Llegaba el clásico ante el Real Madrid aún con la polémica visita de Rajoy a San Mamés coleando y con la delicada situación clasificatoria en el punto de mira de todos. Malos presagios. Saltamos al césped del Bernabéu en puestos de descenso y, como todos esperábamos, allí acabamos la jornada. “Alarma roja”, titula hoy EL CORREO. Para mí esa alarma ya había saltado hace una semana tras caer ante el Barça en un partido que desde mi punto de vista dejó mucho que desear.
Ayer, en cambio, se vio otro Athletic. Se vio a ese Athletic del partido del Getafe, ese que lucha, se entrega y que por momentos hasta la sabe tocar. Salió al campo sin complejos, consciente de que la misión se presentaba harto difícil. Así, los primeros minutos resultaron ilusionantes, hasta el punto de que el Bernabéu se comenzaba a impacientar llegado el primer cuarto de hora. Ahí llegó el primer palo. Gol de Sneijder tras tirar mal la defensa rojiblanca un fuera de juego y todo el planteamiento se viene abajo.
Llegan los nervios y los peores minutos de la primera parte. Nuestra retaguardia no genera confianza y en una de esas faltas de atención el holandés estrella el balón en el palo. Es un mero anticipo de lo que está por llegar. Emerge entonces la figura de Higuaín. El argentino ha madurado a pasos agigantados y así lo demostró ayer, con dos goles. Tras el 2-0 todos nos temíamos lo peor. Muchos ya esperaban al descanso para tomar rumbo a sus hogares.
Fue ahí cuando surgió la fiereza del león, más concretamente del ‘gallo’ Etxeberria, que con su tanto volvió a meter al equipo en el partido. Poco después llegó el penalti a Llorente. Para mí, clarísimo por mucho que otros digan que esos no se pitan. Si quieren esperamos a que Heinze le saque un ojo… 2-2 y camino de vestuarios. En la reanudación todos soñábamos con dar la campanada, pero de nuevo el ‘Pipita’ -con la ayuda de Yeste- apareció para estropearnos definitivamente la noche. Antes, los ‘merengues’ habían estrellado dos balones en el poste, algo que imitó Llorente en el último tramo. Ahí estuvo el empate, pero la fortuna no nos sonrió.
El árbitro y la ‘guerra de los banquillos’
Ésta podía haber sido la crónica del choque, pero se quedaría coja. En el Real Madrid-Athletic hubo mucho más. Lo primero, el árbitro. Nefasta la actuación del colegiado. Sus pifias comenzaron pronto, cuando para el minuto 10 ya le había anulado un gol a los de Schuster por inexistente fuera de juego.
El técnico alemán ya sabemos todos cómo se las gasta y pronto empezó a lloriquear. Caparrós aguantó hasta que pudo, pero su paciencia se colmó con una nueva reprimenda de Schuster al árbitro. Ahí comenzó la ‘guerra de los banquillos’. El de Utrera se dirigió al técnico madridista espetándole “Sal tú a pitar”. Éste no respondió, pero ahí no quedaría la cosa.
Luego llegó el penalti a Llorente transformado por Iraola y seguidamente la no expulsión a Marcelo, que hubiera dejado al Madrid con uno menos en la segunda parte. Sí se quedó en inferioridad numérica el Athletic tras una roja directa y justa a Amorebieta, a quien una vez más se le fue la olla. No corrieron la misma ‘suerte’ Pepe ni Salgado, quienes tenían que haber tomado antes el camino a los vestuarios.
El gesto del partido, no obstante, había llegado mucho antes. Tras el 3-2, Schuster, haciendo halago de su caballerosidad, lanzó un corte de mangas al banquillo rojiblanco. ¡Todo un profesional el amigo! Nueva tangana en el frente, con Armando a la cabeza. La pena es que no le pudimos estampar a él otro corte de mangas en forma de gol. Entre otras cosas porque el árbitro se comió un penalti a Llorente al filo del final. Casi nada para 90 minutos, no?. Por cierto, no quiero cerrar la chapa sin destacar a Balenziaga. ¡Vaya forma de correr la banda la del chaval!
¡AUPA ATHLETIC!
P.D.: ¿Alguien entendió la salida de Casas al campo? Ayyyy Caparrós…

