Muy buenas noches a todos.
Pensaba que jamás volvería a escribir en este blog, pero mi orgullo me obliga a ello. Lo primero, decir que nunca más volveré a votar a Fernando García Macua. Sus declaraciones este sábado me parecen una falta de respeto para todos aquellos que pasamos sueño y frío por ver a nuestro equipo en Anoeta. Visto lo visto, muy poco le importa esa gente. Muy poco no, ¡nada!
Lo único que le importa al señor Macua -me ha costado mucho darme cuenta- son “sus compromisos institucionales y contractuales con sponsors cuya aportación económica anual es indispensable” para la entidad. Parece ser que para nuestro presidente, la aportación económica de sus socios no parece indispensable. Y tampoco parece indispensable que estos socios pasen la noche en la calle (algunos desde las 22.00 horas), con temperaturas rozando los 0ºC y con granizadas incluidas. A él sólo le importan esos ‘compromisos’, que le dan la ‘pasta’ para seguir ahí en el trono.
Pues bien, mi voto -aunque anecdótico- no lo tendrá. El Athletic ha actuado mal y tarde. Desde el martes sabíamos que la Real iba a enviar 600 entradas al club rojiblanco. ¿Tan complicado era informar el miércoles o el jueves a última hora que de esas 600 entradas sólo 160 iban a ir a parar a los socios? Pues parece que sí.
Para nuestro presidente, es mejor dejar a la gente pasar toda la noche a la intempetie que dar la cara. ¿Nadie le informó que a las 22.00 horas había seguidores junto a la taquilla? ¿Nadie le informó que a las 7.30 horas estaban unas 600 personas (sólo 80 iban a conseguir su doble localidad) haciendo cola? ¿Tanto le costaba abrir las taquillas antes (a las 10.30 horas se abrieron) sabiendo que la inmensa mayoría de esos 600, o más, se iba a quedar sin su ‘premio’ de 40 euros, llámese entrada? ¿Ni el propio Caparrós -el técnico pasó allí a las 9.00 horas- tuvo compasión de esa gente?
Para usted, todo eso sólo fue un “error”. Un “error”, visto lo visto, fue votarle. Con gestos como éstos y limitándose a denunciar los “intentos de agresión” a sus directivos -cosa que denuncio tajántemente- se queda más ancho que largo. Sólo le pido que ojalá disfrute desde el palco de Anoeta -calentito y con todos los canapés que le ofrezcan- de un triunfo de nuestro equipo, pero sepa que su imagen ha quedado seriamente dañada, al menos para mí.
Seguramente a usted, este simple post le importe un carajo, pero sus declaraciones -tras más de 24 horas de reflexión- me han llegado al alma, ese alma que estuvo de madrugada en la puerta 33, pasando frío y sueño. Poco le importa, verdad? ¿Y esa gente que estuvo desde las 6, las 5, las 4, las 3, las 2, la 1 de la mañana…? ¿Un “error”? Asúmelo “con naturalidad”.
Muchas gracias, señor Macua.
La ‘nueva’ camiseta del Athletic ya está aquí. Pongo nueva entre comillas porque sinceramente poco cambia con respecto a la de la temporada pasada. Y comparando una y otra, puedo concluir que me gusta más la anterior que la hoy presentada en el atrio de la Alhóndiga.
Fue el tema de conversación el sábado. Yeste había anunciado el día antes su
Hace ya prácticamente un mes de mi último post. Mucho tiempo, ¿verdad? Mucho tiempo para que mi perspectiva sobre el futuro del Athletic haya cambiado radicalmente. Cinco partidos sin ganar desde el 4-1 ante el Almería -tres de ellos en San Mamés- han hecho que las esperanzas europeas se hayan esfumado. Y eso que aún quedan dos partidos y sólo un punto nos separa de la sexta plaza.
Quien pensara que esta jornada el espectáculo iba a estar en el Bernabéu se equivocaba. Y es que ha sido en San Mamés donde se ha visto la mejor versión futbolística, encarnada en unos jugadores del Athletic hoy brillantes. Destacar el extraordinario partido realizado por Javi Martínez, Toquero y Gabilondo, piezas claves en el contundente triunfo de los de Caparrós sobre el Almería (4-1).
Otra vez la maldición de los penaltis. Otra vez que se quedan puntos en el camino. Otra vez las lamentaciones por las oportunidades perdidas. El Athletic se ha dejado dos puntos en Gijón. Ése es el resumen de un partido en el que los de Caparrós han sido incapaces de batir al guardameta del Sporting Juan Pablo, el gran salvador hoy de su equipo.
No es la primera vez, ni creo que será la última. Toquero, ese gladiador vestido de futbolista, ha vuelto a levantar al público de San Mamés de sus asientos. Lo ha hecho con una actuación memorable, firmando los dos goles que sellaban la victoria del Athletic sobre el Valladolid, y peleando hasta la extenuación. Sus gemelos, por ejemplo, casi acaban en su garganta tras la paliza que se ha pegado el gasteiztarra.
No seré yo el que defienda a Caparrós ni su estilo de juego, pero considero que
Me dirigía ayer en el metro a San Mamés con mi portátil a cuestas dispuesto a contar en directo el amistoso Athletic-Paraguay. Ya en el trayecto pude comprobar que el partido era especial. El público que iba a poblar las gradas de ‘La Catedral’ era diferente al del resto de días. La gran mayoría de los aficionados eran niños y niñas, que ataviados con sus bufandas y camisetas se dirigían ilusionados al estadio. 
