Ir al contenido

¿Es posible emborracharse metiéndose tampones empapados en vodka por la vagina? Más bien, no

2013 mayo 23
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

La última moda alcohólica entre las adolescentes españolas consiste, según algunos medios, en meterse en la vagina tampones empapados en vodka para emborracharse rápidamente. A principios de semana, saltaba la noticia -desmentida después por el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa)- de que hospitales gijoneses habían atendido cuatro casos de intoxicación etílica por tampodka en los últimos nueve meses. Varios expertos confirmaban la existencia de esa práctica y alertaban de su peligrosidad. “No es ninguna broma”, advertía el médico Eduardo Carreño, que dirige en Gijón una clínica para el tratamiento de adicciones  y decía que este método “provoca serios daños en la zona vaginal”. Sin embargo, a pesar de las alertas de éste y otros presuntos expertos, estamos ante una leyenda urbana equiparable a la de la chica de la curva o la de los gatos bonsái. Para comprobarlo, basta con visitar alguna web especializada en estos rumores o consultar con algún científico.

Empecemos por analizar la verosimilitud de los hechos, guiados por José Carlos Pérez Cobo, profesor de fisiología humana de la Universidad del País vasco (UPV) y miembro del Círculo Escéptico. ¿Es posible emborracharse insertándose en la vagina tampones empapados en vodka?, le pregunté ayer. “El alcohol etílico es una molécula muy pequeña, hidrosoluble y liposoluble. Se absorbe muy bien por cualquier mucosa y con gran rapidez: es una de las poquísimas cosas que absorbemos en el estómago. Por esto, beber con el estómago vacío emborracha antes que hacerlo con el estómago lleno. Vacío, el estómago absorbe y éste pasa de inmediato al intestino, donde se absorbe en su totalidad. Acompañado de alimentos, el alcohol se disuelve en el contenido estomacal y viaja con mayor lentitud hacia el intestino”, explica Pérez Cobo. Con ese punto de partida, el lego -yo, por ejemplo- podría suponer que el contacto directo de alcohol de alta graduación con la mucosa vaginal, o anal, favorecería la embriaguez inmediata. Antes de seguir adelante, conviene que los hombres seamos conscientes de para qué sirven los tampones (ellas ya lo saben).

Un tampón es un cilindro de algodón que se mete en la vagina para absorber el flujo menstrual. Su finalidad no es introducirlo en la cavidad empapado en nada; sino más bien la contraria. Así pues, el primer problema a la hora de recurrir al tampodka es cómo meter en la vagina un cilindro de algodón inflado. Fácil no tiene que ser. Hace año y medio, tras enterarse de esta presunta moda adolescente, Danielle Crittenden, responsable de blogs de The Hufftington Post, decidió probar por sí misma, a pesar de no ser precisamente una amante del vodka, que le parece que “sabe como algo que deberías usar para esterilizar una herida”. Utilizó un tampón de tamaño grande, variedad que había comprobado que absorbe unos 44 mililitros de vodka (cantidad que puede llevar un combinado). Cuando llegó el momento, lo colocó “donde se supone que tiene que ir”, no sin antes derramar un tercio del líquido. “¡Chicas, no lo hagáis con vuestros mejores vestidos de fiesta!”, avisa en un divertidísimo artículo titulado “Bartender, a Dirty Martini with a tampon!” (¿Camarero, un Martini Sucio con un tampón!). Y entonces llegó lo peor.

Un escozor “insoportable”

“Sentía como si alguien hubiera arrojado una cerilla encendida ahí. Empecé a dar saltos y respirar a bocanadas rápidas y cortas como había aprendido en las clases de parto, hace mucho tiempo, antes de que me diera cuenta que no necesitaba respirar así si me ponían la epidural”, recuerda la periodista. Tanto de pie como sentada, el escozor era “insoportable”. Crittenden aguantó 10 minutos antes de extraer el tampodka. “Me sentí mejor inmediatamente”. Al día siguiente, probó el método tradicional, y placentero, de tomarse una copa de vodka. Y concluyó que “cualquiera que intente emborracharse mediante un tampón merece el castigo”. Para ella, la mejor manera de acabar con esta leyenda urbana es que las madres animen a sus hijas adolescentes a experimentar, les den una tampón, les faciliten vodka para que lo empapen, se sientan y rían.

“El alcohol es una molécula muy reactiva y, en consecuencia, irritante. Cualquier persona poco acostumbrada a los licores de alta graduación alcohólica notará que le queman en la garganta y el habituado notará lo mismo si el grado de alcohol es elevado. Y estamos hablando de la mucosa laríngea, fuerte para resistir la erosión provocada por el paso de los alimentos y, digámoslo así, acostumbrada a que pasen por ella irritantes diversos: picantes, el vinagre de la ensalada, mostazas…”, ilustra Pérez Cobo. El fisiólogo añade que, en un caso como el de Critteden, “la irritación de la mucosa vaginal tuvo que ser insoportable. Aunque no lo comenta, me imagino, además, que se produciría un flujo vaginal abundantísimo, por lo que parecería que la chica se habría hecho pis encima (el tampón está mojado y ya no absorbe)”. ¿Alguien se cree que una adolescente va a aguantar tal suplicio repetidamente cuando puede, simplemente, beber un trago de vodka? Además, el tampodka sale más caro -hay que sumar el coste de los tampones- y no evitaría, de funcionar, que el alcohol se detectara en el aliento.

El Sespa indicó ayer en un comunicado que “no tiene constancia de que los servicios de urgencias de los hospitales de la red pública asturiana hayan atendido a pacientes por intoxicación etílica, cuyo origen esté en la utilización de tampones impregnados de alcohol, una supuesta práctica de la que se han hecho eco en los últimos días diversos medios de comunicación. “En la actualidad existen muchos problemas reales relacionados con las drogas como para preocuparnos de mitos y leyendas urbanas que no tenemos acreditadas y que, de existir, no serían en ningún caso una moda, sino que corresponderían a comportamientos aislados”, ha dicho el director general de Salud Pública, Julio Bruno.

