Decide el presidente del sindicato

Dereck Fisher preside el sindicato de jugadores en la NBA porque es una figura muy respetada por sus adinerados compañeros. Desde ayer, quizá menos por quienes visten la camiseta de Orlando. Dos triples del veterano y comprometido base de los Lakers decidieron para su equipo el cuarto encuentro de la final, la bisagra siempre en una presunta eliminatoria a siete compromisos. El timonel con más presencia de ancho que por alto se elevó desde muy lejos para empatar el duelo a 87 a medio minuto del final reglamentario. Ese tiro de tres puntos condujo la vibrante entrega, una cita eterna (3 horas y 9 minutos) y plena de emociones a la prórroga. Ya en ella, el conjunto destinado a ganar la serie resolvió mediante un marcador engañoso (91-99). En realidad, la dura y tensa contienda se zanjó con otro misil aéreo de Fisher. El lanzamiento estableció el 91-94, coloca una mano angelina en el zafio trofeo de campeón (3-1) y sitúa a Pau Gasol a centímetros escasos de la gloria definitiva.

Resulta enormemente difícil condensar todo cuanto cupo en un compromiso eterno, que parecía no encontrar el fin tras una raya quebrada, unos dientes de sierra que primero vendían las acciones de los Magic por las nubes y después viraban el eje bursátil hacia el terreno de los Lakers. Todo lo imaginable encontró acomodo en el cuarto duelo de la final. Desde el formidable arranque de Orlando, que movía la pelota con la fluidez de la luz y encontraba tiros cómodos mediante la táctica del extrapase, hasta la reacción orgullosa y racial de su adversario, arremengado atrás a partir del descanso en la célebre línea de los siderúrgicos equipos del Este. Lo que comenzó como el preludio del día de la bestia encarnado por Howard (16 puntos, 21 rebotes y 9 tapones) terminó con la aparición decisiva de hombres por ambos bandos que acostumbran a vivir en la sombra.

La victoria púrpura no sólo deja el décimo anillo de Phil Jackson como entrenador a la vuelta de la esquina, sino que se lee además como una gran noticia para Gasol. El catalán 16 puntos y q10 rebotes maquillados en el tramo final) padeció ayer los efectos demoledores del tsunami físico que representa el pívot más dominante de la NBA, quien por fin le comió la moral en este cruce a base de intimidación tras dos defensas soberbias de Pau en Los Ángeles. El poderío abrumador de Howard, unido a la clase excepcional de Turkoglu y la veloz fantasía para anotar del base Rafer Alston inclinaban la noche hacia el lado local (49-37 en el descanso). Los Lakers acusaban la soledad de Kobe Bryant, el despertar tardío de Gasol (primera canasta en el minuto 15) y la efervescencia de los Magic, firmes candidatos por entonces a igualar la serie.

Sin embargo, el encuentro se volvió más bronco y defensivo a la vuelta de los vestuarios. Capitaneado en defensa por el orgullo veterano de Fisher y Kobe, el equipo angelino golpeó la mesa con furia. Ganó el tercer cuarto por 14-30 con trece puntos del alero Trevor Ariza, el tipo de jugador absoluto que entusiasma más a técnicos que a espectadores por su ardor guerrero en defensa y la valentía adelante. Su irrupción y el forzoso descanso de Turkoglu por las faltas adelantó a los Lakers en el minuto 31 (54-55). De ahí hasta las dos bocinas que se escucharon en el Amway Arena, mucha paridad y otro secundario con afán de protagonismo, el local Pietrus, asombroso despliegue atrás y producción ofensiva para replicar a Ariza.

El partido se movió en la delgada línea del alambre, con la amenaza de caer distribuida a partes iguales. Bryant volvía a ejercer de pecho y espalda, lo mismo convertía una chufla de tiro en una obra de arte sólo a su alcance que merecía la retirada del saludo por parte de sus compañeros con su enfermizo empeño en reivindicar la esencia del egoísmo. Orlando cayó por la experiencia adversaria a estas altura del calendario, los imperdonables regalos desde el tiro libre (22 de 37 intentos) y la manía de Stan Van Gundy de alinear casi los mismos minutos a Alston que a Nelson, muy lejos de su mejor forma tras cuatro meses parado. Lo que iba para día de la bestia terminó con la segunda crueldad para los Magic: dos prórrogas, dos derrotas.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.