conteo la cadera dos tres veces al día pero parece que una debe haber sobrepasado ya la sensata juventud porque carlos simplemente se queda mirando al suelo intentando caminar casi a la paticoja evitando posar el pie entre los empalmes de las baldosas de manera que no me queda más remedio que desistir y
la hernia
la realidad depende del cristal con qué se mire o simplemente de apartarlo de los ojos
Archivado en la categoría ‘Sin categoría’
Urgencia de dos.
Urge como recuerdo del futuro ahora este instante sobre una sombra que se hace noche que hiere se lía en el aíre enredándose en riguroso desorden aquí las puntas de los dedos debajo los cuerpos que son cicatrices desesperando él y esperando ella gemidos que como jinetes pululan bajo abrazos mujer hombre mujer otra
La roja de Rajoy.
La roja, una vez más, sigue siendo noticia. Y no me refiero a la selección, qué más quisiera, sino al homenaje que le viene haciendo el Ibex 35, desangrándose a cuentagotas, dejando un panorama de desolación que ya apenas deja indiferente a nadie. Lo que el año pasado se suponía que era una crisis de
Oh, capitán, mi capitán.
-Haga algo, capitán, el agua insiste en seguir subiendo. -Déjelo, no se preocupe, todavía tenemos tiempo, qué hora es… -Me da la impresión de que está amaneciendo, capitán. A mí me da que con tanta luz los pasajeros terminarán dándose cuenta de que nos hundimos. -Pero ya hiciste lo que te ordené. -Sí, capitán. Hemos
La estrategia de Rajoy.
Este es un país propenso a las huelgas. Esta frase la comentaba un corresponsal de otro país, que pretendía hacer evidente las diferencias con, por ejemplo, Inglaterra, que no sufre una huelga desde 1926. Así y todo, puede que sea verdad, la sexta en lo que llevamos de democracia, si descontamos los paros parciales del
¿Quién eres tú? (ultima parte)
IV Aunque no había suficiente luz, allí arriba aguardaban las nubes, con su enjambre de lluvia furiosa. Brillaban como estrellas de agua, luciérnagas que pululaban tentadas por la ley de la gravedad. Esperaban, seguramente, al momento oportuno, y éste se presentó en forma de sofocante chorro de aire caliente, surgido del más natural de
¿Quién eres tú? (3ª parte)
III -Oye, Ismael, acércate un momento. Quería comentarte una cosa… Es sobre el comentario que me has escuchado antes. -¿Qué comentario? -Lo de la morgue. No ha sido una observación muy afortunada, la verdad. No suelo hacer bromas de ese estilo. -No te preocupes, primo. El viejo se lo busca. -Normalmente, ni si quiera consiento
¿Quién eres tú? (2ª parte)
II Será cabrón el viejo. Quiere azúcar. Y con qué cuidado lo pide, seguro que estaba esperando a que sacara la libreta, que no soy idiota, viejo, pues qué se ha creído, tan prepotente, ni si quiera a apartado el periódico cuando le he servido, nada, como la inopia, así se ha quedado, y
¿Quién eres tú?
I Como tengo tiempo ahorrado, antes de ascender los cuatro pisos que me lancen hacia la vorágine diaria de la oficina, llego cada mañana a por mi dosis de café con cruasán caliente, siempre servido en la misma soñolienta cafetería, siempre puntual. Allí me reconocen, no puede ser de otro modo, buenos días, me saluda

