Diferencia entre Madera laminada encolada y madera aserrada

Quienes trabajamos en el sector de las estructuras de madera sabemos la importancia que tiene el empleo de madera estructural para la construcción de porches, pérgolas de madera y por supuesto para grandes estructuras como cubiertas o casas de madera.

La madera estructural a la que hago referencia es la madera laminada encolada. Este concepto que suena casi hasta raro fuera del sector es necesario conocerlo en profundidad y entender el porqué de su importancia para la construcción en madera.

Estéticamente, la madera aserrada suele ser más atractiva que la madera laminada, no tenemos más que fijarnos en los cercos, pilares y vigas de casas antiguas donde se puede apreciar la veta y grandes nudos de árboles completos, pero no podemos olvidarnos de que la estética en muchas ocasiones está reñida con la seguridad.

En las siguientes imágenes podemos ver algunas instalaciones realizadas con madera laminada encolada, más fotos como estas en este enlace y en este otro.

Porche de madera laminada encoladaCenador de madera laminada encolada

 

 

 

 

 

 

 

 

Veamos la diferencia entre la madera laminada encolada y la madera aserrada:

Madera laminada: Normalmente constituye piezas de madera empleadas para el uso como pilares o vigas de diferentes dimensiones. Los postes y vigas se realizan mediante el ensamble y encolado de pequeños tablones en fábricas especializadas y bajo condiciones controladas. Esas piezas  (tablones) han sido previamente seleccionadas con criterios que aseguren la calidad de la madera resultante. De este modo, la madera laminada se certificar con unas determinadas condiciones estructurales para la construcción, es decir, puede seguir una norma y por tanto se puede efectuar un cálculo estructural para ver qué cargas es capaz de soportar.

Madera aserrada: Antes de existir la madera laminada siempre se usaba madera aserrada para la construcción de estructuras, ya sea mediante grandes pilares y vigas obtenidos de fustes rectos de árboles o mediante ensambles de tablones realizados con uniones en obra. El problema para la construcción con este tipo de madera reside en el hecho de que si el pilar presenta un fallo interior no podemos saberlo, podría estar podrido o presentar un gran nudo que le resta resistencia y no saberlo. Esto implica un riesgo muy elevado para la construcción ya que dejamos al azar la posibilidad de existencia de un fallo estructural.

La madera aserrada se sigue utilizando para la construcción de pequeñas estructuras como pérgolas que no soportan mucho peso, entarimados o estructuras para el atado interno de decks, pero nunca será recomendable su empleo en estructuras que soporten grandes cargas.,  en realidad puede que incluso esté prohibido al no seguir la normativa para la construcción del país.

Construye tu propia pérgola de madera en el jardín

Siempre es más recomendable contar con un profesional en la construcción de pérgolas de madera, pero si se es algo manitas, la instalación de una pérgola de pequeñas dimensiones no debería requerir mayor complicación. En este artículo vamos a definir los materiales y herramientas necesarias para la construcción de pérgolas y el detalle del proceso constructivo con los pasos fundamentales para montar una pérgola como la de la imagen.

 

Necesitaremos:

 

Herramientas:

  • Una sierra de calar podría ser más que suficiente para el corte de la madera. Para madera de pequeñas dimensiones también podemos utilizar una sierra de arco.
  • Taladro para agujeros en suelo y forjado.
  • Atornillador eléctrico

 

Tornillería y herrajes:

  • Tornillería de grandes dimensiones (15-30cm) para unir las piezas de madera
  • Tornillos con taco de grandes dimensiones (15-30cm) para anclar la pérgola al suelo y fachada de la vivienda.
  • Herrajes para pilares y/o travesaños de la pérgola. Facilitan el trabajo en las uniones de los travesaños y el asentamiento de los pilares.

 

Madera:

  • Para la construcción de porches y pérgolas siempre es recomendable el uso de madera laminada, si bien para pequeñas dimensiones es factible el uso de madera aserrada. Lo más habitual es el uso de pino o abeto. En un post anterior hacemos una descripción detallada de la madera laminada (estructural) y la madera aserrada (no estructural)

 

Lasur protector:

  • En el mercado se pueden encontrar distintos tipos de barnices protectores para la madera, es recomendable el uso de lasur de poro abierto. En madera con tratamiento mediante autoclave no es necesaria su aplicación, ya está impermeabilizada, en este caso utilizaremos el tinte del lasur tan solo para cambiar el tono final de la madera.

 

Ya hemos definido el material que necesitamos ahora indicaremos el orden para la instalación. Para no complicarlo demasiado vamos a explicar el proceso constructivo de una pérgola con pilares en el frontal y viga de carga trasera atornillada a la vivienda.