Los orígenes de esta leyenda urbana se remontan a 1999, según las webs Snopes y Urban Legends, y todos los casos registrados corresponden a rumores de ingresos hospitalarios como los asturianos, nunca confirmados. En España, tal como recuerda el Sespa, la Asociación Bienestar y Desarrollo, una ONG que trabaja con drogodependientes y otras personas en riesgo de exclusión social, considera que “el tampodka no es ninguna moda. Ni tan siquiera existe como práctica. Es totalmente falso. No hemos detectado su presencia en entornos festivos ni ninguna referencia en los más de quince años de trabajo”.

Un documental argentino sobre la conspiración lunar confunde los vídeos de Armstrong y Aldrin

2013 mayo 23
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

Dos jóvenes cineastas argentinos, Lucas Larriera y Pepa Astelarra, plantean en Alunizar, un documental que se estrenó en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), que no hemos visto nunca el primer paso del hombre en la Luna, “sino siempre el segundo”. ¿Las pruebas? Las diferencias entre dos copias de la grabación del descenso de Neil Armstrong del Módulo Lunar (LEM). La principal, según me ha alertado el periodista Alejandro C. Agostinelli, es que en una de las grabaciones se ve un foco de luz entre la escalerilla y el LEM que no aparece en la otra. Larriera y Astelarra sostienen, me ha explicado mi colega, que ese reflejo podría ser el de un invitado -otro astronauta o un extraterrestre-, y que “no sería Armstrong, sino Buzz Aldrin, el que está bajando”. Lo mejor es que vean ustedes los dos supuestos vídeos del histórico momento antes de seguir adelante:

¡Impresionante? Bueno, sólo si usted no sabe leer. Porque, como dice en los textos sobreimpresionados por la NASA, no estamos ante dos versiones diferentes del mismo hecho, sino ante dos hechos diferentes. Tengo que admitir que, al principio, no me he fijado en las leyendas porque, cuando te dicen que corresponden a un mismo momento, tiendes a confiar en que es así. ¡Craso error! Sin embargo, por mucho que Larriera y Astelarra se empeñen, el vídeo de arriba es el de Armstrong bajando por la escalerilla del LEM, mientras que el de abajo, con el foco, corresponde a Aldrin, que pisó la Luna 19 minutos después.

Los cineastas, como puede verse en el trailer del documental que reproduzco seguidamente, toman el descenso de Aldrin por el de Armstrong. Así, mientras ven al primero en un televisor, dicen cosas como “¡Éste es Armstrong!” y “¡Éste es el primer paso!”. ¿Dónde se han documentado? ¿Cómo? Basta visitar la web de la NASA para comprobar que la escena que los autores de Alunizar presentan como la del primer hombre en la Luna no es tal y que al fragmento de Aldrin le han puesto el audio de Armstrong, repitiendo la jugada que hizo Al Reinert en For All Mankind (1989), como explica Agostinelli. Hay, ciertamente, muchas copias de ese momento histórico en Internet en las que no figura leyenda alguna e incluso alguna con el audio cambiado, pero, a nada que se busca, se encuentran los vídeos de la NASA debidamente rotulados. ¿O es que los cineastas argentinos están jugando al engaño?

Esto último es lo que parece cuando uno se entera de que ignoraron los avisos previos de Agostinelli de que estaban utilizando vídeos erróneos y ocultaron a los entrevistados sobre el propósito final de su documental. ”Para los directores de Alunizar, el filme de Reinert esconde las claves de un misterio que sólo ellos son capaces de descifrar. Tan inquebrantable es su convicción que confiesan haber desestimado deliberadamente otras fuentes, considerando que esa película les bastaba para reinterpretar el evento. ¿Acaso no se les ocurrió cruzar esas escenas con las imágenes online que ofrece gratuitamente la NASA? ¡Noooo! ¿Para qué? Algo semejante exigiría investigar”, sentencia Agostinelli.

Alunizar, ha escrito el crítico de cine José Carlos Donayre Guerrero, es “una mirada y reflexión histórica sobre aquellas imágenes televisivas, y si realmente lo que se vio ese día era un enlace en directo o una superposición de material ya guardado e incluso recreado previamente, pero que fue colocado al momento de la transmisión. Entonces la película también es una manera de adentrarse en lo que lo que es el espectáculo televisivo, y el doble discurso entre ficción y realidad, evento recreado o mensaje puro y transparente”. ¿Puede que el filme resulte ser una parodia o una broma? Los autores no muestran claramente en ningún momento una intención lúdica, sino que alimentan la conspiranoia y, lamentablemente, el punto de partida de su montaje es una manipulación tan burda que no aguanta ni un asalto. Aún así, habrá quien se la tome como una prueba de la conspiración lunar. Están avisados.

Ah, perdón, igual se preguntan qué es el foco de luz que se ve durante el descenso de Armstrong. “Es un simple reflejo del Sol, posiblemente en la pata derecha de la escalera, no es el Sol ni un foco. Si fuera el Sol, la película se habría velado; si fuera un foco, los ingenieros de la NASA habrían sido bastante tontos. Y no lo eran. Además, el propio Aldrin tapa el reflejo y no cambia la luminosidad de la cinta”, explica el físico Eugenio Manuel Fernández Aguilar, autor del libro La conspiración lunar ¡vaya timo! (2009).

La Ertzaintza no usa videntes ni ha recomendado a ninguno para la búsqueda de Marta del Castillo

2013 mayo 22
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

La Ertzaintza no usa videntes ni ha recomendado nunca al Cuerpo Nacional de Policía que recurra a ninguno para encontrar el cuerpo de Marta del Castillo, en contra de lo que  cuenta esta semana la revista Interviú. Fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco me han confirmado eso, que no ha habido ningún desplazamiento a Sevilla de agentes de la Policía autónoma vasca para acompañar a ninguna bruja y que tampoco es cierto que algún personaje de ese tipo haya ayudado alguna vez a la Policía vasca a encontrar a un desaparecido.

