain, en Radio Nacional de España

2012 mayo 8
por Luis Alfonso Gámez
Toni Garrido y yo hemos hablado hoy de mi experiencia como espectador en el show de Anne Germain, en la decimosexta de mis colaboraciones semanales en Asuntos Propios, en Radio Nacional de España.

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James Randi, el mago que desenmascaró a Uri Geller, dará una conferencia en Bilbao el lunes 14 de mayo

2012 mayo 7
por Luis Alfonso Gámez

Anuncio de la conferencia de James Randi en Bilbao.James Randi, una de las grandes figuras del escepticismo y la divulgación científica, dará una conferencia en Bilbao el próximo lunes. El mago que desenmascaró a Uri Geller hablará de su experiencia como investigador de los llamados fenómenos paranormales y demostrará por qué los ilusionistas son los mejores aliados de los científicos cuando éstos se enfrentan a lo increíble. Titulada “La ciencia y lo paranormal: un mago en el laboratorio”, la conferencia se celebrará a las 19 horas en el Auditorio de la Universidad de Deusto y contará con traducción simultánea. La entrada a la charla, organizada por el Círculo Escéptico (CE), la citada institución académica, la Fundación Educativa James Randi (JREF) y el diario El Correo, será libre hasta completar el aforo de la sala, 365 personas.

La presentación del acto correrá a cargo de la psicóloga Helena Matute, cuyo equipo investiga los mecanismos mentales del pensamiento mágico, y yo me encargaré de dar la bienvenida al conferenciante. Después del acto, Randi y D.J. Grothe, presidente de la JREF, serán los invitados de una cena en la que se les nombrará socios de honor del Círculo Escéptico. Durante los dos días que estarán en la capital vizcaína, ambos mantendrán reuniones con los investigadores del Laboratorio de Psicología Experimental (Labpsico) que dirige Matute en la Universidad de Deusto y los miembros del CE.

Desde el momento en que James Randi nos transmitió su disposición a visitar Bilbao, tuvimos claro que no debíamos limitarnos a organizar un encuentro sobre escepticismo para escépticos. Aunque el veterano cazacharlatanes se ofreció desde el primer momento a participar en un encuentro Enigmas y Birras, nuestra idea era mas ambiciosa que la de reunir a unas decenas de convencidos en un bar. Creíamos que había que aprovechar la oportunidad para sacar, una vez más, el pensamiento crítico a la calle, organizando una conferencia abierta al público con traducción simultánea y emitida por streaming. Al final, el formato será éste gracias al apoyo logístico y económico de todas las instituciones implicadas y de más gente sin cuya colaboración hubiera sido todo mucho más complicado, que no imposible. Gracias a todos.

Fotosíntesis humana, limpiezas energéticas, y perros y gatos veganos: universo de locos

2012 mayo 4
por Luis Alfonso Gámez

Cartel de la conferencia de Bianca Atwell sobre 'Fotosíntesis humana'. Foto: Pedro Luis Gómez Barrondo.Si usted cree que el espectáculo de Anne Germain es el no va más de la credulidad, es que no sabe lo que hay ahí fuera. Lo de la médium británica es sólo un timo más de los muchos en los que puede caer un crédulo con dinero en cualquier ciudad española. Bilbao, por ejemplo.

Hoy, hay quien ha pagado 30 euros en la capital vizcaína por asistir a una conferencia sobre Fotosíntesis humana, a cargo de Bianca Atwell, quien sostiene que “la melanina es como la clorofila en los vegetales, es capaz de realizar el proceso de la fotosíntesis tomando energía del campo electromagnético, de las radiaciones solares y cósmicas”. Se presenta como artista multimedia y, ¡agárrense!, como divulgadora científica. Además de pseudocientíficas, sus ideas pueden resultar peligrosas cuando se llevan al extremo del respiracionismo, una chifladura cuyos practicantes dicen vivir del aire y de la luz. Así, una mujer suiza ha muerto recientemente de hambre tras dejar de comer voluntariamente siguiendo las enseñanzas santón indio Prahlad Jani, quien dice que lleva 70 años sin comer.