El proceso detallado para la construcción de la pérgola es el siguiente:

  • Se hacen los agujeros para los herrajes de los pilares y atornillamos los herrajes al suelo mediante tornillos con taco.
  • Cortamos los pilares y vigas con la longitud prevista en nuestro diseño. Aplicamos el lasur después de haber efectuado los cortes.
  • Asentamos los pilares de la pérgola y los atornillamos a los herrajes del suelo. Es recomendable proteger las testas con algún tipo de goma impermeabilizante.
  • Se atornilla la viga delantera de la pérgola directamente sobre los pilares o a la ménsula (pieza de unos 0,80m que se suele disponer sobre el pilar)
  • Atornillamos la viga trasera con tacos profundos al forjado de la vivienda. Es importantísimo que la viga trasera esté unida a un punto resistente de la vivienda como es el forjado (si asentamos la viga trasera a una pared cualquiera, es posible que no aguante el peso de la pérgola)
  • Una vez que tenemos las vigas delantera y trasera perfectamente atornilladas tan solo nos queda disponer los travesaños que armarán la pérgola. Los travesaños se pueden disponer practicamente a cualquier distancia, su función es estructural para terminar de dar estabilidad a la pérgola y al mismo tiempo estético, podemos disponer los travesaños a cualquier distancia, si bien lo más habitual es ponerlos aproximadamente cada 70-80cm. En caso de no disponer de unión con herraje, atornillaremos directamente cada uno de los travesaños a las vigas de carga delantera y trasera. El modo más seguro de disponer los travesaños es apoyándolos directamente sobre estas dos vigas de carga.

 

La estructura de la pérgola ya está terminada. Ahora es el momento de disponer un toldo, celosías, lamas o cualquier otro tipo de cubierta que hayamos previsto y buscar una cerveza para disfrutar de nuestra pérgola y un trabajo bien hecho.

Los 3 tipos de tarima de exterior más utilizados

La variedad de suelos que se pueden emplear para hacer un solado o un pasillo en el jardín es elevadísima. Si acotamos un poco y nos restringimos al sector de la madera la cosa cambia, pero aún así, seguimos teniendo una increible gama de tarimas de madera o imitaciones que nos harán dificil decidirnos por unas u otras.

En realidad lo principal que hay que tener en cuenta es el tipo de madera, no tanto la especie.

De este modo, podemos dividir las tarimas de exterior en 3 grandes grupos, que son tarimas de coníferas(pino, abeto), tarimas tropicales (Ipe, Iroko,…) y tarimas sintéticas o tecnológicas.

Veamos a continuación las características que tiene cada uno de estos 3 grupos de tarimas:

Tarima de pino:

Es un suelo de tipo rústico y con una gran facilidad para la instalación y para el mantenimiento. Habitualmente se dispone atornillada directamente sobre rastreles y con un acabado mediante lasur de poro abierto para proteger y para aportar algún tono específico a la madera. La tarima de pino, en ocasiones lleva un tratamiento mediante sales de cobre en autoclave, con este tratamiento la madera queda totalmente impermeabilizada y por tanto se puede dejar al exterior sin ninguna protección extra.

Este tipo de tarimas se suelen disponer en espacios abiertos o con mucho uso. En el caso de haber aplicado lasur con un color determinado será necesario efectuar un repintado aproximadamente cada 5 años para recuperar el tono.

Tarima tropical:

Con las tarimas tropicales, la variedad de especies utilizadas es enorme, las más conocidas son quizá el Ipe, la Teka y el Iroko, si bien la Teka, debido a su sobreexplotación es ahora bastante escasa.

La madera de tipo tropical suele presentar vetas muy apretadas, esto les confiere un aspecto elegante y por tanto se suelen disponer en espacios selectos de la casa, pequeños caminos, bordes de piscinas solados para un porche o pérgola suelen ser los lugares más habituales para este tipo de tarima.

La madera tropical es muy dura y resistente, al contrario de lo que se piensa, si no se mantiene, la madera no pierde sus propiedades resistentes. Sin embargo sí pierde su color natural si no se le aplica regularmente aceite protector para maderas tropicales. Es importante realizar varias aplicaciones al año o la madera acabará con un tono grisáceo que algunas personas adoran y otras detestan. En el peor de los casos, aunque la madera se haya puesto completamente gris, se podrá recuperar su aspecto tras efectuar un lijado superficial y posterior aplicación del aceite protector.