Primera página del reportaje de 'Interviú' sobre la intervención de una vidente en el caso de Marta del Castillo.“No era una cualquiera. La mujer llegó hasta Sevilla recomendada por la Policía vasca, la Ertzaintza, que aseguró a sus colegas que las visiones de esa médium habían ayudado a encontrar los cuerpos de dos personas desaparecidas. Esta vez, decían, la vidente afirmaba que Marta del Castillo estaba enterrada y que sabía dónde. Tras muchas dudas, los policías decidieron probar suerte. La mujer viajó hasta Sevilla acompañada de dos agentes de la Ertzaintza. Sus instrucciones guiaron a la comitiva policial hasta una finca de olivos situada a unos diez kilómetros de Sevilla. Allí señaló varios lugares, que los policías excavaron”. Así arranca el reportaje de Luis Rendueles y Daniel Montero titulado “Caso Marta del Castillo. La Policía probó con una vidente”, publicado en el número de esta semana (1.934) de la revista Interviú y que sitúa los hechos que narra en abril del año pasado.

Nada de lo que se dice en ese párrafo, que sintetiza el contenido del reportaje, es verdad. Lo único cierto es que no se ha encontrado todavía el cadáver de Marta del Castillo, la joven de 17 años desaparecida en Sevilla el 24 de enero de 2009. María José Bermejo, a quien el semanario identifica como la vidente de la Ertzaintza y que fue ayer presentada como tal en El programa de Ana Rosa, nunca ha colaborado en ninguna investigación de ese cuerpo policial, según ella misma ha contado a Virginia Melchor, periodista de El Correo. La vidente ha negado también haber viajado a Sevilla para participar en la búsqueda del cadáver de la desaparecida.

Toda la historia de la vidente de la Ertzaintza es falsa.  De principio a fin. Fuentes oficiales del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco y varios agentes de la Ertzaintza me han asegurado, independientemente, que ni ese cuerpo policial utiliza los servicios de videntes ni los recomienda, ni consta que ningún agente se haya desplazado a Sevilla con una adivina. “Nunca se han utilizado médiums a nivel oficial, ni esa herramienta está entre las que se usamos en los protocolos de investigación”, me ha explicado un ertzaina que hace tiempo ya me había dicho que jamás recurrían a brujas, aunque es posible que algún agente lo haga a título particular. “Si una vidente me dice dónde está el cadáver que busco, la detengo directamente. Cuando se reciben llamadas anónimas de particulares que quieren colaborar en una investigación, aportan datos y mencionan haberlos sabido por medio de algún poder extrasensorial, se les da el mismo tratamiento que se a los locos: «Muchas gracias, señora, por su colaboración. Tendremos en cuenta su información». Seguidamente, se cuelga el teléfono, antes de que entre la risa”.

Uno de los modos en que una vidente puede encontrar a una persona desaparecida. Viñeta: Jon A.U.

¿De dónde han sacado tan extraordinaria, y falsa,  historia los reporteros de Interviú? Ni idea. Dado que citan a “personas que estuvieron al corriente del procedimiento” y que tal procedimiento nunca se llevó a cabo, sólo cabe pensar que sus informantes no son de fiar. Según ellos mismos escriben, aunque los agentes responsables de la investigación se habrían desplazado con la vidente hasta una finca donde habrían excavado en varios puntos, “de esa diligencia no se informó al juez Francisco de Asis Molina, que mantiene abierta la investigación para tratar de hallar el cuerpo de la joven”. Es decir, la única prueba sobre la que se sostiene su historia es el testimonio de los informantes de los reporteros. Un testimonio que no se corresponde con la realidad.

Ni un caso resuelto

Ningún vidente ha ayudado nunca a ninguna Policía a esclarecer un crimen, a no ser que esté implicado en los hechos. A pesar de la creencia popular de que este tipo de ayudas pueden haber sido útiles alguna vez, no es así. Nunca los poderes de un adivino, radiestesista o médium han solucionado un asesinato, desaparición o secuestro. Jamás. La supuesta ayuda de estos individuos no sirve para nada y, en el peor de los casos -si los agentes son crédulos-, puede hacer perder un tiempo precioso a los encargados de cualquier investigación siguiendo pistas inútiles. Pero no pidan ética a quien vive de engañar a la gente a cambio de dinero, como la estadounidense Sylvia Browne, una de las videntes y médiums más famosas del mundo.

Sylvia Browne anunció en 2004 en un programa de la televisión que Amanda Berry, una joven desaparecida en 2003, estaba muerta. Sin embargo, la muchacha fue rescatada sana y salva el 7 de mayo en Ohio después de diez años de cautiverio. La madre de Amanda, Louwana Miller, falleció en 2006 a causa de un fallo cardiaco y, según MSN News, su familia dijo entonces que la revelación de la adivina había hecho que muriera con “el corazón roto”. Desaprensivos como Browne hacen negocio del terrible dolor que conlleva la muerte o desaparición de un ser querido y, cada vez que se les da cancha en un medio de comunicación, consiguen publicidad gratuita.

Les dejó con el fragmento de El programa de Ana Rosa en el que entrevistan a la falsa vidente de la Ertzaintza. Fíjense cómo la bruja no dice en ningún momento que haya colaborado con la Policía autónoma vasca, aunque alardea de la resolución de algún otro caso a instancias de familiares de las víctimas. No presenta pruebas, claro. Y eso que, si las tuviera, podría aspirar al premio Sísifo, dotado con un millón de euros para quien demuestre tener poderes paranormales.