Entre quienes respaldan a Atwell se encuentran los típicos charlatanes -seguidores del guru de los Beatles, homeópatas…-, pero también cuenta con el apoyo de Almudena Ramón, investigadora del CSIC famosa por buscar una cura a las lesiones medulares y cuyo trabajo es objeto de polémica por sus métodos de recaudación de fondos. En la web de la artista, se atribuye a esta científica el haber dicho: “Bianca, sin ser científica, ha encontrado la fórmula correcta para incentivar a la gente a hacerse preguntas, a investigar y a interesarse por la ciencia, utilizando el arte como recurso. Esto facilita la tarea de los científicos para que sus descubrimientos lleguen a una mayor cantidad de personas de una forma amena y entretenida”.

Si de verdad Ramón ha declarado eso, permítanme que ponga su buen juicio en cuarentena, porque Atwell sostiene que, “a cada tormenta solar, que envía plasma a la Tierra, (ésta) se defiende ampliando su campo magnético y sólo deja pasar los rayos que son buenos para los organismos. ¿Cómo lo hace si no tiene un sistema perceptual que le permita sentir el medio ambiente?” y que “la Humanidad y todas las especies vivas formamos un superorganismo, la Tierra, que a su vez está dentro de otro sistema vivo: el sistema solar. Esta todo interrelacionado y unido en lo que llamamos universo”. Amén.

Clarisintiente y clarividente

Horas después de que Pedro Luis Gómez Barrondo, compañero del Círculo Escéptico, me alertara de que había visto en una calle de Bilbao el anuncio de que podemos realizar la fotosíntesis, Lontzo Saiz, periodista responsable de networking de EITB, me avisaba de otra perla que había encontrado en el metro en el gratuito Danok Bizkaia. Resulta que “el Gran Jacoby te ayuda a eliminar tu malestar a través de limpiezas energéticas y del aura”, según reza el titular de un información dedicada en ese medio a este “clarisintiente, clarividente y tarotista” que “trabaja con el campo energético y con la luz”.

Por si fuera poco, este brujo con consulta cerca del Guggenheim “elabora sus propios productos como el baño de despojos, amuletos, talismanes, ambientadores y perfumes atrayentes que él mismo ritualiza y aplica a sus clientes”. Que hay mucho tonto ahí fuera queda claro cuando el Gran Jacoby acumula “más de 24 años de experiencia” en lo suyo. Mi única duda es si estamos ante publicidad pagada encubierta -nada hay que la indique como tal- o ante una muestra más de periodismo gilipollas. Casi, casi, por el tono del texto, me inclino por lo primero, aunque nunca infravaloraré la capacidad de publicar estupideces de algunos medios.

La última demostración matutina de que hay gente que está muy mal llega del otro lado del mundo, donde los colectivos veganos australianos pretenden alimentar a sus mascotas carnívoras -perros y gatos- con productos que no deriven ni de lácteos ni de carnes. Me he enterado de esta demostración de irracionalidad en grado sumo gracias a Vicent Vega. No veo mal que algunos humanos renuncien a la dieta omnívora propia de nuestra especie -allá ellos-, pero me parece intolerable que intenten imponernos sus gustos al resto, como a veces tratan, y un disparate que intenten hacerlo con otras especies indefensas ante sus caprichos.

Como dice el presidente de la Asociación Australiana de Veterinaria para Animales Pequeños, David Neck, si un vegetariano tiene problemas éticos respecto a alimentar a su mascota con proteínas de origen animal, debería tener un conejo o un cobaya, en lugar de “tomar decisiones éticas en nombre de la mascota”. Me da que una estupidez como la de los vegetarianos australianos no se la habría imaginado ni Jose A. Pérez.

El espectáculo de Anne Germain, y el pensamiento analítico y la incredulidad, en Punto Radio Bizkaia

2012 mayo 3
por Luis Alfonso Gámez
Patxi Herranz y yo hablamos el lunes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de mi experiencia en el espectáculo de Anne Germain y del pensamiento analítico y la incredulidad religiosa, en la trigésima primera entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

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