Tarimas sintéticas:

Son una auténtica revolución en el sector. A los puristas de la madera tradicional no les gusta demasiado este tipo de suelos, pero hemos de decir que al igual que con los suelos de pvc en interiores, las tarimas sintéticas de exterior aportan diversidad de colores y texturas para los clientes más exigentes. Este tipo de tarima no requiere ningún tipo de cuidado tras la instalación, esta situación les confiere un alto grado de aceptación en urbanizaciones comunitarias y parques públicos.

Esperamos que esta resumida descripción os sea de utilidad a la hora de elegir el suelo más adecuado para vuestro jardín.

Porches de madera. Consideraciones para su diseño

Cuando nos planteamos la construcción de un porche es necesario que reflexionemos sobre los siguientes puntos que nos ayudarán con el diseño previo:

Cubierta y su caída para asegurar la evacuación de aguas

La pendiente que le damos a los porches es determinante para asegurar que no tendremos problemas futuros con goteras y humedades. La pendiente mínima nunca deberá ser inferior al 10%, independientemente del tipo de teja con el que se recubrirá la cubierta. Con la famosa tela asfáltica la pendiente mínima recomendada es de un 15%, y la teja tradicional no es recomendable instalarla con pendientes inferiores al 25%, aunque en este caso, lo más seguro es atender a las recomendaciones del fabricante. Hay otro tipo de cubiertas para pendientes inferiores, suelen ser de tipo plástico como los policarbonatos, sobre estas superficies el agua resbala con facilidad y se pueden conseguir pendientes mucho menores.

Luz en el interior de la vivienda

Cuando construímos un porche hay que tener muy en cuenta que siempre vamos a tener una pérdida de luz en la zona anexa de la vivienda. Para no perder mucha luz, y para tener un porche en cierto modo practicable, se pueden disponer ventanas de tipo Velux que permiten la entrada de luz y además su apertura.

Otra opción muy habitual consiste en disponer policarbonato como cubierta, es totalmente transparente y por tanto no hay perdida de luz. Normalmente se suelen acompañar de un toldo bajo la cubierta para disminuir la excesiva insolación en verano.

Cerramiento del porche y aislamiento

Si inicialmente no está previsto el cerramiento del porche debemos tener en cuenta que a lo mejor sí queremos cerrarlo en un futuro. En este caso es muy importante dotar a la cubierta de un buen aislante térmico. Encarece un poco el presupuesto, pero es determinante si no queremos que el interior de esta nueva estancia sea un horno en verano y un congelador en invierno.

Si tenemos en cuenta estos tres condicionantes tenemos muchas posibilidades de que disfrutaremos de nuestro porche y no nos quejaremos posteriormente de tener goteras, poca luz o una temperatura no agradable.

Pérgolas de madera. Estructura y madera recomendada

Normalmente las pérgolas se están construyedo con las mismas secciones estructurales que los porches. Es verdad que normalmente se emplean secciones de madera muy superiores a las necesarias y se debe en parte a la estética de la pérgola y en parte a que los instaladores suelen trabajar siempre con las mismas secciones de madera. No es muy habitual encontrar empresas que trabajen con más de 2 tipos de secciones independientemente de si se está instalando una pérgola, un poche o un cenador de madera.

Las secciones de la madera en las pérgolas son las mismas que en los porches, pero esto no significa que se instalen de la misma forma. En el caso de las pergolas de madera, al no soportar tanto peso como en los porches, nos podemos permitir incrementar las luces de las vigas, esto se traduce en que podemos separar más los pilares y por tanto ahorrar en algún punto de apoyo con la consiguiente ganancia en espacio libre en el frontal de la pérgola.

Como siempre, en estructuras vistas, recomendamos el uso de madera laminada con tratamiento para exterior (autoclave o lasur de poro abierto). Quizá no tiene tanta importancia como en los porches, pero es fundamental si queremos asegurarnos de que no vamos a tener revirados en la madera. Las secciones más habituales en la construcción de pérgolas varían desde el 10×10 hasta el 16×16 para pilares y vigas y secciones con el mismo canto pero más estrechas para los travesaños. La distancia a la que se disponen los travesaños depende de lo tupida que queramos nuestra pérgola, y varía desde los 50-60cm hasta 1,5m. Es muy importante el modo en que se instalen las vigas y travesaños, la madera laminada solo trabaja bien en una de las dimensiones.

Lo más habitual es que una pérgola no lleve ningún tipo de cubierta, si bien es cierto que cada vez se pone más de moda la cubierta transparente de policarbonato. Es una instalación muy sencilla y permite disponer de un espacio con luz pero con protección frente a la lluvia. Conseguimos la protección de un porche y la luz de una pérgola.