La exopolítica, el Proyecto Libro Azul y los marcianos: algunos periodistas se lo tragan todo

2013 mayo 20
Comentarios desactivados

La supuesta noticia sobre Richard French y sus extraterrestres.Va un tipo, dice que ha visto hadas y algunos periodistas se tragan el cuento y presentan el testimonio como una prueba de la existencia de esos seres. Básicamente, es lo que ha ocurrido a raíz de un encuentro de la ufología más chiflada celebrado en el Club Nacional de Prensa de Washington entre el 29 de abril y el 3 de mayo. Así, en los últimos días nos hemos enterado de que un exmilitar que participó en uno de los programas secretos de investigación ovni de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos se encontró, cara a cara, con visitantes de otros mundos. “Eran de unos 60 a 90 centímetros de altura, de color gris claro, muy delgados, con brazos largos, con dos o tres dedos. La parte superior de la cabeza era mucho más amplia que la línea de la mandíbula, los ojos eran muy inclinados y no se podían ver pupilas en ellos”, ha explicado el teniente coronel retirado Richard French, presentado en algunos medios como “uno de los investigadores principales del llamado Proyecto Libro Azul“. Igual usted también lo ha leído por ahí. ¿Sabe qué hay de cierto en toda esta historia? Nada. Pero retrocedamos trece años.

El Club Nacional de Prensa de Washington acogió el 9 de mayo de 2001 un montaje digno de Expediente X. Un grupo de ufólogos, denominado Proyecto Revelación, convocó a los medios de comunicación para hacerles “importantes revelaciones sobre la realidad del fenómeno ovni”. En el estrado, un veintena de exfuncionarios del Gobierno estadounidense, algunos de ellos militares; en el patio de butacas, representantes de los principales periódicos y de una docena de cadenas de televisión, a la espera de pruebas. “Es el fin de la infancia de la especie humana. Ha llegado la hora de que nos convirtamos en adultos maduros entre las civilizaciones cósmicas que están ahí fuera”, anunció Steven Greer, exmédico de urgencias y director del grupo. Sus acompañantes contaron entonces las típicas visiones de platillos volantes habituales desde 1947. Eludieron cualquier referencia a secuestros o a encuentros sexuales con los visitantes; pero la conspiración estaba allí. De hecho, sólo se echó en falta a El Fumador, el oscuro personaje que hacía la vida imposible en la televisión a Mulder y Scully.

Greer, como muchos de sus colegas, creía que los testimonios expuestos -no se presentó otra cosa- “demuestran, de una vez por todas, que no estamos solos”. Ni siquiera en la Tierra. “Por lo menos desde los años 40, y quizá desde los 30, ha habido vehículos espaciales de origen extraterrestre que fueron derribados, ocupados y estudiados”, dijo el entonces director del Proyecto revelación. Uno de sus compañeros fue más allá. Clifford Stone, sargento retirado, dijo que hay catalogados nada menos que 57 tipos de alienígenas y aseguró haber visto a los malheridos tripulantes de esas naves, que tienen debilidad por accidentarse en EE UU, cuyo Gobierno oculta la verdad al mundo. Uno de esos aparatos sería el que se estrelló en Roswell, Nuevo México, en 1947. Greer indicó que, del estudio de éste y otros platillos siniestrados, EE UU y Reino Unido han obtenido grandes frutos. Nada nuevo. A mediados de los años 90, el ufólogo español -ahora, novelista- Javier Sierra ya aseguraba que el transistor se desarrolló a partir de la tecnología del ovni de Roswell.

Una “feliz banda de lunáticos”

La rueda de prensa de mayo de 2001 en Washington “demostró, sin sombra de duda, que realmente hay gente que cree en los ovnis”, apuntaba al día siguiente irónicamente Joel Achenbach, que cubrió el acto para The Washington Post. La representación de hace tres semanas en el Club de la Prensa de Washington imitó el formato de las comparecencias ante una comisión del Congreso y contó con su propio plantel de congresistas, lo que no significa que merezca mayor crédito que una rueda de prensa. De hecho, Parapolitical tituló la crónica previa: “Ufo carnival returns to National Press Club” (El carnaval ovni vuelve al Club Nacional de Prensa). Y añadía que más importante que el tema del encuentro era “el hecho de que se trata de la primera reunión de los congresistas estadounidenses más chiflados que han existido. Según el Grupo Investigación Paradigma, que forma parte de la red mundial de exopolítica, realizarán una simulación de audiencia para “lograr lo que el Congreso de EE UU no ha hecho durante 45 años”, obligar a la Casa Blanca a que admita de una vez que nos visitan extraterrestres.

El excoronel Billie F. Woodard lleva en la frente un cristal que dice que procede de Lemuria y funciona como una especie de tercer ojo. Foto: 'Daily News '.

¿Cómo puede un medio llamar chiflados a ilustres congresistas? Porque en todas partes cuecen habas, no sólo en España, donde tenemos exministras de Sanidad y expresidentes autonómicos que han usado la pulsera Power Balance y la actual ministra de Trabajo, Fátima Báñez, se  encomienda a la Virgen del Rocío para “salir de la crisis y volver al crecimiento”. Segun Parapolitical, los seis excongresistas de ese comité ovni forman una “feliz banda de lunáticos”. Uno de ellos, el republicano Roscoe Bartlett, cree que el fallecido Sun Myong Moon, líder de la secta Moon, era El Mesías; y otro, el demócrata Mikel Gravel, está en bancarrota y se busca la vida como puede, incluyendo encuentros de negadores del Holocausto y partidarios de que el 11-S fue un autoataque. Si los que escuchaban -cobró cada excongresista 20.000 dólares limpios- no parecen muy cuerdos, los que testificaban forman parte de la ufología más disparatadas. Individuos con historial académico inventados, ufólogos como Nick Pope y Stanton Friedman, el omnipresente Greer -impulsor del fraude del extraterrestre de Atacama- y exmilitares como Billie F. Woodard, quien lleva en la frente un cristal que dice que procede de Lemuria y funciona como una especie de tercer ojo.

Es en ese entorno en el que se dan las declaraciones del teniente coronel Richard French a Lee Speigel, colaborador de The Huffington Post. El exmilitar asegura que a principios de los años 50 era investigador del Proyecto Libro Azul, el más famoso de los programas secretos de investigación ovni de las Fuerzas Aérea. “Su trabajo consistía en desmentir falsos avistamientos de ovnis”, explica Speigel. Un día, viajó hasta Terranova porque les habían informado de la presencia de dos platillos sumergidos a poca profundidad cerca de la costa de San Juan. Una vez en el lugar,  vio las naves – de unos 6 metros de diámetro- y a dos enanos cabezones flotando cerca de ellas, según él, haciendo reparaciones. Minutos después, los platillos salieron disparados hacia el cielo. Esto es lo que nos han contado en algunos medios.

Un fraude llamado Richard French

Richard French.Lo que no nos han dicho ninguno, y recuerda el escéptico Robert Sheaffer, es que Lee Speigel es un veterano periodista esotérico que, a finales de los años 70,  ayudó a Eric Gairy, primer ministro de la isla de Grenada, a proponer ante la Asamblea General de la ONU la creación de una agencia multinacional que estudiara el fenómeno ovni. La iniciativa, de la que alardea en su perfil de The Huffington Post y en la que participaron los ufólogos Joseph Allen Hynek y Jacques Vallée, fracasó. Pero fue sólo una muesca en la larga carrera esotérica de Speigel, quien entre 1978 y 1986 presentó más de 1.500 programas dedicados a los ovnis en la NBC Radio. Así que la fuente periodística de la historia del exinvestigador del Proyecto Libro Azul es tan fiable como un Juan José Benítez, Iker Jiménez o Bruno Cardeñosa cualquiera. Pero eso no es todo.

Sheaffer también recuerda que el famoso autor paranormal John A. Keel cita a French en las primeras su clásico The mothman prophecies (Las profecías del hombre polilla, 1975), y no precisamente para bien. “Richard French era un impostor, uno más de los muchos que recorrieron estados Unidos en 1967″, dice después de explicar que se hacía pasar por investigador de las Fuerzas Aéreas, pero iba de paisanos, en un coche normal y corriente, y sin ninguna credencial que acreditara que fuera militar. Cierto es que Keel deja caer que podía tratarse de un hombre de negro, pero eso forma parte del juego que siempre se trajo este escritor. La realidad -y puede comprobarla cualquiera- es que, si se busca Richard French en los archivos del Proyecto Libro Azul, no existe ninguna referencia al personaje, mientras que hay 248 a Hynek y 19 a Vallée, por citar a dos ufólogos famosos.

Esto es lo que pasa cuando se araña la superficie de la historia del teniente coronel Richard French y sus marcianos cabezones. Ah, y no le den importancia a una bobada porque se diga en el Club Nacional de Prensa de Washington, porque esa entidad alquila sus instalaciones.

‘Encuentros en la tercera fase’ y el mito de los platillos volantes: el vídeo de la charla

2013 mayo 20
Comentarios desactivados

Aquí tienen el vídeo de ‘Encuentros en la tercera fase’ y el mito ovni, la charla que di el 4 de mayo en una jornada organizada por la Tertulia de Ciencia-Ficción de Bilbao (TerBi), de la que soy miembro.

Los estudiantes de medicina de la Universidad de Zaragoza, contra las mal llamadas terapias alternativas

2013 mayo 17
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

Cartel de la jornada 'Desmontando mitos: homeopatia', celebrada en la Universidad de Zaragoza.La Delegación de Alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza (DAFMUZ), donde la multinacional Laboratorios Boiron patrocina una cátedra de homeopatía, ha decidido oponerse “firmemente al uso de prácticas diagnósticas y terapéuticas sin eficacia demostrada en pacientes y a la promoción de las mismas entre el alumnado y los profesionales sanitarios, ya sea por parte de la Universidad de Zaragoza o de otras entidades. La DAFMUZ trabajará activamente para que estos procedimientos no sean presentados acríticamente a pacientes, estudiantes o profesionales sanitarios, oponiéndose públicamente a estas malas prácticas y transmitiendo información científica cuando sea necesario”, dice un comunicado hecho público hoy.

La declaración, que apoya el 73% de los estudiantes que se han pronunciado, parte del presupuesto de que los médicos sólo deben aplicar tratamientos “eficaces y objetivos según el método científico. El derecho del paciente a la protección de su salud se encuentra por encima de todo, no pudiendo de ninguna manera ponerse en peligro por utilizar terapias o tratamientos no basados en la experimentación empírica y medida, y que no están sujetas a los principios específicos de las pruebas de razonamiento”. Los autores recuerdan que el Código de Deontología Médica actual (2011) establece que “no son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces“. Y, seguidamente, destacan el caso de la homeopatía.

“Hasta el momento no se ha propuesto ningún posible mecanismo de acción farmacológico [de la homeopatía] compatible con los actuales conocimientos en química o física. La premisa de que todos los remedios homeopáticos, pese a incluir cientos de sustancias diferentes, actúan de forma similar en el organismo no ha sido demostrada ni parece acorde a los conocimientos científicos actuales. Existe un amplio consenso entre la comunidad científica en cuanto a que la homeopatía no ha demostrado suficientemente una eficacia superior a la del placebo. Esta postura científica se ha reafirmado tras la aplicación de metaanálisis y revisiones sistemáticas en los últimos años”, sentencian. Yo les recuerdo a ustedes que la homeopatía es un timo que consiste en la venta de pastillas de azúcar y de agua como si fuera medicina.

Mi más sincera felicitación a la DAFMUZ por su valentía a la hora de encarar el gravísimo problema de las pseudomedicinas, cuyo auge pone en peligro la salud de muchísimos españoles. La lucha contra la charlatanería y el curanderismo precisa de la implicación de los médicos y del resto de los profesionales de la salud. Como dejan claro los estudiantes de medicina de la Universidad de Zaragoza, todo facultativo que emplea prácticas de efectividad no probada está incumpliendo el código deontológico de la profesión y debería ser objeto de sanción por su respectivo colegio.