Independientemente de si la pérgola tiene cubierta de policarbonato, lo más habitual es disponer un toldo para dar sombra. Las opciones para la instalación de toldos son infinitas tanto en colores como en tipologías, pero lo más usual es el toldo corrido manual. Si nuestra pérgola es de grandes dimensiones habrá que plantearse lo de disponer un toldo “manual” e invertir en un toldo motorizado, nuestro brazo lo agradecerá.

Otras opciones para tamizar la sombra son las celosías, las lamas, empleo de plantas trepadoras o la combinación de varias de ellas. La pérgola es por tanto uno de los elementos con más posibilidades de personalización del jardín, y como hemos comentado en otro artículo, si nos cansamos de ella, podemos transformarla en un porche.

Cómo convertir una pérgola en un porche

Este artículo será de gran ayuda para quienes disponen de una pérgola de madera, y ya sea porque se han cansado de ella, o porque le quieren dar otra utilidad, quieren transformarla en un porche de madera.

Una pérgola difiere de un porche en la cubierta y normalmente también en la pendiente de los travesaños superiores. Mientras que en las pérgolas, los travesaños se suelen disponer en horizontal, en los porches se instalan con una cierta pendiente que coincide con la que tendrá al final la cubierta.

Una vez hecha esta pequeña introducción donde se ven las diferencias entre los dos tipos de estructuras veamos como transformar la pérgola en porche.

Lo primero que debemos contemplar es si la estructura de nuestra pérgola es capaz de soportar el peso añadido de la futura cubierta. Si no se tiene muy claro lo mejor es recurrir a un profesional del sector que reforzará la estructura para que pueda soportar el nuevo peso. El peso dependerá de la cubierta que elijamos poner, no es lo mismo techarlo con una lámina de policarbonato que incorporar una cubierta completa con aislante y teja cerámica.

Para aquellos que no dispongan de pendiente en los travesaños de la pérgola, y dado que es obligatorio dotar de pendiente a la cubierta del futuro porche, tenemos dos opciones. La primera consiste en desatornillar los travesaños y la viga de carga trasera y volver a atornillarlos en la nueva disposición con su correspondiente pendiente. La segunda opción es algo más complicada y requiere la compra de más material, consiste en suplementar a la actual estructura de la pérgola con una nueva cubierta con toda la estructura completa.

Estas soluciones no siempre son viables, pero pueden ser muy útiles cuando queremos techar solo una parte de la pérgola y seguir utilizando el resto como un toldo. Siempre recomendamos el asesoramiento de un profesional a la hora de hacer este tipo de transformaciones.

El mantenimiento de la madera

Mantenimiento de la madera. Lasur

Cuántas veces habré escuchado la frase “no quiero madera en el jardín que luego hay que mantenerla”. Quizá se deba a una leyenda urbana propiciada para desplazar a la madera del mercado en favor de otros materiales como el aluminio. No digo que el aluminio sea un mal material, pero al igual que ladrillos y pintura en fachadas, envejece.

Sin embargo a la madera, ese envejecimiento le otorga un aspecto rústico, pero no pierde atractivo en el jardín, le ocurre como al vino.

Sí que es verdad que durante mucho tiempo no hubo protectores adecuados para la madera de exterior, se utilizaban barnices empleados para proteger a la madera en interiores y logicamente no valen. Se cuarteaban con sol y bajas temperaturas, y a las primeras de cambio teníamos la madera sin proteger y con un aspecto, no nos vamos a engañar, feo.

La revolución en los protectores de madera viene de la mano del lasur, es un barniz de poro abierto que penetra en la superficie de la madera sin formar la clásica película brillante de los anteriores barnices. Impermeabiliza a la madera y tienen la gran ventaja de que tan solo hay que volver a aplicarlo más o menos cada 5 años, y además se aplica directamente sobre el anterior tratamiento, nos podemos olvidar de lijar. ¿Cuántas cosas conocemos dentro de la casa o en el jardín que requieran un mantenimiento cada 5 años?, creo que ninguna.

El lasur está recomendado en maderas blancas, son maderas que no tienen ningún tratamiento con autoclave. Es muy habitual que pérgolas y porches se construyan con madera laminada de pino o abeto, es en estos casos cuando debemos conservar la madera con lasur.

En maderas tropicales la situación es diferente, requieren la aplicación de aceites para que no pierdan su color natural. Cuando dejan de estar protegidos se vuelven grises debido a la oxidación de su superficie, pero no significa que la madera esté dañada. No pierden su resistencia estructural. Si nos hemos olvidado de aplicar aceite conforme a las recomendaciones del instalador, y queremos recuperar el color natural de la madera, deberemos lijar la superficie oxidada y volver a aplicar el aceite protector. Tendremos de nuevo nuestra tarima de exterior como si fuera el primer día.