La DAFMUZ organizó el 11 de abril la jornada Desmontando mitos: homeopatía, cuyo objetivo era “promover una visión crítica de las terapéuticas de dudosa eficacia, centrándose en la homeopatía, explicando qué es y proyectando un documental sobre ella”. El audiovisual elegido fue el episodio de Escépticos titulado “¿Homeopatía?”, lo que para mí, y supongo que para todos los que participaron en esa serie de ETB 2, es motivo de orgullo.

John Nevil Maskelyne, el mago de la era victoriana que desenmascaraba médiums

2013 mayo 16
Comentarios desactivados

John Nevil Maskelyne.El primer mago que se dedicó a desenmascarar médiums fue John Nevil Maskelyne (1839-1917). “Si nos preguntaran «¿Qué ha probado la investigación respecto al espiritismo?», honestamente sólo podríamos responder: «Que es un fraude, una falsedad, una locura y nada más»”, sentenciaba en su libro The supernatural? (¿Lo sobrenatural?, 1892), firmado conjuntamente con el psiquiatra Lionel A. Weatherly. “No existe, ni nunca ha existido, un médium de ninguna clase que no haya usado trucos o engaños”, concluía después de décadas de investigación el que, con el tiempo, sería el patriarca de una famosa estirpe de ilusionistas.

Nacido en Cheltenham (Reino Unido) en 1839, John Nevil Maskelyne tenía 9 años cuando, en Estados Unidos, Kate y Maggie Fox empezaron a simular que contactaban con los espíritus. Las niñas atribuían a mensajes del Más Allá los chasquidos que hacían, en realidad, con los dedos de los pies. Cuarenta años después de su debut como médium, Maggie confesaba el fraude el 21 de octubre de 1888 en la Academia de Música de Nueva York, donde denunció el espiritismo como “la más enfermiza de las supersticiones y la blasfemia más malvada que ha conocido el mundo”. Ya era tarde para frenar el avance del nuevo credo: llenaba los bolsillos de decenas de miles de pícaros.

La conjura de los magos

Maskelyne se topó con el espiritismo cuando, ya en la veintena, trabajaba como aprendiz en un taller de relojería de Cheltenham donde cultivaba otra de sus grandes pasiones, la de los ingenios mecánicos. Fabricante de varios autómatas, fue un importante inventor en la Inglaterra victoriana. A él se debe, por ejemplo, la cerradura de los baños públicos de Londres que sólo se abría si se metía un penique por una ranura.

Jasper Maskelyne, su nieto y también ilusionista, cuenta en White magic: the story of Maskelynes (Magia blanca: la historia de los Maskelyne, 1936) que un día entró en el taller un hombre con pelo largo y barba que llevaba a reparar un raro aparato. “Le explicó con cierto detalle [a Maskelyne] que se había roto un muelle y que quería que lo cambiara, pero desvió hábilmente cualquier pregunta sobre su finalidad”. Cuando regresó a por la máquina, el misterioso individuo trató de comprar el silencio del muchacho con medio soberano de oro, pero el joven, que creía tener delante a un ladrón de casas, “rechazó amablemente el soborno”.

Maskelyne formaba parte de un grupo de aficionados a la magia. Dos días después de su segundo encuentro con el enigmático personaje, en una de las reuniones, uno de sus amigos informó de que un espiritista estadounidense estaba actuando en Devinzes y hacía que las “manos invisibles” de los muertos respondieran a las preguntas de los vivos mediante golpes en una mesa. La descripción física del médium se correspondía con la del visitante del taller, y el aprendiz de relojero dedujo que el aparato que había arreglado permitía que alguien golpeara a hurtadillas la mesa sin que la audiencia se diera cuenta. Se lo contó a sus amigos y, aquella noche, los jóvenes magos se conjuraron: denunciarían públicamente a todos los médiums que emplearan trucos.

Los hermanos Davenport

Como Devinzes estaba lejos para ellos, decidieron esperar a que algún espiritista recalara por Cheltenham. Entretanto, Maskelyne empezó a ofrecer espectáculos de magia con su amigo George Albert Cooke, quien sería su socio hasta su muerte en 1905. A principios de 1865, corrió el rumor de que iban a visitar la ciudad dos médiums estadounidenses, los hermanos Ira y Henry Davenport. Los lugareños pidieron entonces a los jóvenes magos que, para preservar el buen nombre de Cheltenham, se unieran al comité que iba a controlar que los espiritistas realmente hicieran lo que decían hacer y no recurrieran a trucos. Maskelyne y sus amigos aceptaron el reto.

Los Davenport actuaron en Cheltenham el 7 de marzo de 1865. “Era una demostración rutinaria de los hermanos dentro de su gira provincial. Sin embargo, tuvo una influencia indirecta en la escena mágica de la Inglaterra victoriana mayor que ninguna otra actuación de ese siglo”, sentencia Geoffrey Lamb en Victorian magic (Magia victoriana, 1976). En su espectáculo, los médiums se metían en un armario de tres puertas, sentados frente a frente, y atados entre sí y de pies y manos con una cuerda. Uno de ellos estaba tras la puerta izquierda; el otro, tras la derecha; y, detrás de la central, había una guitarra, una trompeta, un violín, una pandereta y dos campanas. Cuando se cerraban las puertas y las luces se apagaban, empezaban a sonar los instrumentos y, cuando la luz volvía y se abría el armario, los Davenport seguían atados.

Los hermanos Davenport, en el armario que utilizaban en su espectáculo espiritista.

Maskelyne acudió a la actuación de los médiums “con la mente abierta; estaba dispuesto a admitir que la comunicación con los muertos era real. Pero no estaba dispuesto a dejar pasar ningún truco que pudiera descubrir, porque el espiritismo estaba atrayendo a muchísima gente infeliz que había perdido a sus seres queridos y estaba predispuesta a la credulidad cuando los Davenport y su amigo expresbiteriano [J.B. Ferguson, el cómplice de los médiums] les ofrecían elocuencia y el sonido de campanas a cambio de una cara entrada”, explica Jasper Maskelyne.

Una “pequeña sorpresa”

La representación comenzó como era habitual. Ferguson explicó a la audiencia que los espíritus temen la luz y sólo pueden comunicarse en la oscuridad. Después, los Davenport fueron atados entre sí, de pies y manos, y a la bancada; y los nudos examinados por el comité de ciudadanos, que también inspeccionó el armario. Se apagaron las luces y se corrieron las cortinas para evitar que un rayo de luz incomodara a los espíritus que harían sonar los instrumentos y, como había ocurrido en otras ocasiones, en un momento determinado lanzarían algún instrumento fuera del armario por la puerta central. Pero Maskelyne, quien estaba cerca del escenario, tenía un plan.

“Esperaba una pequeña sorpresa que había planeado con la ayuda de otro miembro de nuestro club de magia. Cuando creí que la puerta central se iba a abrir, golpeé el suelo con un pie. A mi señal, un amigo hizo que la cortina que cegaba una de las ventanas se corriera un poco, dejando entrar un lanzazo del sol de la tarde justo cuando la puerta central se abría y los instrumentos empezaban a volar hacia afuera. En la luz, vi claramente a Ira Davenport lanzar los instrumentos fuera del armario”, recordaría después el mago. Maskelyne pidió inmediatamente que se encendieran las luces, Ferguson intentó convencerle de que arreglaran las cosas en privado. No lo consiguió. Se hizo la luz, y los Davenport estaban sentados en el armario atados de pies y manos, pero el joven mago se levantó y dijo a sus paisanos: “Señoras y caballeros, he descubierto cómo hacen el truco”.

Ira Davenport y Harry Houdini, el 5 de julio de 1911.Maskelyne explicó a sus conciudadanos que se trataba de una cuestión de destreza y se comprometió a reproducir los efectos de los médiums después del oportuno entrenamiento. Tres meses más tarde, el 19 de junio de 1865, él y Cooke replicaron todos los prodigios de los Davenport y exhibieron algunos más ¡a plena luz del día y sin la ayuda de los espíritus! “Tanto se pareció la representación a la original que los espiritistas no tuvieron otra alternativa que referirse a nosotros como los médiums más poderosos, algo que era para ellos más rentable que negar la ayuda de los espíritus”, recordaba en 1892 el ilusionista. En 1911, Harry Houdini visitó a Ira Davenport en Maysville (Nueva York), y éste le confesó que su espectáculo se basaba en trucos y le explicó cuál era el método que empleaban él y su hermano para liberarse de las ataduras y, después, volvérselas a poner rápidamente. Lo cuenta Houdini en su libro A magician among the spirits (Un mago entre los espíritus, 1924).

Cuestión de dinero y cerebro

En 1883 y 1884, Maskelyne ofreció en el Salón Egipcio de Piccadilly, en Londres, más de 200 representaciones en las que reproducía y explicaba cada truco mediúmnico. Los Davenport fueron sólo los primeros embaucadores que cazó. Hasta su muerte, desenmascaró a innumerables médiums y, además, creó escuela: Houdini y James Randi recogerían su testigo, sucesivamente, en la lucha contra el engaño paranormal.

“He hecho lo mismo que Houdini y Maskelyne. Lo mismo. Hace poco, recibí en California una gran distinción del Castillo Mágico, una muy famosa fraternidad de magos. Me galardonaron por mi trayectoria profesional. Fue en un gran teatro de Los Ángeles lleno de ilusionistas. Al agradecer el premio, aproveché la oportunidad para recordar que la Sociedad de Magos Americanos, de la que fue presidente Harry Houdini, y la Hermandad Internacional de Magos tuvieron en su momento sendos comités dedicados a la lucha contra el ocultismo en los medios”, me contaba hace un año Randi.

De Randi han dicho desde las filas de la credulidad que tiene superpoderes. Nada nuevo. “J.N. [Maskelyne] era constantemente acusado, a menudo por personas que deberían haber tenido más inteligencia, de ser capaz de descubrir los trucos de los médiums y de otros, como demostró en el caso de los Davenport, simplemente porque estaba aliado con el Padre del Engaño”, escribe su nieto en White magic: the story of Maskelynes. El mago de la era victoriana que desenmascaraba médiums resumía el principio básico doctrinal del “gigantesco engaño” del espiritismo en que “aquéllos que tienen mucho dinero y nada de cerebro están hechos para aquéllos que tienen mucho cerebro y nada de dinero”. Una sentencia que podría aplicarse, en general, al gran negocio de la pseudociencia y la superstición.

“Para Todos La 2″ promociona un método para modificar la personalidad a través de la escritura

2013 mayo 15
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

¿Sabían que es posible cambiar la personalidad mediante la modificación de la escritura? ¿No? Pues es porque no vieron ayer Para Todos La 2, que dedicó 10 minutos a la promoción de un revolucionario sistema “para el desarrollo de la inteligencia emocional y la construcción de una psicología positiva, en aras de alcanzar el bienestar y la vida plena”.  Se llama método Kimmon ® (marca registrada) y su inventor es Joaquim Valls, grafólogo, economista y profesor en una escuela de negocios privada, que tiene una sección semanal en  el magacín matinal del segundo canal de TVE para promocionar su arte adivinatoria. Porque eso es la grafología, un sistema de adivinación como el tarot, la quiromancia y la astrología.