Porches. Los aspectos más importantes en la construcción

Porche de madera

Porche de madera a 2 aguas

Se suele pensar que construir un porche junto a nuestra vivienda es relativamente sencillo, normalmente lo es, pero solo si lo hacen los profesionales debidamente cualificados.

Con este artículo quiero poner en conocimiento los aspectos estructurales y constructivos esenciales para asegurar el pleno disfrute de nuestro porche, tanto si optamos por construirlo nosotros mismos como si realizamos el encargo a una empresa especializada del sector.

 

 

 

 

Tipo de madera

Para no tener sorpresas desagradables, es fundamental que el porche se construya con madera laminada y por supuesto tratada para exterior. Para quién no es conocedor de los tipos de madera, tan solo decir que la madera laminada es maciza, pero tiene una peculiaridad, está formada por tablas seleccionadas y encoladas. Esa selección de tablas es la que nos asegura, conforme a una normativa, la resistencia de la madera.

Con la madera laminada podemos saber exactamente qué secciones utilizar para vigas y pilares dependiendo de la carga que vaya a recibir el porche. Las especies más habituales son el pino y el abeto.

Tratamiento de la madera

La madera para exterior debe tener algún tipo de tratamiento para resistir las inclemencias del tiempo.

Dependiendo de la tipología de la madera se suelen utilizar dos tipos de protección, la primera es el tratamiento en autoclave, se hace en fábrica e impermeabiliza la madera. Son las típicas maderas “verdes” que vemos en parques y jardines. Es una protección muy buena, pero esteticamente no siempre es la más agradable.

La otra protección, mucho más sencilla de aplicar, es el lasur de poro abierto. El lasur es un barniz que penetra en el poro de la madera consiguiendo su impermeabilización. Requiere algo de mantenimiento posterior con aplicaciones superficiales con una brocha y sin necesidad de lijado.

En madera laminada se suele utilizar el lasur para el tratamiento de la madera de abeto (más dura) y el tratamiento en autoclave en fábrica para la madera de pino (más blanda).

Secciones estructurales.

No es muy habitual hacer cálculos específicos de estructuras para la gran mayoría de instalaciones de porches de madera. Las secciones de vigas y pilares se suelen sobredimensionar conforme a tablas de resistencia específicas de la madera laminada. Son muy habituales secciones de 12×12, 14×14 y 20×20 para vigas y pilares, y secciones más estrechas para los travesaños de la cubierta. La colocación de las vigas de madera laminada es esencial, no trabaja del mismo modo en vertical o en horizontal, puede derivar en un fallo estructural si el instalador no es conocedor de esta premisa.

Apoyo de los pilares.

Es crucial para asegurar la durabilidad de la estructura aislar el pilar de acumulaciones de agua. Personalmente recomiendo el uso de cazuelas o herrajes metálicos que impiden el contacto directo con el suelo y además facilitan la evacuación de aguas. Por supuesto, nunca está de más el tratar las testas de los pilares con lasur, tela asfáltica o algún otro impermeabilizante apropiado para la madera.

Acabados finales en cubierta y tornillos de madera

Los tornillos utilizados en la construcción deben ser de la mayor calidad posible, si no se emplean tornillos inoxidables deben protegerse sellando cada uno de los agujeros avellanados.

En la terminación de la cubierta nos jugamos mucho, normalmente aquí es donde se nota el trabajo del carpintero. Independientemente de que la cubierta del porche siempre tiene que tener una buena pendiente para evacuar el agua, el instalador debe hacer un buen trabajo de sellado en la junta con la pared de la vivienda. Es por aquí por donde se suele “colar” el agua hacia el porche, o fomentar la aparición de humedades en la vivienda.

Aislante térmico y teja

El empleo de aislante térmico no es un aspecto esencial, pero sí recomendable. Protege tanto del calor como del frío independientemente de si se efectúa o no el cerramiento del porche. Hay muchas casas comercializadoras de paneles sandwich con aislante y distintos tipos de acabados de friso para la cara inferior del porche.

Para la climatología que tenemos en España, mi recomendación es el uso de la teja tradicional tanto por estética como por protección del porche, siempre con una capa de impermeabilización bajo las tejas. La teja asfáltica tan solo es recomendable cuando queremos abaratar precios o en diseños de porches con pendientes mínima de cubierta.

 

Estos son algunos consejos importantes, en próximos post hablaré de algunos otros condicionantes que de seguro me habré dejado en el tintero.

 

 

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