El método Kimmon consiste, según su inventor, en un “trabajo continuado durante nueve meses de reeducación del inconsciente para poder generar unos frutos que se vean en forma de buenas ideas, buenos sentimientos y buenas emociones”. El sistema se sustenta en cuatro pilares, que Valls denomina “los cuatro fragmentos del mapa del tesoro”: la psicología positiva, la autosugestión, la concentración y la grafotransformación. “Mediante la reeducación escritural de una persona enferma, puede minimizarse o eliminarse la causa de su mal”, sentencian en la web del Instituto Grafológico Kimmon. Valls, que carece de titulación alguna en el campo de la psicología, es el presidente de la entidad, donde  se imparte un máster en inteligencia emocional, a 900 euros la matrícula, además de seminarios para tener una mejor vida gracias a un simple cambio caligráfico y para “reeducar tu cerebro para mejorar tu actitud, sugestionarlo para ser más feliz”, a 95 euros cada uno.

El peritaje caligráfico es una técnica; pero la grafología es brujería. No existe nada parecido a “una interpretación científica de la personalidad por la escritura manuscrita”. Nada. La grafología es una práctica pseudocientífica que, como apuntan los psicólogos Scott O. Lilienfield, Steven Jay Lynn, John Ruscio y Barry Beyerstein en su libro 50 grandes mitos de la psicología popular (2010), debe su inmerecida fama a “la confusión de los grafólogos con los examinadores de documentos cuestionados”, es decir, con los peritos calígrafos. Los grafólogos aciertan lo obvio, como recuerda Robert Todd Carroll en The Skeptic’s Dictionary, y pueden deducir -como cualquiera- cosas de lo que hemos escrito -un currículo contiene mucha información-, pero no de cómo lo hemos escrito. Además, si la grafoterapia funcionara, como dice Valls, sería facilísimo rehabilitar a todo tipo de criminales: bastaría con que adoptaran letra de buena persona, sea ésa cual sea.

A través de la escritura a mano, explicó ayer el grafólogo, “podemos ir reeducando los ganglios basales”, que son “donde se ubican los hábitos de las personas”, para “reconstruir nuestro inconsciente para que dé los frutos deseados”. Y añadió que, al modificar el modo de escribir -cosas como las eles y los márgenes-, cambia la personalidad. ¿Pruebas científicas de esas extraordinarias afirmaciones? Ninguna, claro. Además de que el cóctel de psicología positiva, ganglios basales e inconsciente apesta a cháchara pseudocientífica. Aún así, Valls tiene su prueba ante los críticos: “Ya lo han probado más de mil personas y nadie nos ha dicho que no le haya funcionado”. Eso mismo pasaba con la Power Balance, que, como todo el mundo sabe, era un timo. Es lo que tiene el amimefuncionaísmo.

Cada uno es muy libre de creer en lo que quiera y de tirar su dinero en lo que le dé la gana, pero que una televisión pública promocione supercherías como la grafología y la grafoterapia sobrepasa los límites de lo admisible. La grafología es un timo y, por consiguente, la grafoterapia -la idea de que, cambiando la letra, nos podemos curar de lo que sea o modificar la personalidad- es un timo al cuadrado.

La conspiración lunar, en Hala Bedi Irratia

2013 mayo 14
Comentarios desactivados
por Luis Alfonso Gámez

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves en Suelta la Olla, en Hala Bedi Irratia, de la conspiración lunar, en la tercera de mis colaboraciones quincenales del curso 2012-2013 en esa radio, intervenciones que también emiten Tas Tas-Bilbao, Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate) y Kkinzona (Urretxu-Zumarraga).

La Universidad del País Vasco publicita charlas homeopáticas entre sus profesores y alumnos

2013 mayo 13
Comentarios desactivados

La Universidad del País Vasco (UPV) ha colgado un anuncio en su web y ha enviado a profesores y alumnos un mensaje de correo electrónico en los que les invita a asistir a una charla titulada La medicina homeopática: un camino a la salud, que se celebrará el 1 de junio a partir de las 11 horas en el Centro Cívico La Bolsa, en Bilbao. El acto lo organiza la Academia Médico Homeopática Unicista de Bilbao (Amhubi), entidad que considera la homeopatía “un método curativo que proporciona al médico los instrumentos teórico prácticos para el reestablecimiento de la salud en los enfermos” y asegura que “sus éxitos en la práctica clínica muestran de manera incontrovertible su eficiencia y eficacia tanto en casos agudos como crónicos”. La Amhubi se dedica, entre otras cosas, a impartir cursos de medicina homeopática -¡toma oxímoron!- al precio de 2.500 euros la matrícula.

Publicidad de una charla de homeopatía en el tablón de anuncios de la web de la UPV.

Será en un Universo paralelo porque en éste la homeopatía no ha demostrado en más de dos siglos curar nada. Lo de que ha demostrado de “manera incontrovertible su eficiencia y eficacia tanto en casos agudos como crónicos” es, simplemente, falso. Dirigentes de prestigiosas entidades como la Asociación Médica Británica han dicho que “es brujería”el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”, según Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); y el biólogo español Francisco J. Ayala asegura que “no tiene ningún fundamento científico. Se basa en conceptos completamente erróneos”. Además, por mucho que sus practicantes defiendan que no resulta peligrosa si la practican médicos, la realidad demuestra lo contrario. Así, por ejemplo, hace un año, un hipertenso vizcaíno acabó en Urgencias tras dejar los fármacos para controlar la tensión por consejo de su homeópata, un médico colegiado que le recetó el inútil remedio mágico de turno.

¿A qué viene que la UPV dé cancha a la homeopatía entre su profesorado y alumnado? ¿Qué será lo próximo: anunciar una conferencia de un exorcista o sobre los peligros de la química? Hablamos de tablones de anuncios para la comunidad universitaria y de un mensaje de correo enviado a los apuntados al servicio de noticias de la UPV. La información lleva en ambos casos el sello de la institución académica, lo que puede considerarse un marchamo de cientificidad. De hecho, el mensaje de correo electrónico que han recibido quienes me han avisado incluye, acto seguido, la convocatoria de una conferencia de Mara Dierssen, presidenta de la Sociedad Española de Neurociencias. Es decir, la publicidad de la UPV pone al mismo nivel la charlatanería homeopática que la neurociencia.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.